domingo, 27 de julio de 2008

13 y medio?

Después de varias semanas escribiendo puntualmente cada dos días, para este escrito me he retrasado un poco al no tener ningún artículo en la reserva.

Pero ya tenía claro de lo que iba a escribir. Ayer por la mañana al desayunar el penúltimo puente provisional que me pusieron se me despegó y me quedé con ello en la mano. E inmediatamente bajé a un baño a recolocármelo ante un espejo.

Y luego busqué un dentista en Barakaldo, donde estoy de Party, pero los de mi clínica dental me mandaron a otro sitio y acabé con cita a las seis de la tarde en Bilbao (el mismo Bilbao). El viaje duró una media hora o menos. Y como me había anticipado aun esperé unos 20 minutos antes de entrar en la consulta. Seguidamente me tuvieron en la sala de espera algo menos de diez minutos.

Una vez en la silla del dentista una higienista limpió el puente y me lo pegó de nuevo con un cemento provisional en menos de dos minutos. Tras una pequeña charla intrascendente volví a mis asuntos de party.

¿Es ésta mi décimo-tercera intervención y media en el dentista? ¿o no cuenta?

2 comentarios:

  1. No hay mucho que comentar por mis muelas, excepto que personalmente detesto ir al dentista y en tu lugar no lo reseñaria.

    Por cierto, casualmente estas en mi ciudad natal, en la que vivo año si, año tambien.Pero no meses de Agosto.

    Hasta más ver.

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  2. Gracias por comentar.

    La verdad es que salí poco del BEC. Y pronto comentaré por aquí todas las actividades que hice en la Euskal Encounter 16. Party a la que acudo por decimo-sexta vez.
    Eso será más interesante que una visita al dentista.

    Que por otro lado no es tan terrible como yo mismo pensaba dos meses antes.

    Escribo sin ningún orden establecido pero publico algo cada dos días, para que el blog no se muera, pero no siempre se me ocurre algo lo bastante interesante. Espero poder añadir pronto una opción que permita filtrar los asuntos "personales" por otros de temas diversos.

    Las "obras" en mis dientes las voy relatando también porque quiero recordarlas. No solo me cuestan una pasta gansa sino que también me costó mucha indecisión y miedo desde muchos años atrás.

    Solo espero que no lo lea ningún estudiante aspirante a dentista porque seguro que, desde mi punto de vista, digo alguna que otra barbaridad.

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