martes, 12 de agosto de 2008

Sueño de verano

Recuerdo desde que tenía siete u ocho años todos los veranos eran aburridos; siendo el tercer y último hijo de una familia típica, pionera de la ley del divorcio.

Mi hermana y hermano son siete y ocho años mayores que yo. Están a un abismo de "distancia".

Aun así, siempre tenía imaginación para pasármelo pipa en mi propio mundo.

Un día, quizás en torno a los 12 años, decidí que no quería aburrirme nunca más. Y dediqué mi vida a explotar las infinitas posibilidades de los ordenadores. Especialmente las cualidades multimedia.

Ir en plan autónomo no ha sido algo de hace 10 años. Llevo siéndolo casi toda mi vida. A mi aire. Independiente. Y desde el momento en que no tuve obligación de madrugar para ir al colegio o de dejarme secuestrar por parientes mayores a sus bacanales culinarias y beodas regí mis ciclos de sueño de modo anárquico, tal vez imitando los horarios de aquellas personas que se "divierten" toda la noche hasta el alba en plan sanferminero.

En verano.

Solo que yo me divierto más en casa; lejos de discotecas y sitios raros.

Por lo general mis ciclos de sueño son normales. Pero hay veces en las que precisamente por esa "autoprogramación genética" que me hice para esquivar el tedio y la rutina raro es que aguante un ciclo de sueño regular más de dos meses; A la mínima distracción con el ordenador u otras tareas, raro es que no vuelva a cambiar el día por la noche, sea invierno, primavera u otoño.

Cuando tengo algún compromiso importante suelo ser capaz de levantarme a la hora aunque solo duerma dos horas, pero para volver a un ciclo regular de sueño suelo usar dos técnicas diferentes. Una es la técnica astronauta; Procurar levantarme un poquito antes cada vez. Algo que me resulta bastante difícil.

La otra técnica la hago con mayor éxito inmediato y consiste en algo inverso: Aguantar despierto-zombie más horas de la cuenta... quizás hasta las cinco de la tarde... para luego dormir más y levantarme aunque sea muy pronto.

Aunque la técnica es eficaz, no siempre duermo lo suficiente en esos casos y me despierto con nueve horas por delante antes de que amanezca; o si me levanto a una hora de buena mañana... a la noche puede que me vuelva a despistar con facilidad y aguante más tiempo despierto de lo que debiera.

A veces sucede algo curioso en vez de aguantar hasta las cinco de la tarde... pasado cierto tiempo dejo de tener sueño y vuelvo a las andadas, yéndome a acostar a las tantas de la mañana.

En cualquier caso, no se qué hago un domingo a las ocho de la mañana sin dormir.

Para colmo el lunes me pasa lo mismo pero esta vez no me puedo acostar por un compromiso imprevisto con la 14ª visita y dos tercios a la consulta del dentista para poner bien esta vez el puente inferior izquierdo que se me ha soltado tomando un "desayuno" antes de acostarme, y luego tengo una comida familiar... ¡qué cosas!

Este martes me toca dentista a la mañana.
¿Me levantaré a tiempo?
Quizás así no necesite anestesia.

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