sábado, 23 de octubre de 2010

Andando por los kanji

Cuando empecé a estudiar la escritura y significado de los kanji en primavera de 2009, con ayuda del libro de James W. Heisig Kanji para Recordar, llegué cerca del kanji 200 antes de parar en seco para reflexionar (durante unos "meses") al darme cuenta de que, si no practicaba con constancia, el número de kanji olvidados era alarmante. Al margen de que con el método de Heisig no esté permitido olvidar ninguno de los más de 2000 caracteres sino-japoneses oficiales que se estudian.

Me di cuenta de que no estaba siguiendo bien los seis pasos del método y que necesitaba un modo de estudiar más ágil que como me lo había montado; Usaba la tableta gráfica del ordenador y un foro Oekaki que monté en servidor local. Incluso hice un programa PHP que mostraba una palabra-clave al azar para repasar.

Después de memorizar y mentalizarme para respetar las pautas del método con algo de disciplina, este verano, retomé el estudio de los kanji con constancia, casi a diario, procurando no descansar nunca más de dos días seguidos, y a ración de unos 40 minutos por sesión de estudio, antes de descansar, con al menos entre una y tres sesiones diarias, desde primeros de agosto. Así, usando el ordenador solo para repasar, no tenía tanto problema como cuando dependía de él para estudiar cada kanji.

Cuaderno con kanji en octubre de 2010Recargué las minas de la lapicera con la que practico la escritura; una sola vez, como aconseja Heisig. Y empecé a rellenar un cuaderno, que nos regalaron en alguna Encounter, de derecha a izquierda (emulando a los estudiantes japoneses) desde el kanji 51: 卓 Eminencia, según el orden Heisig.


Retrocedí unos 150 kanji porque no me acordaba de muchos a partir de ese número (normal, en cerca de un año sin repasarlos). Y en apenas nueve semanas he estudiado 327 kanji hasta llegar al 378 (mañana serán más). Quizás no es tan impresionante como algunos casos que se leen por la red de gente que llega a aprender todos en tres o cuatro meses. Pero tampoco tengo prisa. Y sigo con constancia peleándome con algunos de los kanji más complejos o los más simples. Por lo general me cuesta más recordar lo sencillo que lo difícil. Es difícil encontrar el equilibrio.

Como ya he explicado alguna vez, la técnica promueve la memoria imaginativa. Y esa es otra de las razones por las que sigo este método, al margen de entender de una vez cualquier cosa que vea escrita en japonés. Mejorar mi capacidad para imaginar.

Y aunque creo que aun estoy muy verde en ese sentido, ahora que los argumentos se acortan y debo hacer un esfuerzo mayor (pese a que estaba deseando llegar al momento en que tuviera más libertad de crear mis propias historietas para cada kanji), sí que noto que soy más ocurrente en ocasiones y logro historias más visuales y originales que es justo lo que un guión de cine necesita.

A parte de estudiar cada lección con toda la dedicación que puedo permitirme, empleo el sitio web Reviewing the Kanji para hacer lo que se conoce como repaso espaciado. Para lo cual también existen aplicaciones para PDAs, móviles y ordenadores como Anki o en webs como la que acabo de citar y Smart.fm.

La web Reviewing the Kanji (kanji.koohii.com) está pensada para repasar con la técnica de los libros de Heisig con el consentimiento expreso del propio Dr. Heisig. Es mi método favorito de repasar y ha terminado por desplazar otros sistemas como el del programa Kanji Gym, aunque sigo empleándolo como base para dibujar los kanji (con el ratón) que repaso con ayuda de la web pero en español en vez de en inglés. (Algo que pronto remediarán porque se podrán poner las palabras-clave que se prefieran).

En España está próximo el lanzamiento del tercer volumen del libro. Que incluye algunos kanji extra que Heisig consideró eran de uso bastante frecuente en Japón aunque no se incluían en el sistema oficial y supongo se aprovecha la nueva edición para incorporar aquellos que falten de la última reforma que el gobierno japonés hizo recientemente (después de varias décadas sin cambios) y que agregó algo más de un centenar de kanji y quitó unos pocos de la enseñanza obligatoria. (Alguno de los eliminados ya los he estudiado pero siguen siendo útiles. )

Cuando acabe... -si sigo al mismo ritmo son unos 5 kanji al día (aunque últimamente son bastantes más) puede que para agosto del año que viene si no empiezo a correr más o me ralentizo-... ya tengo el segundo volumen que incluye las pronunciaciones en kana y las posibles combinaciones de kanji compuestos con sus respectivos significados. Aun no he leído toda la introducción de aquel libro pero la verdad es que me intriga bastante cómo se lograrán asociar las mil y una pronunciaciones posibles.

En un breve vistazo que le di al libro advertí que el orden es algo más caótico aunque sigue teniendo una forma esquemática para estudiarlo y aunque se divide en varias partes no se recomienda seguirlo en ningún orden particular correlativo; A diferencia del primero en que el orden es una parte crucial del estudio. Que no es como en las escuelas japonesas, por frecuencia de uso, sino uno más práctico a la hora de aprenderlos sin dejarse ninguno.

El primer libro se escribió en los años 70. Y cerca de 2003 se terminó la versión en español junto a Heisig por Marc Bernabé y Verónica Calafell para la editorial Herder con 2042 kanji que incluían los oficiales de ese momento y alguno más usado con frecuencia en nombres propios.

Ahora, aunque debería procurar concentrarme en acabar de aprenderme los kanji con esta técnica, no puedo evitar intentar descifrar lo que quiere decir cualquier kanji que veo. Supongo que si viviera en Japón sería otra historia; Tendría que desconectar o me volvería loco.

Y es reconfortante cuando al ver algunos textos en japonés reconoces cada vez más kanji cuyo significado ya has aprendido. Aunque con 1600 kanji desconocidos por delante, aun queda bastante camino por andar.
頑張って!

-Hombre-! Esto que me ha salido con el diccionario japonés (Anthy) al teclear Ganbatte!, se compone de dos kanji y el primero ya lo conozco; en el sistema de Heisig se asocia con la palabra Tozudo.
-Muy apropiado para alguien que trata de aprender 2000 kanji-.

El segundo kanji aun no me hago una idea ni de cuantos trazos tiene. (11. uff! Qué difícil parece!) Ya llegaré. Será el kanji 1921 que estudie y se le asocia en KpR con la palabra Alargar. Así que "Alargar la Tozudez" como una palabra compuesta se podría traducir como Esforzarse; O si lo occidentalizamos un poco: en un simple Buena suerte, Jeje. Esto lo sabía gracias al mallorquín Santiago Gastaminza Franco, coordinador hasta la fecha de relaciones exteriores del gobierno de Yamaguchi, que dio una charla magistral sobre diferencias culturales con Japón en Tudela antes del verano.

Mi propuesta imaginada para el kanji Repetidamente con los componentes andar y cabeza
La semana pasada quise que me retaran algunos amigos con los 323 kanji que llevaba aprendidos hasta el momento y no acertaron a decir ningún número de kanji que no recordara su forma escrita. Me dijeron que hacía trampas. -Jajaja! Casi como a Heisig cuando le dijeron que se iba a olvidar de todos con su técnica tan rápida de aprenderlos.

Me hizo gracia. Pero la verdad es que a la hora de repasar en serio sí que me encuentro con kanji que he olvidado en parte o completamente y debo volver a memorizarlos.

El sistema de repaso espaciado es una buena arma porque realmente se refuerzan aquellos kanji en los que se flaquéa, además la web de "Kanji Koohii" tiene una comunidad de personas de distintos paises que proponen historietas alternativas para inspirarse al margen de la propia y un sistema de votación que permite encontrar historias mejores y peores a la hora de activar la propia imaginación.

¿Qué os parece la que se me ha ocurrido para "Repetidamente"?

Para 歴, Curriculum, también he pensado una historia algo cinematográfica. Aunque aun no he necesitado escribirla. Interviene Gandalf y su -quieto parao-: "No puedes pasaaaaar!" (que el suelo esta recien fregado... ;))

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