sábado, 13 de octubre de 2012

Japón, hace un año.

Este mes de octubre se cumple un año de mi primera visita al país del sol naciente. Recuerdo los meses previos de tensión calculando al milímetro el plan para un viaje en solitario perfecto. Inicialmente iba a ser con amigos, pero pasaban los años y siempre eran los otros los que no podían así que una vez reservado el billete empecé a marcar la ruta por mi cuenta. Pero hice caso de un consejo que me dieron y traté de tener algún contacto allí para no estar solo del todo.

Creo que no hubiera sido lo mismo sin la inestimable ayuda de Ale "Karawapo" y también Iñaqui, pariente de amistades de Tudela, al que pude visitar en mi segundo día por Japón en su trabajo, en un restaurante de Kawasaki.



Tras 3 años interrogando, cual agente de la Gestapo o el Mosad, a todo aquel que se cruzaba en mi camino que hubiera visitado o si quiera olido algo que tuviera que ver con Japón, me lancé a reservar mi viaje y a un mes de volar hacia allí empecé a actuar "raro". Cambié mi ritmo circadiano para dormir a la hora de Japón y evitar lo más posible los efectos del jetlag. Fue un poco tontería. Porque en el avión de ida dormí poco o nada. Tal vez de la emoción, o tal vez por el ruido. Y finalmente el día de mi llegada me vi forzado a echar una siestilla de cerca de una hora en torno a las 15h que me sentó estupendamente. Aunque el resto de días no tuve tiempo de dormir mucho. Solo faltaba, hacer más de 10.000 kilómetros para pasar el día durmiendo. Pero tampoco me estresé demasiado. Todo el tema de horarios y prisas pasadas y lugares que visité está más o menos relatado en este blog y en elotakutranquilo.posterous.com dos veces (Posterous desapareció: Alternativa: japonsincalma.tumblr.com), hace un año a finales de octubre 2011 y a finales de julio 2012,  aunque no es que haya ido allí dos veces. En verano volví a narrar el viaje otoñal añadiendo algunas fotos y detalles extra. Alguno se pensó que había estado ya en Japón más de una vez.

Lo primero que se fue de mi cabeza, incluso antes de llegar a Japón, fue la idea de ir preguntando -¿por qué no viste tal cosa o tal otra?!- como reprobando a todo aquel que estuvo en Japón que no lo hubieran hecho.

Y es que sólo pensando las cosas que da tiempo a ver en un día se agotan las posibilidades de ver todo y muchas cosas dejan de ser de visita obligada. Y más en otoño/invierno que anochece en torno a las cinco de la tarde. Por mi parte me programaba visitas a sitios por la mañana y viajes en los que había que madrugar de modo que no hacía vida nocturna. Lo más fueron algunas escapadas a manga kissa las últimas noches por Tokio por el barrio de Shibuya o Ikebukuro. Una vez de poco me cierran el metro, que en torno a las doce de la noche se chapa como un reloj.

En dos semanas recorrí 2500 Kilómetros. Por tanto hice una media de 180 Km. al día. Aunque la mayor parte de esa distancia la recorrí en sólo 6 días. Así que se podía decir que la media estaba realmente en 400 Km. al día y los primeros y últimos días sólo me desplacé por Tokio y cerca. El día que más kilómetros hice fue desde Fukuoka a Shirakawa-go,  la friolera de 1030 Km., conduciendo yo mismo los últimos 50 Km. tras dos shinkansen y un tren paisajístico de fabula entre valles, ríos, lagos y montañas.

Y al día siguiente no me quedé manco regresando a Tokio con en torno a 580 Km. más entre Rental Car, tren panorámico, y un shinkansen más.

Al palpar el país y estar ahí, desapareció de mi cabeza todo el bombardéo mediático estilo "Show de Truman" que nos metían para que no salgamos de casa; Y más con el que hubo tras el gran terremoto de Tohoku donde la prensa occidental en pleno "se volvió" (siempre lo está) totalmente loca. Pero gracias a Twitter pude intuir y observar con mis propios ojos lo mucho que exageraban (ver este vídeo antes de ir a Japón fue muy curioso; pues sale mi foto en un tweet cuando aparece el portátil de Marc en el shinkansen) y no tenía ningún temor al respecto cuando planificaba mi viaje, aunque si afectó a mi relación con allegados que parecían estar reticentes a mi visita al lugar. Pero como soy muy independiente no pudieron hacer nada para impedirlo aunque urdieron tretas de lo más villanas como decir que me iban a conseguir contactos que nunca llegaron.

En definitiva, cuando estuve por Odaiba o pasé por el río Sumida bajo el Puente Rainbow, después de haberlo visto desmoronarse en obras de ficción como "Tokyo Magnitude 8.0", verlo entero de una pieza me dejó una sensación de que Tokio y el resto de Japón seguirán estando ahí cuando vuelva. No exactamente igual, pues con el colectivo que lo habita, probablemente a poco que nos descuidemos nos habrán dejado atrás en el tiempo. Aunque como el pueblo japonés es muy amable y se deja llevar puede que se paren un poquito para permitirnos seguir su paso.

Dejando a un lado el estilo poético voy a dar algo de información útil para aquellos que aún suspiran con visitar el país por primera vez.

La web y aplicación de móvil de Hyperdia resulta imprescindible si se pretende viajar minimamente entre sitios diferentes de Japón en tren. Hay que tener algo de intuición para encontrar los nombres exactos con los que se listan algunas estaciones. Todo el mundo usa el tren en Japón. ¡Todos!

Alquilar una tarjeta SIM (o smartphone, o un MiFi -pocket wifi-) para disponer de Internet si no sabes japonés viene muy bien aunque sea para consultar mapas y horarios de los trenes. Cuando fui yo no encontré ningún turista con acceso a Internet Móvil pues también es cierto que para no residentes ese servicio puede salir caro.

Para comer barato se suelen buscar lugares de segundas o terceras calles después de una estación. Como en cualquier parte, lo más céntrico es más caro.

Para dormir lo más caro suele ser un alojamiento de tipo oriental como un Ryokan , que cada vez hay menos en Japón, aunque se están volviendo a abrir nuevos por los turistas extranjeros. O un balneario con onsen. Lo más económico (aunque requiere dejar el equipaje en una consigna -de modo que puede ser necesario sumar 400 yen por noche con equipaje pequeño/medio en una consigna de monedas de alguna estación cercana) y contratar al llegar por horas toda una noche (que tiene descuento al contratarse con antelación) en una sala de Karaoke cuyos sillones suelen ser cómodos, o un Manga kissa, donde además puedes ver películas, conectar a Internet, leer manga e incluso comer caliente de maquinas expendedoras y usar duchas. Más práctico dentro de lo barato son los cápsula pero si eres mujer hay que mirar más pues algunos alojamientos asequibles como estos no aceptan mujeres porque no disponen de segundo aseo / duchas para ellas. No obstante existen alojamientos de tipo occidental, family hotel o business hotel, y albergues con dormitorios comunes mixtos o sólo de mujeres o individuales. Ojo a los letreros y al tipo de suelo por si hay que descalzarse antes de entrar cuando vais a un hotel que no sea de tipo occidental.

Los alojamientos en Tokio son más caros y pequeños que en otras ciudades, y puede no merecer la pena alojarse en Tokio para recorrer lugares de alrededor, teniendo Yokohama, Kawasaki y otras ciudades muy cerca y bien comunicadas. Aún así el barrio más asequible cercano al centro de Tokio es Ueno, lo cuál no significa que vaya a ser lo más cómodo. Aunque realmente hay muchos lugares turísticos en las proximidades.

Sólo puedo hablar de la propia experiencia y lo más cerca que estuve de Ueno fue al pasar por Akihabara y Asakusa.

Para pagar trenes de la linea JR, metro y algunos transportes fuera de Tokio, incluso en Hiroshima o Fukuoka se puede usar la tarjeta Suica (con chip de proximidad RFID). Esta tarjeta no funciona en Osaka y zona de Kansai donde se usa una análoga para la línea JR llamada Icoca. En Kioto es mejor moverse en autobuses cogiendo un pase de día en el primero que se aborde.

Las tarjetas como la  SUICA se paga 3000 yen iniciales y te da 2500 de saldo recargable con 500 de depósito que te devuelven si devuelves la tarjeta en las máquinas de recarga o el mostrador de una estación donde se adquiere. Permite pagar también en quioscos de prensa, maquinas expendedoras, algunas consignas de monedas y en combini, o tiendas de conveniencia.

Cuando entras en una estación se acerca la tarjeta o la cartera mismamente donde la lleves a la puerta automática y un letrero te indica el saldo actual de la tarjeta a la par que accedes al anden. Al salir hay que volver a aproximar la tarjeta IC y la pantalla te indica el saldo que te queda después del trayecto. Si no queda saldo tendrás que retroceder a alguna máquina cercana que habrá para recargar la Suica. Aunque conviene ir vigilando eso y no abusar de compras sin calcular el gasto. Los viajes de la línea Yamanote o cualquier otro de líneas metropolitanas JR cuestan igual. Eso está bien porque aunque te pases de parada puedes dar media vuelta y hasta que salgas de una estación o vayas a otra línea que no sea de la JR no te cobran la tarifa estandar (que no se si andaba en torno a 240 yen).

El JR Pass es un vale que permite coger trenes de largo recorrido incluídos en el precio. Sólo se puede contratar desde fuera de Japón y se formaliza en una estación de Japón. Y sale a cuenta sólo con hacer un viaje de ida y vuelta entre Tokio y Osaka en tren bala. Además te permite coger transportes de la JR incluídos en el precio durante el periodo escogido para el pase. Eso incluye la Yamanote e incluso el Ferry que va de Miyajimaguchi a Miyajima. Los billetes para distintos trenes se pueden reservar con antelación al coger el propio JR Pass para evitar masificación.

Al respecto de la masificación, me preguntan mucho si había mucha gente. Y no sé. Quizás tuvo que ver la depresión tras el desastre de Tohoku pero yo no sentí excesivo agobio por gente. Aunque quizás no me moví mucho por los lugares más céntricos en horas punta. Es cierto que hay vagones sólo para mujeres, pero precisamente tienen un horario y también se pueden usar por hombres fuera de las horas punta.

Todo esto y mucho más en el wiki que abrí para preparar el viaje. http://fon.gs/wikijapon (colaborativo)

Siento que aunque haya pasado un año, parte de mí aún no ha vuelto de allí. Algo tiene Japón que nos encandila a todos.

Nada más por ahora. Espero que os gusten las 20 capturas inéditas que he recopilado de mis vídeos. Otro día, más.










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