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martes, 25 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 13 - Lo más alto de Tokio

Oficina de Turismo en Asakusa
(esta edificio no existía en 2011)
Este día aproveché para volver (desde mi visita anterior en 2011) por Asakusa y probar un Melonpan casero tamaño Jumbo que venden cerca de Sensōji. No estaba mal pero el de la pastelería "Usagui" de Barcelona sigue estando entre mis preferidos.

A continuación fui a la Tokio Sky Tree. La torre de 634 metros, que se convirtió en plataforma de comunicaciones para televisión digital terrestre más alta del mundo. Casi puede verse incluso desde Narita a unos 60 Km. de distancia. Y otras ciudades de los alrededores de Tokio en días claros.

También pude ver la torre en 2011, pero entonces aún no estaba inaugurada. Esta vez por dentro, siendo martes de labor, no padecí apenas ninguna aglomeración y visité sus dos miradores principales. El de los 340 metros y el de los 450, haciendo fotos y vídeos sin parar.

Por fin pude contemplar Tokio desde una altura apropiada para hacerme una idea clara de lo grande que es la mejor "monstruo-ciudad" del mundo.

Gracias a contactos comunes de la Euskal Encounter pude dar con Marcan, parte de la organización en Redes y experto "hacker".

Si un geek es alguien con mucha curiosidad, un hacker va más allá de la curiosidad. Marcan ya me sorprendió con el montaje de Miku Hatsune en un vídeo de las jornadas otaku Motsukora. Y tiempo antes, en la propia Encounter con su proyector láser de vídeos que convertía cualquier vídeo de Youtube. Donde vi por primera vez el Touhou "Bad Apple".

Así que no desaproveché para tener un segundo encuentro con este genio. Que, además, afirma ser capaz de interpretar al teclado cualquier pieza / opening de anime sólo con que le dejen practicar 15 minutos.

Segundo encuentro, porque aunque no lo mencioné en el blog (que entonces era en verdadero directo :)), nos vimos en Japón el día del Comiket. Cuando todavía me estaba mentalizando para subir el Fuji. Algo en lo que ya puedo presumir de superar a Marcan. Jeje. (Lo único) Ya que me contó que sólo ha llegado a subir a la séptima estación, porque no iba equipado para ir más arriba.

Fue también un lujazo estar con él y amigos suyos aquel día del Comiket; viendo los entresijos del congreso; y la manera en que la empresa del "Gato negro", Yamato, se encarga de aceptar los bártulos de los expositores para devolverlos a sus domicilios.

En esta segunda ocasión quedamos para hacer algo más friki todavía que visitar a miles de círculos doujin de música, manga y videojuegos. (really?)

Me enseñó la recreativa Groove Coaster y jugamos algunas partidas, en uno de los muchos salones recreativos que hay por Tokio.

Seguidamente nos dimos un homenaje comiendo, mientras intercambiábamos conocimiento otaku, de animes vistos por uno y otro con nuestras respectivas listas en MyAnimeList y anidb. Esto de intercambiar los móviles para ver listas otaku debería ser obligatorio en cualquier encuentro entre otakus del manga-anime. Jeje.

Después fuimos a un karaoke muy particular, con una decoración e iluminación realmente shmexy, donde se podía vincular la tarjeta Suica (de pago de transporte y otros servicios) a una cuenta personal para llevar registro de las canciones en la franquicia de karaokes Joysound.

El punto divertido fue escuchar al recepcionista decir a Marcan 「早い」 (¡qué rápido!) cuando nos fuimos después de no sé, ¿cerca de dos horas?. Parece que Marcan pasaba más tiempo normalmente. Y creo que ese es un buen truco para aprender japonés en sesiones maratonianas de karaoke.

Para terminar el día me volví al barrio de Ikebukuro, cerca del hotel; y, aunque ya era tarde, fui a un "Sweets Paradise" (no podía irme de Japón sin volver a uno de estos buffet-libre de pasteles :D); Donde me advirtieron que en media hora se cerraba la cocina, y ya no podría coger más comida y pasteles.

A los 2 minutos de la hora una camarera me advirtió; Y yo dije -pero me da tiempo de coger un postre...- A lo que por su gesto adiviné que en cuanto dieran la hora estaría recogido; así que me levanté y lo cogí segundos antes de que recogieran.

Lo que le dolió un poco a mi pobre "kororo" 心 fue confirmar, ya comentado por otro amigo en Kioto (y sugerido en un episodio de "Higurashi no naku koro ni 解 kai"), que este tipo de locales están orientados a conumidoras femeninas, o parejas. Ir como hombre solo, no levantaba suspicacias en el local -el cliente es dios-, pero cuando me dirigía al lugar entre la escalera y el ascensor, un grupo de chavales japoneses que vieron a donde iba se echaron unas risas. Y creo que entendí por qué.

Y más siendo en Ikebukuro; Barrio de Butler Cafes, más que Maid Cafes.

Pero ya tengo más de 40 años, así que me importa un bledo lo que piensen los demás. Jeje. Si quiero comer pasteles en un buffet libre, comeré hasta reventar.


Y me gusta la zona; No la que estuve este año, pero sí, más, la próxima al rascacielos Sunshine 60; que visité en mi primer viaje de 2011 (en dos ocasiones).

De vuelta al hotel pude sintonizar, como cada noche, el canal Tokyo MX y ver anime hasta reventar. Más buffet libre, esta vez de anime.



Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.



lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegué al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

jueves, 20 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 8 - El Monte Fuji (parte 2)

El 20 de agosto a las 5 de la mañana fue la fecha y hora que escogí meses atrás para hacer cumbre. Era la hora prevista del amanecer en el Monte Fuji. El Go-raikō.

Como ya conté en la 1ª parte, había decidido subir el 19, terminando de subir el 20, y luego bajar de un tirón. Como hacen la mayoría de japoneses responsables que suben por primera vez.

Era jueves, día de labor, y habían terminado las fiestas más populares del verano en Japón, el Obon. (Aunque hay festividades todo el mes de julio y agosto en distintos lugares.) Lo que lo hacía un día relativamente tranquilo.

Además aún quedaban 3 ó 4 días para que terminase la temporada de aperturas de verano antes de que la Oficina de Correos de la cumbre dejase de abrir de 6 de la mañana hasta las 14 horas.

Esa noche dormí poco. Percibí la llegada de algún otro excursionista más que creo que pusieron algo más lejos de mí. No pegado a otro como hicieron cuando llegué yo.

Y escuché unos truenos tan fuertes como si cabalgasemos sobre las mismas centellas del rayo. Las lluvias previstas para la tarde del día siguiente parecían haberse adelantado unas cuantas horas.

Nunca había oído truenos de esa manera. Acostado comodamente en el refugio de montaña a 3400 metros de altitud, era como estar dentro de una ballena del tamaño de un estadio cuyo estómago ruge con hambre feroz.

La naturaleza se ve más majestuosa cuando no se encuentra totalmente invadida por las comodidades del mundo urbano.

De cualquier modo estando bajo techo dormí plácidamente esperando que llegase la hora de ponerse en marcha.

Y puntualmente, a las 2 de la mañana (en mi idioma serían 2 de la noche.), un empleado del refugio subió a la planta de las literas y anunció a todo el mundo que debido a la lluvia se recomendaba permanecer en el refugio y ver el go-raikō desde ahí; Al estar el camino a la cumbre mojado, podría ser peligroso y hacía más fácil posibles resbalones.

La ruta Yoshida tiene la peculiaridad de que el amanecer puede verse desde cualquier punto del ascenso de modo que si no llegas arriba del todo a tiempo no pasa nada porque verás el espectáculo de la salida del sol sobre las nubes desde la montaña igualmente.

Pero eso no es exactamente lo que significa el Go-raikō para los que realmente quieren verlo. Al margen de que tenía una entrega de postales pendiente en "Fujisancho", la cumbre del Monte Fuji.

Tras apenas 4 horas de sueño me espabilé con calma, recogí mis cosas en la mochila. Pero parece que perdí una de las linternas portátiles que llevaba con un colgante, especial para enganchar en el jack de audio del móvil. Palpé un poco, pero no quise perder más tiempo buscándola. Apenas valía 3 euros. (poco más que un botellín de agua mineral en la 8ª estación.)

Afortunadamente era la de repuesto y la linterna principal estaba conmigo con suficiente batería que me dio luz todo el camino hasta la cumbre. Fue buen consejo ese de "lleva siempre las linternas que necesites, más una." (by Achifaifa)

Al asomar al baño en el exterior del refugio, vi que iba pasando gente subiendo a la cumbre ya.

Tras pagar mis 200 yen para usar el baño me puse en ruta hacia la cumbre, en mitad de la noche detrás de una fila cada vez más densa de otros escaladores.

 Saliendo del refugio en torno a las 3 de la mañana todo iba según el plan para llegar a la cumbre a la hora. Con la pequeña molestia de una nube que cubría todo el Fuji.

Como la humedad era muy alta no hice fotos o vídeo con el móvil hasta estar a punto de alcanzar la cumbre. Y guardé la bolsa con mi cámara de fotos dentro de la mochila para mayor protección y llevar todo más compacto.

Tampoco me puse a escuchar música para no liarme con los cables y evitar tocar el móvil. Además en esos momentos la tensión aumenta lo suficiente y mi atención se centraba en seguir subiendo, descansando cada vez que paraban adelante. Porque las paradas eran muy frecuentes y podía seguir el ritmo estando recién descansado.

Toda la subida desde la quinta estación estaba salpicada de todo tipo de excurionistas, los había en grupos pequeños de amigos, en grupos grandes de viajes organizados con un guía que les daba consejos, había alguno religioso con peculiares sombreros que iban canturreando y manteniendo un ritmo constante sin correr pero tampoco parar.

Pero este último tramo de subida la variedad de gente subiendo se reducía ya que ya no adelantaba a nadie y nadie me adelantaba a mí.

Tras un esfuerzo insignificante en comparación con lo que fue el día anterior de la 5ª a la 8ª estación principal, empezó a clarear y vi lo que me parecía ser la llegada a la cumbre así que saqué el móvil y empecé a retransmitir via 4G con Periscope los últimos segundos de mi ascenso a la cima. Justo en torno a las 5 de la mañana, tal y como tenía previsto.

Los japoneses son tan chulos que tienen 4G en todo el monte Fuji. Practicamente en toda la ruta Yoshida y en la cumbre.

También hay Wifi pero no llegué a probarlo. En cualquier caso es una red menos estable y con menos alcance.

Pero lo de "clarear" era un decir. A más de 3700 metros de altitud la nube cansina se empeñó en no dejar ver el amanecer además de aumentar la humedad en un "10000%". La decepción se apoderó de mí. Y aunque llegué hasta ahí arriba. Había dos o tres cosas más que podía haber hecho pero la sensación de frustración me hizo no pensar en ello siquiera.

Una cosa sería dar vuelta al crater para ir desde la parte norte al sur para llegar a la auténtica cumbre de la cumbre. El pico de 3776 metros. Era como 40 minutos o más de paseo. No tenía ningún ánimo de ir hasta allí. Además, por fotos que se ven en StreetView, según por donde fuera parecía peligroso.

Otra cosa que luego eché en falta son más fotos o vídeos con la cámara DSLR. Llevé un peso muerto en mi mochila que hizo muy (muy, muy) cansado el ascenso sobre todo el día anterior para no sacarla siquiera de la bolsa. Y es que con tanta humedad no quería que se estropease. Así que sólo usé el móvil y en pocas ocasiones también.

La ironía es que en mi entrenamiento dos meses atrás, subiendo de los ~1600m a 2300m en la sierra del Moncayo, ya había decidido no subirme la cámara por su peso. Pero cambié de idea, como si no hubiera fotos desde el Fuji mucho mejores que las que yo hubiera podido hacer aún con condiciones meteorológicas favorables.

Respecto al tiempo, apenas hacía frío. Yo llevaba buena ropa y hubiera aguantado incluso temperaturas bajo cero y rachas de viento. En donde vivo Tudela aguanté con la chaqueta tipo softshell y las capas intermedias rachas de cierzo en invierno cercanas a los 60km./h.

Durante el ascenso llegué a ponerme la máscara que me llevé que cubre nariz y boca. Pero más tarde no la consideré necesaria. Además llevaba un pantalón tipo media bajo el pantalón de esquí que evitaba cualquier resquicio de frío.

Al estar cubiertos por una nube nos ahorramos la previsión de rachas de 40 Km./h. Y tuvimos una mínima próxima a los 6ºC o más calor, sin viento.

En la cumbre había unas sillas como para sentarse a contemplar el paisaje al amanecer. Pero nadie estaba atento a mirar el go-raikō porque no se veía nada y la gente entraba en los refugios a tomar un desayuno caliente y comprar recuerdos. Yo me acerqué a un puesto en el exterior y compré el segundo botellín de agua de mi ascenso. Este estaba de oferta por 400 yen.

Pregunté al hombre mayor que me la vendió por donde estaba la Oficina de Correos y me contestó que a unos 20 ó 30 minutos en dirección este-sureste, siguiendo las agujas del reloj por el cráter. Lo cual me empezó a desanimar. Porque pensaba que estaría más cerca.

Como aún era pronto incluso con el paseo por delante también entré en la tienda - comedor - refugio cercana y eché un vistazo. Recuerdo que me senté un momento pero no compré nada, así que seguí haciendo tiempo de pie en la entrada bajo el porche, evitando un poco la lluvia.

Luego hablaré de la lluvia.

Partí camino de correos. Pese a estar en la cumbre el camino es bastante retorcido, sigue habiendo subidas y bajadas y el camino tiene vericuetos y estrecheces y no está tan señalizado como la subida que es difícil salirse de la ruta. De hecho me pasé de largo y tuve que desandar un poco hasta encontrar la Oficina de Correos.

Si hubiera seguido un poco más, otro tanto, desde la oficina de correos que está en la parte este del Fuji, habría llegado a la cumbre de la cumbre, en el sur del crater.

Aunque no por el camino que me había pasado que era un punto sin salida.

En la oficina había gente esperando y era un lugar muy pequeño pero aún así no había demasiada cola y apenas tuve que esperar a ser atendido. Antes de eso me quité la mochila y abrí el bolsillo donde había metido las postales.

-HORROR! Están todas empapadas! ¿Podría ser que el bolsillo no estuviera bien cerrado? No. No era eso.

Las agité un poco ahí mismo como pude, a ver si se secaban un poco. Las más afectadas eran quizás las que iban metidas en sobres de papel. Aunque alguna postal llegó a su destino algo acartonada. Las entregué y pedí un set de postales exclusivo de esa oficina que contiene un certificado de que:

"DON....<ponga aquí su nombre>"

-Tú has llegado al lugar ubicado en los 3776 metros sobre el nivel del mar en la cumbre más hermosa del mundo del Monte Fuji. Has logrado ascender hasta allí y esto lo certifica. Oficina de Correos de la cumbre del Monte Fuji. <20 agosto 2015>

Y un sello de 52yen para enviarlo por correo a tu casa en Japón, o añadir 18yen(al menos) más para enviarlo a otro país; y le pongan el matasellos de la cumbre.

Yo me lo guardé y sólo envié las postales. También había una para mí, así que matasellos de la cumbre también iba a recibir. Además de que envié varios tweets con foto geolocalizados y fechados.

Ahora el certificado está colgado en la pared junto a otro más pequeño que indica fecha, lugar de inicio del ascenso, temperatura, tiempo, lugar y momento del descenso, también con sello para enviarlo a Japón.

La funda de ambas postales es una maravilla de foto del Fuji en tamaño A5 vertical tipo carpeta plastificada donde se puede apreciar la ruta de subida y bajada aunque medio cubierta de nieve, y todo el set sólo costaba 500 yen (impuestos incluidos).

Había también otros diseños de postales, incluso en "3D", sellos y llaveros originales disponibles este año 2015 sólo en esa oficina según hayé en esta web: http://www.post.japanpost.jp/notification/pressrelease/2015/08_tokai/0707_01_02.pdf

Después de desandar el camino desde la oficina postal, que quedaba ya en la prefectura de Shizuoka, volví a la prefectura de Yamanashi por el cráter buscando el camino de descenso que es distinto del de subida, o se armaría un follón inmenso entre los que suben y bajan continuamente.

El camino de descenso es uniforme y ancho. Y va siempre en tramos de cierta longitud en zig-zag durante medio descenso y tramos algo más cortos también en zig-zag en la otra mitad. Yo diría que das media vuelta como 70 veces o más (o quizás un poco menos).

Ojalá el camino de subida fuera tan cómodo, pero la distancia es algo mayor y también se podría hacer muy pesado. Seguro que muchos lo preferirían a las inmensas escaladas rocosas y desalentadoras que se encuentran cada dos por tres en el ascenso.

Es ahora cuando quiero hablar de la lluvia. Desde que empecé el ascenso a la cumbre este día, empezando en la Verdadera Octava Estación (3400m), la lluvia era fina. Invisible. No se notaba nada. Salvo que estaba nublado y húmedo. La razón por la que las postales estaban empapadas era que la lluvia atravesaba incluso el material impermeable de la mochila.

Atravesó incluso mi softshell impermeable, y mi pantalón de esquí impermeable.

Mis caros guantes de nieve de Goretex marca Salomon parecían una esponja empapada por dentro. Con la que podrías limpiar perfectamente un edificio de 5 plantas con el agua que tenía acumulada.

Mis zapatillas deportivas, que uso siempre, -no usé botas de montaña, porque pesan y no suelen tener buena adherencia- no me dieron guerra en el ascenso; y se llevaron la peor parte en el descenso que empezó a las 7 de la mañana y terminó casi 4 horas después, a las 10:49.

Y es que aunque la pendiente es suave, es continua y no haces más que bajar y bajar durante horas. Arrastrando tierra rojiza, que combinado con la humedad de la lluvia fina-invisible las llenaban más y más de barro.

Si la primera parte de la subida fue un esfuerzo tremendo, el descenso fue peor. Pese a ser un camino más cómodo, sin obstáculos, salvo puntuales cruces con los bulldozer de mantenimiento, que cerca de las 10AM suelen transitar algunos puntos del camino hasta intersecciones que tienen para su uso exclusivo.

La falta de aire por la altitud, y lo largo que se hacía el camino, combinado con el madrugón, el desaliento, tal vez por el disgusto de no haber visto el go-raikō, y la fina lluvia-invisible, hacían que la bajada se hiciera muy larga. Además no se me ocurrió en ningún momento ponerme a escuchar música, algo que me animó y ayudó mucho al subir el día anterior. Pero me preocupaba que se mojase el móvil más, como las postales.

En este tramo no hay casetas o refugios donde parar a sentarte o comprar provisiones, si quieres pararte lo haces en una roca en cada esquina del camino en zig-zag, o, como hacía yo, directamente sobre el bastón de escalada que llevaba.

Me vino muy bien como lugar sobre el que me recostaba. En una ocasión alguien vino detrás y preguntó si estaba bien.

-Estoy bien. Sólo cansado. :D

Creo que me lo preguntaron más de una vez. 疲れました!

La misma persona más tarde me llegó a preguntar a mí, primero si era el camino correcto y luego cuánto faltaba para llegar.

Son como 7 Km. en total. Cuesta abajo. Y la gente que me adelantaba solía ir más ágil que yo; pero en general también con alguna dificultad; y más de uno buscaba el modo de descender más apropiado. Algunos caminaban de lado. Vi a una chica bajando de espaldas, clavando los talones contra el suelo, junto a otras personas que iban normal o haciendo "drifting". Todos con la finalidad de amortiguar la pendiente.

Durante el descenso no adelanté a nadie o casi nadie. Si lo hice, no tardaron en volverme a adelantar y dejarme muy atrás en mis largos descansos sobre el bastón.

No había casi gente a esas horas bajando. Menos incluso que la que me crucé subiendo sólo medio tramo entre la 6ª y la 7ª estación.

Fue una paliza, aunque curiosamente lo que tardé en bajar no difería mucho del tiempo medio previsto. Y eso contando los descansos. Ya que no hice más que parar y parar y parar y parar y parar a descansar sobre el bastón que poco a poco se presionó tanto que, una vez abajo, no fui capaz de desenroscarlo para plegarlo.

Me faltaban fuerzas. Intuí que no recuperaría la condición física hasta que bajase más altura. Pero no la recuperaba, por muchos tramos de unos 50 metros (a ojo) más o menos que recorriera siguiendo el zig-zag del camino.

En ocasiones yo mismo hacía zig-zag en el ancho camino. Ese también es un truco, para amortiguar la rampa o la pendiente, que me enseñaron en las pirámides de Teotihuacan. Jejeje. Ya podrían ser sólo los metros que tiene la pirámide Sol, la subida al Fuji.

Después, los tramos de zig-zag se hacen un poco más cortos pero aún quedan como 30 largos tramos con sus giros que ya había estudiado en casa, aunque hay pocos planos claros de la ruta. Y sabía que aún faltaba mucho.

Finalmente dejas de hacer zig-zag y empieza a haber más vegetación, llegas al tramo que es todo recto, pero aún faltan más de 3 kilómetros hasta el punto de partida en la 5ª estación.

Es en este punto cuando las fuerzas empiezan a volver. Ya no estás tan cansado. Aunque pagarías un c*jón por que las mulas que viste en la 5ª estación para subir a la 6ª estación (pueden llevarte hasta la 7ª) te llevasen lo que queda del camino.


Cuando empecé a atravesar los pasajes anti-desprendimientos tuiteé con esta foto "Ultimos tramos de descenso" y es como aquel que dice "ya estoy llegando" pero aún te falta cruzar Narnia, el campo de Oliver y Benji, Mordor, Ikea y hacer autoestop por Invernalia a ver si te recoge un carro camino de Desembarco.

Es decir, faltaba aún aproximadamente una hora para llegar; en versión no extendida por Peter Jackson.


Pero estando ya por debajo de los 2500 metros de altura ya no notaba tanto cansancio, ni necesitaba hacer prolongados descansos. Notaba las fuerzas volver.

Después de atravesar unos cuantos túneles anti desprendimientos más me encontré con un área donde había caballos amarrados y el encargado me preguntó si quería viajar en ellos a la 5ª estación.

Me di la vuelta y pregunté, por curiosidad, Ikura desu ka?

El hombre sacó un papel y me mostró el precio: 12000 yen.


A lo que respondí, Takai. Arigatō. Y seguí mi camino mientras el hombre me daba ánimos para lo que me quedaba de camino con un Ganbare〜!

Pensé que, con todo lo que he caminado lo que falta es insignificante para pagar ese dineral. Y así fue.

Al alcanzar la 6ª estación, tras juntarse el camino de descenso con el de subida, en 20 o 30 minutos más llegué al lugar desde el que comencé mi subida al Fuji.

Fui al baño. Traté de secarme un poco. Y descubrí otra sorpresa al mirar en un bolsillo de la bolsa de la cámara de fotos donde guardaba una batería de repuesto y el billete de vuelta de autobús que, HORROR! -Está empapado y pegado a la batería.

Fui al despacho de billetes algo preocupado y me dijeron que no pasaba nada y me indicaron la hora y lugar del próximo autobús de regreso a la estación Fujisan en Yoshida.

Al llegar el autobús la interventora se rió, al mismo tiempo que lo hacía un ojiisan que estaba sentado en la primera fila, al entrar mostrando el billete pegado en la batería mientras decía 雨ですから o 雨のために。-"por culpa de la lluvia..."-


El autobús se llenó de excursionistas que regresaban del Fuji y tuiteé a eso de las tres de la tarde que más de una docena de personas del autobús estaban durmiéndose en el trayecto, incluído yo.

Pasamos junto al parque Fuji Q Highland, que tiene montajes especiales de Evangelion con una cabeza del robot a escala 1:1, y otras atracciones.

Después pude volver a ver el Monte en la lejanía. Se dejó ver! Como despidiéndose.

Una vez llegué a la estación, necesitaba cambiar un billete en monedas para la consigna pero....

HORRROR, y van ya tres sustillos ese día. Aunque éste es, con diferencia, el más preocupante. Todo el contenido de mi cartera, que está plastificada, cerrada con velcro, metida en el bolsillo con cremallera del pantalón especial impermeable de montaña, incluído pasaporte y fotocopias con teléfonos y datos de interés, estaban empapados como si hubieran estado dentro de un río.

Y llevaba billetes con en torno a algo más de 10.000 yen (70€).

El problema lo resolví yendo al baño del centro comercial donde comí el día anterior. Y secándome todo lo que pude en el secador automático. De vez en cuando entraba alguien y yo disimulaba. Mientras me secaba un calcetín, la cartera, o un billete tras otro.

Al salír del baño había una máquina que daba cambio. Y probé suerte con el billete aún algo húmedo a ver si me daba monedas. Y la hubo.

Fui a la consigna y recuperé mi maleta. Volví con ella al baño y me terminé de cambiar; y de secar cosas importantes. Algún papel que era redundante y difícil de recuperar lo tiré. Metí toda la ropa de escalada en bolsas al vacío que me llevé para reducir el espacio. Aunque con la humedad que tenían no se redujo todo lo posible.


Después salí a comprar algún refresco en una máquina expendedora delante de un apeadero de autobuses y me senté en un banco mientras intentaba desplegar el bastón para ver si podía meterlo en la maleta. Pero no había manera.

Un amable japonés me vio en apuros y preguntó. Se le ocurrió que él podía tirar en un sentido mientras yo tiraba en otro. Y FUNCIONÓ. Le dí un emocionado ありがとう! Muchas gracias. Y guardé el bastón en mi pequeña maleta con ruedas.

No tenía reserva de tren desde ahí hasta Tokio. Pero sí una a las ocho de la tarde desde Tokio a Utsunomiya. Así que me fui encaminando.
Cogí el primer tren de vuelta a Ōtsuki, que no era tan turístico y peculiar como el de la venida, y no hacía tantas paradas para mostrar el paisaje de alrededor.

Desde allí miré varias opciones y elegí el tren más directo hacia la estación de Tokio.

Unos catalanoparlantes pasaron delante de mí y entraron en un tren que paraba en Mitaka (la ciudad del Museo Ghibli), le preguntaron a una señora: -Mitaka made? "Hacia Mitaka?". A lo que asintió.

Unos minutos después llegó mi tren que me llevó a Tokio.

Allí entré en un "Uniqlo express" pequeñito que hay en la misma estación y decidí comprarme un pantalón nuevo que me hacía falta. Y busqué otras prendas en un H&M del mismo edificio aunque no encontré algo típico de Japón como calecetines tabi o así. Claro. H&M no es una tienda muy japonesa que digamos.

Finalmente tomé el tren bala hacia Utsunomiya. En Tokio hacía un calor infernal pero en Utsunomiya, más al norte, se estaba bastante más fresco.

Al llegar a Utsunomiya fui al hotel donde me atendió una recepcionista que me dijo que hablaba algo de español. Y me explicó el sistema de "amenities" que tienen junto al ascensor donde te puedes proveer. Me llevé un "relajante" de ojos que me hizo gracia. En la habitación revisé mis pies tras todo el periplo y salvo algo arrugados como si hubiera estado metido unas horas en una bañera estaban en buenas condiciones, sin rozaduras o señales del esfuerzo al que los había sometido.

Tenía un descuento que había imprimido antes de ir a Japón, para cenar en un local de gyoza (y otras comidas) con el que me regalaban la bebida.


Utsunomiya es conocida como la ciudad donde se originó el gyoza. Especialidad japonesa derivada de un tipo de empanadilla china.
El hotel estaba a pocos pasos de la estación de tren y en la plaza de delante de la estación había bastantes restaurantes. No vi ninguno que no fuera de gyoza en la capital del gyoza.

Al menos, en ese momento. Y, del que tenía descuento, había dos pequeños restaurantes de la misma cadena en la misma plaza.

Comí 6 gyoza de cerdo con salsa de soja, y un buen ramen junto a mi bebida gratis, que creo fue un zumo de naranja. Todo por 1058 yen (8 euros). Casi no suelen tener refrescos en los restaurantes típicos especializados, y a veces ni agua.... Hay que insistir con el agua, a veces. Aunque hay donde te la ponen sin preguntar, gratis. Vendría bien saberse la palabra お冷 "o-hiya" -agua de beber- (literalmente, agua-fría). En vez del típico 水 "mizu" que es más genérico y no siempre lo entienden cuando quieres beber.

Todo bien acompañado de un "kudasai" -haga el favor-. O más humilde "kuremasenka" -no me haría el favor usted?-. Allí las formas lo son todo.

Eran más de las once de la noche, la última hora en la que permanecía abierto ese restaurante. Y me acerqué a un combini a comprarme algo para el día siguiente y un postre que comí en el hotel: "suika" (sandía) que pagué con tarjeta Suica. Jeje.

Fin del día más largo de mi vida. :D (De 2AM a ~0h)

Todas las fotos del viaje están en: Google Photos - FreddyJP2015 - Japón 2015

No he terminado, ni mucho menos con el Monte Fuji. Habrá parte 3.
Tengo algunos vídeos que mostrar y un artículo más extenso explicando por qué decidí subirlo; cómo me preparé para la aventura; alguna anédota que quizás sorprenda, consecuencias y conclusiones de haberlo subido y consejos importantes para quien quiera subirlo también.

Pero tardaré un poco más. Hasta que acabe de completar el diario de este segundo viaje de dos semanas por Japón. Ya hemos pasado el ecuador.

miércoles, 19 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 7 - El Monte Fuji (parte 1)

Llegó el día para el que me había estado preparando durante meses.

No soy deportista, y no lo seré nunca. No voy a dedicarme a subir montañas porque haya subido una o dos, ahora.

Soy más flojo que la mierda de pavo pero hay una constante en mi forma de ser que implica que aquello que me propongo y está en mi mano, lo hago. No hay excusas.

El miércoles 19 de agosto me levanté antes del amanecer. Me despedí del albergue de Kioto y me encaminé con mi equipaje hacia la estación, a tomar el primer Tren Bala de la mañana.

El Monte Fuji estaba, en principio, a 6 horas de distancia (~585Km) entre trenes y un autobús hasta la conocida Quinta estación, también llamada Subaru Line, en la ruta Yoshida.

Para una empresa tan ambiciosa como subir el Monte Fuji fue poco razonable comenzar el viaje desde tan lejos, pero lo planifiqué así con el fin de aprovechar más el viaje. En inglés "turismo" se dice "sightseeing" es decir "Ver lugares dignos de ver". Y eso es lo que quería hacer en mi viaje. Cuantos más mejor.

No contento con eso escogí una ruta más corta (~525Km) pero con un tren más lento, el Wide View Fujikawa, tardando una hora más de lo posible.
Y lo hice totalmente a sabiendas. Porque quería aprovechar aún más el viaje, tomando la ruta paisajística. Que bordea el Monte Fuji desde Shizuoka, por la ladera oeste del Monte.

Comparado con el Hida Wide View, que usé entre Nagoya y Takayama en otoño cuatro años atrás, esta ruta junto al río Fuji, en verano es bastante más fea. Con el río apenas sin caudal. Pero sigue siendo un recorrido muy bonito y bastante más pintoresco que dando un rodeo rápido por el este, desde Tokio o Yokohama; Y a mí me valió la pena.

El inmenso Monte Fuji apareció ante mis ojos más cerca de lo que lo había visto nunca subiendo hacia el norte, camino de Kōfu en el tren paisajístico, desde Shizuoka. El espectáculo era impresionante y empecé a intuir dónde me estaba metiendo.

El transbordo de tren, en Kōfu, fue el más rápido del viaje. Apenas había un minuto para cambiar de anden por un paso superior, por el que otros turistas y yo corrimos, escaleras arriba y abajo, hasta abordar el siguiente tren que estaba esperando en su vía cuando llegamos en el Fujikawa Wide View.

Más tarde, en 大月 Ōtsuki abordé el cuarto y último tren del día, el tren turístico Fujikyu. Una línea privada de tren, que es la única que te acerca a la ciudad de la ruta Fuji-Yoshida. Pagué con SuiCa más un suplemento por reserva de asiento; que, creo recordar, me cobraron en metálico. La decoración del tren por dentro era, sin duda, la más curiosa de mi viaje. Con asientos y mesas como si estuvieras en un barco o la terraza todo de madera de algún extraño bar country. Otro vagón más allá la decoración era diferente, aunque no lo retraté de cerca. Además la interventora y guía que anunciaba los lugares por donde pasábamos, en un momento dado, nos prestaba una pizarra con la fecha y nos hacía una foto con nuestro móvil o cámara a todos los pasajeros que estabamos por ahí. Algún espabilado japonés pidió hacerse una foto con ella.

Al llegar a la estación de tren Fujisan, en Yoshida-shi. Dejé la maleta en una consigna de monedas próxima, sacando mi mochila, bastón y cosas para el ascenso. Y comí en un restaurante del centro comercial de la estación. Concretamente unos fideos udon. Yoshida udon con carne y extra de huevo duro.

Después busqué con el móvil algún supermercado cercano. Encontré algo parecido a un drugstore grande al que fui caminando. En total 1,5 Km. entre ir y volver. Buena caminata antes de llegar si quiera a la montaña. Allí compre un par de botellines de Pocari Sweat (para probar) y Acuarius que tenian un envase práctico para la escalada que pesa poco y se puede reducir mucho su tamaño después. También algún botellín de agua (debí haber pillado un par más de las que compré), algunos zumos, algunas cosas dulces y, entre otras cosas, un sobre que tenía mini bocaditos de salchichón. (Qué picaba y no sabía muy bueno. :))

Finalmente, de vuelta en la estación compré mi billete de ida y vuelta (válida para el día siguiente) en autobús al Monte Fuji.

En la mochila me había metido alguna ropa para cambiarme para la montaña y aproveché este momento para equiparme del todo.

Eran cerca de las tres y ya empezaba a ser tarde para iniciar el ascenso si quería llegar con luz del sol a la primera parada donde tenía reservada una noche de alojamiento en la Verdadera Octava Estación, a 3400 metros de altitud.

El autobús nos llevó por el Fuji y en las pantallas se nos mostraba cuales eran las siguientes paradas. Entrando en la carretera de subida nos cruzamos con muchos otros autobuses que bajaban, teniendo otros delante y detrás que subían. En temporada de ascenso al Fuji, el acceso a los turismos está restringido. Y mejor que sea así, o menudo pifostio se armaría con tanto tráfico de autobuses. Se anunció enseguida la Primera Estación, y la segunda estación a unos 1590 metros de altitud. El aire acondicionado cambió de pronto por calefacción, cuando ya empezaba a notar frío.

Una vez en la Quinta Estación (Go Gōme) cantidad de personas con chalecos nos recibían con bolsas para que tirásemos nuestros desperdicios, ya que en la montaña no se puede tirar basura. Lo cual me resultó un poco chocante ya que todavía no tenía ningún desperdicio que tirar, y a la vuelta, el día siguiente, no los vi en el mismo sitio para deshacerme de mi basura.

En la Quinta Estación hay cantidad de tiendas, restaurantes, paradas de autobuses, información turística, zona de descanso e incluso una oficina de correos.

Aquí puede comprarse un bastón de madera de peregrinaje que te sellan al fuego desde donde lo compras hasta la cumbre en cada estación al módico precio de 300 yen por sellado. Yo ya llevaba mi bastón plegable de aluminio comprado en Kioto y ese bastón de madera me parece un peso muerto y demasiado grande para llevarselo de viaje y más si vas en avión. Pero es un recuerdo interesante si alguien lo quiere más auténtico que otras opciones como el certificado que venden en la oficina de correos de la cumbre que te puedes enviar por correo como una postal con matasellos de la cumbre, o tu propio bastón de escalada como hice yo.

De todos modos no sabía como funcionaba el tema de los sellados (stamp) y en algun momento de la escalada me empeñé en que me pusieran un "stamp" a mi pequeño bastón de aluminio. Algo que era imposible y así me lo hicieron saber. Jejeje.

Tras una visita al baño grande que hay bajando unas escaleras en la Quinta Estación, que, contra lo que había leído, era de uso gratuito (Al menos el día que fui. Miércoles, de labor. Los de las estaciones superiores cuestan 200 yen.) me enfilé sin perder más tiempo hacia la ruta de ascenso. Eran las cuatro de la tarde, hora de Japón.

El anochecer iba a llegar entre las seis y media y siete de la tarde. A las ocho ya era noche cerrada. Y tenía 1100 metros de altura que subir desde los 2300m, para llegar al alojamiento, como a unos 5 kilómetros "cuesta arriba" haciendo zig-zag.

Todos los mapas indican que entre la 5ª y 6ª estación se tarda entre 30 ó 40 minutos. Yo llegué para las cuatro y veinte. En 20 minutos. Es sin duda el tramo más fácil del recorrido. Y da falsas esperanzas sobre lo que puede costar llegar más arriba. Todos los demás tramos tardé más en recorrerlos que lo que indican los mapas. Claro que, incluyendo descansos y un montón de breves paradas.

Las estaciones son puntos intermedios, generalmente con una o varias casetas dispersas que tienen restaurantes, tiendas de recuerdos y provisiones y alojamientos de montaña tipo albergue con saco y futón incluídos, pero a precio de hotel de precio medio-alto.

Cada tramo entre estaciones es más difícil que el anterior. No porque el camino sea necesariamente más intransitable (que hay momentos en que se complica), sino porque la elevación y falta de oxígeno hace que cueste más.

De modo que el tramo entre quinta y sexta estación es más fácil que el tramo entre sexta y séptima estación. (Ya lo creo). Pero más fácil que el tramo entre séptima y octava estación. La cumbre es la décima estación. Y, para que resulte más llevadero, hay varias casetas en la 7ª estación, varias 8ª estación antes de llegar a la Verdadera Octava Estación (Hon Hachi Gōme). Y después hay octava y media, novena estación y cumbre.

Poco después de la sexta estación es cuando empecé a notar el cansancio. Cuando se sube de 2400 ó 2500 metros de altura es cuando el aire empieza a hacerse más ligero y aunque aún no se note mucho, hacer esfuerzos cuesta más. Es a los 2900 o 3000 metros cuando ya empiezas a sentirte como boñiga de vaca flaca. Empecé a parar con más frecuencia e incluso con un ritmo impuesto de 10 ó 15 pasos haciendo inhalaciones y exhalaciones profundas para retomar fuerzas.

Pasadas varias séptimas estaciones empecé a jurar en chino porque nunca pareces llegar a la octava estación. Suele haber unos 10 minutos entre cabaña y cabaña.

El sendero deja varias veces de poder llamarse sendero. Está delimitado por unas cadenas a izquierda y derecha para saber por donde ir. Pero lo de en medio pueden ser tanto escalones caseros hechos con travesaños de madera, como piedras, o grandes rocas bastante altas que hay que "escalar".

No hay que tocar las cadenas pero en muchas ocasiones me agarré en ellas para darme un pequeño impulso o mantener el equilibrio.

Cada vez estaba más y más cansado y llegó la noche. Saqué mis linternas de montaña y móvil que me colgué en la ropa para ver donde pisaba.

En total tardé cinco horas y media en llegar a la Verdadera Octava Estación.

Casi creía que no lo contaba. En la Octava Estación, ya de noche. Charlé con un grupo de empleados del lugar. Que me preguntaron si iba solo. De dónde era. Y si quería dormir ahí. -No, gracias. 予約があります Tengo reserva más arriba.

Hablando de algo famoso de España como son los encierros de San Fermín, para hablar de mi origen, y que conocían. Lo primero que les vino a la mente fue La Tomatina de Buñol. Oh! Sí... La última moda en España. Mira, tú. Jejeje.

Compré un botellín de agua. Algo que no debe hacer mucha gente pues es el botellín de agua más caro de Japón. Y exclamaron un Ohhh! al unísono, cuando pagué mis 500 yen. Ya que aunque me quedaba bebida en la mochila, el agua se había acabado.

Me dieron ánimos para la hora de ascenso nocturno que me quedaba pendiente, (subiendo pendiente). Y seguí con mi ritmo de descansos y respiraciones profundas hasta que llegué al Fujisan Hotel en la Verdadera Octava Estación.

No me dejaron ni coger el aliento. Las 21:30 horas. Cuando te van a despertar a las 2 AM. Es tardísimo. En la entrada me recibieron preguntándome si iba a dormir ahí. Y me hicieron entrar y sentarme delante de un encargado de tomar datos de la reserva y cobrar. Inmediatamente después dejé los zapatos junto a la escalera de acceso y me acompañaron a las literas.

Mi litera era una de las superiores. どう登りますか? -Cómo escalo hacia ahí arriba?- Pregunté. Ya estaba cansado de escalar. Je. Y me señalaron la escalera que había a un lado.

En cuanto dejé mi mochila y cosas colgadas de un poste, me tumbé bajo el saco de dormir junto a otro excursionista que no debería llevar mucho tiempo acostado. Porque noté que estaba despierto y yo le estaba molestando con mis resoplidos que debieron durar casi media hora hasta que me dormí.

Y al día siguiente me llevaría dos horas más, de 3 a 5 de la madrugada llegar a la cumbre, justo para la hora del Go Raikō (amanecer desde la montaña). Aunque está como a una hora si estás en buena forma, pero el flujo de gente no deja subir más rápido aunque quisieras. Yo aunque no hubiera habido gente creo que habría tardado lo mismo: dos horas; parando muchas veces a descansar. Aunque físicamente fue un ascenso bastante tranquilo; menos cansado de lo que cabría esperar; entre Hon Hachi Gōme y la cumbre. Pero un poco amargo al estar una nube de lluvia en medio de todo el recorrido, todo encapotado, sin dejar ver el Go Raikō pese a que la previsión era despejado hasta después de bajar al día siguiente.

Continuará en el Día 8 - El Monte Fuji (parte 2).

Fotos de todo el viaje pueden verse ya en este enlace: FreddyJP15 en Google Photos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

XVIII Salón del Manga

En España hay muchísimas actividades relacionadas con el manga, anime y la cultura japonesa. Sin embargo hay un referente que no necesita presentación, ni matización alguna, el "Salón del Manga" (o, simplemente, El Salón) es por supuesto el Salón del Manga de Barcelona. Y este año 2012, en su decimoctava edición, por primera vez se celebró en La Fira (tampoco hace falta decir La Feria de Muestras de Barcelona, aunque seas un troll negado con el catalán).

Con 6000 metros cuadrados más que en ediciones anteriores (17.000 m²) esta edición ha contado con una buena oferta de puestos y stands habituales dedicados a la venta de manga, vídeos de anime, películas, merchandising, fanzines, etc. Como novedad el espacio propició tener zonas separadas con escenario para actuaciones y pequeños concursos de karaoke, cosplay, trivial y otras actividades organizadas por la asociación FOC en lo que se conocía como "Showroom" aunque no era una habitación separada del resto del pabellón de exposición como podría pasar en ediciones anteriores.

Esto produjo ciertas molestias en ocasiones al Taller de Manga que se encontraba en la misma zona, especialmente cuando ponían un famoso éxito coreano de finales de este verano a todo meter y en el taller se intentaba traducir su charla o preguntas realizadas a algún invitado japonés.

Además se montó un pequeño matsuri cubierto donde se podía comprar un boleto a modo de おみくじ (me tocó "medio mala suerte" con ese resultado regalaban una pequeña chapa a elegir, casi todas de Naruto), se podía pescar unos globos y, también, conocer juegos como el go o el mahjong y otros.

Se dispuso de dos salones de actos en la planta superior del pabellón para proyecciones, conferencias, debates y presentaciones de libros o novedades de distintos ponentes.

Por falta de tiempo, no llegué a ver cómo era el Salón de actos 2, pero el 1 era algo pequeño para la demanda que hubo en ocasiones. No obstante la organización del lugar fue exquisita para que no se produjera ningún tipo de aglomeración pese a que se batieron records de asistencia que dejaron pequeño incluso al salón del cómic (en general) de este año con 112.000 asistentes en 4 días contra los 105.000 del Salón del Cómic que tuvo lugar durante 4 días de abril.

Sobre los voluntarios y miembros de la organización hay que decir que a veces se portaban con la gente que intentaba colarse en una fila o simplemente estorbaban de forma muy fría y cortante. Lo cuál es normal porque allí la gente va muy emocionada y con ganas de acaparar más que los demás y hay que bajar los humos un poquito.

La novedad de este año fue la zona dedicada a la gastronomía japonesa. Y fue lo que más me gustó. Decir a Roger un simple Enhorabuena se queda muy corto. Y aunque no pude disfrutar de todas los talleres de cocina que hubiera querido ver enteros; se pudo ver a maestros de distintas especialidades realizar okonomiyaki, sushi, dashi, kyara-ben, mochi, udon, etc...

Aparte de probar la comida que se preparaba en el taller de cocina, alrededor, y todos juntos, estaban distintos puestos de restaurantes o pastelerías japonesas de Barcelona o alrededores que vendían sus productos listos para consumir. Excepto el puesto de Daifuku que ya había venido a otras ediciones del Salón, y como hizo otros años, casi siempre traía sus productos medio congelados y así los vendía.

No obstante se podían comprar mochis al natural también en otros puestos.

Me sorprendió que en el puesto de la pastelería Ochiai el hijo del dueño, supongo que era, no sabía lo que era el Melonpan! Aunque sí lo conocían en la pastelería "Usagui" que no tenía puesto propio en el salón pero  pude contactar y me dijeron que hace un tiempo que no hacían porque esperaban recibir ingredientes desde Japón para dentro de 2 semanas (desde el viernes 2 de noviembre). Me quedé con unas ganas...!

El último día del salón aproveché para probar los takoyaki (bolas de pulpo) cocinadas en el momento con un pulpo a la vista mientras lo preparaban y condimentaban de forma esquisita, y tras una lista de espera, como de 20 ó 25 minutos, pude disfrutar de mi ración de 4 takoyaki por 4 euros que estaban buenísimos.

También pude probar los nikuman del puesto del restuarante Ikkiu en un par de ocasiones y por supuesto al menos un ichigo daifuku cada día.

Hiroyoshi Ishida, del mítico Mibu, demostró que era un gran maestro en la cocina y explicó como hacer un caldo japonés básico, dashi. Y repartieron un poco para todos los asistentes al taller. En cuanto di unos sorbos sentí como se asentaba en mi estómago. Fue como tomar una ambrosía que te llevaba al paraíso. Imagina si comes algo preparado con ese caldo... Pero, cuando iba el señor Ishida a preparar una sorpresa más, tuve que salir a saludar a un amigo y me quedé sin probar lo que hizo después. Habrá que hacerse socio del Mibu y viajar a Japón a ver si es posible en otra ocasión. Pseee. :-/

Los cosplay a concurso, como de costumbre, estaban bastante currados en general y hubo algo de polémica entre quién debió ganar y quedarse finalista para el WCS reivindicando un "Tongo, tongo" generalizado entre el público cuando les dieron el 2º premio (de reserva si fallan los 1º) a las que se esperaba hubieran ganado.

Las charlas que vi este año fueron todas muy interesantes aunque no pude grabar integramente ninguna por falta de memoria en la cámara para todos los días. Y fue una pena no haber podido asistir a algunas que se celebraban a la misma hora que los concursos de Cosplay y alguna otra que se me pasó.

Las que pude ver trataban sobre Yokai, la creación del manga Mibu-elBulli, el documental Songokumanía del Capitán Urías y Turismo Manga por Marc Bernabé. Que también se encargó de preparar una detallada exposición en colaboración con Roger "ComerJapones.com" Ortuño, sobre Manga "A la carta". Y al que destaco entre las "desvirtualizaciones" más esperadas de este año en el salón al cuál no pude desvirtualizar en los 3 salones anteriores (2008, 09, 10) a los que fui. También conocí por fin en persona al Profesor Hurías, tras varias promesas incumplidas de hacerse ver por uno de estos actos. B)

Y por último, la razón por la que aún sigo recordando el Salón del Manga, tras haber pasado una semana desde su conclusión es que, parte de mí se quedó allí queriendo ver más cada oferta, cada ejemplar curioso de manga, novela ligera, packs de oferta, figuras, dakimura (dakimura, dakimura. Algún día compraré uno. jejeje), camisetas, y merchandising relacionado con lo que todo al otaku del manga, anime y cultura japonesa puede interesar.

Mi presupuesto era limitado, tirando a cero pero aún así no me resistí a comprar estas cositas renunciando a bastantes cosas que también me interesaban, creo que a los precios que indico, aunque me puedo equivocar:
- HunterxHuner tomo 1 (Panini, en oferta de lanzamiento: 2€), Hikari Club (EDT, 15€),  Mibu・ElBulli (Manga exclusivo. 10€), Madoka Magica 1 (Ivrea, 6,5€), Charaman (Guía de caracteres de Bakuman, Norma 7,5€), Yotsuba 1 (Norma 7€), Toriko 1 y 2 (Planeta, oferta lanzamiento: 9.90€), La melancolía de Haruhi Suzumiya (Novela. Ivrea 7€), Madoka Magica vol.1 (Selecta Visión. Combo BD+BSO y libro. Oferta Salón. 24.99€), Colorful (Selecta Vision. BD. Oferta Salón. 10€).

Por descuido no compré una alfombra DDR que estaba "tirada" de precio a 3 € en el stand de Chunichi Comics. En principio buscaba una mejor y pregunté si tenían, pero no tenían otras. Y como las que tengo son iguales pero están algo viejas y fallan un poco pensé en comprar de todas formas ya que eran una ganga; y quizás por pensar en el viaje de vuelta en tren (este año no quise llevar el coche a "la megalopolis de la zona azul") me olvidé de ello.

A todo eso hay que añadir los 2 últimos fanzines de Studio Katz que compramos entre un amigo y yo porque no hay quien se resista a la labia que tienen los fanzineros, y la parodia en plan coña que hacen de todo lo que se cruza en su camino.


También compré una figura a escala 1/8. La más grande hasta ahora en mi colección junto con el Ryuk alado de Death Note. Aún no la he sacado de la caja porque temo que vaya a mi dormitorio en mitad de la noche a despertarme de un tortazo y me enseñe su secreta afición otaku. Everybody loves Kirino. ^_^

Puntos negativos de este año:
Ruidos que entorpecen las conferencias dadas en el Taller de Manga en el pabellón.
Que un botellín de agua costase 2,20 € en algunas cafeterías del pabellón. Normal cuando hay mucha demanda.
Que no se regalase un manga con la entrada como se había hecho cada año. Malditos recortes.
Que fuera imposible ver todas las actividades simultáneas que podían ser de interés para una misma persona.
Que se pusieran en el horario proyecciones de la web antes del Salón  una película novedosa por error que luego se cambió a pocos días del acto.

Las colas del viernes y el sábado fueron bastante largas. Para el domingo espabilamos más y parece que no hubo tanta gente. Pero nada a lo que no fuera ya prevenido de casa, tras vivir tres salones del manga en La Farga.


Todo lo demás fue positivo. En general acabé encantado y no tengo duda de que el próximo Salón que se comenta estará dedicado al deporte, aunque no soy fan de los deportes en general -y menos del fútbol en particular- no tengo duda de que haré lo posible por asistir el año próximo en otroño de 2013.

Si quieres ver más fotos y vídeos del salón. Atento al blog y mi Twitter porque publicaré alguna cosa más.


viernes, 5 de febrero de 2010

Viajar a Japón por la patilla con el blog de Flapy y Sushi House

Soy muy escéptico; No suelo participar en concursos. Y aborrezco los juegos de azar. Ni siquiera compro lotería de navidad. Ni hago quinielas, o similares. En principio porque ni el mayor de los premios me solucionaría la vida. Y sobre todo porque estadísticamente es más fácil que te caiga un meteorito gigante encima a que toque algo.

Es muy improbable también que me toque el viaje gratis a Japón propuesto en el blog de Flapy, Un español en Japón. Junto al restaurante mallorquín Sushi House. Con la simple condición de enlazarles en tu blog y hacerse fan de Sushi House en Facebook.


Tú mismo puedes hacer ésto para participar dejando después un comentario en el blog de Flapy o, si te cae cerca, pasar por el restaurante a probar algo de Sushi House en c/San Magín, 25. Palma de Mallorca. Islas Baleares.

Como todavía no había escrito nada en el blog este mes de febrero y no hay más condiciones participo sin nada que perder, salvo el hecho de poner algo de publicidad gratuita que hago con gusto y de paso promociono también mi Wiki. (que le hace falta)

Aunque no me toque en un concurso realizaré mi primer viaje a Japón muy pronto. Llevo casi un año planeándolo y no voy a parar ahora por llevarme una desilusión. Además no hay mejor sorpresa que ganar algo que no te esperas.

En WikiJapon podéis ver sitios posibles para visitar en Japón desde el punto de vista de viajeros que nunca han estado allí. También se podrán ver aportes de los que ya han estado allí. En principio éramos muy pocos los que aportábamos enlaces, sugerencias, consejos, vídeos encontrados por la web, y se va completando el Wiki muy léntamente; organizado en distintas categorías, como lugares visitables, fechas de interés, gastos, enlaces, vocabulario, preguntas frecuentes, etc. Y desde hace poco ya no es necesario registrarse para editar en todos los apartados por lo que es más fácil que sea completado, como la Wikipedia. Así que animo a todo el que tenga un poco (o un mucho) de interés en Japón a visitar el wiki y completarlo si conoce algún dato extra, o al menos, "discutir" en las páginas de discusión del wiki, con cualquier comentario, duda, o muestras de ánimo que desee plantear.

Arigatou gozaimasu.