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sábado, 4 de abril de 2015

Gore

El género del cine gore es un divertimento que por lo general disfrutan más los que crean las películas que los que las ven.

Se hacen con artificios para fingir situaciones grotescas, que despiertan morbo o animadversión. Y, en algunos casos, miedo.

Peter Jackson y muchos otros cineastas consagrados se curtieron creando cine gore; Y en su versión de King Kong retomó un poco su vieja afición.

Mi acercamiento al género llegó en la adolescencia temprana con la proliferación de los videoclubs en VHS (junto al Beta y V2000, aunque nunca disfruté de esos formatos), a finales de la década de los 80'.

Entonces, algunos amigos y yo alquilábamos películas como Creepshow. Y oye, no estaban mal. Pero había una historia con cucarachas que me producía auténticas pesadillas.

En principio no era un género que me pareciese atrayente. Máxime cuando me desmayaba sólo con ver una aguja atravesar la palma de la mano de la profesora (con un hilo gordo de lana enhebrado) en clase de ciencias naturales, o al ponernos vídeos endoscópicos de documentales que ponían en TV (al menos dos veces más).

Pero tras unas buenas dosis de "Freddy Kruegger", Hellraiser y otras películas de autores de culto del cine gore aprendí a disfrutar de este tipo de ficción.

Sólo de la ficción. Muchos telediarios, hoy día, prefiero no verlos. (Aunque también emiten mucha ficción inventada mezclada con las noticias. #desastrofe)


En principio, casi me divertía más ver películas de "terror" en el cine, por el hecho de que hubiera otros espectadores, generalmente chicas, que chillaban en algunas escenas que a mí no me asustaban. Quizás mi vena "sádica" me hacía reir más ante semejante reacción por algo tan falso y manido.

Hoy día este tipo de cine no es santo de mi devoción. Quiero decir que no me empapo como a los 15 años de cine lleno de hemoglobina. Aunque aún tengo algo de debilidad por el sub-género de los zombies.


En cambio, desde 20 años después he disfrutado anime gore, quizás no lo más bestia que existe, sino series que incluyen el gore como parte del argumento. Es decir, que (normalmente) el gore no es el objetivo final del entretenimiento sino el medio que conduce la historia hasta límites desconocidos. Las series anime con el gore más gratuito que vi son quizas "Elfen Lied" o "Gantz", entre otros. Y gracias a conferencias como la de hace unos años en el FAN de "Anime Alternativo", de Jose Luis Puertas, y otras reseñas de otros aficionados, sé que eso no es, ni por asomo, lo más bestia que se ha producido en el mundillo. Aunque hay que tener algo de estómago para ver algunas de las series que yo ya he visto y me han gustado.

Cuando antes he puesto "terror" entre comillas, me refiero a que esas películas gore, o de sustos, no eran verdadero cine de terror.

El cine de terror no hace que te atemorices con una simple subida del volumen de una musica estridente o un ruido quejumbroso. El cine de terror hace que te inquietes por su trama, personajes y situación, sin que realmente tenga que mostrar el origen del terror.

Aunque no son los mejores ejemplos, "Alien, el 8º pasajero" o, los problemas presupuestarios y de fabricación del bicho, con "Tiburón" (Jaws), que apenas se mostraba en la película, producían en el espectador más miedo que si se mostrase explícitamente un ser monstruoso de apariencia realista.

Mucha gente afirma no gustarle el gore o "ese tipo de historias" y tal vez están eludiendo obras de arte que no son realmente gore de "albondiguillas" esparcidas como en un ventilador. Sino un soft-gore, con dosis de auténtico terror psicológico que hacen sentir al espectador que está viendo más de lo que ve.


Estas personas bien habrán visto esos últimos ejemplos en el cine; o películas de M. Night Shyamalan como "El sexto sentido" lleno de muertos y sustillos, y la han visto sin poner reparos e incluso les ha gustado por su intriga, suspense, vuelta de tuerca, o incluso por la acompasada partitura de James Newton Howard.

Y aquí es donde quería llegar. Una buena historia no necesita "albondiguillas" pero, si la buena historia trae "albondiguillas", no hay por qué rechazarla de plano. Depende de cómo sea su tratamiento; y tal vez de tu propia predisposición para disfrutar todos los elementos artísticos que contenga.



martes, 18 de marzo de 2014

Anime para los que no ven anime

Siguiendo el "monográfico" de anime que inicié en diciembre y enero aquí va la continuación que tenía previsto escribir.

"Anime para los que no lo suelen ver"

Los no aficionados al anime es probable que tengan un inmenso desconocimiento del mundo de posibilidades que encierra la animación japonesa.
Otra razón por la que alguien puede no ver anime podría ser un rechazo sistemático a "dibujos animados" porque su aspecto les hace pensar que pretenden estafarles con una falsificación; engañar sus sentidos con algo que no tiene sentido que exista en la vida real, o que si existiese sería un serio problema.  Y esto es quizás mayor escollo que no puede resolverse simplemente dando algunos títulos sugerentes para abrir boca en este mundo lleno de vida en dos dimensiones. Cada una de estas personas debe pensar ¿qué tienen los dibujos que le perturben para negarse a disfrutar de la gran capacidad humana para abstraerse en una fantasía o recreación de la realidad?

Sobre gustos no hay nada escrito. Y puedo comprender que uno no quiera ver dibujos con historias infantiles, o con contenidos filosóficos y metafísicos de difícil comprensión, o aventuras con acción llena de violencia y brutalidad. En cambio, también es posible que alguno de estos géneros sí pueda interesar incluso, y he aquí la paradoja, aunque no sea un género de su agrado. Porque, en la animación japonesa, muy pocas veces una buena historia se limita a un único género concreto.


Sobre el tipo de no-aficionado que critica por sistema el anime, especialmente con la cantinela de "los dibujos son para niños", querría que lo vieran desde el punto de vista de los que lo realizan como personas adultas a las que les gusta el trabajo que hacen y merece respeto.

Este artículo no pretende convertir en "otaku" a todo no-otaku, sino dar una llamada de atención a aquellas personas, cinéfilas, melómanas, amantes del audiovisual y la vídeocreación, o de historias de ficción, y la cultura en general. Para que la gente espabilada pueda descubrir un pedacito más de arte o entretenimiento que llega a toneladas desde oriente.

* Para los amantes del Séptimo arte, una recomendación heredada de otro animefago llamado Juan Zapater:

Millenium Actress (千年女優)

Este film destaca ante todo por  mostrar el cine dentro del cine. Algo que se hace en bastantes ocasiones y para los más cinéfilos tiene un encanto especial. También destaca por su potentísimo director, ya fallecido, Satoshi Kon; que legó una buena cantidad de obras (no sólo películas sino también manga y series de TV) especialmente oníricas, algunas de ellas elevando el nivel de lo artístico a cotas que nadie, probablemente jamás, alcanzará.

Y por último, pero no menos importante, la película destaca en el apartado musical por la banda sonora de Susumu Hirasawa. Músico, compositor, con un estilo personal muy cercano al músico fetiche de Tim Burton, Danny Elfman. Ambos pasaron de tener grupos electro-pop a hacer música para cine y tienen un estilo muy particular, escogiendo instrumentos e incluso vocalizando ellos mismos.


* La siguiente recomendación es para los que buscan algo inusual dentro de lo que sería un anime típico con una historia divertida pero con profundidad, misterio, fantasmas y un chico en apuros rodeado de muchas chicas.

- Bakemonogatari / Nisemonogatari/Nekomonogatari

Estas 3 "temporadas" de series de TV anime, con otra extra en camino, quizás estarían mejor en recomendaciones para otaku muy aficionados al anime; de no ser porque estoy convencido de que puede haber gente que, como yo (hasta hace unos años), no se aficione al anime hasta ver la obra que le enganche. No es, ni por asomo, la que a mí me enganchó, ni creo que lograría engancharme si no lo estuviera ya pero tiene un componente de "rareza" que quizás sorprenda a alguien.

Es una serie original ideada por el autor Nisio Isin (palíndromo), al cuál le gusta jugar mucho con las palabras y diálogos que buscan confundir, despistar y sorprender.

La historia trata de un chico-vampiro, pero este no brilla. Y la trama incluye romance, comedia, humor absurdo, fantasía y un toque provocativo ecchi de erotismo con humor.


* Sin dejar los anime algo atípicos la siguiente recomendación es para aquellos que buscan un material didáctico, educativo, casi documental y a la vez divertido. El mejor modo de aprender geografía e historia.

Hetalia



Hetalia, que es un juego de palabras entre "Torpe" e "Italia" que yo traduzco como "Incompetalia" es una serie que no pretende reirse de ningún país sino con todos los países; al mismo tiempo que despierta interés en la historia, geografía y cultura de cada lugar donde cada país está encarnado por un personaje. Con un modo de ser arquetípico. Que en ningún momento representa a jefes políticos, reyes o emperadores sino más bien al modo de ser del común de sus habitantes.

El otro detalle de "Hetalia, Axis Powers" es que está basado en gran parte en el "conflicto" de la Segunda Guerra Mundial; De modo que los países/personajes protagonistas se dividen inicialmente entre las Potencias del Eje (Italia, Alemania y Japón) y los Aliados (America-EEUU-, Inglaterra, Francia, Rusia, China,...).

Cada episodio dura apenas 5 minutos y está compuesto de breves sketches de historia en distintos estilos y casi siempre con carcajadas o risas garantizadas.


* Volviendo a un tipo de anime más ecléctico la siguiente recomendación es un drama donde se recréa "Qué pasaría sí..." hubiera un terremoto de Magnitud 8.0 en medio de Tokio.

Tokyo Magnitude 8.0


Esta serie fue profética porque algunas situaciones que se representan en el hipotético terremoto con epicentro en Tokio, basadas en la experiencia de Kobe del '95, se repitieron en la capital tras el gran terremoto de Tōhoku del 11 de marzo de 2011, aunque la serie se produjo 2 años antes y lo que sucede se exagera para mayores efectos dramáticos y obligar a usar un pañuelo para las lágrimas durante cada uno de sus 11 episodios.


* El siguiente anime que recomiendo a aquellos que no les atrae en gran medida el mundo de la animación japonesa es una serie que está a punto de estrenar una continuación (abril 2014) puesta al día en calidad técnica (Alta Definición) pero con la misma ambientación y estilo artístico, música e historias de fantasía ambientada en torno a regiones rurales del Japón lleno de islas y montañas, antes de la era Meiji de hace 150 años.

Mushishi


Habla de unas especies de bichos que normalmente los seres humanos no pueden ver, pero su interacción afecta a algunas personas de forma extraña; y un experto en ellos, un "Mushishi", que vaga como nómada tratando de ayudar a la gente que se encuentra afectada por los distintos "mushi", como médico que usa ancestrales métodos de curación, mientras investiga su comportamiento y busca nuevos tratamientos o utilización práctica de sus cualidades.

No voy a ocultar que esta serie me encanta. Es una maravilla que debería considerarse Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco o algo mayor. Sin exagerar, jeje.
Cada episodio de apenas 25 minutos cuenta una sóla historia auto-conclusiva (casi siempre) y, a ritmo algo contemplativo, tiene una estructura compleja con planteamiento y desenlace que da sensación, al terminar cada capítulo, de que has visto un largometraje.

En enero de 2014 lanzaron como aperitivo de la renovada continuación un episodio doble especial de 44 minutos. Que puede verse ya en Crunchyroll; en caso de no tener tiempo de ver antes o no localizar la vieja serie (que está a la venta en DVD en España).


Y con estos 5 títulos termino por hoy esta lista de recomendaciones para No-Otakus. Ojalá os animéis los "poco animados" y me pidáis pronto que haga otro artículo con más títulos para elegir alguno que os guste.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Lo que distingue al anime

Anime, no según la RAE, son las obras audiovisuales de ficción animada procedentes de Japón.
El término procede de アニメ(anime) que es una abreviatura japonesa de la palabra inglesa "animation".

Dentro de Japón el término se refiere a cualquier obra de animación. Pero fuera de Japón, se refiere a "animación japonesa". Me repito un poco, nada más empezar, para dejarlo claro. Y seguiré diciendo "anime japonés" aunque si es anime, es japonés (o de algún lugar asiático), pero no seré lo suficientemente redundante hasta que quede claro.

Ya escribí un viejo artículo en este blog hace casi 5 años sobre Anime. Entonces me maravillaba del filón descubierto. Cómo Colón descubriendo un continente sin saber bien cuan grande era, pero intuyéndolo. Disperso por todo este blog hay también apuntes más o menos sesudos y frikis sobre el tema.

Ahora quiero matizar mejor las diferencias que hay entre el anime y las obras de otros países. O más que hablar de las diferencias quiero hablar de lo que distingue al anime; obviando la forma en que se hacen obras audiovisuales de ficción en otros lugares.

Esto no es más que un aperitivo de lo que quería escribir hace mucho tiempo y que no cabe en "Otro Blog de Anime" dada su estructura fija de reseñar obras vistas por distintos blogueros y comentarlas.

Mi intención es dejar más claro que hay Anime para todos los gustos; y mencionar obras concretas que a un tipo de espectador determinado le gustaría ver.

Pero al pensar en ello he decidido dividir esa parte en varios artículos, enfocados a cada tipo de audiencia, a lo largo de los próximos meses y empezar símplemente explicando por qué ver anime, o cómo verlo con otros ojos para entender el modo de ser nipón al que se enfoca inicialmente el anime.

1. Suele haber personajes buenos y malos.
En el anime, la línea divisoria entre buenos y malos suele ser muy delgada en muchas obras. Tan delgada que a veces no parece ni existir.


Es cierto que un buen guionista, de cualquier lugar, cuando perfila un personaje antagónico no lo crea como alguien malo, sin más. Sino que piensa en cómo puede poner en dificultades al protagonista haciendo que los intereses de ese personaje se puedan considerar buenos, con motivos, y un modo de ser que puede llegar hasta hacer que el malo caiga bien. (Como ya pasó con Freddy Kruegger. Ese psicópata asesino de adolescentes cuyos padres frieron por su cuenta en un horno y después de muerto decidió seguir con su tarea "mata-pijillos" desde el mundo de los sueños.)

Si un personaje protagonista, presentado como bueno, hace algo malo el punto de vista occidental puede llegar a concluir que el personaje cambió y se volvió malo.

Pero no es así realmente como se presentan los "buenos" y "malos" en el anime japonés. Los actos censurables que realizan algunos personajes no son juzgados por los otros personajes e incluso se incita a la cooperación. Y en ocasiones, se busca la complicidad con el espectador para que no se deje engañar por las apariencias.

Al margen de eso el modo de ser colectivista y el hecho de que aquel que más daño les hizo antes y durante la SGM sea ahora un aliado; y se haya puesto en evidencia el propio lado atroz de Japón, se refleja de un modo u otro en sus obras de ficción actuales con demasiada recurrencia.

Es cierto que el anime japonés se mira mucho al ombligo. Pero, como se verá en el resto del artículo, eso no tiene porque ser un punto en su contra.


2. El mejor final es mikan…
Esta es una asignatura pendiente por aprender incluso por los más incondicionales del anime. Parafraseo el final de temporada de una serie anime sobre anime y cultura otaku que hace un juego de palabras; ya que "mikan" quiere decir tanto "mandarinas"(みかん) como "incompleto" (未完).

El anime japonés no sigue una estructura y cánones predecibles de presentación, nudo y desenlace. Incluso de los manidos anticipación y cumplimiento; causa, efecto.

En el anime el desenlace puede llegar a intuirse y no presentarse nunca.

Dejar las cosas inconclusas es algo más que un "cliffhanger" para que el espectador vea la continuación. Es, en realidad, algo muy arraigado en la cultura japonesa. Algo proveniente de la estética budista zen.

Que dejen cabos sueltos, no significa necesariamente que vaya a haber una continuación. Aunque su productora tenga presupuesto y expectativas de vender bien otra obra relacionada.

Volver a visionar la obra, si es necesario, puede permitir entender mejor el final abierto de algunos anime.

El espectador tiene una cabeza con la que puede completar las piezas. Hacer cábalas. Pensar, simplemente. Algo que se ve en menor grado en obras de otros países.

Los guionistas de anime están altamente influenciados por monjes y grandes filósofos tanto originarios de Japón y países asiáticos próximos, como clásicos griegos, así como más contemporáneos como Kant.



3. Es más importante el cómo que el qué.
Aunque a todo el mundo no le pueda interesar una historia sobre deportes o fantasía lo que está claro es que el argumento suele ser simplemente una excusa argumental para mostrar una historia clásica de modo diferente.

El argumento de las historias japonesas, aunque haya excepciones, suelen ser semillas de poca variedad, según el género y tipo de público perseguido. En cambio, al desarrollarse, las historias suelen volverse más complejas y rebuscadas. Esto es una constante en cualquier serie anime de suficientes capítulos como para tratar de evitar contar lo mismo una y otra vez, o que se note.

Las historias sin argumento definido sobre historias de la vida diaria sin metas definidas son muy populares gracias a los distintos estilos de contar algo cotidiano que le pueden ocurrir a cualquiera desde un punto de vista diferente.

En ocasiones, el modo de contar la historia tiene un director, unos músicos, un diseño de personajes, o un equipo creativo en general, que imprimen un aire especial a cada obra acercándolas a lo que se conoce como arte.


4. Si algo te gusta, (casi) siempre hay más.

El anime y lo que se mueve a su alrededor, manga, música, merchandising, turismo, espectáculos, es una industria que produce ingentes cantidades de series y películas. Y dentro del campo de la animación, Japón es el principal referente mundial en toda la historia reciente del actual siglo y finales del anterior.

Con el paso de los años, los principales estudios japoneses de animación incrementan su ritmo de producción exponencialmente; y es difícil no encontrar algún tema que no se haya tratado en anime.

De modo que si una película o serie te llega a gustar lo suficiente es muy probable que si no hacen una segunda parte, una tercera, un remake, una precuela, un "rebuild", o una edición 3D 4K, al menos habrá pronto otra obra de un mismo autor u otro semejante, que te guste tanto o más que la anterior.

Mayor cantidad no suele implicar mayor calidad. Pero no es tan difícil encontrar algo decente cuando hay variedad donde escoger.


5. Transgresión
Las historias más macabras, apurar los límites éticos, romper las normas sociales establecidas, resaltar fetichismos estrambóticos, provocar asco, asombro, fascinación. Incluso retratar la sociedad tal como es, conforma el modo de transgredir los límites establecidos para un medio de expresión artística al mismo tiempo sirve de instrumento de comunicación sociocultural o de mero entretenimiento y vía de escape para olvidar los problemas más mundanos.


6. Humor
El nivel del humor en el anime japonés puede alcanzar cotas de sofisticación inconcebibles, no sólo mayor que en otras obras de animación sino que en cualquier otra de ficción occidental.


Sin embargo, sea anime o no, cualquier obra de humor lo tiene muy difícil para hacerse notar porque nadie se toma muy en serio el humor que les divierte. Sería algo contradictorio hacerlo. El problema es que, como el humor es tan subjetivo, si una obra de humor no gusta, hay quien sí lo toma en serio y lo critica de mala manera como si le fuera la vida en ello.

Hay muchos tipos de humor, pero lo fundamental es que nos cambie el propio ánimo haciéndonos reir.

Si algo pretendídamente humorísitico no te hace reir es casi seguro que lo estás extrapolando a tu experiencia personal, o en ese momento no tienes ganas de reir. Quizás en otro momento no te apetezca otra cosa que reirte de todo, con todo y por todo y lo hagas sobre todo cuando algo te recuerde a un infortunio personal. Porque si no nos pasasen cosas "malas", tampoco habría "buenas" y éso es, quizás, lo que busca nuestro cerebro al hacernos reir ante cortes, sarcasmos, ironías, sinsentidos, y filosofías profundas.


7. Cultura japonesa
Puede parecer una perogrullada más, de las muchas que suelto, pero para conocer aspectos de la cultura japonesa lo mejor quizás no sea ver películas alemanas sobre ninjas,  o películas de Hollywood de samurais; Lo idóneo es acudir al origen de esta cultura que influye fundamentalmente a los aficionados japoneses.

Lo curioso de la cultura japonesa son lo arraigadas que están en la mentalidad nipona las tradiciones más ancestrales de su historia. Aunque como toda cultura, sus ritos y percepción de los hechos del pasado, cambia con cada generación.

Japón se distingue de otros países por haber pasado de un estado de estilo medieval al mundo industrial de finales del siglo XIX de forma forzada. Eso les ha hecho conservar con más celo aquellos aspectos que los distinguen de otros países y que hoy día no se encuentran si quiera en los países vecinos que les influyeron.

Además la sociedad nipona ha sabido observar el mundo a su alrededor y ponerse un paso por delante en lo que se refiere a adelantos tecnológicos.



De modo que tenemos en un sólo país la fusión de lo ancestral y lo más moderno tratado con el nivel adecuado de respeto.

En la mayor parte del anime se retratan aspectos de la cultura japonesa que a los occidentales pueden resultarnos extraños, pero allí son lo más cotidiano. Tópicos incluso.

El modo de vida urbano, los mangakissa, los karaoke, la música, la TV, sus ambiciosos planes de futuro, el pasado, la cultura del ofuro, los onsen, la gastronomía japonesa, sus deportes más característicos, artes marciales, sus decenas de miles de leyendas y cuentos de fantasmas, el Japón rural, la naturaleza, sus rituales religiosos e infinidad de extrañas costumbres y supersticiones...

En el anime se suelen reflejar algunos aspectos de toda la cultura nipona tratados de forma directa, o en segundo plano, dando a la historia un nuevo sentido con escenario estupendo que aporta un trasfondo extra de increíble riqueza a la obra.


8. Ir más allá

El anime que se hace en Japón tiene el espíritu del "ganbatte", del modo de ser nippon, incrustado no sólo en los argumenos de mucha de sus series y películas sino, por supuesto, en la calidad de lo que se realiza.

Se busca que todos los implicados en una obra den lo mejor de sí. Lo hagan todo lo mejor posible y (si es posible) necesariamente lo hagan un poco mejor todavía.


El nivel de exigencia, e incluso de auto-exigencia, es muy alto. La competición es vista como algo sano y se lleva a niveles que en otros países parecerían absurdos. Se incentiva la competición entre empleados de una misma empresa para lograr que todos den lo mejor posible. En cambio, tienen un techo que no suelen sobrepasar. Ya que, al mismo tiempo que procuran ser los mejores, también han de ser humildes y no destacar más que los demás.

Ese modo de ser, quasi-bipolar, aporta el equilibrio en el anime para lograr unas obras homogéneas pero variadas y rompedoras al mismo tiempo.

sábado, 12 de enero de 2013

Simplificar


Al plasmar una historia en un texto es posible que falten matices importantes para hacerla interesante o más realista. Cuando más compleja es la historia más se olvidan los matices y es probable que el quid de la cuestión sea precisamente añadir unos que generen la atracción necesaria sobre trama y personajes de una historia.

De modo que las películas que en el fondo nos parecen más ridículas y sinsustancia a veces logran un gran éxito que otros filmes más ambiciosos y artísticos no llegan a lograr jamás.

No significa que unos guionistas sean mejores o peores. Digamos que en igualdad de condiciones, un mismo guionista que no tiene que concentrarse en una compleja trama para mantener el interés podría centrar su atención en dotar la historia de detalles que adornan la historia y compensar la falta de originalidad o planteamiento simplista con una puesta en escena más espectacular.


Pero la filosofía del Keep It Simply, Silly no siempre es la que promulgo. De hecho, la simplificación suele estar siempre en caminos opuestos a los que suelo seguir. Es decir que si otro lo ha hecho ya, yo ya no quiero hacerlo. Quizás tenga algo que ver, el ser un hijo "tardano" que ha heredado ropa y trastos viejos de hermanos y primos mayores y que acabó harto de cosas usadas, viejas o manidas.

Los problemas siempre son un reto pero por pereza muchas veces son un obstáculo en el que topamos repetidas veces y no aprendemos a resolverlos.

Por pura intuición y costumbre soy capaz de hacer cosas como compilar un sistema operativo íntegramente pero a veces en asuntos que no controlo en absoluto soy capaz de llegar a conclusiones precipitadas y cometer los errores más tontos por pensar de más.

"Pasarse de listo" es una expresión que encaja perfectamente con este tema. Pero voy a dejar de escribir con estilo de blog y narraré un cuento que expresará mejor la idea:

El Dr. Bigeye en: "La duda"

El doctor Bigeye caminó entre las sombras de su laboratorio. El recinto estaba lleno de probetas y recipientes de cristal con líquidos de oscuros colores que burbujeaban sin cesar.

ー¡Alfred!ー exclamó el doctor, gritando para que le oyera fuera del laboratorio.
ー¿Llamaba, señor?ー un relámpago iluminó la silueta del mayordomo frente a la ventana, al otro extremo del viejo laboratorio del castillo del Dr. Bigeye.

El doctor se dio la vuelta sorprendido y abrió sus grandes ojos aún más.

ーAlfred, creía que estaba en su habitación!ー
ーNo, señor. Sabía que me iba a llamar esta noche así que le he estado esperando.ー
ー¿Pero no le di a usted hoy la noche libre?ー
ーSi, señor. No importa; De verdad.ー
ーEn realidad no le necesito.ー
ー¿No?ー
ーBueno. No, pero sí. Tengo que preguntarle una cosa. Tengo que preguntárselo a alguien para poder resolverlo yo mismo. Si no lo pregunto no siento la necesidad de resolverlo y me quedo como al principio.ー
ーComprendo.ー
ーBien. Pues allá va mi pregunta.ー

El mayordomo quedó en silencio circunspecto; aprovechó para encender una vela que iluminaba sus facciones arrugadas tras una larga vida al servicio de sus distintos amos.

El doctor abrió la boca para hablar pero volvió a cerrarla un momento y finalmente hizo su pregunta.

ー¿Crees que las mandarinas que traen al supermercado tienen un buen sistema de trazabilidad de su cultivo y distribución que permita averiguar cómo van a saber antes de pelarlas?

El mayordomo siguió en silencio en espera de que el doctor se respondiera solo como anunció.

ーLlevo 40 años haciendo experimentos y no he logrado dar con una fórmula exacta que me indique el grado de dulzor y acidez sin pelar o perforar de alguna manera las mandarinas. Y estoy empezando a pensar que la única forma sería calcular todas las variables externas, incluyendo el tipo de transporte, la meteorología durante el plazo de cultivo y todos los productos de siembra y riego utilizados. Hoy día sería posible crear una inmensa base de datos capaz de predecir la calidad de las mandarinas antes de llegar al consumidor. Y sin embargo, las del super de la esquina siguen siendo siempre un misterio!ー Bigeye abrió más sus ojos y prosiguió. ーAHHHH! Por qué? Me está volviendo loco!ー

ーSi me da permiso para hablar, señor....ー Dijo el mayordomo. ーCreo que esa no es la pregunta que quería hacer, realmente.ー

El doctor abrió tanto los ojos que su cara más que una cara era una mueca de sorpresa expectante.

ーLa pregunta debió ser ¿hay algo que me impida pelar una mandarina para saber como sabe?ー Dicho esto, el mayordomo se dio la vuelta y dejó al doctor con cara boquiabierta en su laboratorio, mientras regresaba a sus aposentos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Triple Mcguffin

Con mucho cuidado hizo una bola con sus dos manos que puso sobre el cubo de basura y depositó lo que sostenía cayendo dentro con un ruido sordo. Inmediatamente sacó la bolsa negra del cubo. La ató y salió de casa para tirarla.

Antes de salir se cruzó con una vecina que entraba en el portal. Una señora con sombrerito redondo rosa y llamativo.

-Hola, señor Puente. ¿Va a tirar la basura tan temprano?
-¿Y usted la trae a casa en su bolso?
-Oh! Qué maleducado!

La vecina chismosa entró dejando que el señor de la bolsa de basura saliera a la calle.

Al salir, un hombre con mono azul de trabajo y un saco amarillo al hombro tropezó con el de la bolsa de basura.

- Perdone! No le vi salir.
- No pasa nada. Disculpe.

El hombre del saco amarillo se alejó y se detuvo pocos metros después en el cruce que había en la calle.
El hombre de la bolsa de basura, el señor Puente, se volvió hacia el contenedor para desperdicios orgánicos que había frente a su portal.

Repentinamente algo le deslumbró. Un objeto brillante, posiblemente de metal, había reflejado la luz del sol justo antes de que el hombre del mono azul lo introdujera en su saco amarillo. Volvió a mirar hacia el contenedor y tiró la bolsa de basura en su interior. Pero después observó como el hombre del mono azul descolgaba el saco amarillo de su hombro y lo apoyaba en el suelo frente a él. Al poco rato, giró su cabeza para mirar hacia donde estaba el señor Puente y éste miró hacia otro lado para no llamar la atención.

Justo en ese momento un camión de la basura se detenía delante del señor Puente. Y una chica joven en chandal empezó a chillar a 50 metros del contenedor.

- Esperen! Por favor!

Llevaba una bolsa de basura verde en la mano y corría hacia donde estaba el señor Puente, que dio unos pasos atrás, algo indeciso.

Del camión bajó otro basurero con mono de trabajo azul y abrió el conenedor.

- Espere! Traigo basura!- Chilló de nuevo la joven con la bolsa verde.

El basurero la miró y aguardó a que llegara mientras sacaba la bolsa del señor Puente del contenedor. La joven dio al basurero su bolsa y justo en ese momento el saco amarillo golpeó al basurero.

- Hola! Toma tu saco! Te lo dejaste en casa ayer.
- Gracias! Cuélgamelo a la espalda. ¿quieres?

El basurero arrojó las dos bolsas al depósito del camión, la bolsa verde quedó encima de la negra y algo pareció moverse en su interior. El basurero no hizo gesto de advertir nada raro y se subió por el lado opuesto al conductor. Asomó por la ventanilla y se despidió de su compañero.

- Nos vemos mañana!

La joven dio media vuelta por donde había venido y en dirección opuesta, de vuelta hacia el cruce de la calle, se fue el hombre del mono azul.

El señor Puente dio media vuelta y se dirigió hacia su casa. Poco antes de entrar giró su mirada y vio alejarse el camión de la basura.

martes, 20 de diciembre de 2011

El momento definitivo

Carlos lo tenía claro. Debía resolver el misterio que tenía ante sus ojos.
Y debía hacerlo antes de que el señor de frente prominente y una gran escopeta a su espalda llegase a donde él estaba.

Era evidente que el tío de la escopeta era el dueño de la furgoneta que ardía en medio del campo. Y Carlos se encontraba entre ellos y todo apuntaba a que el culpable era él.

Debía pensar deprisa. Si salía corriendo podría dar aún más impresión de que era culpable y ya era demasiado tarde. El cazador le había visto.

Podría explicar que él había ido por ahí para estirar las piernas tras una mañana de mucho estrés en el trabajo y que cuando llegó el vehículo ya estaba ardiendo. Pero teniendo en cuenta que no estaba en la ciudad sino en un lugar deshabitado desde hace tiempo nadie más podría ser responsable salvo el único urbanita intruso que se había colado en el tranquilo valle de un riachuelo pequeño y alejado del resto del mundo.

Carlos suponía que la furgoneta era de un cazador pues parecía haber pelaje de animales en la parte de atrás de la furgoneta en llamas. Al volver la mirada vió que el hombre descolgaba la escopeta de su espalda y la pretaba contra sí con su mano derecha mientras corría.

Carlos escudriñó con la mirada la furgoneta en busca de más pistas, algo que le ayudase a salir del paso. Algo que le exculpase. Algo tenía que haber provocado el fuego y estaba dispuesto a averiguarlo aunque su campo de especialidad era llevar la contabilidad de una pequeña empresa. No sabía nada de física, química, automóviles, seguridad contra incendios, ni tan siquiera primeros auxilios. Pero no podía dejar de mirar la furgoneta en busca de indicios sobre el incidente aún percibiendo a su espalda la llegada del dueño con una mirada de ira extrema capaz de matar con ella y, por descontado, con los cartuchos de su escopeta.

El humo negro fluía hacia lo alto de los árboles desde la furgoneta en llamas e iba calcinándose. El cazador llegó al claro del camino y se detuvo a escasos 10 metros de la furgoneta y 5 de Carlos. Carlos no miró al cazador. Estaba bloqueado mirando el suelo de la furgoneta a través del hueco humeante de la ventanilla derretida de atrás. La alfombra de pieles se convertía en una fina tela negra y empezó a rasgarse. El cazador extendió su escopeta, cerró los ojos.

Carlos vio algo que le hizo estremecerse. Dos disparos sonaron junto a la olvidada orilla del río. Unos pajaros negros salieron espantados de las copas de los árboles hacia lo alto del cielo.

La furgoneta llegó al amanecer al claro del bosque. El tubo de escape dejó de rugir cuando su conductor paró el motor. Recogió las llaves y salió sacando la escopeta de detrás de su asiento. El cazador miró al niño y le habló.

-¿Quieres quedarte a echar una siesta antes de que empecemos a preparar la barbacoa?
-Sí, papá. Aún estoy muy cansado.
-De acuerdo. Cierra el seguro y no salgas de la furgoneta.

El cazador estaba a punto de irse cuando dio media vuelta, volviendo a la furgoneta. Abrió con sus llaves la puerta de atrás y agarró un mechero Zippo que estaba junto a un bote de líquido inflamable. Volvió a cerrar y empezó a alejarse hacia los árboles.

El ruido de los disparos retumbaba alrededor. Carlos estaba encogido de hombros. Un bulto de carbón y chuletas de costillas fritas asomaba bajo la manta de pieles carbonizada. El cazador había disparado al cielo y mantenía sus brazos apuntando arriba y los ojos entrecerrados a punto de echarse a llorar.

-Daniel!- Chilló arrodillándose con la escopeta todavía apuntando al cielo.

Carlos se giró y vio al cazador arrodillado.

Algo no cuadraba en su cabeza. No estaba nada claro. No sabía exactamente que había pasado. Aunque empezaba a hacerse una idea.

-¿Está bien?- Preguntó Carlos.

El cazador levantó la mirada y sus ojos expresaron sorpresa y chilló de improviso.

- No, Daniel! No! Ya tenemos comida en la furgoneta.

Carlos sintió un fuerte golpe en la cabeza y sintió desvanecerse.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Hackeo Inventado

Me da miedo lo que alguien sabiendo tus gustos o temores puede llegar a lograr para convencerte de que actues como quiere. Existen actos reflejos que en mi caso he aprendido a reprimir.

Que levante la mano el que al entrar en un Salón de alguna convención sale con la mano con algún folleto o bolsas enteras de ellos por haberse cruzado con decenas de personas que os extienden la mano con un folleto para cogerlo.

Los japoneses normalmente no cogen nada que no sea suyo. En su caso acompañan la publicidad de pañuelos de papel o algo que se considere útil y compensación por las molestias de recibir promociones ajenas.

Cuando lo hace alguien conocido el truco es aún más fácil. Tu amigo coge lo que le estés ofreciendo quiera o no quiera. Y luego no sabrá que hacer con ello.

A poco más de una semana del Día de los Inocentes toca relatar una pequeña broma que le gasté a un amigo hace 22 años, ya. Pero sigue siendo factible hacerla hoy día a una vícitma propicia que esté algo sugestionada ya por temas similares o adaptándola a su personalidad.

Después de la EGB tuve un compañero de instituto en Barcelona al que llamábamos "Nasau" porque era un friki de la NASA y la ciencia ficción. Y ¿a quién no le fascinan esos temas? En realidad. Pero por entonces era una burla fácil para alguien que se dejaba llevar por sus emociones y otorgaba más información de la que debía a sus (supuestos) amigos.

Aunque sólo hacía tres o cuatro años desde que tuve mi primer Spectrum, en esa época ya me las apañaba para sacarle jugo a los ordenadores y estaba a punto de comprarme el primer Amiga. Aunque eso es otra historia.

Una cosa que me sucedió al haber cambiado de escuela o colegio de quinto a sexto de EGB. Y tras octavo de EGB en Tudela, a ir a un instituto de Barcelona, fue que en cada inicio de curso en otro sitio, en ese sitio se comenzaba a dar inglés desde cero. Llegándome a hartar de "aprender" lo mismo una y otra vez desde primero de EGB. Y dado que la informática era todo en inglés para mí ya no tenía demasiado misterio escribir en inglés.

Al chico friki por la NASA añades un papel sacado de una impresora térmica que muestre un "log" de acceso a un ordenador, no muy distinto a lo que se veía en películas como Juegos de Guerra y la broma está lista.

Además, se lo das para ver si sabe qué pone, como si no entendieras mucho inglés (No muy difícil de creer, en la España de Naniano).
Y su reacción cuando lo tradujo fue previsible, pero muy divertida.



Aunque el texto tenga alguna errata, la sugestionabilidad de la víctima hará que no se dé cuenta.

Lamentablemente encontrar el texto original ahora mismo me resulta muy difícil, si es que no está perdido para siempre. Pero voy a intentar reproducir algo parecido a lo que escribí.


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  Last report. Oct 21st, 1988. EYES ONLY. DON'T COPY

  Investigation about specimen 19 is still in progress.
  Yesterday we checked that its brain is a bit bigger than
  other specimens but we did not know nothing about the
  reason of the different reactions to Earth atmosphere and
  radiations.

  Also we observed the legs are as short as specimen number 2
  and we are comparing data between both in papers from the
  studies of Dr. Luca Smith dated on 1970 that appear/~)&'%$##
  ##########

  ATTENTION ATTENTION ATTENTION

  INTRUSSION DETECTED

  CIA SECURITY COUNTER-MEASURES
  You've been reading secret documents owned by the goverment
  of United States of America. Under the supervision of Central
  Inteligence Agency.

  YOUR LOCATION HAS BEEN FOUND

  You will be arrested under several charges of espionage and
  using of electronic attacks against the security of USA.

  You must NOT SPREAD any of this information or you could be
  condemned of high treason. If you show this information to
  other people they also will be arrested.


  CONNECTION LOSS


lunes, 5 de diciembre de 2011

Más allá del mundo

La humanidad estuvo a punto de lograrlo.

Se habían conseguido fusionar los poderes socioeconómicos en tres grandes regiones y había buena relación como para conseguir pronto un modelo común para todos. El hambre y las guerras terminaron. Pero lo que condujo a los seres humanos a las puertas de su propia extinción fue la avaricia o un desmedido afán de superación.

El cielo estaba gris y un hombre caminaba junto a su hijo por la carretera. Un tren los atropeyó de pronto cuando cruzaban de forma descuidada un paso a nivel sin barrera. La lluvia limpió los restos sin que nadie más se preocupase y entonces salió el sol.

La población había descendido a ocho millones de habitantes en todo el planeta. A nadie le preocupaban problemas que antaño parecían acuciantes; como la escasez de envoltorios de papel para bombones y golosinas. O el incremento de tallas de zapatos en graduaciones centesimales.

Al llegar a la estación, un hombre de negocios bajó del tren. Llevaba un maletín y tenía la mirada perdida. A su alrededor, el resto de pasajeros que bajaban de los vagones eran conducidos por militares hacia casetas aduaneras.

El hombre viajaba ofreciendo muestras de rotuladores para venderlos en distintas poblaciones. Ese día, había recorrido 80 kilómetros y pasado por cuatro aduanas.

Su mercancía se vendía muy bien. Aunque siglos antes nadie usaba lapiceros, bolígrafos, ni nada similar. No era necesario. Antes podía dibujarse con la mente sobre cualquier habitáculo de casas y automóviles con proyector holográfico de serie. O con el sensor neuronal portátil de los "smarthands" que tenían los habitantes adultos de todo el mundo.

El viajero al llegar al puesto de registro se fijó que el agente aduanero llevaba uno de los rotuladores que él vendía.

-Yo vendo esos rotuladores que usa. -Dijo el vendedor.
-No me importa. Su nombre, por favor.
-Domingo Veneziano.
-¿Qué alfabeto?
-Supravelano del este.
-Uff! Ni idea. -Se quejó el agente-. Tomé el rotulador y escríbalo usted.

Domingo sacó un rotulador del bolsillo de su chaqueta y escribió su nombre en una grafía parecida a lo que siglos atrás fue coreano.

El agente miró el formulario escrito y habló.

-¿Domingo Veneziano? -Miró al vendedor que asentía con la cabeza-. De acuerdo. Pase.

Tras la aduana del andén al aire libre se accedía a una pequeña estación a través de un arco que emitía una solución insecticida con la que Domingo quedó impregnado. Al abrir los ojos, un niño le ofrecía pañuelos de papel a cambio de tres borelios, la moneda de la ciudad-estado Borealia, de 827 habitantes, a la que acababa de llegar.

-Lo siento. No tengo todavía moneda local. -Dijo Domingo. Y, tras perder de vista al chaval, sacó un pañuelo de papel de su bolsillo y secó sus párpados y resto de la cara.

Al salir de la estación otra puerta con brumizador de insecticida roció a Domingo con una solución algo más sucia, mezclada con arena de la calle.

El mismo niño de antes estaba esperando fuera y ofrecía pañuelos a Domingo.

-Tres borelios. -Exclamó tajante el chico avispado.
-De acuerdo. Aquí tienes.

Domingo tenía simpatía por los que ejercían su profesión con tenacidad. Aunque su abuelo los culpaba del Segundo Gran Equívoco. Un desastre natural producido por la humanidad. Algo totalmente incongruente; provocado, sobre todo, por confusiones con estadísticas, malentendidos científicos y litigios por patentes iniciados con fines codiciosos.

A una velocidad inusitada se redujo la población mundial de 9000 millones a la mitad y en pocos años se mermó hasta los niveles actuales, mil veces inferior.

Domingo entró en un bar.

-¿Qué desea? -Preguntó el camarero.
-Una tapa Posealia, por favor. -dijo señalando un extraño plato con ingredientes luminescentes-. Y un Zumoringo. Gracias.
-Serán 18 borelios.

Domingo pagó y el camarero sirvió su tapa y una bebida de color oscuro.

El camarero soltó el vaso repentinamente en la barra y salió a atender a un señor que entraba en el local con unas ropas llamativas, de colores rojos y grises metalizados con forma similar a la que los astronautas del siglo XX usaban en el espacio.

Antes del desastre la población no tenía clases sociales bajas, ni altas. Nadie gobernaba las vidas de los demás. Y todo el mundo vivía colmado de atenciones y comodidad.

Pero nuevamente la crisis más gorda de la humanidad benefició a unos pocos y la baraja del juego cambió para empezar una partida diferente.

Domingo dió el último bocado a la parte más brillante de su aperitivo. Una luz azulada podía verse bajando por su garganta y se iba atenuando poco a poco. Y se fue del bar tras beber de un trago el resto de su vaso.

Mientras se iba, el señor con traje de astronauta diseñado al estilo Andy Warhol recibía el octavo plato de comida en su mesa por un esforzado camarero que no daba abasto para servir todo al mismo tiempo.

En la misma calle que el bar se concentraban los principales comercios de Borealia y Domingo vio enseguida una librería que vendía también artículos de papelería.

Estaba a punto de entrar cuando sonó una potente sirena que resonaba por las calles. Los viandantes empezaron a correr y meterse en las casas.

Se escucharon los motores a reacción de varios cazas de combate despegando a pocos metros del lugar formándose un gran estruendo y haciendo que el aire vibrase y formase rachas de polvo y arena que impactaban con farolas y fachadas.

Domingo vio que un avión maniobraba rápidamente y soltaba una bomba justo hacia la calle donde estaba él.

Su expresión de pánico no podía ser más desorbitada. No tenía escapatoria. No sabía hacia donde ir pero empezó a correr en el mismo sentido que la bomba.

La bomba al llegar a tres metros del suelo implosionó y, en ese momento, una mano tiró del vendedor adentro del bar donde había almorzado. Desde el cristal de la puerta, Domingo vio como la bomba se había convertido en pequeñas virutas que flotaban y una gran cantidad de líquido se esparcía por toda la calle.

Ese líquido era un tipo de insecticida algo más agresivo y menos sofisticado que el que hubiera sido necesario para combatir la extinción de la humanidad.

El Segundo Gran Equivoco Mundial produjo que miles de millones de insectos, hormigas y avispas que parecieron enloquecer atacaran a las personas de forma incontrolada, y dado que las tres agencias de patentes del mundo estaban sumidas en un eterno litigio por una fórmula insecticida; que había sido prohibida por intereses comerciales, no hubo producción suficiente para salvar las vidas de media humanidad.

Domingo vio como un enjambre de insectos gigantes, propios de una mala película de serie B ambientada en una selva prehistórica tropical, avanzaban por la calle y se iban escaldando al entrar en contacto con el líquido rociado.

Un grupo de insectos parecidos a una avispa del tamaño de una libelula alzaron el vuelo y se dirigieron al bar.

-Oh! No. -Gritó el camarero. Que aún agarraba del hombro a Domingo. Hasta que se avalanzó a pulsar un botón rojo junto a la entrada.

Empezó a formarse una cortina de insecticida que surgía del marco de la puerta. Cerrada; pero no hermética.

Las avispélulas asomaron por una rendija inferior y murieron al conctacto del insecticida.

El camarero empezó a retirar los platos del hombre ricachón que ni se había inmutado con las sirenas y el estruendo, pero empezó a cubrirse con un gorro especial que salía de su traje.

-Ayudarme, por favor! Esto les atrae! -Chilló desesperado el camarero.

Domingo volvió a ver su situación muy complicada. No dejaban de entrar insectos por debajo de la puerta y morían al contacto con el insecticida. Pero la presión del rociador empezaba a bajar.

Tras la crisis de siglos atrás, y con las prisas por recuperar un estado que se pareciera al de antes, aún se cometieron más errores y se pusieron las cosas peor. Se levantó la prohibición de la sofisticada fórmula insecticida pero el uso indiscriminado produjo una reacción en cadena en el ecosistema, haciendo perder cosechas y vida animal de todo el planeta. Muchos de los mejores científicos capacitados para hacer frente a un desequilibrio tan grande habían muerto. Y los supervivientes se guiaron por el miedo y desandaron todo el camino que había costado siglos recorrer hasta llevar al mundo a niveles pre-medievales.

La tecnología más sofisticada no se pudo reconstruir y prevaleció la ley del más fuerte mientras la humanidad trataba de recobrar su puesto en el podium de la especie animal más inteligente del planeta.

Lo que le pasó a Domingo aquel día nadie lo sabe con certeza. El camarero y el "astronauta" murieron.

La ciudad fue clausurada y, tiempo después, en las aduanas de la región empezó a haber escasez de rotuladores.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Vivir una vida ajena

Un cineasta de verdad es capaz de vivir mil vidas distintas. Imaginar diferentes culturas, épocas, lugares, situaciones, peligros, hallazgos, y emociones.

El cineasta tiene un gran sentido de la estética; es capaz de percibir lo que otros no ven. Y se entusiasma con lo que otros ignorarían.

Un cineasta puede parecer soñador, romántico, incluso iluso. Rara vez es cursi o antipático. Cuando un cineasta se enfada lo hace poniéndo tanto empeño que pocos le llevan la contraria.

A un cineasta le gusta cambiar el punto de vista. Ver la misma historia una y otra vez pero imaginando que la viven distintas personas. Es como un trastorno bipolar multiplicado por cien personajes y quitando la parte de la locura. Porque ante todo el cineasta es una persona cabal que vive su propia vida y sabe distinguir lo real de lo imaginado. De otro modo no es un cineasta sino un loco.

Un cineasta ante todo tiene empatía suficiente para ponerse en la piel de otros. Nunca sabrá exactamente lo que sienten los demás, pero se acercará bastante y lo hará sin esfuerzo, e incluso involuntariamente.

Puede ser una persona lo suficientemente asertiva para quejarse de aquello que no le guste y alentar las cosas bien hechas. O puede ser más objetivo y encuadrar el mundo tal como se presenta ante sus ojos.

Un buen cineasta puede hacerte vivir cientos de emociones con diferentes matices. Trasladarte en tiempo y espacio, haciéndote pensar que has vivido los cinco minutos más largos de la historia o los 30 años más cortos.

Un cineasta excepcional consigue sembrar sueños nuevos en las mentes de los demás. Que en ocasiones llegan a materializarse gracias al realismo con que el cineasta los hizo vivir. Y dio la ilusión necesaria para llevarlos a cabo.

No sé de lo que será capaz el mejor cineasta del mundo. Tal vez no pueda devolver la vida a un moribundo al darle suficiente fuerza de voluntad. Pero como mínimo hará que pases un buen rato en una vida ajena.

martes, 12 de enero de 2010

Media vuelta



Víctor sabía que tenía poco tiempo. Salió de su casa, un edificio inmenso de 20 pisos y 400 apartamentos, e intentó parar un taxi. Entre las manos llevaba un pequeño maletín parecido al que usan los médicos aunque algo más pequeño.

Un coche azul celeste con una luz verde en el techo pasó a toda velocidad ante la mirada atónita de Víctor que no tuvo tiempo ni de levantar el brazo para que le viera.

Disgustado, tras esperar dos minutos, forzó el paso hacia la boca de metro situada como tres manzanas arriba. Al pasar junto a una pastelería no pudo evitar fijarse en una tarta de cumpleaños que había en el escaparate; Dos velas rojas indicaban un número bastante redondo. 50.

Víctor se apresuró más. Sabía que no iba a llegar. Todas las posibilidades de lograr salir de la ciudad a tiempo jugaban en su contra y solo podía esperar que lo que estaba a punto de suceder tardase más de lo previsto.

Cuando empezó a bajar por las escaleras del metro Víctor miró de soslayo el estado de la calle y se dirigió en marcha rápida hacia el andén.

Víctor se sentó en silencio en el vagón. Y como él, el resto de pasajeros se quedaban sentados o agarrados a una barra, ponían la mirada en blanco, leían, jugaban con la consola o escuchaban música.

Un bip le alertó y vio en su reloj que faltaban cinco minutos para las 12. Abrió el maletín y sacó unas extrañas gafas con montura y cristales de color metálico parecidas en parte a las típicas gafas de esquiador. Y se las colocó.

Una anciana que estaba sentada frente a él lo vio y se lo dijo a otra señora sentada junto a ella. Empezaron a chismorrear. Y otras personas se fijaron en Víctor. Pero él siguió sentado sin importarle e ignoró la repentina llamada de atención que había provocado.

Tras dos paradas casi todos los pasajeros del vagón se bajaron y llegaron otros que no dieron importancia a la extraña apariencia de Víctor con esas gafas. Aunque para ser algo corriente le faltaba el bastón y el perro guía.

Víctor sacó entonces una foto. Estaba tomada en un parque cercano y salían una mujer de unos 40 años y dos niños de unos 9 y 16 años.

El chaval de ya 17 años entraba ahora en la pastelería donde Víctor vio la tarta.

La mujer, con su hijo pequeño de la mano, salía de un instituto con algo de preocupación.

De pronto se apagó la luz en los vagones del metro, que avanzaba deprisa. Fueron dos segundos y regresó la luz pero Víctor empezó a observar inmóvil el comportamiento aterrado de los pasajeros que chillaban se ponían a gatear por el suelo o se acurrucaban bajo un asiento sin razón aparente.

En este momento se alegraba de no haber cogido un taxi y de que su familia estuviera ya lejos. O eso pensaba.

Los chillos de la gente le empezaban a resultar molestos cuando llegó a la última estación de la línea. El comportamiento de pánico en la gente era constante. Algunos se quedaban inmóviles sin saber reaccionar y otros vagaban de un lado a otro a oleadas corriendo como si les persiguiera el diablo.

Víctor se abrió paso entre la gente para salir a la superficie. Escuchó sirenas, ruidos de cristales rotos, chisporrotéos eléctricos y otros sonidos de una ciudad en crisis a los que trató de no prestar atención mientras avanzaba en dirección a una estación grande.

Pedro, el hijo mayor de Víctor, sujetaba una tarta envuelta de la pastelería. Era consciente de que lo que estaba viendo no era real aunque cuando una farola de siete metros de altura cayó junto a sus pies al chocar un coche contra ella decidió que no se lo tenía que tomar con tanta calma.

Atada a un pilón de hierro, en la acera, había una bicicleta con un cesto en la parte delantera donde Pedro dejó la tarta. Al agacharse a dar vueltas al candado de tres dígitos y poner la combinación "321" el pilón de hierro empezó a doblarse como si fuera de goma en dirección hacia sus manos.

Pedro saltó la acera pedaleando a toda velocidad abriéndose paso entre un atasco de coches cruzados y con las puertas abiertas. Grupos de gente corrían en la misma dirección huyendo de gran cantidad de objetos normalmente inanimados que los perseguían. Un buzón de correos. La marquesina de la parada de un autobús. Una gran estatua ecuestre de metal.

Al pasar cerca de un parque, una serie de bancos como aquel en el que aparecían sentados en la foto de Victor, se acercaron a Pedro como si sus patas fueran realmente las patas de un cuadrúpedo veloz. El joven pretó un poco más el paso mientras murmuraba cogiendo fuerzas para chillar más alto que nada de éso era real.

Mireya, la mujer de Pedro, abrazaba al pequeño Raúl mientras se agazapaban en un claro del patio de salida del instituto. Viendo salir a profesores y estudiantes en procesión esquivando columnas de ladrillo que se comportaban como cobras gigantes inclinando la cabeza hacia todo lo que se movía.

Víctor en ese momento no sabía que su familia no estaba a salvo. Pensaba que ya estaban muy lejos del peligro.

La última vez que habló con Mireya le dijo que estaba a salvo con Raúl y que ya había avisado para que Pedro saliera de la escuela antes de las once por un motivo familiar grave.

Lo que Mireya no sabía es que ese día un profesor había fallado y Pedro ya no estaba en la escuela. Cuando fueron a darle el aviso había aprovechado para volver a casa y hacer un recado que su madre le había encomendado por la mañana.

El hecho de que a su padre no le gustasen los teléfonos móviles le convertía en el único chico de su edad del instituto que no llevaba móvil.

Víctor entró por la puerta de una pequeña caseta de servicio anexa a la estación. El pequeño recinto estaba iluminado por la tenue luz de una bombilla que alumbraba varios armarios en la pared con aparatos de control e interruptores. Víctor retiró una plancha de madera del suelo y con una palanca levantó una tapa de alcantarillado que conducía a unas escaleras verticales. Y sujetando su maletín entre los dedos de su mano izquierda bajó los peldaños cuidadosamente con algo de miedo a resbalar ya que no llegaba a verse el fondo.

Ya estaba llegando al fondo de la escalera. Abrió y cerró dos compuertas que comunicaban con un recinto subterráneo que canalizaba cables y tuberías. Y apoyó su maletín en el suelo. Se quitó las gafas protectoras y se fijó en una luz roja que parpadeaba junto el acceso a la escalera.

En ese instante la tarta de cumpleaños que Pedro llevaba para Victor cayó al suelo. Una enorme tubería desprendida de la fachada de un edificio alto había hecho caer de la bicicleta al joven y un lunático enfebrecido por la situación se la robó. Pero en cuanto avanzó cinco metros con ella pareció cobrar vida y desplegarse mientras el asaltante saltaba y se alejaba corriendo del cacho de metal que movía su estructura como los tentáculos de un pulpo.

Raúl se soltó de los brazos de su madre y salió corriendo en dirección hacia la muchedumbre que se movía en oleadas esquivando verjas y fuentes que parecían moverse como brazos de escavadoras sin control. Mireya chilló que no se fuera. Pero Raúl no la escuchó y se dejó llevar por el pánico reinante ante el dantesco panorama.

Víctor se colocó las gafas de nuevo y subió rápidamente las escaleras. Rompió uno de los armarios y bajó un gran interruptor. Después salió de la caseta por la puerta anexa a la estación y se quitó las gafas.

viernes, 20 de febrero de 2009

Y ahora un cuento

Días sombríos

Paul salió de su casa con una larga gabardina. Su figura alargada y oscura se arrastraba sobre el camino pedregoso del pequeño poblado en mitad de la arboleda.

Al final del camino se divisaba el lago que siempre visitaba con sus amigos. Sus aguas ondulantes alcanzaban los límites del pequeño mirador de piedra de su orilla.

Una nube se disipó iluminando de pronto la cara de Paul y al cerrar los ojos su mente se trasladó 40 años atrás.

Frank, Isebel y Carol corrían detrás de Paul. Paul tenía 8 años cuando sus amigos querían atraparle camino del lago.

Una negra nube cubrió el sol de nuevo. El viejo Paul abrió los ojos y volvió su mirada hacia atrás al escuchar un rumor producido por el frío aire de invierno entre las ramas de los árboles.

Al seguir su camino una bestia se avalanzó sobre la cabeza de Paul. Era un viejo grajo negro desorientado que salió volando hacia las nubes.

Isebel de 8 años y Frank de 10 sujetaban al pequeño Paul en el suelo. Carol permanecía de pié impasible.

-¡Dejarme! ¡No os he hecho nada!- chilló Paul.

Isebel le escupió. Carol se acercó con furia y cuando Isebel desvió su mirada Paul se zafó de ella y le arañó la cara.

Carol se agachó y detuvo con todas sus fuerzas a Paul antes de que pudiera golpear a Frank.

-¡Te mataré- dijo Isebel. Se volvió y levantó una piedra grande. En ese momento, Paul cerró los ojos y escuchó el ruido de una furgoneta aproximándose.

Paul llegó al lugar vacío cerca del camino donde sus viejos amigos lo apresaron mientras el ruido del motor de furgoneta permanecía en su cabeza.

Al alzar la vista, sintió el mismo pánico que minutos antes de ser perseguido por sus amigos de la infancia. Una vieja furgoneta negra venía desde el otro lado del lago.

-¡Devolvernos a nuestros padres!- gritó Isebel levantando la piedra mientras corría hacia la furgoneta.

Carol intentó detener a su amiga pero no pudo alcanzarla a tiempo. Frank se puso a llorar poco antes de que Carol le agarrase de la mano. Ella tiró de él para huir corriendo campo a través.

Isebel yacía en el suelo cuando el conductor de la furgoneta y su acompañante con uniformes de camuflaje militar bajaron y la apartaron del camino como un trapo viejo.

Paul contempló la escena aun desde el suelo. El conductor le miró y sonrió. Los dos tipos sacaron unos rifles con miras telescópicas y persiguieron a Carol y Frank.

Cuando Paul pensó que estaba a salvo, el tipo que acompañaba al conductor se volvió y le disparó con su rifle.

-¡Paul! ¿Te llamabas así? ¿verdad?- dijo el acompañante del conductor de la furgoneta desde su asiento.

Paul aturdido miraba a su alrededor mientras palpaba su cuello dolorido por un dardo anestésico.

-Tranquilo no te mataremos, chico. Los padres de tus dos amigos te agradecen la colaboración.-

Paul sintió un escalofrío en el suelo de la furgoneta frente a Carol y Frank maniatados temblando en silencio.

-¡Habéis matado a Isebel!- susurró Paul entre lágrimas.

El conductor señaló con la mirada a Paul desde el retrovisor. Paul se volvió y enmudeció al instante. A su lado yacía Isebel.

-Tienes mucha suerte, chaval. Ella te habría matado y estos dos nunca podrán hacerlo.- dijo el acompañante.

Frank y Carol se miraron con lágrimas en los ojos.

Frank conducía la furgoneta y Carol esgrimía un hacha pequeña a pocos cientos de metros de distancia. Frank tocaba el claxon y Carol aullaba desquiciada mientras se dirigían hacia el viejo Paul.

Las piernas de Paul flaquearon por la impresión y apenas tuvo fuerzas para girarse hacia el pueblo. El grajo negro volvió a volar junto al camino. Carol lanzó el hacha y Paul sintió un golpe seco en la nuca.

Un ruido estrepitoso hizo temblar a Paul después del golpe y caer de bruces al suelo. Al volverse, la furgoneta estaba tumbada, junto a un árbol, destrozada con sus dos ocupantes.

Paul se levantó. Recogió el hacha separándola del pájaro negro y volvió a dirigirse al mirador del lago.

El hacha se hundió en lo profundo del lago posándose sobre el cristal resquebrajado de un gran retrato enmarcado con la foto de Isebel y Paul con sus padres.


FIN
--

¿Qué os parece el relato? ¿lo habeis "visto" (imaginado)?

Ya se que hay cosas que no se han explicado.
Pero me interesa más la forma que el argumento. Y el final se estaba poniendo algo complicado de resolver.

A ver qué impresión da a los lectores.
Por supuesto guarda similitudes con animes del tipo "Higurashi no naku koro ni", que es mi fondo de pantalla actual.

Teaser de la película de acción real "Higurashi no naku koro ni".
Cualquier parecido con mi relato es "impura" coincidencia.

En otro capítulo explicaré quiénes eran los padres de Frank y Carol y porque perseguían a Paul. (Aunque solo si este aporte se hace muy "taquillero". ;-))