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viernes, 22 de enero de 2021

El Monte Fuji (parte 3); O ¿por qué subí el Fuji?

Téngase en cuenta que las condiciones para subir al Monte Fuji han cambiado. Ahora se requieren permisos y hay tasas para subirlo incluso en temporada de ascenso. (Nota: 10 mayo 2026)

Ha pasado más tiempo del que pretendía desde que escribí las entradas del blog relatando mi subida al Monte Fuji parte 1 y parte 2. (Han pasado más de 5 años desde que escribí esos artículos. Disculpa si soy algo redundante al volver a contar partes de la experiencia de subida.)

Ha sido una larga "go-busata" en toda regla. Pero voy a pagar la deuda conmigo mismo y con todos los que tenían interés en leer esto ahora para explicar por qué subí el Monte Fuji pese a ser bastante flojo o negado en los deportes y cualquier esfuerzo físico algo elevado.

Y también explicaré, para los que quieran subirlo cuando vuelva a ser posible, qué habría preparado mejor antes de subirlo sabiendo lo que sé ahora.

A las 5 de la mañana, hora de Japón, del 20 de agosto de 2015 alcancé en solitario con ojos algo apesumbrados, con una mezcla de sensación de éxito y fracaso la cumbre del Monte Fuji.

Éxito porque llegué a lo más alto de Japón como había previsto.

Fracaso porque a esa hora debía empezar a verse el amanecer, el Go-raikō, pero todo el Monte Fuji estaba cubierto por una gran nube neblinosa que calaba hasta los huesos, literalmente (como ya expliqué en las entradas del blog), que impidió ver el sol hasta muchas horas después, justo cuando bajé de la montaña.

En mi modesto entrenamiento, unos meses antes subí a la cumbre del Moncayo, que está a unos 2300 metros de altitud al sur de Navarra, ya en Aragón no muy lejos de Tarazona, a unos 48 kilómetros pero como es carretera comarcal y un trozo de montaña cuesta una hora llegar en coche desde donde yo vivo.

En 2015, con 41 años, con la cantidad de veces que había visitado el lugar de excursión y a comidas familiares, aún no había subido a la cumbre(ni esa, ni de ninguna otra montaña a pie) de esa cercana sierra de tres pequeños picos. Que terminan más o menos(2314m) a la misma altura por la que se empieza a subir el Monte Fuji en Japón(~2300m) hasta la cumbre en los 3776 metros.

Cuando alcancé la cumbre del Moncayo, que por entonces se me antojó difícil y agotadora desde 1621 metros de altitud, tuve un típico episodio de euforia al alcanzar la parte alta tras superar el ascenso a lo alto de la peña del Moncayo, junto a la hoya de San Miguel al atisbar la cumbre tras el suave trayecto de bajada y subida, ya superada la parte dura de escalada.

Pero al llegar a esos 3776 metros del Fuji no lo fue tanto. El tiempo no acompañaba. Y desde luego aprendí que lo del Moncayo era un juego de niños. Aunque no deja de ser una montaña peligrosa porque no está tan bien acondicionada. Y ha habido gente que se ha perdido o tenido accidentes fatales pese a ser mucho más modesta que el Monte Fuji.

En Japón alcancé los 3776 metros de altura; aproximadamente. Porque no llegué a subir a la cumbre de la cumbre dando la vuelta a todo el cráter del volcán. Pero al pasarme de largo de la Oficina de Correos siguiendo el sentido horario desde la llegada a la cumbre por la ruta Yoshida, casi estuve a los pies de la última rampa que lleva a la cumbre final. Me quedé a unos 5 ó 10 minutos del observatorio meteorológico donde está. Y lo vi a simple vista. Entonces di la vuelta y vi la Oficina de Correos.

Por eso subí el Monte Fuji, para envíar postales desde la cumbre del Monte Fuji.

Y es que la comunicación, sea por medios escritos, audiovisuales, o electrónicos siempre ha sido una de mis pasiones.

Ese día no hacía mucho viento. Aunque a esa altura sí hacía bastante fresco sobre todo durante el último tramo de ascenso. Una vez arriba, las nubes con llovizna y la falta de obstáculos, o quizás la presencia de ellos; porque no es una cumbre lo que se dice llana, hacía que no hiciera tanto viento ni excesivo frío una vez en la cumbre, aquel día.

En mis entrenamientos por mi ciudad durante el invierno en algunas partes poco urbanizadas llegué a enfrentarme a rachas de viento más duras que las que tuve en el Monte Fuji. Próximas a 60 Km./h. Y solía andar con una máscara anti viento en esas ocasiones. En el Fuji sólo necesité ponermela temporalmente los últimos minutos de ascenso. Por el intenso frío que se disipó al llegar arriba del todo.

Agosto en Japón es cálido pero las leyes de la física hacen que hasta cierta altura haya 6ºC menos por cada 1000 metros de ascenso sobre el nivel del mar. Y las 5 de la madrugada; que si lo trasladamos al modo de pensar de un español peninsular, que no usa la hora solar, serían como las 7 de la mañana en verano, y aún no son horas precisamente cálidas.

Otra razón por la que subí el Monte Fuji era simplemente mejorar la experiencia del primer viaje a Japón. Poder decir que en mi segundo viaje hice algo que iba más allá de lo que hice en el anterior y poder decir que "he estado en lo más alto de Japón".

Llevando ya 3 años estudiando japonés en clases presenciales con mi profe de japonés y el libro de texto "Minna no nihongo" lo de visitar el Monte Fuji era también algo bastante recurrente. Se habla de ese monte como un símbolo, casi como un ser vivo. Sagrado. Subirlo es "casi" una religión. Desde 2013 es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Y luego está el dicho que probablemente me impulsó más aún de:

富士山に「一度も登らぬ馬鹿、二度登る馬鹿」

(ふじさんに「いちどものぼらぬばか、にどのぼるばか」)

-El Fuji "Si no lo subes una vez, tonto; si lo subes dos veces, tonto".-

A mí el MediaMarkt me podría vender cualquier cosa con su slogan... porque "yo no soy tonto". jaja.

No obstante sé de gente que lo ha subido incluso tres veces.

Y aún me planteo quitarme esa espinita algún día de no ver el go-raikō y llegar a la cumbre de la cumbre. Aunque uno ya está un poco mayor. A 3 años y poco de alcanzar el medio siglo de vida a mis espaldas.

Otra razón por la que subí el Fuji fue ver dos o tres blogs donde otros han contado su experiencia de subir el Fuji. También soy muy de "culo veo, culo quiero". Jaja.

Por ejemplo el blog de Ikusuki. Que veo que subió el Fuji en 2017 una segunda vez.

Y estoy seguro, por mucho que diga el dicho, que Ikusuki tampoco es tonto. Jeje.

En mis preparativos todo eran dudas. Miraba en Google Streetview para hacerme una idea de cómo es la ruta Yoshida. Que alguien subió y bajó el monte entero con ese trasto de cámara de Google encima para que podamos subirlo virtualmente en 360º desde la comodidad del hogar.

Ver el anime Yama no susume / Encouragement of Climb es una de las cosas que pude hacer y no hice hasta después de subir el Monte Fuji aún sabiendo de antemano que en la serie cobraba bastante protagonismo.

La primera temporada son episodios muy breves de apenas 3 minutos. Donde se cuenta la historia de unas chicas a las que les da por subir montañas de Japón (con las que hay).

La segunda temporada es más parecida a un anime completo; Aunque cada capítulo dura unos 12 minutos. La mitad de lo normal. Pero se dedican tres capítulos completos (9, 10 y 11) al primer ascenso de las protagonistas al Monte Fuji. Que posteriormente he visto varias veces rememorando mi propia experiencia.

Y digo primer ascenso porque en el manga ya ha habido un segundo ascenso. Aunque en las tres temporadas producidas hasta el momento del anime aún no han llegado esos capítulos.

Es una serie de vivencias sin grandes dramas, con toque comédico y lleno de consejos para la escalada casual. Y paisajes reflejados con mucha fidelidad. Y la atmósfera. El sonido al llegar a la cumbre parece sacado de allí mismo.

No me resulta tan realista el paso del tiempo. Se resume en exceso todo el agotador esfuerzo que hay que hacer. Os aseguro que el Monte Fuji no se sube en 12 ni en 24 minutos y mucho menos se termina de bajar en 36.

La ficción animada tiene estas limitaciones; o si no tendrían que hacer capítulos de cuatro horas y media.

Ver la segunda temporada completa es muy recomendable. No sólo los capítulos del Fuji sino también los anteriores porque se explican qué preparativos se hacen. Y se explica mejor (mini-spoiler) porque fracasa una de ellas en su primer intento de alcanzar la cumbre. Es quizás la parte más emotiva y que aunque yo no fracasé si empatizo bastante con ese momento por no lograr del todo ver el amanecer que he visto en tantas fotos y vídeos. Qué quizás se podía planificar mejor con algún día de margen para encontrar el día óptimo por la previsión del tiempo. Aunque que el Fuji esté cubierto de nubes es una constante del universo. Pero que lo estuviera arriba del todo toda la tarde, noche y toda la mañana ya fue mala suerte.

Seguro que de ver el anime antes, habría corregido más de uno de mis errores. Como ir desde Kioto.

El viaje desde Kioto en tren es largo. Y más aún si tomas desde Shizuoka el tren paisajístico Wideview Fujikawa. Que recorre la ladera oeste del Monte Fuji bastante más despacio que lo que tarda el tren bala en llegar a Yokohama o un lugar cercano donde tomar autobuses que te llevan directos a la estación de inicio del ascenso del Fuji al final de la "Subaru Line", o Quinta estación. O trenes que llegan con agilidad a Ōtsuki donde se toma una línea privada de tren turístico hasta Fuji-Yoshida.

En mi primer viaje, en 2011, ya había ido en un tren Wideview y el paisaje era precioso en otoño en los valles de los Alpes japoneses por Hida. Pero esta parte del Fuji, con un río medio seco, en verano de 2015 era fea. De no ser porque por primera vez miré al Fuji de frente, o de costado, y hasta ese momento no lo había visto tan cerca y ahí es donde me di cuenta de que me estaba metiendo en un buen berenjenal. ¡Lo grande qué es; el joído!

Para el tema de provisiones improvisé un poco. Más o menos tenía idea de ir al pueblo cercano y buscar un super que había visto en algún ascenso de otros reportajes en televisión. Curiosamente, la tarde-noche anterior la pasé en una sala de estar de un albergue de Kioto escribiendo las postales que me quedaba por escribir para envíar desde la cumbre del Fuji y en la TV japonesa emitían en ese momento un programa donde entrevistaban a extranjeros que subían al Fuji.

-「明日私も登ります。」- le dije a uno que entró a la sala y también vio el programa.

Lo que encontré por los alrededores de Fuji-Yoshida era más bien una drugstore con alguna que otra cosa de picoteo, y de beber como aguas, Pocari sweat(para probar) y también compré Aquarius que tenía unos envases más prácticos para la escalada al ser ligeros y comprimibles totalmente para no tirar nada en la montaña. 絶対。Y tuve que caminar bastante tanto al ir como al volver a la estación de tren donde tomaría el autobús a la Quinta Estación del Fuji. En la estación de tren, antes de ir a por las provisiones, comí un buen udón con extra de huevo duro casi como única comida importante para toda la aventura; Nada de arroces que el arroz y subir montañas me dijeron que estriñe.

La aventura la haría en dos fases. Como hacen la mayoría de japoneses sensatos.

Hay otros "locos" que lo suben de un tirón. Y también hay un cartel bien grande en el comienzo del ascenso de verdad, en la Sexta Estación, que habla de la estadística de personas que fracasan acabando heridas, con mal de altura o algo peor al intentar subir de un tirón. Más de 1 de cada 10 de los que hacen este "bullet climbing" no lo logra y se tiene que volver al ponerse malos. El 14%. Los que lo suben con normalidad, descansando, tampoco son pocos los que fracasan pero son muchos menos, 5%.

Por la ruta Yoshida cada 10 minutos (que parecen 40) hay algún refugio donde se puede comprar comidas, bebidas y sellar tu paso por cada estación al fuego bastones de madera que se compran en la quinta estación. No son unos bastones muy prácticos para apoyarse en una escalada pero pueden ser un recuerdo especial si se está dispuesto a acarrear con ellos. También tiene alojamiento que cuesta como un hotel algo caro (como 9000 yen, por entonces) pero con la comodidad de un camping de literas. Vamos, lo que viene siendo un refugio de montaña. No está permitido descansar en el interior; si no es alojándose en sus literas a la hora de dormir. Pero hay algunos bancos en los exteriores de las cabañas.

Además se sabe que hay cerca uno de estos refugios porque las letrinas y aseo que tienen en el exterior, que son de pago, con una hucha para echar unas monedas que sirven para su limpieza, se huelen a cierta distancia. Un olor a váter sin canalizar que es difícil ignorar.

El Monte Fuji es subido durante la temporada de algo menos de tres meses de verano por más de 300.000 personas cada año. Eso son muchos miles de personas al día. Y es probablemente la montaña más concurrida del mundo. No en vano está bastante bien señalizada y con ciertas comodidades que no se ven en otras montañas que hasta un niño podría subir; con equipamiento y guía adecuados. Y de hecho subían.

Fuera de esa época no se puede subir sin un permiso y equipamiento especial porque está cubierta de nieve. Incluso en verano es posible ver nieve en algunas partes de la cumbre.

Yo subí con una pequeña mochila, con mi cámara de fotos DSLR que no saqué de la mochila en todo el ascenso ni descenso por temor a que se estropease con la niebla y llovizna que se echó encima pronto.

Cuando subí el Moncayo decidí que no me llevaría la cámara para ir más ligero. Pero unos días después intentando hacer una foto de la Luna con el móvil cambié de opinión. Fue un error. Por mucho que te guste hacer fotos. Y aunque las vistas desde tan arriba puedan ser espectaculares (si no hay nubes) es mejor estar descansados y disfrutarlo; que no trabajar más de la cuenta por una imagen fija que puedes sacar con algo más ligero que una cámara completa como la del móvil. Hice más esfuerzo para nada. Además con tanta gente subiendo el Fuji cada año, hay fotos del lugar a mansalva. Y mejor que fotos; vuelos con drone en 4K espectaculares.

Eso sí, tomar fotos con el móvil y geolocalizarlas viene bien para tener un diario de la experiencia. Por si acaso usad un móvil que aguante bien el agua. A la bajada por si acaso yo no lo saqué para nada, para evitar que se estropease. 

Además prácticamente en toda la ruta Yoshida hay Wifi y red de datos 4G para retransmitir en directo con Periscope o similares. Aunque es mejor grabarlo localmente porque cuando lo usé yo la app corrompía los vídeos y los archivos de la nube desaparecen. Aún así un fragmento de lo que transmití sí que se salvó.

Lo último que incorporé a mi equipo de escalada fue un bastón plegable. Que ya tenía previsto comprar desde que subí el Moncayo "a pelo"; Sin nada donde apoyarme y poder descansar. Y envidié mucho el bastón del amigo que me acompañó.

Dos bastones tampoco habrían venido mal a la bajada del Fuji. Lo compré junto con un conocido con el que quedé en Kioto en una tienda de deportes que encontramos cerca de Karasu(el centro más comercial) y estaba rebajado de precio.

Empecé a entrenar en invierno de 2014/15 cuando mi aguante caminando, a aprox. 250 metros de altitud sobre el nivel del mar que tiene mi ciudad, apenas pasaba de 20 ó 22 minutos. Y decidí ir incrementando ese aguante a razón de un minuto diario, más o menos, hasta alcanzar paseos constantes de 90 minutos sin detenerme.

Hice un cálculo de que ese sería el tiempo máximo que me llevaría recorrer en la ruta Yoshida del Monte Fuji el tramo más largo entre refugio y refugio. Lo cual fue una asunción estúpida. Porque primero no se tarda tanto. Y segundo, puedes, y de hecho deberás descansar en cualquier momento que te lo pida el cuerpo.

A partir de los 2500 metros o poco más de altitud en el Fuji, la atmósfera es más ligera, con menos oxígeno; aunque no notas nada normalmente, si no te da mal de altura. Un esfuerzo simple como caminar se vuelve algo cansado como si estuvieras corriendo.

Uno de los truquitos que deduje eran necesarios y luego vi explicado en el anime de Yama no susume, era hacer respiraciones profundas. Inspirar y expirar. Yo lo hacía parando a respirar así, especialmente entre séptima y octava estación, unas cuantas veces. Cada 10 pasos tan solo; A veces.

Otra cosa que también me dio mucho ánimo fue escuchar música con los auriculares desde el móvil durante el ascenso.

Lo que más me enfadaba era llegar a un refugio después de haber pasado la séptima estación y el nuevo refugio, tras tanto esfuerzo, también era parte de la séptima estación. Daba sensación de que no habías avanzado nada

Uno tras otros, seguían siendo la séptima estación que tanto cuesta llegar y luego se hace más "cuesta arriba" y luego varias octava, y hay estaciones y media también.

Es como ese que te dice -cuento hasta diez- Y al llegar a 8, empieza contando en fracciones... -8 y medio, 9, 9 y tres cuartos...-

En "Yama no susume" se explica que aunque en Japón se tiene tendencia a dividir todo en partes proporcionales de 10%. Las 10 estaciones en las que está dividida la ruta desde el pie del Monte Fuji a la cumbre no son exactamente una distancia equidistante, sino que están ordenadas según el grado de dificultad de ir de una hasta a la otra. Así pues ir de la 5ª a la 6ª estación es pan comido. 20 minutos me costó; en ese punto todos dicen... -bah! Esto está hecho en un pis pas-.

De la 6ª a la 7ª estación es ya la "real thing". Más duro. De la 7ª a la 8ª es doble de duro que la 6ª a la 7ª estación. Y progresivamente es cada vez más difícil.

Antes de subir el Moncayo y casi terminando el invierno me hicieron una intervención en quirófano local, porque después de dos años sin verme el dermatólogo de la seguridad social me citó y decidió que una "peca" o nevus de mi cintura debía ser extirpada por sospechosa; pues todos los manuales indican que esa zona es "peligrosa". Finalmente fue benigna pero la intervención suspendió mi entrenamiento. Y me tuvo como mes y medio a dique seco de sobre-esfuerzos por el post-operatorio con la tara añadida de haber engordado un poco por consejo médico para la operación.

Así que todo lo entrenado no sirvió para mejorar mucho mi forma física de ratón de biblioteca pero al menos sí pude estar preparado para largas caminatas. Al aprender trucos como llevar doble calcetín o una crema especial que evita las rozaduras en los pies. Que ya tuve en los primeros paseos de menos de 30 minutos. Ja.

Otra cosa que no había comentado, este mismo dermatólogo me diagnosticó años atrás un tipo de patología ungueal en las uñas de mis pies que me hacen difícil tomar ciertas posturas como ponerme de puntillas o agacharme.

Ya digo que soy un negado para esfuerzos físicos. No obstante cuando los tengo que hacer los hago procurando adoptar la postura más cómoda.

Y si eso no fuera suficiente antes de cumplir los 18 un traumatólogo redactó un informe explicando que tengo una cadera más alta que la otra, o malformación congénita, es decir que nací con una pierna algo más corta que la otra y el pie algo cavo; Y en Pamplona médicos militares pudieron comprobar también cuando me llamaron para examinarme ante las alegaciones que me declararon exento del servicio militar.

El informe básicamente decía que me canso al andar demasiado. Y no hizo falta explicar más.

Dicho todo esto: ¡¿Cómo se me ocurre hacer un paseo de 7 kilómetros de subida y unos 7 más de bajada, a una altitud que deja literalmente casi sin aliento?!

La montaña no es desconocida para mí. De pequeño he viajado en varias ocasiones al Pirineo y hasta a las Dolomitas. Y aunque esquiar sólo lo hice una vez en Italia con un pariente que me dio una sóla lección patatera de esquí mientras subíamos en el teleférico, con resultado de cara llena de nieve mientras bajaba sin control de culo y al recuperar el control no querer volver a probar nunca más.

Sí que en el Pirineo usaba mi trineo de peque. -Oh! Creo que voy a gritar "Rosebud" en cualquier momento. Jaja.- Y en general he viajado bastante a lugares altos.

Así que, como ya he dicho, quería mandar postales. La oficina de Correos de la cumbre sólo funciona durante el verano. Y todas las cartas enviadas desde ahí llevan matasellos de "La cumbre del Monte Fuji".

Y si me propongo algo no me importan mis limitaciones. Procuro salvarlas como sea.

Cuando inicié el ascenso eran las cuatro de la tarde y en torno a cinco horas más tarde alcancé la Octava Estación Original, como a una hora más de ascenso desde la Octava Estación. Tras dormir hasta las dos de la madrugada, recoger, reponer fuerzas e ir al baño, en torno a las tres de la madrugada con la linterna a batería atada de cabeza retomé el ascenso hasta la décima estación, o cumbre que costó dos horas más. El descenso fue cosa de unas 4 horas. Parando muchísimas veces con la lengua fuera por la falta de oxígeno, supongo, sobre el bastón.

La gente que bajaba me veía al pasar apoyado y me preguntaban si estaba bien. "Tsukareta" (cansado, decía). A veces adelantaba yo a gente y otras me adelantaban a mí, mientras experimentaba el mejor modo de bajar y bajar y bajar por ese camino interminable. En el que no hay ni refugios, ni baños, ni nada de nada. 

Si tienes ganas de ir al baño, mejor ve antes de empezar a bajar de la cumbre. Aunque te dé pereza recorrer los metros que hay hasta los puestos, templo y refugio desde la ruta de bajada a cerca de la llegada de la ruta de ascenso.

Y si tienes fuerzas extra, mucha gente se da un paseo alrededor de todo el cráter. Algo que puede costar como mínimo 40 minutos o una hora. Si no te paras. Quizás dos. Yo no tenía plan de dar la vuelta al cráter porque al planificarlo me pareció peligroso. Especialmente las imágenes que vi en el Google Streetview de la parte oeste del cráter.

Aunque toda la ruta del ascenso está delimitada con unas cadenas, que no hay que tocar, pues no son ganchos para escalar, pero confieso que alguna vez las toqué y seguro que no fui el único, en la cumbre pese a que no hay muchas opciones para desviarse del cráter es más complicado orientarse. Faltan referencias visuales y no hay cadenas que delimiten el camino. Al llegar es posible que haya algún letrero que muestre mapas del lugar que conviene estudiar bien antes de moverse si es la primera vez que se visita.

Tras varias horas descendiento un japonés fue el que me preguntó a mi al pasar -¿faltará mucho para llegar?.- -Ni idea.- Jaja. Se hace muy largo.

Entre mi ropa de montaña llevaba unos leotardos especiales para mantener las piernas calientes. Pantalón especial de nieve, impermeable (aún así la cartera de dentro acabó empapada por estar todo el rato dentro de una nube con agua tan fina que atraviesa todo.), calcetines, zapatillas deportivas convencionales(las que uso siempre en ciudad) sin cordones. De velcro. Camiseta térmica; Otra camiseta Midlayer; Un Jersey con cuello de cremallera; y softshell; todo del Decathlon, braga de cuello, gorro, gafas de sol, la linterna que usé, y otra de repuesto (que perdí por la litera del refugio).

Hice caso a un amigo sobre "lleva siempre el número de linternas que necesites más una"; Uno de los mejores consejos. Hay que tener en cuenta que para ver el amanecer, gran parte del ascenso se hace de noche. Así que una buena linterna de llevar a la cabeza o atada a la chaqueta con bastante batería es imprescindible. Pero si llevas alguna más de repuesto nunca está de más.

Eso sí. Hay que andar antentos. Y procurar siempre no perder ni una astilla de plástico por la montaña. Respetar la naturaleza. Y mantener todo limpio. Puede parecer poca cosa. Pero si multiplicamos esas "pocas cosas" por 300.000 escaladores las instituciones y asociaciones "ong" que se dedican a la conservación del Fuji recogen toneladas de desechos cada año.

También me llevé algunas cosas más. Faltó un impermeable especial para cuando hay nube. Tanto para cubrirse uno, como para cubrir la mochila. Y vi a otros escaladores usarlas. Todo acabó empapado. En la oficina de Correos vi ojiplático el estado de algunas postales que incluían sobre de papel, que llevaba en la mochila escritas dos noches antes, humedecidas. Y las agitaba nerviosamente mientras esperaba mi turno para entregarlas y sellar.

El calzado tampoco era el más apropiado para el descenso. Para el ascenso quizás sí. Porque aunque todo es bastante liso, hay partes que son de verdadera "escalada" con rocas que hay que salvar y subir para arriba sin resbalar. Al bajar, entre la humedad y la tierra se llenaron bastante de barro al arrastrarlas constantemente.

Además en el refugio, al despertarnos a las 2AM, nos recomendaban no subir por estar el suelo mojado por la lluvia. Aunque todo el mundo subía ya en la hora punta del ascenso, camino del no-"go-raikō". Aunque como era día de labor y ya había pasado el Obon no era de los días más concurridos. Pero esas dos horas de ascenso a la cumbre no cabía un alfiler entre la Hon Hachi GōMe y la cumbre.

Para reservar la plaza en el "hotel" Fujisan de la Octava Estación Original 本八合目 (que a veces traduzco equivocadamente como "Verdadera Octava Estación"; pero en realidad es que esta vieja octava estación se trasladó, o se creó otra nueva octava estación más abajo; quizás para repartir mejor el caudal de escaladores; Aún no he leído mucho acerca de este tema. ) pedí ayuda a mi profe que pudo contactar con ellos estando en Japón dado que la propia web, aunque llegué a usar un proxy que me permitía acceder, llegó un momento en que no dejaba hacer reservas desde fuera de Japón.

Curiosamente en la Octava Estación, más abajo, el simpático personal del refugio me ofrecía quedarme a dormir, sin reserva previa, oferta que tuve que rechazar pues ya tenía mi reserva más arriba. Y hubiera sido además más duro el ascenso desde tan abajo. Desde Hon-hachi-gōme fue cosa de dos horas a muy buen ritmo y no me cansé tanto como todo el ascenso anterior. Y además se iba en fila india, ya sin nadie adelantando a nadie y parando todo el mundo justo cuando tenía necesidad de descansar.

El poso de la experiencia se queda para siempre. Sólo hay dos tipos de personas en el mundo, los que han subido el Fuji una vez en su vida y los que no.

Hay una montaña en Tenerife que tiene muchas similitudes con el Monte Fuji, el Teide (casi la misma altura, también es un volcán aunque está en otra latitud quizás algo más cálida), pero los "escaladores" no tienen que hacer tanto esfuerzo porque allí hay teleférico. No obstante, al subir más deprisa, creo que es más frecuente la gente a la que le da mal de altura en aquella.

En el Monte Fuji leí que hace bastantes años hubo intención de poner teleférico pero un movimiento de interesados en su conservación juntó apoyos suficientes para impedirlo. Y creo que es mejor así. 

La experiencia te conecta con la naturaleza y con tu propio ser. No estoy hablando de milongas místicas ni espirituales pero sí te hace apreciar la inconmensurable grandeza de la naturaleza, alejado de la ciudad, y muchas comodidades salvo por las cabañas desperdigadas que ofrecen alimento y refugio del frío e inclemencias climáticas de las primeras horas de la noche; Y aprecias el valor de hacer las cosas con el esfuerzo de tus propios pies y manos ligeramente limitados por la atmósfera aligerada de oxígeno.

Los más vagos y pudientes pueden contratar unos burritos, que cuestan igual 40.000 yen o más, una burrada; según el trayecto a recorrer y que hay en la Quinta Estación y pueden ahorrar la caminata y escalada hasta la séptima estación; que es una ruta dura. Pero a partir de ahí hace falta mejor abrigo aún, estar descansado y tomar buenos alimentos.

Hay también cerca de la sexta estación, como a 3 kilómetros de la quinta al regresar por la ruta de descenso, una zona por la que también hay burros de alquiler. Recuerdo al llegar el primer día a la quinta estación y empezar mi ascenso que vi volver a un burro de estos con un "gaijin" recostado en la carretilla que parecía para el arrastre de cansancio.

Yo tras tanta paliza pregunté en los burros de vuelta por el precio. El hombre me lo escribió por si no entendía japonés y mientras me iba tras reclinar la oferta, el hombre me animó con un sonoro "GANBARE". Y ya desde ese punto se me fue todo el cansancio. Había árboles; al contrario de más arriba donde no crece vegetación. Es decir, había oxígeno y me sentí perfectamente varios kilómetros antes de llegar al punto de partida a 2300 m. de altura; donde hay grandes baños que no costaban dinero, al menos ese día. Y tiendas, otra oficina de correos, por si no queréis matasellos de la cumbre pero queréis presumir de matasellos desde el mismo Monte Fuji; restaurantes y varias lineas de autobús. 

En temporada de ascensos de verano no se puede llegar en coche salvo si son no contaminantes, eléctricos o de célula de hidrógeno. No obstante no lo recomiendo porque la de autobuses que suben y bajan es demencial y conducir entre ellos, aunque no se adelante, puede ser muy estresante.

Y creo que ya me he explayado a gusto. Si estas 29.600 letras no me parecen suficientes iré modificando el artículo y añadiendo cosas que lo mejoren. Aunque quizás lo suyo sería resumir. Pero tengo poco tiempo para eso ahora. Jeje.

Si quieres aportar algo utiliza los comentarios o contáctame por Twitter y muy agusto te leeré.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

FreddyJP15 - Recapitulación del segundo viaje a Japón

Publico esta entrada para aglutinar los enlaces de cada entrada diaria de mi segundo viaje a Japón. Saliendo de Tudela (Navarra) el 12 de agosto de 2015 por la mañana, llegando la mañana del día 13 (hora de Japón) a la terminal de llegadas Internacionales de Narita; Hasta el día 27 de agosto en que volví al aeropuerto de Narita y tras dos aviones y dos autobuses nocturnos en España llegué de vuelta a casa casi al amanecer del 28 de agosto.

Todo está relatado en este blog. En la barra lateral, mirando agosto de 2015 se puede encontrar todo. Pero pongo también aquí el índice:

Prólogo
Día 0 - El viaje
Día 1 - Llegada a Japón
Día 2 - Comiket
Día 3 - Kyōto
Día 4 - Daimonji Kyōto
Día 5 - Paseo por Ōsaka y móvil nuevo
Día 6 - Bakemono no ko - Despidiéndome de Kioto
Día 7 - El Monte Fuji (parte 1)
Día 8 - El Monte Fuji (parte 2)
Día 9 - Un día en Nikkō
Día 10 - El viaje en tren más largo (casi)
Día 11 - Frikismo en Kyūshū
Día 12 - El corazón de Tokio
Día 13 - Lo más alto de Tokio
Día 14 - Manga, Anime, Videojuegos from Japan since 1989
Día 15 - Despidiéndome de Japón

Además en Twitter con el hashtag #FreddyJP15 publiqué algunas cosas más. Y creé una recopilación en Storify de tweets (no todos tenían el hashtag) publicados durante el viaje, aquí:
Tuits del viaje de Freddy en 2015 a Japón
Storify ha dejado de prestar servicio. :( Ya tengo una alternativa probada. Cuando pueda actualizaré este link.


En Instagram compartí unas pocas fotos en esa fecha pero pueden buscarse en mi cuenta: Freddyncalm's Instagram

La mayor parte de fotos las compartí en este álbum con 1359 fotos ordenadas cronológicamente:
http://j.mp/FreddyAlbumJP15

En Youtube aún no he compartido ningún vídeo particular de este viaje de agosto 2015; Aunque sí se pueden encontrar unos pocos del primer viaje de octubre 2011, también con artículos diarios; acedentados y completados un año después por segunda vez en este mismo blog... para que haya quien crea que ya he viajado tres veces a Japón, aunque por ahora sólo han sido dos. Jeje.

jueves, 27 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 15 - Despidiéndome de Japón

Aunque este último día no hice mucho turismo, narro lo que recuerdo de la jornada y el camino de regreso a casa. (He tardado en escribir este post dos años y medio; porque mi cabeza no se ha ido realmente de Japón en todo este tiempo; Supongo.)

Tras hacer check-out del hotel me dirigí a la estación de Ikebukuro para tomar la Yamanote por última vez y dirigirme a Nippori desde donde tomé el Skyliner rumbo al aeropuerto de Narita.



Tras facturar el equipaje, como tenía bastante tiempo me paseé por las tiendas que hay para los pasajeros en la terminal de salidas internacionales, tras el control de seguridad.

Miré la sucursal de la tienda COSPA de Akihabara en un par de ocasiones y, tras preguntarle a un amigo si le interesaba algo, acabé comprandome para mí una camiseta de Kongō-san de la serie "Kancolle" que era una exclusiva de esa tienda del aeropuerto. Es decir, que sólo se podía comprar al irse de Japón.

También compré, un poco antes en otra de las tiendas, un muñequito Daruma (que he abierto unos años más tarde, en enero de 2018, como recordatorio de un interesante tercer viaje. Pero que no será una taréa tan fácil como los dos primeros viajes.)

Una vez anunciada la puerta de embarque me fui a sentar en las sillas de la zona y una señora que representaba al Gobierno Metropolitano de Tokio me pidió rellenar una encuesta.

Fue harto difícil hacer memoria de lo que había gastado o consumido exclusivamente en Tokio, dado que mi viaje no se limitó a esa ciudad. Y además indicar los gastos de hostelería, alojamientos, transporte o comida, teniendo en cuenta que muchas reservas ya las tenía pagadas antes del viaje y había que indicar sólo los gastos hechos durante el viaje.

Como recompensa al esfuerzo me regalaron un botellín de agua. Adjunto tuit con foto de la etiqueta que indicaba que el agua estaba buena incluso si no estaba fría. Jejeje. Es una obsesión, me parece que tienen en Japón, con que si las bebidas no están frías no son bebidas.

Una vez embarcados en el avión de Aeroflot me senté en ventanilla como quiería; Y en pasillo se sentó un japonés joven; aunque no estoy seguro del todo de la nacionalidad. No hablamos casi. Él tuvo la mala suerte de que su pantalla de centro de entretenimiento estaba bloqueada. Y tardó en hacerlo notar al personal de a bordo, pese a mi insistencia de que probara a ver si podía "apagarlo y volverlo a enceder" o algo, pulsando algunos botones. Fue gracioso descubrir que el equipo corría bajo sistema GNU/Linux cuando apareció el gracioso pingüino que lo representa junto a la consola de arranque.

Como había tiempo me puse a ver la película Interestelar. Ponerla la puse, pero no recuerdo haber visto mucho de sus tres horas. Me dormía. Después me puse un par de películas, un poquito más antiguas para rememorar viejos tiempos: Bitelchus y Loca Academia de Policía.

Una vez aterrizados en Moscú llegó la hora de hacer transbordo. Este fue algo menos ajetreado y estresante que a la venida. Porque al ir sólo había dos horas entre llegada y salida del vuelo. Y en esta ocasión había una hora más. Que me dio tiempo para conectarme al wifi un rato e ir al baño tranquilamente. E incluso jugué alguna partidita de la versión Android del juego musical recién descubierto "Groove Coaster".

El avión aterrizó en Madrid, y tras recoger mi maleta me encaminé al autobús/shuttle que lleva a la Terminal 4 desde donde tenía reservado billete de autobús con salida a la 1AM rumbo a casa, haciendo escala en Soria.

La espera de casi dos horas se hizo bastante larga. Pero una vez en el autobús el viaje fue bastante cómodo. Incluso tenían un mini-catering que te ofrecían durante el viaje y tv, aunque a esas horas sólo apetecía dormir. El enlace en Soria, fue rápido y cosa de unos minutos. Por suerte no tuve que salir de la zona de dársenas.

Y finalmente sobre las 5:15 de la mañana tras cerca de 29 horas de viaje, contando transbordos entre trenes, aviones y autobuses, llegué a casa.

Físicamente. En cuerpo. Pero no en espíritu. :) La mente la podéis buscar en cualquier rincón de Japón. Sobre todo en los alrededores del Fuji.

Más fotos de todo el viaje en el álbum: Japan Trip 2015.

miércoles, 26 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 14 - Manga, Anime, Videojuegos from Japan since 1989

Ya iba siendo hora de terminar con las publicaciones diarias de mi segundo viaje a Japón. (Sólo me he retrasado unos 22 meses en hacerlo.)

El miércoles 26 de agosto de 2015 fue un día la mar de interesante.

Este era mi último día completo en Tokio. (Al día siguiente tocaba ir al aeropuerto y despedirse de Japón indefinidamente)

Y aproveché para hacer algunas cosas pendientes: Ir al museo de arte moderno a ver una extraordinaria exposición; ver Shinjuku Gyoen, que me tocó cerrado cuando intenté ir el lunes; y el Gundam de Odaiba (que en 2017 se desmantela mientras montan otro más grande) y que, cuando fui en 2011 había sido trasladado a Shizuoka.

Lo primero que hice esa mañana fue ir al Centro nacional de arte moderno, en Roppongi; Muy cerca de la torre Mori. 国立新美術館 (web en español).

La cita la tenía planeada desde antes de viajar a Japón, como casi todo lo que hice. Y lo esperaba con muchas ganas porque se veía un tema interesante:

Una muestra de TODO el manga, de TODO el anime, y de TODOS los vídeo-juegos producidos en Japón desde 1989.

Por supuesto, era sólo una "muestra". Con apenas un trabajo de cada autor representativo. Pero incluía muchos títulos que ya conocía y son culpables de mi pasión por Japón.

Aún así, había mucho más de lo que esperaba. Y el entorno de museo sobrio  aprovechando una gran galería de 5 metros de alto y 2000 metros cuadrados (de unas 12 galerías disponibles) le daba al material una categoría insólita, aunque merecida, para algo que ha creado una subcultura propia, la otaku. Que, en ocasiones, se menosprecia.

De todo mi viaje, esto fue lo que más me gustó. Aunque me pasaré el resto de mi vida hablando de la subida al Fuji, o debatiendo, con cierta envidia de los japoneses, sobre por qué en Japón funciona el Comiket y fuera apenas se hace aprecio al mundo creativo amateur.

Y realmente siento, amable visitante del blog, que me haya gustado tanto esta exposición porque voy a tratar de recrearme en todo lo que he visto cual Murakami de las exposiciones. Empezamos el TL;DR:

Estaba lloviendo, y a la entrada del museo había una serie de paragüeros. Al comprar mi entrada me regalaron unas cartas de Aikatsu (serie anime de idols, muy promocionada). Me pareció un poco alejado de mis gustos. Pero, tienen su gracia. Me valen de recuerdo de la experiencia. Un par de años más tarde aún no las he sacado del sobre, aunque se puede ver una carta con el dibujo de un personaje y descrito su vestido denominado "sexy devil". En España algunos se echarían las manos a la cabeza diciendo algo así como -¿pero que educación les dan a nuestras niñas?.

Y entré en la galería que estaba fragmentada con multiples pasillos y áreas.

-"Beep"-. Foto al plano de la entrada. Y ahora al plano más grande...

-Señor. No se pueden hacer fotos.

-What?! Omoshiroi! Omoshiroi!

Plan B. Voy a tomar nota de todo lo que vea. Y poco después me pidieron que dejase de usar mi boligrafo y usase un lápicero que me proporcionaron. (no fuera a ser que mi bolígrafo, + puntero de móvil, tuviera una cámara oculta)

Sección 1: Héroes y heroínas contemporáneos.
Esto era una serie de grandes cuadros, al comienzo, con imágenes de famosos manga y anime con personajes conocidos.

Los anime de Naruto, Madoka Magica, Full Metal Alchemist, Sailor Moon, Pretty Cure, Kill la Kill, Gurren Lagann, Fate/stay Night. También había imágenes tanto de anime y manga de Utena, 7 deadly sins y Magi.
Así como del manga de Detective Conan y los videojuegos Dragon Quest IV, y Super Mario Bros 30º aniversario.

En este punto, tengo que explicar que la fecha de partida de 1989 no se había escogido por casualidad. 1989 fue la fecha en que murió el dios del manga, Osamu Tezuka.

Y aunque él no es, ni mucho menos, el inventor del manga o el anime. Si que influyó enormemente en los creadores de su generación y en los que le siguieron tras su muerte. Y el modo en que se hacen estas obras hoy en día.

Sección 2: "Realidad" dibujada por la tecnología: Un mundo de obras y expresión visual.

Al avanzar a la sección 2 se rodeaba una pared que creaba un pasillo que dividía media sección por la mitad, con un pequeño hueco donde había una réplica a escala natural de la "muñeca loca" de Ghost in the shell 2 - Innocence; con su kimono rojo y me dió auténtico pavor pasar a su lado y verle esa cara mecánica que mostraba. Je. Porque es que, además, estaba estratégicamente escondida y no la ves hasta que pasabas a su lado.

Esta sección mostraba y describía en distintos letreros obras como el anime de Ghost in the shell, Innocence, Patlabor, Patlabor 2, Time of EVE, Y algún video juego de Resident Evil. Con una nota de que no era apto para menores de edad; y que no lo podían usar si no iban acompañados. En la galería, bastantes visitantes eran escolares de primaria y, por supuesto, jugaban al Resident Evil sin que nadie les supervisara.

Otras piezas de anime mostradas en la sección eran Knights of Sidonia, en la que se hacía referencia tanto a "Innocence" como "Sky Crawlers" y también "Transformers"; Appleseed, Blue Submarine No. 6, Dennō Coil y Sword Art Online.

Al avanzar, dejando atrás a la amiga de cara blanca y kimono rojo de "Innocence", se podía ver que había dispuesto un gran monitor en la pared de la esquina del fondo que mostraba imágenes de una película de Mamoru Hosoda. La reconocí de inmediato; Era clarísimamente, -que me muera si no es esa-, "Summer Wars". Reconocería en cualquier parte esa representación de fondo de mundo virtual en color blanco.

Y al avanzar un poco más se podía ver que había otro monitor del mismo tamaño justo al lado, que estaba tapado por la pared de pasillo que dividía la sección hasta que avanzas allí, con... -¿Qué clase de brujería es esta?-... Esa sí que es la película de Mamoru Hosoda, "Summer Wars". Entonces ¿qué es esto otro? ¿Por qué me he confundido?

Y me paro a leer la descripción junto a cada monitor. Por cierto, que empezaba leyendo en japonés y luego comparaba para ver qué se ahorraban de comentar en la versión en inglés (dentro de mis posibilidades).

Resulta que, toda la exposición rara vez mostraba más de un trabajo de un mismo autor (por muy buenos trabajos que fueran), pero aquí se estaba haciendo una comparación de las auto-referencias que el propio Hosoda usó en Summer Wars, de una película anime anterior que él mismo dirigió "Digimon Adveture: Our war game". Owned. Me la colaron, pero bien. Jeje.

Y por si era poco, había también muestra de los juegos de Metal Gear Solid, Final Fantasy VII, y, pasando a la otra mitad de la sección, pude probar las gafas de Realidad Virtual "Oculus" antes de su salida al mercado; Tras esperar a que las usasen las niñas que jugaban antes al Resident Evil, me tocó mi turno y pude ver una tétrica habitación con una puerta que se abría y algunos breves toques de terror con créditos al final, como si de un cortometraje 3D CGI se tratase en visión envolvente de 360º.

Y pasé a la sección 3.

Sección 3: Los frutos de una sociedad conectada.

Aquí empezabamos a hablar ya de palabras mayores. Si lo anterior no es ya bastante importante en este periodo de 5 lustros tras la muerte de Tezuka, la muestra pasaba a hablar de uno de los primeros trabajos de Shinkai, aún como autor AMATEUR, pero que llegó a comercializarse con éxito: Voices of a distant star. 『星を追う子ども』Un cortometraje de unos 25 minutos, con el que Makoto Shinkai ya dejó claro su estilo de dibujo preciosista. Que lo hizo en solitario, dibujo, guión, dirección, animación por ordenador; como un proyecto individual; que le llevó 12 meses y dos días concluir y se estrenó en 2002 con doblaje profesional.

Tras el anime Mekakucity Actors se pasaba en la sección a hablar de un videojuego.

No era un videojuego al uso. Era, más bien, una novela visual. Era... la maldita obra que me hizo peregrinar a Japón, sin la cual quizás ni me habría planteado viajar al país la primera vez (ni la segunda), ni aprender japonés, y una de las razones principales por las que no quise perderme esta maravillosa exposición: Higurashi no naku koro ni.

(喜びの涙 - Soy feliz.)

De nuevo tenemos un germen de artistas en bruto que hicieron una novela visual amateur, como si fuera un videojuego pero casi sin opciones de cambiar el final; ambientado en un pueblo ficticio pero con fotos retocadas de una bucólica aldea real; Ogimachi y su entorno, conocido como Shirakawa-gō. Productores avezados los ficharon directamente tras su paso por el Comiket, donde lanzaban un nuevo capítulo de la historia en cada edición desde agosto de 2002 con "Onikakushi", hasta diciembre de 2006 con "Rei" (y algún capítulo posterior, ya endiosados de éxito). Ya en 2006 se estrenó la serie anime basada en su novela con varias temporadas, realizadas por los experimentadísimos Studio Deen con música de Kenji Kawai, compuesta, o arreglada -en caso de temas adaptados de la novela visual (y musical) original- (y se hicieron otros formatos, como películas de acción real, videojuegos, dorama o incluso una opera amateur); y aún hoy en día peregrinos de todo el mundo visitan el templo shinto de Shirakawa-gō y dejan una tablilla de madera ema con dibujos de la serie. Nadie deja plegarias de otra cosa en esa villa de 600 y pico habitantes, patrimonio histórico artístico de la humanidad por la Unesco, con muchísimo turismo interior.

Si ver la obra con la que empezó (mi) todo no era suficiente, también se encontraban los "todo" de otras personas. Obras que marcaron a decenas de miles, o quizás cientos de miles por todo el mundo, como el primer juego lanzado por ZUN en el Comiket 62, de verano de 2002, para Windows, de la saga de Tōhō: Tōhō Kōmakyō: 東方紅魔郷 ~ the Embodiment of Scarlet Devil.
Y ahí que me puse a probarlo un poquito. Hasta que me dio una bala, supongo.

Para los que no conozcan "Tōhō project", es un universo basado en los juegos "infierno de balas" inicialmente creados por Zun, también en plan amateur, y tocando multiples facetas, como son la programación, el grafismo y la música. Con un reconocible diseño de personajes; generalmente chicas yokai, mikos o brujas. Y de lo cuál han surgido millares de círculos de artistas que hacen homenaje a las obras Tōhō; y que, en algunos casos, han ganado igual fama o más, que su autor original y hacen sus propias versiones adaptadas u originales de música, manga, videojuegos y otro tipo de trabajos creativos, con beneplácito del gran ZUN.

Ante la posible amenaza de tener problemas legales por culpa del corporativismo imperante casi imparable con acuerdos como el Transpacífico / TTIP (hasta que Trump lo tumbó) que podrían acarrear problemas a las obras de derechos de autor que no están bajo el amparo de una gran compañía, el propio ZUN ha sugerido una solución que sería crear una gran marca registrada para todo lo que representa el mundo amateur en Japón, que sería la marca "Dōjin" (indivual / amateur / auto-publicado).

Siguiendo: Videojuegos de Crimson Room, Fate/Stay Night, Colony Life.

Y... -¿Qué es esto?- "La ambición de Gunma". Un original videojuego consistente en ir haciendo crecer esta olvidada prefectura interior de Japón, apenas conocida por nada en particular (salvo que sale en Madoka Magica), con complejo de "Teruel Existe". Con pequeños mini-juegos y estrategia que permiten hacer parte de Gunma las prefecturas colindantes, hasta conquistar todo Japón, el mundo entero y, ¿por qué no?; Toda la galaxia puede pertenecer a esta modesta prefectura de Japón.

Y, otro juego más original si cabe. El #denkimeter; Un juego que surgió, tras el desastre del gran terremoto y posterior tsunami de Tōhoku en 2011, como un modo de retar al resto de jugadores para ver quién consume menos electricidad en tareas comunes del hogar.

A mitad de la exposición se accedía a una sección bastante amplia dedicada específicamente a vídeojuegos de Japón muy particulares.

Sección 4. Encuentros y reuniones en el "lugar" de juego.

Destaco que había un "Densha de Go!" con mando especial para controlar el tren. Y máquina de bailar "Dance Dance Revolution"; Aunque no funcionaba muy bien cuando la probé.

También había rincones dedicados a la historia de la Famicon, Super Famicon, Gameboy, Gameboy Advance, Virtual Boy (sí la de 1995, había una), Nintendo 64 (1996 - ), Game Cube (2001 - ), Nintendo DS ( 2004 - ), Nintendo 3DS (2011 - ), Wii (2006 - ), WiiU (2013 - ), básicamente todo Nintendō, Playstation y otros grandes del videojuego nipón.

Dragon Quest IX, Final Fantasy XIII, Final Fantasy XIV, Monster Hunter, Street Fighter II, Ultra Street Fighter IV, Virtua Fighter, Puyo puyo, Seaman, Taiko no tatsujin, beatmania, pop'n music, DanceEvolution, Steel Battalion, varios Pokemon, varios Leyenda de Zelda, etc, etc.

Casi todos ellos desconocidos para mí; aunque han resonado en mis oídos siempre.

Había también un "Super Mario Maker" con el que se podían hacer niveles de vídeojuego por uno mismo.

Antes de pasar a la siguiente sección salí a un pasillo exterior, cerca del aseo, donde pude sentarme un rato para mirar una web con el móvil. Debía asegurarme de lograr asiento de ventanilla en el avión de vuelta para el que faltaban menos de 24 horas para embarcar.

Sección 5: El mundo; donde los personajes viven.

Esta sección era un poco popurri de videojuegos y anime. Haciendo hincapié en personajes que se han fusionado en las vidas cotidianas del mundo real. Como el personaje Vocaloid de Miku Hatsune. Las idol de IdolM@ster. O las chicas de KanColle.

Aquí aparecían también las chicas de las cartas que me regalaron con su videojuego, Aikatsu.

También podía verse el juego de 2015 World Soccer, y el épico e imitadísimo Tokimeki Memorial, que en 1994 tuvo una película y creo que un drama CD en 1997.

Más juegos: Uta no Prince-Sama: Repeat, Jikkyō pawāfuru puro yakyū (un juego, como su nombre indica, de Baseball para PS3), LovePlus, Sengoku Basara.

Y los anime de Free! y K-ON!. Que intuyo, pues no he visto aún Free!, estaban ahí por su conexión con lugares conocidos de Japón.

Sección 6: La intersección de lo ordinario y lo extraordinario.

Si quitamos "Higurashi", esta es seguramente la parte que más me llamaba la atención. Las series que muestran como algo extraordinario elementos corrientes de vivencias de personajes de forma divertida con sus problemas y virtudes. Y voy a ir rápidito para no entretenerme mucho.

Neon Genesis Evangelion (bueno aquí hay que parar un momento) Había un fragmento de la serie original en un pequeño monitor no diría que mayor de 8 ó 9 pulgadas multiplicado en la pared de derecha a izquierda por cada episodio de la serie.
Simplemente espectacular. Siguiendo la tónica de otro montaje similar posterior que luego vería en la sección 8 de Macross plus, y el juego "Gran Turismo".

En tres habitáculos divididos cada uno con paredes negras salvo la parte del espectador donde alejándote lo suficiente podías ver las tres había una pantalla grande (de algo más de 40") en cada uno, colocada a lo alto, para mirarlo como se debe ver obras de tal envergadura, en contra-picado: Lucky Star (fragmento del acceso al Comiket), Azumanga Daioh y Haruhi Suzumiya. Y también en esta pequeña gran sección estaban el anime de Anohana y el manga de Saikano.

Sección 7: Una conexión con la realidad.

Esta sección estaba compuesta de un largo pasillo dividio en dos; contando en total con cuatro largas paredes para exponer una larga lista de dibujos con descripción de manga de todo tipo habido y por haber. Tuve que recorrer los pasillos varias veces.

Me quedé sorprendido por la cantidad de géneros variopintos que abarcaba la muestra. Tanto de carreras de hidroplanos, como de alpinismo y rescate, teatro kabuki, cuerpos de bomberos, ballet, viajes en tren, ping pong, vivencias. etc, etc.

Muchos no los conocía aún pero ahora son muy populares y otros ya eran bastante conocidos, como Silver Spoon, Kimi ni todoke, Nana o JOJO (Parte 8 Jojolion).

Y también estaban entre ellos, Koe no katachi, 1F, Ore monogatari, Sangatsu no Lion, y muchos títulos más que podéis leer en las capturas del programa que añado al artículo. Son 4 hojas en japonés y 2 en inglés.

Y para terminar, Sección 8.
Una sección pequeña pero matona, especialmente al final donde, se me pone la piel de gallina al recordar, pude ver pequeños fragmentos de Paprika de Satoshi Kon, acompañadas de Storyboards originales y guión técnico. Y justo en frente estaba la guinda final, Metrópolis; película anime basada en el manga que Tezuka hizo inspirándose tan sólo en el cartel del clásico de Fritz Lang. Aunque la película se estreno en 2001, el propio Tezuka llegó a participar en las fases iniciales de la producción del film; y su director trabajó mano a mano con él en anteriores proyectos.

Además antes de llegar al final, donde se depositaba el lapiz prestado, y la tienda de recuerdos, se hablaba de los 37 tomos de GANTZ, o del proyecto de Studio Khara "Nihon Anim(ーター)ator mihonichi".
日本アニメ(ーター)見本市

Aquí va el programa prometido, con mis notas (o garabatos) anotados en la versión en inglés, y más de lo que había en la versión en japonés:




¿Qué tal? Bien, ¿no?. ¿Cómo se te queda el cuerpo tras este cuarto de siglo de intenso repaso a la historia?

Así que salí del museo, como flotando, y me dirigí a Shinjuku. De nuevo, acordándome de Shinkai, y seguía lloviendo, entré en el parque de "El jardín de las palabras" (Koto no ha no niwa). Shinjuku Gyoen. 新宿御苑。Y pasé por un restaurante que había en el interior a comer unos espaguetti, mi plato predilecto cuando no me apetece comer otra cosa.

Hice muchas fotos del lugar y vídeos y traté de localizar el famoso rincón de la película. Un rincón que se había idealizado ya que el original tiene una papelera en medio que lo afea bastante.

Además, tuve que esperar bastante para poder retratarlo vacío porque había unos turistas asiáticos que no parecían con ganas de irse a otro lugar.

Así que empecé a hacer fotos de fragmentos del lugar sin sacar a los turistas que parecía habían decidido quedarse ahí a vivir en plan de montar una juerga.

Tras algún recado más escogí como destino final de mi viaje turístico en Tokio regresar a Odaiba, esta vez para ver el Gundam. Me costó encontrarlo, ya de noche, pero grabé un largo vídeo acercándome al mecha gigante. En pantalla exhibían fragmentos de las series de Gundam y cada dos por tres el Gundam se movía y hacía pequeños gestos.

Tras el (los) selfie de rigor y retratarlo y grabar vídeo por todos los ángulos, entré en el centro comercial, que recorrí de abajo a arriba y otra vez para ver lo que quedaba abierto y encontré un lugar donde me quedaba una hora para cenar.

Y esta fue mi última cena en Japón de mi viaje de 2015.

Más fotos de todo el viaje en el álbum de Photos de Google: Japan Trip 2015.

martes, 25 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 13 - Lo más alto de Tokio

Oficina de Turismo en Asakusa
(esta edificio no existía en 2011)
Este día aproveché para volver (desde mi visita anterior en 2011) por Asakusa y probar un Melonpan casero tamaño Jumbo que venden cerca de Sensōji. No estaba mal pero el de la pastelería "Usagui" de Barcelona sigue estando entre mis preferidos.

A continuación fui a la Tokio Sky Tree. La torre de 634 metros, que se convirtió en plataforma de comunicaciones para televisión digital terrestre más alta del mundo. Casi puede verse incluso desde Narita a unos 60 Km. de distancia. Y otras ciudades de los alrededores de Tokio en días claros.

También pude ver la torre en 2011, pero entonces aún no estaba inaugurada. Esta vez por dentro, siendo martes de labor, no padecí apenas ninguna aglomeración y visité sus dos miradores principales. El de los 340 metros y el de los 450, haciendo fotos y vídeos sin parar.

Por fin pude contemplar Tokio desde una altura apropiada para hacerme una idea clara de lo grande que es la mejor "monstruo-ciudad" del mundo.

Gracias a contactos comunes de la Euskal Encounter pude dar con Marcan, parte de la organización en Redes y experto "hacker".

Si un geek es alguien con mucha curiosidad, un hacker va más allá de la curiosidad. Marcan ya me sorprendió con el montaje de Miku Hatsune en un vídeo de las jornadas otaku Motsukora. Y tiempo antes, en la propia Encounter con su proyector láser de vídeos que convertía cualquier vídeo de Youtube. Donde vi por primera vez el Touhou "Bad Apple".

Así que no desaproveché para tener un segundo encuentro con este genio. Que, además, afirma ser capaz de interpretar al teclado cualquier pieza / opening de anime sólo con que le dejen practicar 15 minutos.

Segundo encuentro, porque aunque no lo mencioné en el blog (que entonces era en verdadero directo :)), nos vimos en Japón el día del Comiket. Cuando todavía me estaba mentalizando para subir el Fuji. Algo en lo que ya puedo presumir de superar a Marcan. Jeje. (Lo único) Ya que me contó que sólo ha llegado a subir a la séptima estación, porque no iba equipado para ir más arriba.

Fue también un lujazo estar con él y amigos suyos aquel día del Comiket; viendo los entresijos del congreso; y la manera en que la empresa del "Gato negro", Yamato, se encarga de aceptar los bártulos de los expositores para devolverlos a sus domicilios.

En esta segunda ocasión quedamos para hacer algo más friki todavía que visitar a miles de círculos doujin de música, manga y videojuegos. (really?)

Me enseñó la recreativa Groove Coaster y jugamos algunas partidas, en uno de los muchos salones recreativos que hay por Tokio.

Seguidamente nos dimos un homenaje comiendo, mientras intercambiábamos conocimiento otaku, de animes vistos por uno y otro con nuestras respectivas listas en MyAnimeList y anidb. Esto de intercambiar los móviles para ver listas otaku debería ser obligatorio en cualquier encuentro entre otakus del manga-anime. Jeje.

Después fuimos a un karaoke muy particular, con una decoración e iluminación realmente shmexy, donde se podía vincular la tarjeta Suica (de pago de transporte y otros servicios) a una cuenta personal para llevar registro de las canciones en la franquicia de karaokes Joysound.

El punto divertido fue escuchar al recepcionista decir a Marcan 「早い」 (¡qué rápido!) cuando nos fuimos después de no sé, ¿cerca de dos horas?. Parece que Marcan pasaba más tiempo normalmente. Y creo que ese es un buen truco para aprender japonés en sesiones maratonianas de karaoke.

Para terminar el día me volví al barrio de Ikebukuro, cerca del hotel; y, aunque ya era tarde, fui a un "Sweets Paradise" (no podía irme de Japón sin volver a uno de estos buffet-libre de pasteles :D); Donde me advirtieron que en media hora se cerraba la cocina, y ya no podría coger más comida y pasteles.

A los 2 minutos de la hora una camarera me advirtió; Y yo dije -pero me da tiempo de coger un postre...- A lo que por su gesto adiviné que en cuanto dieran la hora estaría recogido; así que me levanté y lo cogí segundos antes de que recogieran.

Lo que le dolió un poco a mi pobre "kororo" 心 fue confirmar, ya comentado por otro amigo en Kioto (y sugerido en un episodio de "Higurashi no naku koro ni 解 kai"), que este tipo de locales están orientados a conumidoras femeninas, o parejas. Ir como hombre solo, no levantaba suspicacias en el local -el cliente es dios-, pero cuando me dirigía al lugar entre la escalera y el ascensor, un grupo de chavales japoneses que vieron a donde iba se echaron unas risas. Y creo que entendí por qué.

Y más siendo en Ikebukuro; Barrio de Butler Cafes, más que Maid Cafes.

Pero ya tengo más de 40 años, así que me importa un bledo lo que piensen los demás. Jeje. Si quiero comer pasteles en un buffet libre, comeré hasta reventar.


Y me gusta la zona; No la que estuve este año, pero sí, más, la próxima al rascacielos Sunshine 60; que visité en mi primer viaje de 2011 (en dos ocasiones).

De vuelta al hotel pude sintonizar, como cada noche, el canal Tokyo MX y ver anime hasta reventar. Más buffet libre, esta vez de anime.



Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.



lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegué al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

domingo, 23 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 11 - Frikismo en Kyūshū

El domingo 23 de agosto de 2015 salí temprano, pero que muy temprano, de Kagoshima.

Estando a tanta distancia de Tokio, donde tenía reserva para dormir esta noche, y con planes para hacer algunas cosas frikis por el norte de Kyūshū, no quedaba otra que madrugar tanto que pude ver el amanecer. El sol despuntaba por la costa mientras mi primer tren de la mañana abandonaba Kagoshima.

Me hizo algo de ilusión poder ver un amanecer tras perderme el "go-raikō" por las nubes que envolvían el Fuji cuando lo subí.

Hice transbordo en Kokura tras aproximadamente dos horas de tren bala, recorriendo todo Kyūshū de sur a norte. Allí tomé un tren expreso hacia Ōita.

¿Y qué se me había perdido en el nordeste de Kyūshū? La exposición de la serie de moda. El "Muro Ōita" 「進撃の巨人展」que se celebraba en esas fechas en el museo de arte moderno de la ciudad. Una exhibición de Ataque a los titanes espectacular. Aunque debido a mi apretada agenda no pude disfrutar completamente.

Primero hice una larga cola para entrar a la muestra que era precedida por un espectáculo "interactivo" donde una integrante del equipo de exploración nos recibía en pequeños grupos (de unos 40 ó 50 cada vez) mientras se escuchaban atronadores pasos de algún "kyojin" cercano y nos guiaba para refugiarnos a un lugar donde podía verse en una pantalla tras un hueco al resguardo de un edificio rodeado de cascotes y escombros. En eso que la chica desaparece por un lateral, y un kyojin se la come sin piedad. Jejeje.

A partir de ahí, el paseo por largos pasillos avanzaba libremente y podían verse dibujos originales del autor del manga, proyecciones en bucle de secuencias del anime en pantallas grandes, y alguna réplica del equipo de maniobras tridimensionales, la famosa llave que sirve de "mcguffin" para toda la primera temporada, trajes de la guardia de exploración, y más atrezzo, hasta una zona donde no se podía hacer fotos donde aparentemente había algún spoilercillo de algún personaje aún no revelado en el anime. Y otra zona donde una mano de titán colosal, en pose de intentar agarrarte, precedía la sala con su cabeza asomando a tamaño real con cambios en la luz y ojos rojos encendiéndose mientras se oían sus gruñidos.

Después de más y más ilustraciones y dibujos de la serie por todas partes, se sale tras el letrero de un titán colosal dándote la bienvenida a la tienda, con un いらっしゃいませ (irasshaimase). Y no pude evitar llevarme algún recuerdo. Un CD con 4 canciones, un póster de Ōita con el Titán Eren entre sus calles metido en una caja rectangular con dibujo y correa al estilo del equipo de maniobras, una bolsa de mano con llavero y unas galletas edición "Muro Ōita". Todo relacionado con la exposición.

Pero en la planta superior había algo más que no pude ver. Si hubiera pasado de la tienda, quizás me habría dado tiempo. Pero había una larguísima fila y no pude convencer a nadie de la organización para que me adelantasen un poquito. :) Arriba había un espectáculo de proyección 360º 3D virtual de imagen real de Ataque a los titanes. Lo sabía antes de ir; pero no imaginaba que estaría separado del espacio principal. Y me quedé sin tiempo.

Así que para no perder más tiempo tomé un bocadillo en las proximidades de la estación de Ōita antes de que saliera mi tren de vuelta a Kokura. Y de ahí...

No volví hacia Tokio... regresé hacia el sur hasta Fukuoka, donde pude encontrarme con Ale (alias @Karawapo ) como ya hiciera en mi primer viaje de 2011, pero aún con menos tiempo todavía que aquella vez. Así que sólo buscamos un coinlocker (que fue una odisea encontrar uno libre) y visitamos un "BookOff" cercano. Hicimos una sesión Periscope a doble móvil y probamos las butter-cookies de Muro Ōita.

Y poco más. Mientras volvía a Tokio en los shinkansen había noticias de que algún tifón se había cargado la vía de alguna parte de la prefectura de Mie, por la que no pasa el Shinkansen.

Pude probar algún ekiben más para cenar. Y mandé un email al hotel porque era posible que tardase en llegar más tarde de las doce de la noche. Eso son horas intempestivas para cualquier barrio de Tokio. Incluído Ikebukuro.

Cuando llegué di algunas vueltas algo perdido. Si en Ginza, en 2011, algún "chulo*utas" me ofrecía hostess; este año entre calles, habiendo salido por la parte de atrás de la estación de Ikebukuro alguno ofrecía directamente "sex" con mujeres. No me dio muy buena sensación esa parte del barrio. A diferencia de la que visité en 2011, por la parte de delante de la estación de Ikebukuro, cerca del Sunshine City 60, que me gustó mucho.

Pero el hotel era barato y tenía un buffet libre de desayuno incluído; además de algunas sorpresas agradables en las proximidades que probé en los días siguientes. Y seguro que me acordaré de estas experiencias cuando acabe de ver "Durarara". :D

Como curiosidad, si el día anterior ya batí mi record de distancia en trenes, este día superé el del día anterior con unos 1864 kilómetros recorridos en un día. Y eso que no seguí desde Tokio hasta Utsunomiya, o Nikkō de nuevo. :D

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.