jueves, 27 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 15 - Despidiéndome de Japón

Aunque este último día no hice mucho turismo, narro lo que recuerdo de la jornada y el camino de regreso a casa. (He tardado en escribir este post dos años y medio; porque mi cabeza no se ha ido realmente de Japón en todo este tiempo; Supongo.)

Tras hacer check-out del hotel me dirigí a la estación de Ikebukuro para tomar la Yamanote por última vez y dirigirme a Nippori desde donde tomé el Skyliner rumbo al aeropuerto de Narita.



Tras facturar el equipaje, como tenía bastante tiempo me paseé por las tiendas que hay para los pasajeros en la terminal de salidas internacionales, tras el control de seguridad.

Miré la sucursal de la tienda COSPA de Akihabara en un par de ocasiones y, tras preguntarle a un amigo si le interesaba algo, acabé comprandome para mí una camiseta de Kongō-san de la serie "Kancolle" que era una exclusiva de esa tienda del aeropuerto. Es decir, que sólo se podía comprar al irse de Japón.

También compré, un poco antes en otra de las tiendas, un muñequito Daruma (que he abierto unos años más tarde, en enero de 2018, como recordatorio de un interesante tercer viaje. Pero que no será una taréa tan fácil como los dos primeros viajes.)

Una vez anunciada la puerta de embarque me fui a sentar en las sillas de la zona y una señora que representaba al Gobierno Metropolitano de Tokio me pidió rellenar una encuesta.

Fue harto difícil hacer memoria de lo que había gastado o consumido exclusivamente en Tokio, dado que mi viaje no se limitó a esa ciudad. Y además indicar los gastos de hostelería, alojamientos, transporte o comida, teniendo en cuenta que muchas reservas ya las tenía pagadas antes del viaje y había que indicar sólo los gastos hechos durante el viaje.

Como recompensa al esfuerzo me regalaron un botellín de agua. Adjunto tuit con foto de la etiqueta que indicaba que el agua estaba buena incluso si no estaba fría. Jejeje. Es una obsesión, me parece que tienen en Japón, con que si las bebidas no están frías no son bebidas.

Una vez embarcados en el avión de Aeroflot me senté en ventanilla como quiería; Y en pasillo se sentó un japonés joven; aunque no estoy seguro del todo de la nacionalidad. No hablamos casi. Él tuvo la mala suerte de que su pantalla de centro de entretenimiento estaba bloqueada. Y tardó en hacerlo notar al personal de a bordo, pese a mi insistencia de que probara a ver si podía "apagarlo y volverlo a enceder" o algo, pulsando algunos botones. Fue gracioso descubrir que el equipo corría bajo sistema GNU/Linux cuando apareció el gracioso pingüino que lo representa junto a la consola de arranque.

Como había tiempo me puse a ver la película Interestelar. Ponerla la puse, pero no recuerdo haber visto mucho de sus tres horas. Me dormía. Después me puse un par de películas, un poquito más antiguas para rememorar viejos tiempos: Bitelchus y Loca Academia de Policía.

Una vez aterrizados en Moscú llegó la hora de hacer transbordo. Este fue algo menos ajetreado y estresante que a la venida. Porque al ir sólo había dos horas entre llegada y salida del vuelo. Y en esta ocasión había una hora más. Que me dio tiempo para conectarme al wifi un rato e ir al baño tranquilamente. E incluso jugué alguna partidita de la versión Android del juego musical recién descubierto "Groove Coaster".

El avión aterrizó en Madrid, y tras recoger mi maleta me encaminé al autobús/shuttle que lleva a la Terminal 4 desde donde tenía reservado billete de autobús con salida a la 1AM rumbo a casa, haciendo escala en Soria.

La espera de casi dos horas se hizo bastante larga. Pero una vez en el autobús el viaje fue bastante cómodo. Incluso tenían un mini-catering que te ofrecían durante el viaje y tv, aunque a esas horas sólo apetecía dormir. El enlace en Soria, fue rápido y cosa de unos minutos. Por suerte no tuve que salir de la zona de dársenas.

Y finalmente sobre las 5:15 de la mañana tras cerca de 29 horas de viaje, contando transbordos entre trenes, aviones y autobuses, llegué a casa.

Físicamente. En cuerpo. Pero no en espíritu. :) La mente la podéis buscar en cualquier rincón de Japón. Sobre todo en los alrededores del Fuji.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flicker: Japan Trip 2015.

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