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lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegué al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

viernes, 21 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 9 - Un día en Nikkō

Después de bajar el Fuji el día anterior sabía que Nikkō no iba a ser un camino de rosas. Se preveían largas distancias, idas y venidas; y cuando fui además descubrí que hay senderos con grandes altibajos donde hay que subir y bajar largas escaleras empinadas, con una lluvia fina muy similar a la que me hizo la puñeta el día anterior en el Fuji.

Pero rodeado de un verdor poco común en medio de la naturaleza con altísimos castaños de indias, que dan nombre a la prefectura (Tochigi 栃木) y los encantos de un lugar histórico en torno al cual se construyó el pueblo de 日光 (Nikkō) cualquier incomodidad quedó eclipsada. Fue el lugar donde más fotos y vídeos tomé de mis dos semanas de viaje.

Alguien me preguntó por las agujetas del Fuji:
Y ciertamente las noté al ir por las escaleras del santuario Tōshō-gū 東照宮、pero apenas dolían y se pasaron muy pronto.

Este día me lo tomé con calma. El viaje en tren desde Utsunomiya a Nikkō era muy interesante. Más que el tren en sí, el recorrido; que iba subiendo monte, poco a poco. Y en tres cuartos de hora sube desde los 120 metros de altitud sobre nivel del mar de Utsunomiya hasta los en torno a 600 metros de Nikkō. Atravesando planicie rural, arboledas y pequeños pueblos.

Una vez que vi los famosos monos que están en el lado izquierdo nada más entrar en el santuario Tōshō-gū ya me quedé tranquilo. Me entretuve un rato haciendo fotos, vídeos y escuchando distintos guías explicar su historia a otros turistas en japonés.

Seguí haciendo el recorrido y al llegar a la parte del "grito del dragón"; No sé cómo se llama pero yo lo interpreté así; no pude evitar poner el móvil a grabar el audio. Ya que era la única zona donde se prohibían fotos o vídeos. Ya se sabe... Nada más tentador que guardar registro de lo que no se permite. :D

En el santuario Tōshō-gū fue el primer sitio donde vi algunas "miko"; Chicas que ayudan u orientan espiritualmente en el templo. Y no es que no las buscase en mi viaje de 2011, pero entonces lo más que vi fue algún "negi" 禰宜 ayudando en alguna boda o similar al sacerdote shintoista que dirigía la ceremonia.

En el mundo del manga y videojuegos las miko están muy idealizadas. La realidad es que sólo se dedican a cobrar recuerdos y amuletos, y tareas bastante mundanas. Pero tener una indumentaria característica y única del shintoismo hace a estas "monaguillas" un poco más especiales.

Otra anécdota me sucedió antes de entrar en el complejo de Tōshō-gū. Aunque llevaba paraguas consideré necesario comprar un impermeable para seguir en Nikkō y repasé mi diccionario para pedirlo en la tienda de souvenirs que hay delante de la entrada; donde se veía uno expuesto, colgado en el acceso principal. No sé por qué puñetas di con una palabra que significaba "sombrero impermeable", y me dirigí a una señora menuda que se encargaba de la caja y lo pedí (aunque ya sabía que "bōshi" 帽子 significaba sombrero, pero si el diccionario decía que eso era "impermeable", ¿quién era yo para llevarle la contraria? :D).

El dolor de corazón empezó a entrarme cuando se puso a buscarlo por toda la tienda y la mujer iba encorvada casi 90º, por algún problema de espalda, y su avanzada edad. Finalmente pidió ayuda a otra empleada más joven y cuando me sacaron un sombrero impermeable... dije... -eto... no... no era eso lo que buscaba... señalando el impermeable.
「レインコート?」 (Rain Coat), inquirió la empleada, a lo que contesté. Sí. Eso era exactamente lo que buscaba. Mira que soy ヘタレ外人 torpe です。

Aunque había muchas más cosas que ver no vi mucho más que Tōshōgū, y poco después de salir subí al autobús de vuelta a la estación de Nikkō y volví a Utsunomiya.

Pero el día no terminó ahí. Compré una camiseta muy molona de Ghost in the Shell Arise, tirada de precio, 500 yen, en un UniQlo.

Y probé mi primer "famires" (restaurante normal y corriente a ojos de un occidental) con mesas y buena comida. El "Coco's". Una franquicia que también vi cerca del Fuji. En Utsunomiya tenían buffet-libre de refrescos y pude comer unos buenos espaguetti y hamburguesa servida en una mini-plancha caliente que te permitía calentarla o cocinartela más, al gusto, en la propia mesa. Así como una surtida carta de postres. Todo estaba muy bueno.

Por último, tocaba lavar en la lavandería del hotel toda la ropa de montaña de los dos días anteriores. No me puse a ello nada más llegar al hotel por el cansancio; y porque tenía tiempo al pasar dos noches en Utsunomiya. Entre eso y secarla en las secadoras estuve bastante tiempo. La recogí en las bolsas al vacío que me llevé para que cupiera todo en mi pequeña maleta, para envíarmelo en una caja por correo al volver a Tokio tres días más tarde, desde una oficina de Ikebukuro.

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

P.D.: Por el tema de que me quedé sin la batería de mi móvil preconfigurado con las apps que usaba para escribir el blog en Kioto (y mucha pereza o falta de tiempo), este post se ha escrito casi un año después del viaje. Puede que haya imprecisiones al recordar la experiencia de memoria. Sigo debiendo un artículo denso y personal sobre el Fuji. Jeje.

Quedan por relatar los últimos días que pasé por Japón.  Con un viaje largo y "despechado" que tenía programado para el día siguiente a este.

jueves, 20 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 8 - El Monte Fuji (parte 2)

El 20 de agosto a las 5 de la mañana fue la fecha y hora que escogí meses atrás para hacer cumbre. Era la hora prevista del amanecer en el Monte Fuji. El Go-raikō.

Como ya conté en la 1ª parte, había decidido subir el 19, terminando de subir el 20, y luego bajar de un tirón. Como hacen la mayoría de japoneses responsables que suben por primera vez.

Era jueves, día de labor, y habían terminado las fiestas más populares del verano en Japón, el Obon. (Aunque hay festividades todo el mes de julio y agosto en distintos lugares.) Lo que lo hacía un día relativamente tranquilo.

Además aún quedaban 3 ó 4 días para que terminase la temporada de aperturas de verano antes de que la Oficina de Correos de la cumbre dejase de abrir de 6 de la mañana hasta las 14 horas.

Esa noche dormí poco. Percibí la llegada de algún otro excursionista más que creo que pusieron algo más lejos de mí. No pegado a otro como hicieron cuando llegué yo.

Y escuché unos truenos tan fuertes como si cabalgasemos sobre las mismas centellas del rayo. Las lluvias previstas para la tarde del día siguiente parecían haberse adelantado unas cuantas horas.

Nunca había oído truenos de esa manera. Acostado comodamente en el refugio de montaña a 3400 metros de altitud, era como estar dentro de una ballena del tamaño de un estadio cuyo estómago ruge con hambre feroz.

La naturaleza se ve más majestuosa cuando no se encuentra totalmente invadida por las comodidades del mundo urbano.

De cualquier modo estando bajo techo dormí plácidamente esperando que llegase la hora de ponerse en marcha.

Y puntualmente, a las 2 de la mañana (en mi idioma serían 2 de la noche.), un empleado del refugio subió a la planta de las literas y anunció a todo el mundo que debido a la lluvia se recomendaba permanecer en el refugio y ver el go-raikō desde ahí; Al estar el camino a la cumbre mojado, podría ser peligroso y hacía más fácil posibles resbalones.

La ruta Yoshida tiene la peculiaridad de que el amanecer puede verse desde cualquier punto del ascenso de modo que si no llegas arriba del todo a tiempo no pasa nada porque verás el espectáculo de la salida del sol sobre las nubes desde la montaña igualmente.

Pero eso no es exactamente lo que significa el Go-raikō para los que realmente quieren verlo. Al margen de que tenía una entrega de postales pendiente en "Fujisancho", la cumbre del Monte Fuji.

Tras apenas 4 horas de sueño me espabilé con calma, recogí mis cosas en la mochila. Pero parece que perdí una de las linternas portátiles que llevaba con un colgante, especial para enganchar en el jack de audio del móvil. Palpé un poco, pero no quise perder más tiempo buscándola. Apenas valía 3 euros. (poco más que un botellín de agua mineral en la 8ª estación.)

Afortunadamente era la de repuesto y la linterna principal estaba conmigo con suficiente batería que me dio luz todo el camino hasta la cumbre. Fue buen consejo ese de "lleva siempre las linternas que necesites, más una." (by Achifaifa)

Al asomar al baño en el exterior del refugio, vi que iba pasando gente subiendo a la cumbre ya.

Tras pagar mis 200 yen para usar el baño me puse en ruta hacia la cumbre, en mitad de la noche detrás de una fila cada vez más densa de otros escaladores.

 Saliendo del refugio en torno a las 3 de la mañana todo iba según el plan para llegar a la cumbre a la hora. Con la pequeña molestia de una nube que cubría todo el Fuji.

Como la humedad era muy alta no hice fotos o vídeo con el móvil hasta estar a punto de alcanzar la cumbre. Y guardé la bolsa con mi cámara de fotos dentro de la mochila para mayor protección y llevar todo más compacto.

Tampoco me puse a escuchar música para no liarme con los cables y evitar tocar el móvil. Además en esos momentos la tensión aumenta lo suficiente y mi atención se centraba en seguir subiendo, descansando cada vez que paraban adelante. Porque las paradas eran muy frecuentes y podía seguir el ritmo estando recién descansado.

Toda la subida desde la quinta estación estaba salpicada de todo tipo de excurionistas, los había en grupos pequeños de amigos, en grupos grandes de viajes organizados con un guía que les daba consejos, había alguno religioso con peculiares sombreros que iban canturreando y manteniendo un ritmo constante sin correr pero tampoco parar.

Pero este último tramo de subida la variedad de gente subiendo se reducía ya que ya no adelantaba a nadie y nadie me adelantaba a mí.

Tras un esfuerzo insignificante en comparación con lo que fue el día anterior de la 5ª a la 8ª estación principal, empezó a clarear y vi lo que me parecía ser la llegada a la cumbre así que saqué el móvil y empecé a retransmitir via 4G con Periscope los últimos segundos de mi ascenso a la cima. Justo en torno a las 5 de la mañana, tal y como tenía previsto.

Los japoneses son tan chulos que tienen 4G en todo el monte Fuji. Practicamente en toda la ruta Yoshida y en la cumbre.

También hay Wifi pero no llegué a probarlo. En cualquier caso es una red menos estable y con menos alcance.

Pero lo de "clarear" era un decir. A más de 3700 metros de altitud la nube cansina se empeñó en no dejar ver el amanecer además de aumentar la humedad en un "10000%". La decepción se apoderó de mí. Y aunque llegué hasta ahí arriba. Había dos o tres cosas más que podía haber hecho pero la sensación de frustración me hizo no pensar en ello siquiera.

Una cosa sería dar vuelta al crater para ir desde la parte norte al sur para llegar a la auténtica cumbre de la cumbre. El pico de 3776 metros. Era como 40 minutos o más de paseo. No tenía ningún ánimo de ir hasta allí. Además, por fotos que se ven en StreetView, según por donde fuera parecía peligroso.

Otra cosa que luego eché en falta son más fotos o vídeos con la cámara DSLR. Llevé un peso muerto en mi mochila que hizo muy (muy, muy) cansado el ascenso sobre todo el día anterior para no sacarla siquiera de la bolsa. Y es que con tanta humedad no quería que se estropease. Así que sólo usé el móvil y en pocas ocasiones también.

La ironía es que en mi entrenamiento dos meses atrás, subiendo de los ~1600m a 2300m en la sierra del Moncayo, ya había decidido no subirme la cámara por su peso. Pero cambié de idea, como si no hubiera fotos desde el Fuji mucho mejores que las que yo hubiera podido hacer aún con condiciones meteorológicas favorables.

Respecto al tiempo, apenas hacía frío. Yo llevaba buena ropa y hubiera aguantado incluso temperaturas bajo cero y rachas de viento. En donde vivo Tudela aguanté con la chaqueta tipo softshell y las capas intermedias rachas de cierzo en invierno cercanas a los 60km./h.

Durante el ascenso llegué a ponerme la máscara que me llevé que cubre nariz y boca. Pero más tarde no la consideré necesaria. Además llevaba un pantalón tipo media bajo el pantalón de esquí que evitaba cualquier resquicio de frío.

Al estar cubiertos por una nube nos ahorramos la previsión de rachas de 40 Km./h. Y tuvimos una mínima próxima a los 6ºC o más calor, sin viento.

En la cumbre había unas sillas como para sentarse a contemplar el paisaje al amanecer. Pero nadie estaba atento a mirar el go-raikō porque no se veía nada y la gente entraba en los refugios a tomar un desayuno caliente y comprar recuerdos. Yo me acerqué a un puesto en el exterior y compré el segundo botellín de agua de mi ascenso. Este estaba de oferta por 400 yen.

Pregunté al hombre mayor que me la vendió por donde estaba la Oficina de Correos y me contestó que a unos 20 ó 30 minutos en dirección este-sureste, siguiendo las agujas del reloj por el cráter. Lo cual me empezó a desanimar. Porque pensaba que estaría más cerca.

Como aún era pronto incluso con el paseo por delante también entré en la tienda - comedor - refugio cercana y eché un vistazo. Recuerdo que me senté un momento pero no compré nada, así que seguí haciendo tiempo de pie en la entrada bajo el porche, evitando un poco la lluvia.

Luego hablaré de la lluvia.

Partí camino de correos. Pese a estar en la cumbre el camino es bastante retorcido, sigue habiendo subidas y bajadas y el camino tiene vericuetos y estrecheces y no está tan señalizado como la subida que es difícil salirse de la ruta. De hecho me pasé de largo y tuve que desandar un poco hasta encontrar la Oficina de Correos.

Si hubiera seguido un poco más, otro tanto, desde la oficina de correos que está en la parte este del Fuji, habría llegado a la cumbre de la cumbre, en el sur del crater.

Aunque no por el camino que me había pasado que era un punto sin salida.

En la oficina había gente esperando y era un lugar muy pequeño pero aún así no había demasiada cola y apenas tuve que esperar a ser atendido. Antes de eso me quité la mochila y abrí el bolsillo donde había metido las postales.

-HORROR! Están todas empapadas! ¿Podría ser que el bolsillo no estuviera bien cerrado? No. No era eso.

Las agité un poco ahí mismo como pude, a ver si se secaban un poco. Las más afectadas eran quizás las que iban metidas en sobres de papel. Aunque alguna postal llegó a su destino algo acartonada. Las entregué y pedí un set de postales exclusivo de esa oficina que contiene un certificado de que:

"DON....<ponga aquí su nombre>"

-Tú has llegado al lugar ubicado en los 3776 metros sobre el nivel del mar en la cumbre más hermosa del mundo del Monte Fuji. Has logrado ascender hasta allí y esto lo certifica. Oficina de Correos de la cumbre del Monte Fuji. <20 agosto 2015>

Y un sello de 52yen para enviarlo por correo a tu casa en Japón, o añadir 18yen(al menos) más para enviarlo a otro país; y le pongan el matasellos de la cumbre.

Yo me lo guardé y sólo envié las postales. También había una para mí, así que matasellos de la cumbre también iba a recibir. Además de que envié varios tweets con foto geolocalizados y fechados.

Ahora el certificado está colgado en la pared junto a otro más pequeño que indica fecha, lugar de inicio del ascenso, temperatura, tiempo, lugar y momento del descenso, también con sello para enviarlo a Japón.

La funda de ambas postales es una maravilla de foto del Fuji en tamaño A5 vertical tipo carpeta plastificada donde se puede apreciar la ruta de subida y bajada aunque medio cubierta de nieve, y todo el set sólo costaba 500 yen (impuestos incluidos).

Había también otros diseños de postales, incluso en "3D", sellos y llaveros originales disponibles este año 2015 sólo en esa oficina según hayé en esta web: http://www.post.japanpost.jp/notification/pressrelease/2015/08_tokai/0707_01_02.pdf

Después de desandar el camino desde la oficina postal, que quedaba ya en la prefectura de Shizuoka, volví a la prefectura de Yamanashi por el cráter buscando el camino de descenso que es distinto del de subida, o se armaría un follón inmenso entre los que suben y bajan continuamente.

El camino de descenso es uniforme y ancho. Y va siempre en tramos de cierta longitud en zig-zag durante medio descenso y tramos algo más cortos también en zig-zag en la otra mitad. Yo diría que das media vuelta como 70 veces o más (o quizás un poco menos).

Ojalá el camino de subida fuera tan cómodo, pero la distancia es algo mayor y también se podría hacer muy pesado. Seguro que muchos lo preferirían a las inmensas escaladas rocosas y desalentadoras que se encuentran cada dos por tres en el ascenso.

Es ahora cuando quiero hablar de la lluvia. Desde que empecé el ascenso a la cumbre este día, empezando en la Verdadera Octava Estación (3400m), la lluvia era fina. Invisible. No se notaba nada. Salvo que estaba nublado y húmedo. La razón por la que las postales estaban empapadas era que la lluvia atravesaba incluso el material impermeable de la mochila.

Atravesó incluso mi softshell impermeable, y mi pantalón de esquí impermeable.

Mis caros guantes de nieve de Goretex marca Salomon parecían una esponja empapada por dentro. Con la que podrías limpiar perfectamente un edificio de 5 plantas con el agua que tenía acumulada.

Mis zapatillas deportivas, que uso siempre, -no usé botas de montaña, porque pesan y no suelen tener buena adherencia- no me dieron guerra en el ascenso; y se llevaron la peor parte en el descenso que empezó a las 7 de la mañana y terminó casi 4 horas después, a las 10:49.

Y es que aunque la pendiente es suave, es continua y no haces más que bajar y bajar durante horas. Arrastrando tierra rojiza, que combinado con la humedad de la lluvia fina-invisible las llenaban más y más de barro.

Si la primera parte de la subida fue un esfuerzo tremendo, el descenso fue peor. Pese a ser un camino más cómodo, sin obstáculos, salvo puntuales cruces con los bulldozer de mantenimiento, que cerca de las 10AM suelen transitar algunos puntos del camino hasta intersecciones que tienen para su uso exclusivo.

La falta de aire por la altitud, y lo largo que se hacía el camino, combinado con el madrugón, el desaliento, tal vez por el disgusto de no haber visto el go-raikō, y la fina lluvia-invisible, hacían que la bajada se hiciera muy larga. Además no se me ocurrió en ningún momento ponerme a escuchar música, algo que me animó y ayudó mucho al subir el día anterior. Pero me preocupaba que se mojase el móvil más, como las postales.

En este tramo no hay casetas o refugios donde parar a sentarte o comprar provisiones, si quieres pararte lo haces en una roca en cada esquina del camino en zig-zag, o, como hacía yo, directamente sobre el bastón de escalada que llevaba.

Me vino muy bien como lugar sobre el que me recostaba. En una ocasión alguien vino detrás y preguntó si estaba bien.

-Estoy bien. Sólo cansado. :D

Creo que me lo preguntaron más de una vez. 疲れました!

La misma persona más tarde me llegó a preguntar a mí, primero si era el camino correcto y luego cuánto faltaba para llegar.

Son como 7 Km. en total. Cuesta abajo. Y la gente que me adelantaba solía ir más ágil que yo; pero en general también con alguna dificultad; y más de uno buscaba el modo de descender más apropiado. Algunos caminaban de lado. Vi a una chica bajando de espaldas, clavando los talones contra el suelo, junto a otras personas que iban normal o haciendo "drifting". Todos con la finalidad de amortiguar la pendiente.

Durante el descenso no adelanté a nadie o casi nadie. Si lo hice, no tardaron en volverme a adelantar y dejarme muy atrás en mis largos descansos sobre el bastón.

No había casi gente a esas horas bajando. Menos incluso que la que me crucé subiendo sólo medio tramo entre la 6ª y la 7ª estación.

Fue una paliza, aunque curiosamente lo que tardé en bajar no difería mucho del tiempo medio previsto. Y eso contando los descansos. Ya que no hice más que parar y parar y parar y parar y parar a descansar sobre el bastón que poco a poco se presionó tanto que, una vez abajo, no fui capaz de desenroscarlo para plegarlo.

Me faltaban fuerzas. Intuí que no recuperaría la condición física hasta que bajase más altura. Pero no la recuperaba, por muchos tramos de unos 50 metros (a ojo) más o menos que recorriera siguiendo el zig-zag del camino.

En ocasiones yo mismo hacía zig-zag en el ancho camino. Ese también es un truco, para amortiguar la rampa o la pendiente, que me enseñaron en las pirámides de Teotihuacan. Jejeje. Ya podrían ser sólo los metros que tiene la pirámide Sol, la subida al Fuji.

Después, los tramos de zig-zag se hacen un poco más cortos pero aún quedan como 30 largos tramos con sus giros que ya había estudiado en casa, aunque hay pocos planos claros de la ruta. Y sabía que aún faltaba mucho.

Finalmente dejas de hacer zig-zag y empieza a haber más vegetación, llegas al tramo que es todo recto, pero aún faltan más de 3 kilómetros hasta el punto de partida en la 5ª estación.

Es en este punto cuando las fuerzas empiezan a volver. Ya no estás tan cansado. Aunque pagarías un c*jón por que las mulas que viste en la 5ª estación para subir a la 6ª estación (pueden llevarte hasta la 7ª) te llevasen lo que queda del camino.


Cuando empecé a atravesar los pasajes anti-desprendimientos tuiteé con esta foto "Ultimos tramos de descenso" y es como aquel que dice "ya estoy llegando" pero aún te falta cruzar Narnia, el campo de Oliver y Benji, Mordor, Ikea y hacer autoestop por Invernalia a ver si te recoge un carro camino de Desembarco.

Es decir, faltaba aún aproximadamente una hora para llegar; en versión no extendida por Peter Jackson.


Pero estando ya por debajo de los 2500 metros de altura ya no notaba tanto cansancio, ni necesitaba hacer prolongados descansos. Notaba las fuerzas volver.

Después de atravesar unos cuantos túneles anti desprendimientos más me encontré con un área donde había caballos amarrados y el encargado me preguntó si quería viajar en ellos a la 5ª estación.

Me di la vuelta y pregunté, por curiosidad, Ikura desu ka?

El hombre sacó un papel y me mostró el precio: 12000 yen.


A lo que respondí, Takai. Arigatō. Y seguí mi camino mientras el hombre me daba ánimos para lo que me quedaba de camino con un Ganbare〜!

Pensé que, con todo lo que he caminado lo que falta es insignificante para pagar ese dineral. Y así fue.

Al alcanzar la 6ª estación, tras juntarse el camino de descenso con el de subida, en 20 o 30 minutos más llegué al lugar desde el que comencé mi subida al Fuji.

Fui al baño. Traté de secarme un poco. Y descubrí otra sorpresa al mirar en un bolsillo de la bolsa de la cámara de fotos donde guardaba una batería de repuesto y el billete de vuelta de autobús que, HORROR! -Está empapado y pegado a la batería.

Fui al despacho de billetes algo preocupado y me dijeron que no pasaba nada y me indicaron la hora y lugar del próximo autobús de regreso a la estación Fujisan en Yoshida.

Al llegar el autobús la interventora se rió, al mismo tiempo que lo hacía un ojiisan que estaba sentado en la primera fila, al entrar mostrando el billete pegado en la batería mientras decía 雨ですから o 雨のために。-"por culpa de la lluvia..."-


El autobús se llenó de excursionistas que regresaban del Fuji y tuiteé a eso de las tres de la tarde que más de una docena de personas del autobús estaban durmiéndose en el trayecto, incluído yo.

Pasamos junto al parque Fuji Q Highland, que tiene montajes especiales de Evangelion con una cabeza del robot a escala 1:1, y otras atracciones.

Después pude volver a ver el Monte en la lejanía. Se dejó ver! Como despidiéndose.

Una vez llegué a la estación, necesitaba cambiar un billete en monedas para la consigna pero....

HORRROR, y van ya tres sustillos ese día. Aunque éste es, con diferencia, el más preocupante. Todo el contenido de mi cartera, que está plastificada, cerrada con velcro, metida en el bolsillo con cremallera del pantalón especial impermeable de montaña, incluído pasaporte y fotocopias con teléfonos y datos de interés, estaban empapados como si hubieran estado dentro de un río.

Y llevaba billetes con en torno a algo más de 10.000 yen (70€).

El problema lo resolví yendo al baño del centro comercial donde comí el día anterior. Y secándome todo lo que pude en el secador automático. De vez en cuando entraba alguien y yo disimulaba. Mientras me secaba un calcetín, la cartera, o un billete tras otro.

Al salír del baño había una máquina que daba cambio. Y probé suerte con el billete aún algo húmedo a ver si me daba monedas. Y la hubo.

Fui a la consigna y recuperé mi maleta. Volví con ella al baño y me terminé de cambiar; y de secar cosas importantes. Algún papel que era redundante y difícil de recuperar lo tiré. Metí toda la ropa de escalada en bolsas al vacío que me llevé para reducir el espacio. Aunque con la humedad que tenían no se redujo todo lo posible.


Después salí a comprar algún refresco en una máquina expendedora delante de un apeadero de autobuses y me senté en un banco mientras intentaba desplegar el bastón para ver si podía meterlo en la maleta. Pero no había manera.

Un amable japonés me vio en apuros y preguntó. Se le ocurrió que él podía tirar en un sentido mientras yo tiraba en otro. Y FUNCIONÓ. Le dí un emocionado ありがとう! Muchas gracias. Y guardé el bastón en mi pequeña maleta con ruedas.

No tenía reserva de tren desde ahí hasta Tokio. Pero sí una a las ocho de la tarde desde Tokio a Utsunomiya. Así que me fui encaminando.
Cogí el primer tren de vuelta a Ōtsuki, que no era tan turístico y peculiar como el de la venida, y no hacía tantas paradas para mostrar el paisaje de alrededor.

Desde allí miré varias opciones y elegí el tren más directo hacia la estación de Tokio.

Unos catalanoparlantes pasaron delante de mí y entraron en un tren que paraba en Mitaka (la ciudad del Museo Ghibli), le preguntaron a una señora: -Mitaka made? "Hacia Mitaka?". A lo que asintió.

Unos minutos después llegó mi tren que me llevó a Tokio.

Allí entré en un "Uniqlo express" pequeñito que hay en la misma estación y decidí comprarme un pantalón nuevo que me hacía falta. Y busqué otras prendas en un H&M del mismo edificio aunque no encontré algo típico de Japón como calecetines tabi o así. Claro. H&M no es una tienda muy japonesa que digamos.

Finalmente tomé el tren bala hacia Utsunomiya. En Tokio hacía un calor infernal pero en Utsunomiya, más al norte, se estaba bastante más fresco.

Al llegar a Utsunomiya fui al hotel donde me atendió una recepcionista que me dijo que hablaba algo de español. Y me explicó el sistema de "amenities" que tienen junto al ascensor donde te puedes proveer. Me llevé un "relajante" de ojos que me hizo gracia. En la habitación revisé mis pies tras todo el periplo y salvo algo arrugados como si hubiera estado metido unas horas en una bañera estaban en buenas condiciones, sin rozaduras o señales del esfuerzo al que los había sometido.

Tenía un descuento que había imprimido antes de ir a Japón, para cenar en un local de gyoza (y otras comidas) con el que me regalaban la bebida.


Utsunomiya es conocida como la ciudad donde se originó el gyoza. Especialidad japonesa derivada de un tipo de empanadilla china.
El hotel estaba a pocos pasos de la estación de tren y en la plaza de delante de la estación había bastantes restaurantes. No vi ninguno que no fuera de gyoza en la capital del gyoza.

Al menos, en ese momento. Y, del que tenía descuento, había dos pequeños restaurantes de la misma cadena en la misma plaza.

Comí 6 gyoza de cerdo con salsa de soja, y un buen ramen junto a mi bebida gratis, que creo fue un zumo de naranja. Todo por 1058 yen (8 euros). Casi no suelen tener refrescos en los restaurantes típicos especializados, y a veces ni agua.... Hay que insistir con el agua, a veces. Aunque hay donde te la ponen sin preguntar, gratis. Vendría bien saberse la palabra お冷 "o-hiya" -agua de beber- (literalmente, agua-fría). En vez del típico 水 "mizu" que es más genérico y no siempre lo entienden cuando quieres beber.

Todo bien acompañado de un "kudasai" -haga el favor-. O más humilde "kuremasenka" -no me haría el favor usted?-. Allí las formas lo son todo.

Eran más de las once de la noche, la última hora en la que permanecía abierto ese restaurante. Y me acerqué a un combini a comprarme algo para el día siguiente y un postre que comí en el hotel: "suika" (sandía) que pagué con tarjeta Suica. Jeje.

Fin del día más largo de mi vida. :D (De 2AM a ~0h)

Todas las fotos del viaje están en: Google Photos - FreddyJP2015 - Japón 2015

No he terminado, ni mucho menos con el Monte Fuji. Habrá parte 3.
Tengo algunos vídeos que mostrar y un artículo más extenso explicando por qué decidí subirlo; cómo me preparé para la aventura; alguna anédota que quizás sorprenda, consecuencias y conclusiones de haberlo subido y consejos importantes para quien quiera subirlo también.

Pero tardaré un poco más. Hasta que acabe de completar el diario de este segundo viaje de dos semanas por Japón. Ya hemos pasado el ecuador.

miércoles, 19 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 7 - El Monte Fuji (parte 1)

Llegó el día para el que me había estado preparando durante meses.

No soy deportista, y no lo seré nunca. No voy a dedicarme a subir montañas porque haya subido una o dos, ahora.

Soy más flojo que la mierda de pavo pero hay una constante en mi forma de ser que implica que aquello que me propongo y está en mi mano, lo hago. No hay excusas.

El miércoles 19 de agosto me levanté antes del amanecer. Me despedí del albergue de Kioto y me encaminé con mi equipaje hacia la estación, a tomar el primer Tren Bala de la mañana.

El Monte Fuji estaba, en principio, a 6 horas de distancia (~585Km) entre trenes y un autobús hasta la conocida Quinta estación, también llamada Subaru Line, en la ruta Yoshida.

Para una empresa tan ambiciosa como subir el Monte Fuji fue poco razonable comenzar el viaje desde tan lejos, pero lo planifiqué así con el fin de aprovechar más el viaje. En inglés "turismo" se dice "sightseeing" es decir "Ver lugares dignos de ver". Y eso es lo que quería hacer en mi viaje. Cuantos más mejor.

No contento con eso escogí una ruta más corta (~525Km) pero con un tren más lento, el Wide View Fujikawa, tardando una hora más de lo posible.
Y lo hice totalmente a sabiendas. Porque quería aprovechar aún más el viaje, tomando la ruta paisajística. Que bordea el Monte Fuji desde Shizuoka, por la ladera oeste del Monte.

Comparado con el Hida Wide View, que usé entre Nagoya y Takayama en otoño cuatro años atrás, esta ruta junto al río Fuji, en verano es bastante más fea. Con el río apenas sin caudal. Pero sigue siendo un recorrido muy bonito y bastante más pintoresco que dando un rodeo rápido por el este, desde Tokio o Yokohama; Y a mí me valió la pena.

El inmenso Monte Fuji apareció ante mis ojos más cerca de lo que lo había visto nunca subiendo hacia el norte, camino de Kōfu en el tren paisajístico, desde Shizuoka. El espectáculo era impresionante y empecé a intuir dónde me estaba metiendo.

El transbordo de tren, en Kōfu, fue el más rápido del viaje. Apenas había un minuto para cambiar de anden por un paso superior, por el que otros turistas y yo corrimos, escaleras arriba y abajo, hasta abordar el siguiente tren que estaba esperando en su vía cuando llegamos en el Fujikawa Wide View.

Más tarde, en 大月 Ōtsuki abordé el cuarto y último tren del día, el tren turístico Fujikyu. Una línea privada de tren, que es la única que te acerca a la ciudad de la ruta Fuji-Yoshida. Pagué con SuiCa más un suplemento por reserva de asiento; que, creo recordar, me cobraron en metálico. La decoración del tren por dentro era, sin duda, la más curiosa de mi viaje. Con asientos y mesas como si estuvieras en un barco o la terraza todo de madera de algún extraño bar country. Otro vagón más allá la decoración era diferente, aunque no lo retraté de cerca. Además la interventora y guía que anunciaba los lugares por donde pasábamos, en un momento dado, nos prestaba una pizarra con la fecha y nos hacía una foto con nuestro móvil o cámara a todos los pasajeros que estabamos por ahí. Algún espabilado japonés pidió hacerse una foto con ella.

Al llegar a la estación de tren Fujisan, en Yoshida-shi. Dejé la maleta en una consigna de monedas próxima, sacando mi mochila, bastón y cosas para el ascenso. Y comí en un restaurante del centro comercial de la estación. Concretamente unos fideos udon. Yoshida udon con carne y extra de huevo duro.

Después busqué con el móvil algún supermercado cercano. Encontré algo parecido a un drugstore grande al que fui caminando. En total 1,5 Km. entre ir y volver. Buena caminata antes de llegar si quiera a la montaña. Allí compre un par de botellines de Pocari Sweat (para probar) y Acuarius que tenian un envase práctico para la escalada que pesa poco y se puede reducir mucho su tamaño después. También algún botellín de agua (debí haber pillado un par más de las que compré), algunos zumos, algunas cosas dulces y, entre otras cosas, un sobre que tenía mini bocaditos de salchichón. (Qué picaba y no sabía muy bueno. :))

Finalmente, de vuelta en la estación compré mi billete de ida y vuelta (válida para el día siguiente) en autobús al Monte Fuji.

En la mochila me había metido alguna ropa para cambiarme para la montaña y aproveché este momento para equiparme del todo.

Eran cerca de las tres y ya empezaba a ser tarde para iniciar el ascenso si quería llegar con luz del sol a la primera parada donde tenía reservada una noche de alojamiento en la Verdadera Octava Estación, a 3400 metros de altitud.

El autobús nos llevó por el Fuji y en las pantallas se nos mostraba cuales eran las siguientes paradas. Entrando en la carretera de subida nos cruzamos con muchos otros autobuses que bajaban, teniendo otros delante y detrás que subían. En temporada de ascenso al Fuji, el acceso a los turismos está restringido. Y mejor que sea así, o menudo pifostio se armaría con tanto tráfico de autobuses. Se anunció enseguida la Primera Estación, y la segunda estación a unos 1590 metros de altitud. El aire acondicionado cambió de pronto por calefacción, cuando ya empezaba a notar frío.

Una vez en la Quinta Estación (Go Gōme) cantidad de personas con chalecos nos recibían con bolsas para que tirásemos nuestros desperdicios, ya que en la montaña no se puede tirar basura. Lo cual me resultó un poco chocante ya que todavía no tenía ningún desperdicio que tirar, y a la vuelta, el día siguiente, no los vi en el mismo sitio para deshacerme de mi basura.

En la Quinta Estación hay cantidad de tiendas, restaurantes, paradas de autobuses, información turística, zona de descanso e incluso una oficina de correos.

Aquí puede comprarse un bastón de madera de peregrinaje que te sellan al fuego desde donde lo compras hasta la cumbre en cada estación al módico precio de 300 yen por sellado. Yo ya llevaba mi bastón plegable de aluminio comprado en Kioto y ese bastón de madera me parece un peso muerto y demasiado grande para llevarselo de viaje y más si vas en avión. Pero es un recuerdo interesante si alguien lo quiere más auténtico que otras opciones como el certificado que venden en la oficina de correos de la cumbre que te puedes enviar por correo como una postal con matasellos de la cumbre, o tu propio bastón de escalada como hice yo.

De todos modos no sabía como funcionaba el tema de los sellados (stamp) y en algun momento de la escalada me empeñé en que me pusieran un "stamp" a mi pequeño bastón de aluminio. Algo que era imposible y así me lo hicieron saber. Jejeje.

Tras una visita al baño grande que hay bajando unas escaleras en la Quinta Estación, que, contra lo que había leído, era de uso gratuito (Al menos el día que fui. Miércoles, de labor. Los de las estaciones superiores cuestan 200 yen.) me enfilé sin perder más tiempo hacia la ruta de ascenso. Eran las cuatro de la tarde, hora de Japón.

El anochecer iba a llegar entre las seis y media y siete de la tarde. A las ocho ya era noche cerrada. Y tenía 1100 metros de altura que subir desde los 2300m, para llegar al alojamiento, como a unos 5 kilómetros "cuesta arriba" haciendo zig-zag.

Todos los mapas indican que entre la 5ª y 6ª estación se tarda entre 30 ó 40 minutos. Yo llegué para las cuatro y veinte. En 20 minutos. Es sin duda el tramo más fácil del recorrido. Y da falsas esperanzas sobre lo que puede costar llegar más arriba. Todos los demás tramos tardé más en recorrerlos que lo que indican los mapas. Claro que, incluyendo descansos y un montón de breves paradas.

Las estaciones son puntos intermedios, generalmente con una o varias casetas dispersas que tienen restaurantes, tiendas de recuerdos y provisiones y alojamientos de montaña tipo albergue con saco y futón incluídos, pero a precio de hotel de precio medio-alto.

Cada tramo entre estaciones es más difícil que el anterior. No porque el camino sea necesariamente más intransitable (que hay momentos en que se complica), sino porque la elevación y falta de oxígeno hace que cueste más.

De modo que el tramo entre quinta y sexta estación es más fácil que el tramo entre sexta y séptima estación. (Ya lo creo). Pero más fácil que el tramo entre séptima y octava estación. La cumbre es la décima estación. Y, para que resulte más llevadero, hay varias casetas en la 7ª estación, varias 8ª estación antes de llegar a la Verdadera Octava Estación (Hon Hachi Gōme). Y después hay octava y media, novena estación y cumbre.

Poco después de la sexta estación es cuando empecé a notar el cansancio. Cuando se sube de 2400 ó 2500 metros de altura es cuando el aire empieza a hacerse más ligero y aunque aún no se note mucho, hacer esfuerzos cuesta más. Es a los 2900 o 3000 metros cuando ya empiezas a sentirte como boñiga de vaca flaca. Empecé a parar con más frecuencia e incluso con un ritmo impuesto de 10 ó 15 pasos haciendo inhalaciones y exhalaciones profundas para retomar fuerzas.

Pasadas varias séptimas estaciones empecé a jurar en chino porque nunca pareces llegar a la octava estación. Suele haber unos 10 minutos entre cabaña y cabaña.

El sendero deja varias veces de poder llamarse sendero. Está delimitado por unas cadenas a izquierda y derecha para saber por donde ir. Pero lo de en medio pueden ser tanto escalones caseros hechos con travesaños de madera, como piedras, o grandes rocas bastante altas que hay que "escalar".

No hay que tocar las cadenas pero en muchas ocasiones me agarré en ellas para darme un pequeño impulso o mantener el equilibrio.

Cada vez estaba más y más cansado y llegó la noche. Saqué mis linternas de montaña y móvil que me colgué en la ropa para ver donde pisaba.

En total tardé cinco horas y media en llegar a la Verdadera Octava Estación.

Casi creía que no lo contaba. En la Octava Estación, ya de noche. Charlé con un grupo de empleados del lugar. Que me preguntaron si iba solo. De dónde era. Y si quería dormir ahí. -No, gracias. 予約があります Tengo reserva más arriba.

Hablando de algo famoso de España como son los encierros de San Fermín, para hablar de mi origen, y que conocían. Lo primero que les vino a la mente fue La Tomatina de Buñol. Oh! Sí... La última moda en España. Mira, tú. Jejeje.

Compré un botellín de agua. Algo que no debe hacer mucha gente pues es el botellín de agua más caro de Japón. Y exclamaron un Ohhh! al unísono, cuando pagué mis 500 yen. Ya que aunque me quedaba bebida en la mochila, el agua se había acabado.

Me dieron ánimos para la hora de ascenso nocturno que me quedaba pendiente, (subiendo pendiente). Y seguí con mi ritmo de descansos y respiraciones profundas hasta que llegué al Fujisan Hotel en la Verdadera Octava Estación.

No me dejaron ni coger el aliento. Las 21:30 horas. Cuando te van a despertar a las 2 AM. Es tardísimo. En la entrada me recibieron preguntándome si iba a dormir ahí. Y me hicieron entrar y sentarme delante de un encargado de tomar datos de la reserva y cobrar. Inmediatamente después dejé los zapatos junto a la escalera de acceso y me acompañaron a las literas.

Mi litera era una de las superiores. どう登りますか? -Cómo escalo hacia ahí arriba?- Pregunté. Ya estaba cansado de escalar. Je. Y me señalaron la escalera que había a un lado.

En cuanto dejé mi mochila y cosas colgadas de un poste, me tumbé bajo el saco de dormir junto a otro excursionista que no debería llevar mucho tiempo acostado. Porque noté que estaba despierto y yo le estaba molestando con mis resoplidos que debieron durar casi media hora hasta que me dormí.

Y al día siguiente me llevaría dos horas más, de 3 a 5 de la madrugada llegar a la cumbre, justo para la hora del Go Raikō (amanecer desde la montaña). Aunque está como a una hora si estás en buena forma, pero el flujo de gente no deja subir más rápido aunque quisieras. Yo aunque no hubiera habido gente creo que habría tardado lo mismo: dos horas; parando muchas veces a descansar. Aunque físicamente fue un ascenso bastante tranquilo; menos cansado de lo que cabría esperar; entre Hon Hachi Gōme y la cumbre. Pero un poco amargo al estar una nube de lluvia en medio de todo el recorrido, todo encapotado, sin dejar ver el Go Raikō pese a que la previsión era despejado hasta después de bajar al día siguiente.

Continuará en el Día 8 - El Monte Fuji (parte 2).

Fotos de todo el viaje pueden verse ya en este enlace: FreddyJP15 en Google Photos.

sábado, 21 de febrero de 2015

Falda o pantalón

El eterno debate de quién lleva la voz cantante, en casa, en el trabajo, en un colectivo sociocultural o político y que algunas fujoshi se empeñan también en distinguir en cada integrante de parejas de mismo sexo que pasan ante sí, resulta que no tiene mucho sentido.

Todos dan y todos reciben de un modo u otro.


Todo tiende a contrarrestarse. Quizás no con la misma fuerza; y por esa razón hay quien se empeña más en dar o en recibir. Pero al margen de la broma del primer párrafo, no me refiero a roles sexuales, ni siquiera hablo de política ni, por supuesto, nada que tenga que ver con prendas de vestir.

La solidaridad, en manos de quien puede ofrecerla, en ocasiones es un gesto que los propios dadivosos necesitan hacer, tal vez para aligerar su cargo de conciencia por vivir bien mientras otros no tienen tantos posibles.


A veces se hace por algo tan mundano como pagar menos impuestos.

Pero, dentro de lo cotidiano, existe la costumbre de hacer regalos por mil razones en distintas ocasiones que aún no llego a comprender bien por qué extraña superstición se hacen; pero suelo acatar lo establecido aunque en muchas ocasiones me he opuesto al "regala y deja que te hagan regalos".

He visto auténticas batallas campales por pagar la cuenta en una cafetería o de una comida. Entonces no entendía del todo el significado de ese gesto. Pero todos sabemos que no hay nada más caro que lo regalado.

 

Por ejemplo: Tu compañía de telefonía móvil te "regala" el último modelo de móvil pijoterofusión plus, y a cambio tu pagas las cuotas mensuales más caras que te puedes permitir durante 12, 18, 24 meses, lo que sea.
¿Quién está haciendo el mayor regalo a quién?


En muchos casos el valor del regalo va aumentando exponencialmente conforme se tiene que devolver. Otro ejemplo es el "delito criminal" de invitar a alguien a una boda que obliga a pagar una cifra establecida cada vez mayor.

En Japón existe costumbre de traer omiyage (souvenirs) de cualquier viaje realizado, generalmente cosas de comer, que se entregan a compañeros de trabajo, vecinos, amigos, etc.

Hay costumbre de hacer "regalos" en forma de dinero también en bodas, pero siempre ha de ser de gente de confianza, a la que realmente le importes y tú te hayas comprometido con otros regalos antes.

En ofenderse por gestos que vayan contra su honor creo que los japoneses son campeones del mundo, y pueden considerar una ofrenta muy grande que les hagan un regalo que no merecen. O mejor dicho, un regalo que tú no mereces que ellos te devuelvan en misma o superior proporción.

La letra china que usan los japoneses para referirse a "regalo" 贈 usa el mismo componente que "dinero" 貝 y "aumento"増

Y es que cuando entras en el círculo de los regalos, entras en un pozo que no parece tener fin y cuesta cada vez más dinero.


¿Y compensa? A mí desde luego que no.

Os regalo un post de mi blog.

A ver si se llena de comentarios, al menos.


P.D.: Mi cumpleaños es el mes que viene:
Cosas que me gustaría tener (wishlist en Pinterest)
Lista de deseos de Freddy (Wishlist en Amazon)
Regalos SinCalma 3.0 (Wishlist en SinCalma - algo obsoleta)

lunes, 12 de agosto de 2013

Last Lan Party

No lo he decidido aún pero la Euskal Encounter edición 21 podría ser la última a la que asista.

Tras este "Zas! en toda la boca" a los que me consideran incondicional voy a relatar cómo fue la última party y las razones (o falta de ellas) para no acudir a la siguiente.

La peor Euskal Party que recuerdo fue la edición 9  (2001) en el Fernando Buesa Arena de Vitoria. Fue algo incómoda por culpa de un miembro del grupo sibarita que no estaba contento con los sitios que nos habían asignado y convenció a todos para que nos cambiaran. Y, si mover mis dos Gran Torre ATX (Amiga y PC) al nuevo sitio no fue bastante incómodo, el resto de días me lo pasé más apretado que una sardina en lata. De todos modos tengo buen recuerdo de aquella party y, como en todas ellas, conocí gente y mantuve charlas interesantes. Al margen de adelgazar 4 kilos en 4 días (Puede que no parezca mucho peso pero yo soy flaco. Eso es una burrada para mí.), que recuperé 4 días después, por algo de falta de previsión con las comidas en el lugar y lo alejado de la civilización que estaba aquello.

Hoy día, la party en el BEC de Barakaldo ha ganado muchos puntos. La organización es exquisita y no hay queja por nada. El presupuesto ha decrecido. Lo sabemos; pero eso no quita para que la mejor party del planeta Tierra, y por extensión de todo el Universo conocido y por conocer, siga creciendo y haciendo disfrutar a gente de todo tipo con algo de interés o pasión por algún campo de la informática, y nuevas tecnologías.

Este año antes de ir, ya me estaba pensando mucho si ir o no, pero de nuevo el grupo, que es una marea de gente torrencial, que arrastra más que un tsunami japonés, no me dejó opción para dejar de acudir como he hecho todos los años desde la primera. Aunque sea para vernos las caras una vez más.

Pero, para sorpresa de propios y extraños, todos los días a eso de las diez y media de la noche me recogía como un niño pequeño a la zona dormitorio a descansar en mi tienda de campaña para levantarme temprano, perdiéndome las actividades principales del partyplace, proyecciones de demos, música, otros concursos de la scene; Es decir, lo que más me gusta de la party. Aunque, como ventaja, también me perdí peluchitos, Farys y trolleos varios. No sé si hubo muchos.

La verdad es que noté la diferencia; y en ese sentido fue una party casi tan "relajada" como la Radykal Party de Armilla(Granada) en 1998. La party con mejor buen-rollo a la que he asistido, porque no había peceros [Y los que iban eran open-minded ;)]. Y porque la cabaña que nos dieron para dormir era tan silenciosa que la primera noche lo menos dormimos 10 u 11 horas seguidas.

La razón para no hacer vida "normal" de party es que estoy estudiando japonés y la compleja escritura japonesa. -¿A quién se le ocurre? Pues a mí. ¿Algún problema? ;)
Los kanji no pueden esperar por un sólo día de vacaciones. Y yo no tengo el cuerpo con la flexibilidad para dormir poco y estar fresco para estudiar al día siguiente. En el "camino del Kanji" un día perdido pueden ser "4000 millones" de kanji olvidados. Exagerando un poquito. ;)

Aquí se puede ver un vídeo de un momento de mi estudio durante esta EE21, grabado inadvertidamente por @andreuibanez.

Otra ventaja de levantarme pronto era que podía jugar mis 4 partidas habituales de Stepmania sin gente alrededor que cruzase por el pasillo mientras uso la alfombra y con silencio suficiente para escuchar la música del juego en el gran pabellón 5 del BEC, porque media partyplace estaba ya vacía de gente que se había ido a dormir después del amanecer.

De los ~47 de nuestro grupo, que ocupabamos 3 filas, rara vez me encontraba a más de dos o tres levantados.

Otro cambio respecto a otras partyes que disfruté este año es que no conduje yo. Para variar, vinimos en el coche de otro amigo de Tudela y el viaje, aunque es todo "línea recta" hasta el BEC, fue bastante rápido y ameno; Y pude ahorrarme algo de cansancio de estar pendiente del volante dos horas.

Respecto a lo que se hace en las LanPartyes: descargar y descargar como si no hubiera un mañana a velocidades de hasta 20 Gbps a Internet y un gigabit en red local con más de 4000 ordenadores de gente muy friki compartiendo gigas de cualquier cosa, permitiendo en cuatro días hacer la cantidad de descargas que harías en casa (según cada cuál) a lo largo de unos 3 años; yo no me descargué mucho.

Compartí algo de mi hobby favorito, el Anime, y pude bajar las producciones de los concursos en el FTP de la party el último día.  Sólo que eran las producciones del año anterior y cuando me di cuenta ya era tarde. Y tuve que pasarme varios días bajándolas después del FTP desde casa en ftp://ftp.euskal.org/

En el apartado ReTrO un amigo del grupo MeTrO trajo un alijo de su colección que tenía excedentes para vender y se le llevaron de las manos Spectrums y Gameboys por doquier, a precios más que asequibles.

El museo Retro que contó con la colaboración de otro conocido amiguero, melómano y retromaniaco careció este año de ordenadores Amiga. Lo cuál encaja más con mi idea de que el Amiga no es Retro, aunque en la actualidad su época ya no sea tan resplandeciente como antaño cuando estaba adelantado a los demás pasando la mano por sus caras.

Aquí va una galería de fotos dedicada al RETRO:
http://flic.kr/s/aHsjHc7zxq

También del amigo Andreu, el más incansable y tenaz del grupo, con un arsenal de cosas bastante frikis y exclusivas de la party; y con sponsors y todo, como si fuera un "Pro-gamer", fue el responsable de llevar cámara Google StreetView para lograr panorámicas como esta por primera vez en el evento.


Otro de nuestro grupo, ToxicGRX, no conforme sólo con ganar el concurso de Modding con un ordenador en forma de Dalek también se llevó una impresora 3D con la que "imprimía" Daleks y otras figuras tridimensionales.

Y para no aburrir más al personal aquí van un par de series de fotos que tomé en todo el evento. Los vídeos los publicaré otro día.

Euskal Encounter 21
http://flic.kr/s/aHsjHsyjzJ

Euskal Encounter 21 - Friends, Family and Furs.
http://flic.kr/s/aHsjHs88GK

P.D.: Lo de no ir a la 22... Ni de coña me la pierdo. Gracias por leer hasta aquí. ;)

lunes, 22 de julio de 2013

Desvirtualizando a @karawapo

Hace 2 años, concrétamente el 24 de octubre de 2011, pasé por Fukuoka a mitad de mi primer y, por ahora, único viaje por Japón.

Me recomendaron tener algún contacto en el país aunque viajase solo y el que más estuvo pendiente durante los días que anduve por Japón y más me ayudó en momentos de duda fue Alejandro. Nunca podré mostrarle suficiente gratitud. B} Alias @karawapo en Twitter. Y que acaba de superar los 50.000 tweets y 5.000 seguidores. No sé a qué esperáis para seguirle también si os interesa Japón, el retro, MTG, o los chiptunes.

Para el día que fui a Fukuoka, Ale me recomendó visitar algunos lugares de las proximidades ya que él tenía la mañana ocupada; y yo tenía que irme pronto a dormir para darme un buen madrugón al día siguiente. Pero aprovechamos las pocas horas que disponíamos por la tarde para... bueno... hacer el friki.

Nos encontramos en Tenjin, el centro de Fukuoka, comimos rāmen y gyoza. Recuerdo que Ale se puso extra de ajo para prevenir que tenía algún vecino acatarrado.

Probé por primera vez a cantar en un KARAOKE de Fukuoka, en Japón, y, por supuesto, en japonés.
Sin saber, por entonces, más que los silabarios y apenas frases sueltas en japonés para salir de algún apuro.

Aunque no está grabada en el vídeo que presento a continuación, terminamos la sesión de Karaoke con el clásico de "Mazinger Z" original en 日本語.
También cayeron canciones como "Last Moment" (del videojuego de MaiHiME) que tengo en mi colección de canciones del juego DDR #Stepmania.

Ale, más curtido en JPop y JRock que yo, se puso también canciones, que luego he escuchado parodiadas en Lucky Star, de animes clásicos como "El puño de la estrella del norte".

Había dos karaoke juntos y Ale estuvo averiguando los precios con alguien que repartía folletos de uno de los dos. Y al final entramos en el otro, muy a nuestro pesar. Elegimos el más económico y con "buffet libre" de bebida.

Se reserva una habitación por tiempo limitado y te avisan 5 ó 10 minutos antes por teléfono para que vayas terminando.

El sistema tiene unos mandos inalámbricos que se manejan con una pantalla táctil y estilete. Ahí aparece un inmenso catálogo de canciones, generalmente en japonés. Y, mientras uno canta, el siguiente escoge lo que quiere cantar después.

Además otros controles permiten cambiar el tono y la velocidad. Y al terminar te dicen la calorías que se estima has quemado cantando la canción.

Después del karaoke fuimos a un "Taito GAME Station" donde vi las máquinas de bailar DDR más baratas de Japón. Pues, si no recuerdo mal, con 100 yenes podíamos jugar dos personas; Y no recuerdo ya si más de una partida de varias rondas. Pensaba que sería 100 yen por persona y al echar más monedas no sé la de partidas que terminamos jugando.

Era al menos la mitad de barato que lo visto una semana antes en Ikebukuro (Tokio); Que a su vez se supone era más barato que los salones de Akihabara (Tokio).

No lo hicimos mal, aunque Ale tenía miedo al principio por si nos descalificaban y perdíamos los créditos para jugar. Las canciones me parecieron bastante más fáciles de bailar que las que suelo jugar en casa. Incluso creo que vimos una versión "light" (no muy difícil) del endemoniado tema "Max 300". Pero nosotros eramos unos aficionados junto a los que estaban jugando al lado. Que le daban una caña impresionante. (no salen en el vídeo).

Después caminamos hacia el "Mandarake". Aprendí de Ale a ojear los lomos de los manga para localizar más rápidamente aquellos que te pueden interesar. Y con su ayuda me traje un buen taco de manga en japonés para comenzar mi colección. Aunque, 5 días después, tripliqué(al menos) la colección comprando más en los Mandarake de Nakano Broadway (Tokio) aplicando el método aprendido. Y preguntando, cuando todo falla. :)

En el Mandarake vimos por supuesto manga, pero también figuras como la nueva, por entonces, Mirai Suenaga de Figma y otras que estuvieron tentándonos de adquirir. También se me quedó clavado en la retina un respingón oshiri de Madoka Magica en la zona de dōjinshis. Ehem! No daré más detalles.

Y tras salir de un paraíso friki como el Mandarake. Cenamos de fast-food y nos despedimos hasta la próxima.

Yo me fui a dormir cerca de la estación del Shinkansen en Hakata. Hakata es como un barrio de Fukuoka donde está la estación de tren bala; Vendría a ser el equivalete a Atocha en Madrid. Fui a un hotel "cápsula" que no era del todo cápsula, si no más bien litera, o cabina. De hecho se llamaba "Cabin Hotel Hakata Ekimae". Por sólo 2500 yen la noche. (25€ al cambio de entonces. Ahora el euro vale un poco más, así que saldría más barato aún.)

Cometí el primer error de mi viaje entrando en un sitio que no se debe con los zapatos puestos. Había un cartelito en la entrada en el suelo pero como estaba en japonés.... ahem! Mea culpa, mea culpa.

-Shoes, Shoes!- Me decía el recepcionista. Solventado el asunto. Aseo y a dormir.

Aquí va el vídeo-resumen de aquel día. He agregado textos en japonés para que parezca más 「カッコイイ」 pero mi nivel todavía no está muy a la altura. Esperar algún que otro gazapo.