sábado, 6 de febrero de 2021

Comprender el fenómeno anime

Hace unos días leí las palabras mágicas en la publicación de un común amigo de Facebook. Aunque no soy muy fan de esta plataforma; sobre todo por lo cerrada que es y el grado de chantaje emocional que se hace para usarla a costa de retenerte suficiente tiempo para que veas sus anuncios. Además de la cantidad de magufadas, timos y sectas de pensamiento que circulan casi con total libertad. Por no hablar de que empiezan a censurar comentarios irónicos como si fueran amenazas reales con bots de nula comprensión lectora.

 

- Cuando escucho la palabra mágica. (vía r/anime_irl)

Las palabras mágicas fueron "comprender el fenómeno anime" y el contexto era la visualización del clásico de Mamoru Oshii, Ghost in the shell, a los que otros contestaron con más recomendaciones de anime y yo ofrecí también algún que otro aporte pero después escribí una ristra de comentarios tan larga que descubrí en una ocasión que no se pueden publicar comentarios de más de 8000 letras en FB. Así que tuve que dividir los comentarios un poco más.

Después he pensado que sería una pena que se perdiera esa respuesta en la hermética plataforma de Facebook así que la copiado y pegado aquí para disfrute de más interesados casuales en comprender el fenómeno anime.

Es probable que en otro momento o a otras personas según su grado de conocimiento les hubiera contestado otra cosa omitiendo cosas que ya sabrán o añadido más detalles pero esto es lo que ha salido ahora, tecleado sobre la marcha en facebook, con muy pocas correcciones:

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Para "comprender el fenómeno anime" hay que saber del padre del anime, y también bautizado como "dios del manga" (apelativo que le gustó cuando preguntó a un periodista qué era él si a Shotarō Ishinomori lo llamaba el "rey del manga"): Osamu Tezuka. Que murió con la era Showa, en 1989.

Se sabe mucho de él como creador de Astroboy, Kimba(plagiado por Disney para su rey leon; aunque dicen las lenguas apócrifas que a Tezuka le gustaba tanto Bambi, que los ojazos que se ven hoy día en muchos manga son consecuencia directa de ello), Metrópolis(se basó en el cartel de la película alemana sin verla), Fenix, Oda a Kirihito o Adolf y otros manga. No fue el más prolífico de todos los mangaka(pero estuvo cerca) y literalmente murió sin parar de dibujar.

Pero no se sabe tanto de Tezuka como padre del fenomeno moderno del Anime:
Para llevar a la televisión de forma más económica que las producciones que venían de EEUU creó la productora "Mushi Production" haciendo series cuyos capítulos duran unos 25 minutos a ritmo semanal. Aprovechando trucos como reducir los 10 ó 12 multiplicados por dos frames de Disney a como 6 fps repitiendo cuatro veces los fotogramas y otros recursos de "animación limitada" que ayudan a contar más historia con menos animación. 😃 Por ejemplo: Esos planos congelados que se mueven en una panorámica mientras se escucha el pensamiento interior del personaje.

Mushi Production en 1962 empezó produciendo anime de Astroboy (鉄腕アトム - Tetsuwan Atom - Atom BrazodeAcero), y series como Dororo (mientras publicaba el manga correspondiente). La productora también produjo "Ashita no Joe" (El Joe del mañana) que supuso una revolución en un Japón convulso en esa época donde las revueltas juveniles eran tan comunes en todo el mundo. Y, quizás algo atenuado por la cultura japonesa, también había quien tomaba Ashita no Joe de inspiración para su propia rebelión.

Desde varias décadas antes ya funcionaba la mítica Toei Animation unos estudios que han hecho también Astroboy junto a Tezuka, y fueron responsables desde Candy, Candy o Calimero a Mazinger Z y cada vez un chorro mayor de series y películas de animación. En progresión geométrica. Muchas series españolas o europeas de dibujos animados que vimos de jóvenes se encargaban precisamente a este y otros estudios japoneses. Willy Fog, Dartacan, etc. O Sherlock Holmes (donde trabajó dentro de Toei, Hayao Miyazaki).

Tras la muerte de Tezuka, había un enorme legado de creadores coetaneos de Osamu y siguientes generaciones que admiraban su trabajo y fueron influenciados y a su vez se convirtieron también en creadores de otras tendencias dentro del manga y anime.

La parte negativa del legado de Tezuka siempre conviene recordarla es que mientras el consumidor recibe más y más contenidos que compiten entre sí en diferentes canales los mangaka o los técnicos de animación tienen desde entonces y hasta hoy en día una enorme presión de trabajo, con prácticamente cero vacaciones (si ya tienen bastante poca cultura de dejar de trabajar en Japón, aunque tienen más días festivos al año que en España). Trabajan sin descanso y algunos mueren de exceso de trabajo en este y otros sectores.

No hace mucho del caso en que un trabajador de Studio 4ºC denunció al estudio por no pagarle horas extra. (Estudio que admiro desde Tekkonkinkreet, basado en manga de Taiyō Matsumoto pero dirigida por famoso especialista americano de Hollywood afincado en Japón)

Debieron invertir una ingente cantidad de horas para hacer el peliculón "Kaijū no kodomo" (海獣の子供 - Los niños del mar); Con música del habitual de Ghibli, Joe Hisaishi. Disponible con subs en Rakuten TV y otras plataformas (quizás sólo doblado). No se sabe el presupuesto pero se tardó años en hacerla experimentando muchas nuevas técnicas de animación y es muy probable que haya sido incluso más cara que la que tiene el récord, la última película de Isao Takahata(La tumba de las luciérnagas) que hizo antes de morir: "El cuento de la princesa Kaguya", basada en un cuento clásico japonés, donde la princesa que viene de la luna inevitablemente tiene que marcharse al final y olvidar tras conocer las alegrías y las penas de vivir en el mundo, aplicó una vieja técnica con la que había experimentado en -Pompoko-(me equivoco) en Mis vecinos los Yamada y metió un número récord de planos para el estudio Ghibli. Siendo hasta la fecha la más cara conocida de la historia de la animación.

El fenómeno del anime fuera de Japón no es algo muy nuevo. Dado que en el manga y anime se suele reflejar mucho del Japón actual o del pasado, de su cultura y sus costumbres. Muchos extranjeros, no japoneses, que nos fijamos en el anime somos unos simples orientalistas. Gente fascinada por Japón o alguna parte de su cultura. O, con el apelativo despectivo para los que les gusta anime y manga sólo porque es japonés, y no profundizan mucho, pero algunos ya lo tomamos como apelativo cariñoso, muchos somos un poco Weeabos. https://www.urbandictionary.com/define.php?term=weeabo

El orientalismo ha existido desde antes de Van Gogh. Porque un país que estuvo encerrado al resto del mundo(matando a quien se colase o no dejando volver a quien se fuese; por culpa de un sevillano creo. [...] jeje.) durante más de dos siglos al mundo exterior hasta mediados del siglo XIX, despertaba gran interés por su cultura; donde se creaba ya por entonces muchas formas únicas de arte y entretenimiento, novelas, teatro de estilo kabuki, noh, pintura o los ukiyo-e, que aunque los extranjeros veamos esos dibujos hoy día como una antigüedad valiosa, eran el equivalente al manga barato para la plebe de la época.

Los fans del anime occidentales, auto denominados otaku, han tenido sus eventos, congresos y ferias donde hacen sus números de cosplay, disfrazándose de sus personajes favoritos, ya desde los tiempos de Saint Seiya(Caballeros del Zodiaco) o Sailor Moon en los años 90s. Lo que pasa que el fenómeno era mayor en países como USA, Francia, Italia o Alemania. Y aunque en España, gracias a Dragon Ball hubo también una fiebre de fans in crescendo; creo que fue más diluida por no estar el país más cohesionado y sólo emitirse en algunas televisiones autonómicas a distintos ritmos.

(veasé el documental Songokumania  )



Volviendo a Japón. En los comienzos de los 80s, ya tenían otakus de los de verdad; una legión de admiradores de personajes dibujados en papel, que contaban con congresos multitudinarios, donde también se hace cosplay, y presentaciones de obras pero en Japón se concentran especialmente creadores de dōjinshis en congresos como el Comiket desde 1975.
同人誌 (doujinshi; Es decir, fanzines. Literalmente: revista auto-publicada).

Cada año se hacen dos eventos del Comiket, y alguna edición especial extra en ocasiones, que sirve de vivero donde no hay apenas presencia de creadores profesionales o estudios comerciales y acuden miles de expositores creadores aficionados, que normalmente aún están estudiando en la universidad. No únicamente venden sus manga de 20, 30 ó 40 páginas por entre 500 y 1000 yenes sino que también exponen otras obras "dōjin" como música autopublicada, anime o videojuegos.

Es un evento con entrada gratuita que en los 3 días que suele durar recibe la friolera de 600.000 visitantes.

Sería tontería para las editoriales y estudios no ojear este vivero y de aquí han salido muchas obras cuyos derechos se han comprado y se han producido más tarde con medios profesionales. Las mangakas Clamp, autoras de Sakura, cazadora de cartas, o artífices del diseño de personajes de Code Geass(netflix disponible), vienen de este mundo doujin. Por ejemplo.
Mundo que es en gran porcentaje parodia de obras de manga-anime famosas. Y puede que en torno a un 80% en versión hentai. (Iban a ir 600.000 personas en tres días si no? jeje)
Pero es un mundo que tiene también un gran mercado; con varias franquicias de tiendas por las principales ciudades de Japón que venden productos del mercado de la autopublicación. Y personalidades. Que son como estrellas. Que los fans siguen como idols. Porque realmente son creadores como la copa de un pino. Podríamos decir que más que amateurs simplemente son "indies". Como cortometrajistas en modo guerrilla. Pero mucho mejor vistos.

Tanto que los contratan para producciones comerciales con sus nombres en los créditos, para hacer música o guión. Y siguen publicando de vez en cuando en formato doujin.

De este mundo, como estudiantes universitarios, (y entramos ya en la parte final), vinieron los del estudio de animación Gainax. Artífices de Evangelion (en los 90s; con una última película de la saga próxima a estrenarse en 2021-o quizás el año que viene si la pandemia no da tregua-). Evangelion inauguró un estilo de "anime progresivo" por tratar temas filosóficos profundos y ser material un poco menos ecléctico de lo habitual. La cabeza prodigiosa de Hideaki Anno parió una historia con robots gigantes, inspirados en el Gundam de finales de los 70s, pero con un twist apocalípicico con intrigas políticas, religiosas y familiares para una de sus series más famosas (disponible en Netflix pero sin la música Fly me to the moon en distinta versión cantada para cada episodio porque Netflix España y cualquier Netflix de fuera de Japón no logró los derechos de estas músicas de Evangelion).

Los chavales de Gainax (que también inventaron el gainaxing [...]) eran otakus en grado sumo; en el 81 hicieron en Super 8 una animación que se ha quedado en el recuerdo para un congreso de Ciencia Ficción de todos los temas que gustaban en la época, que se celebraba en Ōsaka, Daicon III; cuando todavía eran estudiantes. Y en 1983, hicieron otra animación aún más épica para el congreso Daicon IV. (Juego de palabras entre un tipo de nabo parecido a una zanahoria blanca japonesa "daicon" y la expresión abreviada de Gran Congreso)


https://www.youtube.com/watch?v=hHGtmtW8sSk


El anime se empezó a diversificar poco a poco. No sólo creandose series para tv de espíritu competitivo "shōnen-piños" o deportivas de competiciones tipo Campeones(Captain Tsubasa) o Dragon Ball. Sino también de estilos mas próximos al cine actual con Death Note (37 episodios. disponibles en Netflix. No ver la película producida por Netflix de carne y hueso. Estoy seguro que es un insulto a la obra) donde se mezcla una historia detectivesca con protagonista no necesariamente bueno, y antagonista tampoco y un toque de fantasía. Esa serie fue un detonante del interés en el manga y anime para otros y para mí en su época (2006/2007). Otras series populares de por entonces fueron La Melancolía de Haruhi Suzumiya, Lucky Star, Elfen Lied(2004), "Higurashi no naku koro ni (2006, 2007, 2009, 2011, 2013, 2020/21". A mí en particular me gustó Instituto Ouran Host Club(2006). Y soy un incondicional de Higurashi; obra de misterio / suspense con un toque sugestionado de gore no explícito, donde el espectador debe atar cabos y averiguar si el asesino fue el mayordomo, o la miko del templo; con fantasía ambientada en un eterno año 83 de una aldea rural en medio del bucólico escenario de los Alpes Japoneses. (Y música de Kenji Kawai, Ghost in the Shell)

Luego vinieron éxitos como Madoka Magica(2011, 12 episodios; en netflix. Más películas y spin-off de 13 episodios de 2020), que dió una vuelta de tuerca al género de Magical Girls (魔法少女 Maho Shōjo). Creando un mundo oscuro, con unos carteles publicitarios engañosos, en un tipo de historia donde generalmente se termina con finales complacientes.

En la actualidad lo que lo está petando atrayendo más legiones de otakus, obviando éxitos eternos como Naruto, One Piece, Fairy Tail y otros títulos editados por la revista de la editorial Shueisha, Shōnen Jump, es la historia publicada por la editorial Kōdansha: Ataque a los Titanes, Shingeki No Kyojin. Donde un chaval que vive entre las murallas de una aldea que protegen a los últimos supervivientes del mundo de unos seres gigantes, que viven tras las murallas, y se comen a las personas pierde a su madre devorada por un titán cuando uno de dimensiones colosales nunca visto antes derriba la muralla de una patada. El manga se publica desde 2009 y terminará el 9 de abril de 2021, y actualmente se emite la cuarta y última temporada del anime cada semana hasta marzo de este año. (Disponible el mismo día que se estrena en Japón en la web de Selecta-Vision, bajo registro gratuito. Pero hay que verse las tres temporadas anteriores; que en realidad son cuatro.)

Cuando empezó el anime en 2013 las colas para comprar el manga en FNAC eran kilométricas. Yo he llegado a ver una cajera reconociendo al cliente de delante que se llevaba un buen taco de tomos del manga que también estaba enganchada al anime.

Y es que el anime tiene sobre todo un entramado comercial que quizás sea un nicho. Hecho por gente a la que le gusta el anime para gente a la que le gusta el anime. Pero si te gusta una obra es muy difícil que no haya otra con alguna relación argumental, o de estilo o de creadores. O incluso los dobladores y actrices de doblaje conocidos como seiyū 声優 (literalmente: actor/actriz de voz) que son también talentosos y admirados por muchos otaku. A veces a niveles psicopáticos. Alguna seiyū se llevó amenazas de algún pirado otaku japonés cuando dijo que se retiraba.

En manga y anime se divide por demografías. Que a veces se confunde con el género. Pero ni están limitadas a una edad o género del lector o espectador por ser pensadas inicialmente para un mercado, ni la demografía determina el género de la obra hoy día.

Demografía:
- Kodomo (niños pequeños): Pokemon, Yokai Watch, Digimon

- Shōnen (chicos) La más popular. Entran ahí desde Dragon Ball a One Piece. Y por supuesto también hay chicas aficionadas a esas obras.

- Shōjo (chicas) La historia del manga shōjo ha legado mucho lenguaje que se usa hoy día en todo tipo de manga. Tiene distintas subclasificaciones pero aquí entran manga como Candy, Candy, Nana o incluso Code Geass.

- Josei 女性 (chicas adultas jóvenes): Nodame Cantabile, Osomatsu-san

- Seinen 青年 (chicos adultos jóvenes): Berserk, Gantz, Ghost in the shell(manga), El Bosque del piano, Thermae Romae (no confundir con Seinen 成年, que sería orientado a "adultos" en "ese" sentido)

Y en géneros hay de todo. Mi preferido el humor de vivencias, y en especial el editado en formato "yon-koma" que es el típico manga de cuatro viñetas; como las tiras de Garfield o los periódicos. Animes populares de esta vertiente son: Azumanga Daioh, Lucky Star (ésta, con referencias al mundo otaku difíciles de entender si no estás algo metido en el mundillo; solo superadas por el absurdo de...), Pop Team Epic(Poputepipikku), y Nichijou.

Si hay un manga de éxito, o una novela ligera, se hace el anime y más manga. Se hace la obra de teatro. Y el musical. Se edita en dvd y bluray. Se hace el dorama(serie de acción real), o la película de acción real. Se hacen merchandising, pósters, figuras (también hay congresos de eso), muñequitos, pegatinas, pegatinas gigantes para decorar el coche (itasha), fundas de almohada para estrujar a tu personaje o "personaja" favorita, etc.

El fenómeno otaku del anime es ante todo un negocio. Pero no está carente de arte.

FIN.

Como corolario quería aportar otras publicaciones de este blog donde he hablado del mismo tema probablemente mejor escritas y más meditadas.

Lo que distingue al anime (2013)

Día TLQM del orgullo otaku (2010)

Anime para los que no ven anime (2014)

Etiqueta anime de todo el blog.

 

Y también es más que interesante esta tesis de Daniel Villa Gracia por si os supo a poco, de más de 500 páginas donde se explica cómo se adapta un manga a un anime: 

Relaciones formales entre el cómic japonés contemporáneo y su adaptación audiovisual animada


viernes, 22 de enero de 2021

El Monte Fuji (parte 3); O ¿por qué subí el Fuji?

Ha pasado más tiempo del que pretendía desde que escribí las entradas del blog relatando mi subida al Monte Fuji parte 1 y parte 2. (Han pasado más de 5 años desde que escribí esos artículos. Disculpa si soy algo redundante al volver a contar partes de la experiencia de subida.)

Ha sido una larga "go-busata" en toda regla. Pero voy a pagar la deuda conmigo mismo y con todos los que tenían interés en leer esto ahora para explicar por qué subí el Monte Fuji pese a ser bastante flojo o negado en los deportes y cualquier esfuerzo físico algo elevado.

Y también explicaré, para los que quieran subirlo cuando vuelva a ser posible, qué habría preparado mejor antes de subirlo sabiendo lo que sé ahora.

A las 5 de la mañana, hora de Japón, del 20 de agosto de 2015 alcancé en solitario con ojos algo apesumbrados, con una mezcla de sensación de éxito y fracaso la cumbre del Monte Fuji.

Éxito porque llegué a lo más alto de Japón como había previsto.

Fracaso porque a esa hora debía empezar a verse el amanecer, el Go-raikō, pero todo el Monte Fuji estaba cubierto por una gran nube neblinosa que calaba hasta los huesos, literalmente (como ya expliqué en las entradas del blog), que impidió ver el sol hasta muchas horas después, justo cuando bajé de la montaña.

En mi modesto entrenamiento, unos meses antes subí a la cumbre del Moncayo, que está a unos 2300 metros de altitud al sur de Navarra, ya en Aragón no muy lejos de Tarazona, a unos 48 kilómetros pero como es carretera comarcal y un trozo de montaña cuesta una hora llegar en coche desde donde yo vivo.

En 2015, con 41 años, con la cantidad de veces que había visitado el lugar de excursión y a comidas familiares, aún no había subido a la cumbre(ni esa, ni de ninguna otra montaña a pie) de esa cercana sierra de tres pequeños picos. Que terminan más o menos(2314m) a la misma altura por la que se empieza a subir el Monte Fuji en Japón(~2300m) hasta la cumbre en los 3776 metros.

Cuando alcancé la cumbre del Moncayo, que por entonces se me antojó difícil y agotadora desde 1621 metros de altitud, tuve un típico episodio de euforia al alcanzar la parte alta tras superar el ascenso a lo alto de la peña del Moncayo, junto a la hoya de San Miguel al atisbar la cumbre tras el suave trayecto de bajada y subida, ya superada la parte dura de escalada.

Pero al llegar a esos 3776 metros del Fuji no lo fue tanto. El tiempo no acompañaba. Y desde luego aprendí que lo del Moncayo era un juego de niños. Aunque no deja de ser una montaña peligrosa porque no está tan bien acondicionada. Y ha habido gente que se ha perdido o tenido accidentes fatales pese a ser mucho más modesta que el Monte Fuji.

En Japón alcancé los 3776 metros de altura; aproximadamente. Porque no llegué a subir a la cumbre de la cumbre dando la vuelta a todo el cráter del volcán. Pero al pasarme de largo de la Oficina de Correos siguiendo el sentido horario desde la llegada a la cumbre por la ruta Yoshida, casi estuve a los pies de la última rampa que lleva a la cumbre final. Me quedé a unos 5 ó 10 minutos del observatorio meteorológico donde está. Y lo vi a simple vista. Entonces di la vuelta y vi la Oficina de Correos.

Por eso subí el Monte Fuji, para envíar postales desde la cumbre del Monte Fuji.

Y es que la comunicación, sea por medios escritos, audiovisuales, o electrónicos siempre ha sido una de mis pasiones.

Ese día no hacía mucho viento. Aunque a esa altura sí hacía bastante fresco sobre todo durante el último tramo de ascenso. Una vez arriba, las nubes con llovizna y la falta de obstáculos, o quizás la presencia de ellos; porque no es una cumbre lo que se dice llana, hacía que no hiciera tanto viento ni excesivo frío una vez en la cumbre, aquel día.

En mis entrenamientos por mi ciudad durante el invierno en algunas partes poco urbanizadas llegué a enfrentarme a rachas de viento más duras que las que tuve en el Monte Fuji. Próximas a 60 Km./h. Y solía andar con una máscara anti viento en esas ocasiones. En el Fuji sólo necesité ponermela temporalmente los últimos minutos de ascenso. Por el intenso frío que se disipó al llegar arriba del todo.

Agosto en Japón es cálido pero las leyes de la física hacen que hasta cierta altura haya 6ºC menos por cada 1000 metros de ascenso sobre el nivel del mar. Y las 5 de la madrugada; que si lo trasladamos al modo de pensar de un español peninsular, que no usa la hora solar, serían como las 7 de la mañana en verano, y aún no son horas precisamente cálidas.

Otra razón por la que subí el Monte Fuji era simplemente mejorar la experiencia del primer viaje a Japón. Poder decir que en mi segundo viaje hice algo que iba más allá de lo que hice en el anterior y poder decir que "he estado en lo más alto de Japón".

Llevando ya 3 años estudiando japonés en clases presenciales con mi profe de japonés y el libro de texto "Minna no nihongo" lo de visitar el Monte Fuji era también algo bastante recurrente. Se habla de ese monte como un símbolo, casi como un ser vivo. Sagrado. Subirlo es "casi" una religión. Desde 2013 es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Y luego está el dicho que probablemente me impulsó más aún de:

富士山に「一度も登らぬ馬鹿、二度登る馬鹿」

(ふじさんに「いちどものぼらぬばか、にどのぼるばか」)

-El Fuji "Si no lo subes una vez, tonto; si lo subes dos veces, tonto".-

A mí el MediaMarkt me podría vender cualquier cosa con su slogan... porque "yo no soy tonto". jaja.

No obstante sé de gente que lo ha subido incluso tres veces.

Y aún me planteo quitarme esa espinita algún día de no ver el go-raikō y llegar a la cumbre de la cumbre. Aunque uno ya está un poco mayor. A 3 años y poco de alcanzar el medio siglo de vida a mis espaldas.

Otra razón por la que subí el Fuji fue ver dos o tres blogs donde otros han contado su experiencia de subir el Fuji. También soy muy de "culo veo, culo quiero". Jaja.

Por ejemplo el blog de Ikusuki. Que veo que subió el Fuji en 2017 una segunda vez.

Y estoy seguro, por mucho que diga el dicho, que Ikusuki tampoco es tonto. Jeje.

En mis preparativos todo eran dudas. Miraba en Google Streetview para hacerme una idea de cómo es la ruta Yoshida. Que alguien subió y bajó el monte entero con ese trasto de cámara de Google encima para que podamos subirlo virtualmente en 360º desde la comodidad del hogar.

Ver el anime Yama no susume / Encouragement of Climb es una de las cosas que pude hacer y no hice hasta después de subir el Monte Fuji aún sabiendo de antemano que en la serie cobraba bastante protagonismo.

La primera temporada son episodios muy breves de apenas 3 minutos. Donde se cuenta la historia de unas chicas a las que les da por subir montañas de Japón (con las que hay).

La segunda temporada es más parecida a un anime completo; Aunque cada capítulo dura unos 12 minutos. La mitad de lo normal. Pero se dedican tres capítulos completos (9, 10 y 11) al primer ascenso de las protagonistas al Monte Fuji. Que posteriormente he visto varias veces rememorando mi propia experiencia.

Y digo primer ascenso porque en el manga ya ha habido un segundo ascenso. Aunque en las tres temporadas producidas hasta el momento del anime aún no han llegado esos capítulos.

Es una serie de vivencias sin grandes dramas, con toque comédico y lleno de consejos para la escalada casual. Y paisajes reflejados con mucha fidelidad. Y la atmósfera. El sonido al llegar a la cumbre parece sacado de allí mismo.

No me resulta tan realista el paso del tiempo. Se resume en exceso todo el agotador esfuerzo que hay que hacer. Os aseguro que el Monte Fuji no se sube en 12 ni en 24 minutos y mucho menos se termina de bajar en 36.

La ficción animada tiene estas limitaciones; o si no tendrían que hacer capítulos de cuatro horas y media.

Ver la segunda temporada completa es muy recomendable. No sólo los capítulos del Fuji sino también los anteriores porque se explican qué preparativos se hacen. Y se explica mejor (mini-spoiler) porque fracasa una de ellas en su primer intento de alcanzar la cumbre. Es quizás la parte más emotiva y que aunque yo no fracasé si empatizo bastante con ese momento por no lograr del todo ver el amanecer que he visto en tantas fotos y vídeos. Qué quizás se podía planificar mejor con algún día de margen para encontrar el día óptimo por la previsión del tiempo. Aunque que el Fuji esté cubierto de nubes es una constante del universo. Pero que lo estuviera arriba del todo toda la tarde, noche y toda la mañana ya fue mala suerte.

Seguro que de ver el anime antes, habría corregido más de uno de mis errores. Como ir desde Kioto.

El viaje desde Kioto en tren es largo. Y más aún si tomas desde Shizuoka el tren paisajístico Wideview Fujikawa. Que recorre la ladera oeste del Monte Fuji bastante más despacio que lo que tarda el tren bala en llegar a Yokohama o un lugar cercano donde tomar autobuses que te llevan directos a la estación de inicio del ascenso del Fuji al final de la "Subaru Line", o Quinta estación. O trenes que llegan con agilidad a Ōtsuki donde se toma una línea privada de tren turístico hasta Fuji-Yoshida.

En mi primer viaje, en 2011, ya había ido en un tren Wideview y el paisaje era precioso en otoño en los valles de los Alpes japoneses por Hida. Pero esta parte del Fuji, con un río medio seco, en verano de 2015 era fea. De no ser porque por primera vez miré al Fuji de frente, o de costado, y hasta ese momento no lo había visto tan cerca y ahí es donde me di cuenta de que me estaba metiendo en un buen berenjenal. ¡Lo grande qué es; el joído!

Para el tema de provisiones improvisé un poco. Más o menos tenía idea de ir al pueblo cercano y buscar un super que había visto en algún ascenso de otros reportajes en televisión. Curiosamente, la tarde-noche anterior la pasé en una sala de estar de un albergue de Kioto escribiendo las postales que me quedaba por escribir para envíar desde la cumbre del Fuji y en la TV japonesa emitían en ese momento un programa donde entrevistaban a extranjeros que subían al Fuji.

-「明日私も登ります。」- le dije a uno que entró a la sala y también vio el programa.

Lo que encontré por los alrededores de Fuji-Yoshida era más bien una drugstore con alguna que otra cosa de picoteo, y de beber como aguas, Pocari sweat(para probar) y también compré Aquarius que tenía unos envases más prácticos para la escalada al ser ligeros y comprimibles totalmente para no tirar nada en la montaña. 絶対。Y tuve que caminar bastante tanto al ir como al volver a la estación de tren donde tomaría el autobús a la Quinta Estación del Fuji. En la estación de tren, antes de ir a por las provisiones, comí un buen udón con extra de huevo duro casi como única comida importante para toda la aventura; Nada de arroces que el arroz y subir montañas me dijeron que estriñe.

La aventura la haría en dos fases. Como hacen la mayoría de japoneses sensatos.

Hay otros "locos" que lo suben de un tirón. Y también hay un cartel bien grande en el comienzo del ascenso de verdad, en la Sexta Estación, que habla de la estadística de personas que fracasan acabando heridas, con mal de altura o algo peor al intentar subir de un tirón. Más de 1 de cada 10 de los que hacen este "bullet climbing" no lo logra y se tiene que volver al ponerse malos. El 14%. Los que lo suben con normalidad, descansando, tampoco son pocos los que fracasan pero son muchos menos, 5%.

Por la ruta Yoshida cada 10 minutos (que parecen 40) hay algún refugio donde se puede comprar comidas, bebidas y sellar tu paso por cada estación al fuego bastones de madera que se compran en la quinta estación. No son unos bastones muy prácticos para apoyarse en una escalada pero pueden ser un recuerdo especial si se está dispuesto a acarrear con ellos. También tiene alojamiento que cuesta como un hotel algo caro (como 9000 yen, por entonces) pero con la comodidad de un camping de literas. Vamos, lo que viene siendo un refugio de montaña. No está permitido descansar en el interior; si no es alojándose en sus literas a la hora de dormir. Pero hay algunos bancos en los exteriores de las cabañas.

Además se sabe que hay cerca uno de estos refugios porque las letrinas y aseo que tienen en el exterior, que son de pago, con una hucha para echar unas monedas que sirven para su limpieza, se huelen a cierta distancia. Un olor a váter sin canalizar que es difícil ignorar.

El Monte Fuji es subido durante la temporada de algo menos de tres meses de verano por más de 300.000 personas cada año. Eso son muchos miles de personas al día. Y es probablemente la montaña más concurrida del mundo. No en vano está bastante bien señalizada y con ciertas comodidades que no se ven en otras montañas que hasta un niño podría subir; con equipamiento y guía adecuados. Y de hecho subían.

Fuera de esa época no se puede subir sin un permiso y equipamiento especial porque está cubierta de nieve. Incluso en verano es posible ver nieve en algunas partes de la cumbre.

Yo subí con una pequeña mochila, con mi cámara de fotos DSLR que no saqué de la mochila en todo el ascenso ni descenso por temor a que se estropease con la niebla y llovizna que se echó encima pronto.

Cuando subí el Moncayo decidí que no me llevaría la cámara para ir más ligero. Pero unos días después intentando hacer una foto de la Luna con el móvil cambié de opinión. Fue un error. Por mucho que te guste hacer fotos. Y aunque las vistas desde tan arriba puedan ser espectaculares (si no hay nubes) es mejor estar descansados y disfrutarlo; que no trabajar más de la cuenta por una imagen fija que puedes sacar con algo más ligero que una cámara completa como la del móvil. Hice más esfuerzo para nada. Además con tanta gente subiendo el Fuji cada año, hay fotos del lugar a mansalva. Y mejor que fotos; vuelos con drone en 4K espectaculares.

Eso sí, tomar fotos con el móvil y geolocalizarlas viene bien para tener un diario de la experiencia. Por si acaso usad un móvil que aguante bien el agua. A la bajada por si acaso yo no lo saqué para nada, para evitar que se estropease. 

Además prácticamente en toda la ruta Yoshida hay Wifi y red de datos 4G para retransmitir en directo con Periscope o similares. Aunque es mejor grabarlo localmente porque cuando lo usé yo la app corrompía los vídeos y los archivos de la nube desaparecen. Aún así un fragmento de lo que transmití sí que se salvó.

Lo último que incorporé a mi equipo de escalada fue un bastón plegable. Que ya tenía previsto comprar desde que subí el Moncayo "a pelo"; Sin nada donde apoyarme y poder descansar. Y envidié mucho el bastón del amigo que me acompañó.

Dos bastones tampoco habrían venido mal a la bajada del Fuji. Lo compré junto con un conocido con el que quedé en Kioto en una tienda de deportes que encontramos cerca de Karasu(el centro más comercial) y estaba rebajado de precio.

Empecé a entrenar en invierno de 2014/15 cuando mi aguante caminando, a aprox. 250 metros de altitud sobre el nivel del mar que tiene mi ciudad, apenas pasaba de 20 ó 22 minutos. Y decidí ir incrementando ese aguante a razón de un minuto diario, más o menos, hasta alcanzar paseos constantes de 90 minutos sin detenerme.

Hice un cálculo de que ese sería el tiempo máximo que me llevaría recorrer en la ruta Yoshida del Monte Fuji el tramo más largo entre refugio y refugio. Lo cual fue una asunción estúpida. Porque primero no se tarda tanto. Y segundo, puedes, y de hecho deberás descansar en cualquier momento que te lo pida el cuerpo.

A partir de los 2500 metros o poco más de altitud en el Fuji, la atmósfera es más ligera, con menos oxígeno; aunque no notas nada normalmente, si no te da mal de altura. Un esfuerzo simple como caminar se vuelve algo cansado como si estuvieras corriendo.

Uno de los truquitos que deduje eran necesarios y luego vi explicado en el anime de Yama no susume, era hacer respiraciones profundas. Inspirar y expirar. Yo lo hacía parando a respirar así, especialmente entre séptima y octava estación, unas cuantas veces. Cada 10 pasos tan solo; A veces.

Otra cosa que también me dio mucho ánimo fue escuchar música con los auriculares desde el móvil durante el ascenso.

Lo que más me enfadaba era llegar a un refugio después de haber pasado la séptima estación y el nuevo refugio, tras tanto esfuerzo, también era parte de la séptima estación. Daba sensación de que no habías avanzado nada

Uno tras otros, seguían siendo la séptima estación que tanto cuesta llegar y luego se hace más "cuesta arriba" y luego varias octava, y hay estaciones y media también.

Es como ese que te dice -cuento hasta diez- Y al llegar a 8, empieza contando en fracciones... -8 y medio, 9, 9 y tres cuartos...-

En "Yama no susume" se explica que aunque en Japón se tiene tendencia a dividir todo en partes proporcionales de 10%. Las 10 estaciones en las que está dividida la ruta desde el pie del Monte Fuji a la cumbre no son exactamente una distancia equidistante, sino que están ordenadas según el grado de dificultad de ir de una hasta a la otra. Así pues ir de la 5ª a la 6ª estación es pan comido. 20 minutos me costó; en ese punto todos dicen... -bah! Esto está hecho en un pis pas-.

De la 6ª a la 7ª estación es ya la "real thing". Más duro. De la 7ª a la 8ª es doble de duro que la 6ª a la 7ª estación. Y progresivamente es cada vez más difícil.

Antes de subir el Moncayo y casi terminando el invierno me hicieron una intervención en quirófano local, porque después de dos años sin verme el dermatólogo de la seguridad social me citó y decidió que una "peca" o nevus de mi cintura debía ser extirpada por sospechosa; pues todos los manuales indican que esa zona es "peligrosa". Finalmente fue benigna pero la intervención suspendió mi entrenamiento. Y me tuvo como mes y medio a dique seco de sobre-esfuerzos por el post-operatorio con la tara añadida de haber engordado un poco por consejo médico para la operación.

Así que todo lo entrenado no sirvió para mejorar mucho mi forma física de ratón de biblioteca pero al menos sí pude estar preparado para largas caminatas. Al aprender trucos como llevar doble calcetín o una crema especial que evita las rozaduras en los pies. Que ya tuve en los primeros paseos de menos de 30 minutos. Ja.

Otra cosa que no había comentado, este mismo dermatólogo me diagnosticó años atrás un tipo de patología ungueal en las uñas de mis pies que me hacen difícil tomar ciertas posturas como ponerme de puntillas o agacharme.

Ya digo que soy un negado para esfuerzos físicos. No obstante cuando los tengo que hacer los hago procurando adoptar la postura más cómoda.

Y si eso no fuera suficiente antes de cumplir los 18 un traumatólogo redactó un informe explicando que tengo una cadera más alta que la otra, o malformación congénita, es decir que nací con una pierna algo más corta que la otra y el pie algo cavo; Y en Pamplona médicos militares pudieron comprobar también cuando me llamaron para examinarme ante las alegaciones que me declararon exento del servicio militar.

El informe básicamente decía que me canso al andar demasiado. Y no hizo falta explicar más.

Dicho todo esto: ¡¿Cómo se me ocurre hacer un paseo de 7 kilómetros de subida y unos 7 más de bajada, a una altitud que deja literalmente casi sin aliento?!

La montaña no es desconocida para mí. De pequeño he viajado en varias ocasiones al Pirineo y hasta a las Dolomitas. Y aunque esquiar sólo lo hice una vez en Italia con un pariente que me dio una sóla lección patatera de esquí mientras subíamos en el teleférico, con resultado de cara llena de nieve mientras bajaba sin control de culo y al recuperar el control no querer volver a probar nunca más.

Sí que en el Pirineo usaba mi trineo de peque. -Oh! Creo que voy a gritar "Rosebud" en cualquier momento. Jaja.- Y en general he viajado bastante a lugares altos.

Así que, como ya he dicho, quería mandar postales. La oficina de Correos de la cumbre sólo funciona durante el verano. Y todas las cartas enviadas desde ahí llevan matasellos de "La cumbre del Monte Fuji".

Y si me propongo algo no me importan mis limitaciones. Procuro salvarlas como sea.

Cuando inicié el ascenso eran las cuatro de la tarde y en torno a cinco horas más tarde alcancé la Octava Estación Original, como a una hora más de ascenso desde la Octava Estación. Tras dormir hasta las dos de la madrugada, recoger, reponer fuerzas e ir al baño, en torno a las tres de la madrugada con la linterna a batería atada de cabeza retomé el ascenso hasta la décima estación, o cumbre que costó dos horas más. El descenso fue cosa de unas 4 horas. Parando muchísimas veces con la lengua fuera por la falta de oxígeno, supongo, sobre el bastón.

La gente que bajaba me veía al pasar apoyado y me preguntaban si estaba bien. "Tsukareta" (cansado, decía). A veces adelantaba yo a gente y otras me adelantaban a mí, mientras experimentaba el mejor modo de bajar y bajar y bajar por ese camino interminable. En el que no hay ni refugios, ni baños, ni nada de nada. 

Si tienes ganas de ir al baño, mejor ve antes de empezar a bajar de la cumbre. Aunque te dé pereza recorrer los metros que hay hasta los puestos, templo y refugio desde la ruta de bajada a cerca de la llegada de la ruta de ascenso.

Y si tienes fuerzas extra, mucha gente se da un paseo alrededor de todo el cráter. Algo que puede costar como mínimo 40 minutos o una hora. Si no te paras. Quizás dos. Yo no tenía plan de dar la vuelta al cráter porque al planificarlo me pareció peligroso. Especialmente las imágenes que vi en el Google Streetview de la parte oeste del cráter.

Aunque toda la ruta del ascenso está delimitada con unas cadenas, que no hay que tocar, pues no son ganchos para escalar, pero confieso que alguna vez las toqué y seguro que no fui el único, en la cumbre pese a que no hay muchas opciones para desviarse del cráter es más complicado orientarse. Faltan referencias visuales y no hay cadenas que delimiten el camino. Al llegar es posible que haya algún letrero que muestre mapas del lugar que conviene estudiar bien antes de moverse si es la primera vez que se visita.

Tras varias horas descendiento un japonés fue el que me preguntó a mi al pasar -¿faltará mucho para llegar?.- -Ni idea.- Jaja. Se hace muy largo.

Entre mi ropa de montaña llevaba unos leotardos especiales para mantener las piernas calientes. Pantalón especial de nieve, impermeable (aún así la cartera de dentro acabó empapada por estar todo el rato dentro de una nube con agua tan fina que atraviesa todo.), calcetines, zapatillas deportivas convencionales(las que uso siempre en ciudad) sin cordones. De velcro. Camiseta térmica; Otra camiseta Midlayer; Un Jersey con cuello de cremallera; y softshell; todo del Decathlon, braga de cuello, gorro, gafas de sol, la linterna que usé, y otra de repuesto (que perdí por la litera del refugio).

Hice caso a un amigo sobre "lleva siempre el número de linternas que necesites más una"; Uno de los mejores consejos. Hay que tener en cuenta que para ver el amanecer, gran parte del ascenso se hace de noche. Así que una buena linterna de llevar a la cabeza o atada a la chaqueta con bastante batería es imprescindible. Pero si llevas alguna más de repuesto nunca está de más.

Eso sí. Hay que andar antentos. Y procurar siempre no perder ni una astilla de plástico por la montaña. Respetar la naturaleza. Y mantener todo limpio. Puede parecer poca cosa. Pero si multiplicamos esas "pocas cosas" por 300.000 escaladores las instituciones y asociaciones "ong" que se dedican a la conservación del Fuji recogen toneladas de desechos cada año.

También me llevé algunas cosas más. Faltó un impermeable especial para cuando hay nube. Tanto para cubrirse uno, como para cubrir la mochila. Y vi a otros escaladores usarlas. Todo acabó empapado. En la oficina de Correos vi ojiplático el estado de algunas postales que incluían sobre de papel, que llevaba en la mochila escritas dos noches antes, humedecidas. Y las agitaba nerviosamente mientras esperaba mi turno para entregarlas y sellar.

El calzado tampoco era el más apropiado para el descenso. Para el ascenso quizás sí. Porque aunque todo es bastante liso, hay partes que son de verdadera "escalada" con rocas que hay que salvar y subir para arriba sin resbalar. Al bajar, entre la humedad y la tierra se llenaron bastante de barro al arrastrarlas constantemente.

Además en el refugio, al despertarnos a las 2AM, nos recomendaban no subir por estar el suelo mojado por la lluvia. Aunque todo el mundo subía ya en la hora punta del ascenso, camino del no-"go-raikō". Aunque como era día de labor y ya había pasado el Obon no era de los días más concurridos. Pero esas dos horas de ascenso a la cumbre no cabía un alfiler entre la Hon Hachi GōMe y la cumbre.

Para reservar la plaza en el "hotel" Fujisan de la Octava Estación Original 本八合目 (que a veces traduzco equivocadamente como "Verdadera Octava Estación"; pero en realidad es que esta vieja octava estación se trasladó, o se creó otra nueva octava estación más abajo; quizás para repartir mejor el caudal de escaladores; Aún no he leído mucho acerca de este tema. ) pedí ayuda a mi profe que pudo contactar con ellos estando en Japón dado que la propia web, aunque llegué a usar un proxy que me permitía acceder, llegó un momento en que no dejaba hacer reservas desde fuera de Japón.

Curiosamente en la Octava Estación, más abajo, el simpático personal del refugio me ofrecía quedarme a dormir, sin reserva previa, oferta que tuve que rechazar pues ya tenía mi reserva más arriba. Y hubiera sido además más duro el ascenso desde tan abajo. Desde Hon-hachi-gōme fue cosa de dos horas a muy buen ritmo y no me cansé tanto como todo el ascenso anterior. Y además se iba en fila india, ya sin nadie adelantando a nadie y parando todo el mundo justo cuando tenía necesidad de descansar.

El poso de la experiencia se queda para siempre. Sólo hay dos tipos de personas en el mundo, los que han subido el Fuji una vez en su vida y los que no.

Hay una montaña en Tenerife que tiene muchas similitudes con el Monte Fuji, el Teide (casi la misma altura, también es un volcán aunque está en otra latitud quizás algo más cálida), pero los "escaladores" no tienen que hacer tanto esfuerzo porque allí hay teleférico. No obstante, al subir más deprisa, creo que es más frecuente la gente a la que le da mal de altura en aquella.

En el Monte Fuji leí que hace bastantes años hubo intención de poner teleférico pero un movimiento de interesados en su conservación juntó apoyos suficientes para impedirlo. Y creo que es mejor así. 

La experiencia te conecta con la naturaleza y con tu propio ser. No estoy hablando de milongas místicas ni espirituales pero sí te hace apreciar la inconmensurable grandeza de la naturaleza, alejado de la ciudad, y muchas comodidades salvo por las cabañas desperdigadas que ofrecen alimento y refugio del frío e inclemencias climáticas de las primeras horas de la noche; Y aprecias el valor de hacer las cosas con el esfuerzo de tus propios pies y manos ligeramente limitados por la atmósfera aligerada de oxígeno.

Los más vagos y pudientes pueden contratar unos burritos, que cuestan igual 40.000 yen o más, una burrada; según el trayecto a recorrer y que hay en la Quinta Estación y pueden ahorrar la caminata y escalada hasta la séptima estación; que es una ruta dura. Pero a partir de ahí hace falta mejor abrigo aún, estar descansado y tomar buenos alimentos.

Hay también cerca de la sexta estación, como a 3 kilómetros de la quinta al regresar por la ruta de descenso, una zona por la que también hay burros de alquiler. Recuerdo al llegar el primer día a la quinta estación y empezar mi ascenso que vi volver a un burro de estos con un "gaijin" recostado en la carretilla que parecía para el arrastre de cansancio.

Yo tras tanta paliza pregunté en los burros de vuelta por el precio. El hombre me lo escribió por si no entendía japonés y mientras me iba tras reclinar la oferta, el hombre me animó con un sonoro "GANBARE". Y ya desde ese punto se me fue todo el cansancio. Había árboles; al contrario de más arriba donde no crece vegetación. Es decir, había oxígeno y me sentí perfectamente varios kilómetros antes de llegar al punto de partida a 2300 m. de altura; donde hay grandes baños que no costaban dinero, al menos ese día. Y tiendas, otra oficina de correos, por si no queréis matasellos de la cumbre pero queréis presumir de matasellos desde el mismo Monte Fuji; restaurantes y varias lineas de autobús. 

En temporada de ascensos de verano no se puede llegar en coche salvo si son no contaminantes, eléctricos o de célula de hidrógeno. No obstante no lo recomiendo porque la de autobuses que suben y bajan es demencial y conducir entre ellos, aunque no se adelante, puede ser muy estresante.

Y creo que ya me he explayado a gusto. Si estas 29.600 letras no me parecen suficientes iré modificando el artículo y añadiendo cosas que lo mejoren. Aunque quizás lo suyo sería resumir. Pero tengo poco tiempo para eso ahora. Jeje.

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