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sábado, 6 de febrero de 2021

Comprender el fenómeno anime

Hace unos días leí las palabras mágicas en la publicación de un común amigo de Facebook. Aunque no soy muy fan de esta plataforma; sobre todo por lo cerrada que es y el grado de chantaje emocional que se hace para usarla a costa de retenerte suficiente tiempo para que veas sus anuncios. Además de la cantidad de magufadas, timos y sectas de pensamiento que circulan casi con total libertad. Por no hablar de que empiezan a censurar comentarios irónicos como si fueran amenazas reales con bots de nula comprensión lectora.

 

- Cuando escucho la palabra mágica. (vía r/anime_irl)

Las palabras mágicas fueron "comprender el fenómeno anime" y el contexto era la visualización del clásico de Mamoru Oshii, Ghost in the shell, a los que otros contestaron con más recomendaciones de anime y yo ofrecí también algún que otro aporte pero después escribí una ristra de comentarios tan larga que descubrí en una ocasión que no se pueden publicar comentarios de más de 8000 letras en FB. Así que tuve que dividir los comentarios un poco más.

Después he pensado que sería una pena que se perdiera esa respuesta en la hermética plataforma de Facebook así que la he copiado y pegado aquí para disfrute de más interesados casuales en comprender el fenómeno anime.

Es probable que en otro momento o a otras personas según su grado de conocimiento les hubiera contestado otra cosa omitiendo cosas que ya sabrán o añadido más detalles pero esto es lo que ha salido ahora, tecleado sobre la marcha en facebook, con muy pocas correcciones:

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Para "comprender el fenómeno anime" hay que saber del padre del anime moderno, y también bautizado como "dios del manga" (apelativo que le gustó cuando preguntó a un periodista qué era él si a Shotarō Ishinomori lo llamaba el "rey del manga"): Osamu Tezuka. Que murió con la era Showa, en 1989.

Se sabe mucho de él como creador de Astroboy, Kimba(plagiado por Disney para su rey leon; aunque dicen las lenguas apócrifas que a Tezuka le gustaba tanto Bambi, que los ojazos que se ven hoy día en muchos manga son consecuencia directa de ello), Metrópolis(se basó en el cartel de la película alemana sin verla), Fenix, Oda a Kirihito o Adolf y otros manga. No fue el más prolífico de todos los mangaka(pero estuvo cerca) y literalmente murió sin parar de dibujar.

Pero no se sabe tanto de Tezuka como padre del fenomeno moderno del Anime:
Para llevar a la televisión de forma más económica que las producciones que venían de EEUU creó la productora "Mushi Production" haciendo series cuyos capítulos duran unos 25 minutos a ritmo semanal. Aprovechando trucos como reducir los 10 ó 12 multiplicados por dos frames de Disney a como 6 fps repitiendo cuatro veces los fotogramas y otros recursos de "animación limitada" que ayudan a contar más historia con menos animación. 😃 Por ejemplo: Esos planos congelados que se mueven en una panorámica mientras se escucha el pensamiento interior del personaje.

Mushi Production en 1962 empezó produciendo anime de Astroboy (鉄腕アトム - Tetsuwan Atom - Atom BrazodeAcero), y series como Dororo (mientras publicaba el manga correspondiente). La productora también produjo "Ashita no Joe" (El Joe del mañana) que supuso una revolución en un Japón convulso en esa época donde las revueltas juveniles eran tan comunes en todo el mundo. Y, quizás algo atenuado por la cultura japonesa, también había quien tomaba Ashita no Joe de inspiración para su propia rebelión.

Desde varias décadas antes ya funcionaba la mítica Toei Animation unos estudios que han hecho también Astroboy junto a Tezuka, y fueron responsables desde Candy, Candy o Calimero a Mazinger Z y cada vez un chorro mayor de series y películas de animación. En progresión geométrica. Muchas series españolas o europeas de dibujos animados que vimos de jóvenes se encargaban precisamente a este y otros estudios japoneses. Willy Fog, Dartacan, etc. O Sherlock Holmes (donde trabajó dentro de Toei, Hayao Miyazaki).

Tras la muerte de Tezuka, había un enorme legado de creadores coetaneos de Osamu y siguientes generaciones que admiraban su trabajo y fueron influenciados y a su vez se convirtieron también en creadores de otras tendencias dentro del manga y anime.

La parte negativa del legado de Tezuka siempre conviene recordarla es que mientras el consumidor recibe más y más contenidos que compiten entre sí en diferentes canales los mangaka o los técnicos de animación tienen desde entonces y hasta hoy en día una enorme presión de trabajo, con prácticamente cero vacaciones (si ya tienen bastante poca cultura de dejar de trabajar en Japón, aunque tienen más días festivos al año que en España). Trabajan sin descanso y algunos mueren de exceso de trabajo en este y otros sectores.

No hace mucho del caso en que un trabajador de Studio 4ºC denunció al estudio por no pagarle horas extra. (Estudio que admiro desde Tekkonkinkreet, basado en manga de Taiyō Matsumoto pero dirigida por famoso especialista americano de Hollywood afincado en Japón)

Debieron invertir una ingente cantidad de horas para hacer el peliculón "Kaijū no kodomo" (海獣の子供 - Los niños del mar); Con música del habitual de Ghibli, Joe Hisaishi. Disponible con subs en Rakuten TV y otras plataformas (quizás sólo doblado). No se sabe el presupuesto pero se tardó años en hacerla experimentando muchas nuevas técnicas de animación y es muy probable que haya sido incluso más cara que la que tiene el récord, la última película de Isao Takahata(La tumba de las luciérnagas) que hizo antes de morir: "El cuento de la princesa Kaguya", basada en un cuento clásico japonés, donde la princesa que viene de la luna inevitablemente tiene que marcharse al final y olvidar tras conocer las alegrías y las penas de vivir en el mundo, aplicó una vieja técnica con la que había experimentado en -Pompoko-(me equivoco) en Mis vecinos los Yamada y metió un número récord de planos para el estudio Ghibli. Siendo hasta la fecha la más cara conocida de la historia de la animación.

El fenómeno del anime fuera de Japón no es algo muy nuevo. Dado que en el manga y anime se suele reflejar mucho del Japón actual o del pasado, de su cultura y sus costumbres. Muchos extranjeros, no japoneses, que nos fijamos en el anime somos unos simples orientalistas. Gente fascinada por Japón o alguna parte de su cultura. O, con el apelativo despectivo para los que les gusta anime y manga sólo porque es japonés, y no profundizan mucho, pero algunos ya lo tomamos como apelativo cariñoso, muchos somos un poco Weeabos. https://www.urbandictionary.com/define.php?term=weeabo

El orientalismo ha existido desde antes de Van Gogh. Porque un país que estuvo encerrado al resto del mundo(matando a quien se colase o no dejando volver a quien se fuese; por culpa de un sevillano creo. [...] jeje.) durante más de dos siglos al mundo exterior hasta mediados del siglo XIX, despertaba gran interés por su cultura; donde se creaba ya por entonces muchas formas únicas de arte y entretenimiento, novelas, teatro de estilo kabuki, noh, pintura o los ukiyo-e, que aunque los extranjeros veamos esos dibujos hoy día como una antigüedad valiosa, eran el equivalente al manga barato para la plebe de la época.

Los fans del anime occidentales, auto denominados otaku, han tenido sus eventos, congresos y ferias donde hacen sus números de cosplay, disfrazándose de sus personajes favoritos, ya desde los tiempos de Saint Seiya(Caballeros del Zodiaco) o Sailor Moon en los años 90s. Lo que pasa que el fenómeno era mayor en países como USA, Francia, Italia o Alemania. Y aunque en España, gracias a Dragon Ball hubo también una fiebre de fans in crescendo; creo que fue más diluida por no estar el país más cohesionado y sólo emitirse en algunas televisiones autonómicas a distintos ritmos.

(veasé el documental Songokumania  )



Volviendo a Japón. En los comienzos de los 80s, ya tenían otakus de los de verdad; una legión de admiradores de personajes dibujados en papel, que contaban con congresos multitudinarios, donde también se hace cosplay, y presentaciones de obras pero en Japón se concentran especialmente creadores de dōjinshis en congresos como el Comiket desde 1975.
同人誌 (doujinshi; Es decir, fanzines. Literalmente: revista auto-publicada).

Cada año se hacen dos eventos del Comiket, y alguna edición especial extra en ocasiones, que sirve de vivero donde no hay apenas presencia de creadores profesionales o estudios comerciales y acuden miles de expositores creadores aficionados, que normalmente aún están estudiando en la universidad. No únicamente venden sus manga de 20, 30 ó 40 páginas por entre 500 y 1000 yenes sino que también exponen otras obras "dōjin" como música autopublicada, anime o videojuegos.

Es un evento con entrada gratuita que en los 3 días que suele durar recibe la friolera de 600.000 visitantes.

Sería tontería para las editoriales y estudios no ojear este vivero y de aquí han salido muchas obras cuyos derechos se han comprado y se han producido más tarde con medios profesionales. Las mangakas Clamp, autoras de Sakura, cazadora de cartas, o artífices del diseño de personajes de Code Geass(netflix disponible), vienen de este mundo doujin. Por ejemplo.
Mundo que es en gran porcentaje parodia de obras de manga-anime famosas. Y puede que en torno a un 80% en versión hentai. (Iban a ir 600.000 personas en tres días si no? jeje)
Pero es un mundo que tiene también un gran mercado; con varias franquicias de tiendas por las principales ciudades de Japón que venden productos del mercado de la autopublicación. Y personalidades. Que son como estrellas. Que los fans siguen como idols. Porque realmente son creadores como la copa de un pino. Podríamos decir que más que amateurs simplemente son "indies". Como cortometrajistas en modo guerrilla. Pero mucho mejor vistos.

Tanto que los contratan para producciones comerciales con sus nombres en los créditos, para hacer música o guión. Y siguen publicando de vez en cuando en formato doujin.

De este mundo, como estudiantes universitarios, (y entramos ya en la parte final), vinieron los del estudio de animación Gainax. Artífices de Evangelion (en los 90s; con una última película de la saga próxima a estrenarse en 2021-o quizás el año que viene si la pandemia no da tregua-). Evangelion inauguró un estilo de "anime progresivo" por tratar temas filosóficos profundos y ser material un poco menos ecléctico de lo habitual. La cabeza prodigiosa de Hideaki Anno parió una historia con robots gigantes, inspirados en el Gundam de finales de los 70s, pero con un twist apocalípicico con intrigas políticas, religiosas y familiares para una de sus series más famosas (disponible en Netflix pero sin la música Fly me to the moon en distinta versión cantada para cada episodio porque Netflix España y cualquier Netflix de fuera de Japón no logró los derechos de estas músicas de Evangelion).

Los chavales de Gainax (que también inventaron el gainaxing [...]) eran otakus en grado sumo; en el 81 hicieron en Super 8 una animación que se ha quedado en el recuerdo para un congreso de Ciencia Ficción de todos los temas que gustaban en la época, que se celebraba en Ōsaka, Daicon III; cuando todavía eran estudiantes. Y en 1983, hicieron otra animación aún más épica para el congreso Daicon IV. (Juego de palabras entre un tipo de nabo parecido a una zanahoria blanca japonesa "daicon" y la expresión abreviada de Gran Congreso)


https://www.youtube.com/watch?v=AeDBIwRe2AE


El anime se empezó a diversificar poco a poco. No sólo creandose series para tv de espíritu competitivo "shōnen-piños" o deportivas de competiciones tipo Campeones(Captain Tsubasa) o Dragon Ball. Sino también de estilos mas próximos al cine actual con Death Note (37 episodios. disponibles en Netflix. No ver la película producida por Netflix de carne y hueso. Estoy seguro que es un insulto a la obra) donde se mezcla una historia detectivesca con protagonista no necesariamente bueno, y antagonista tampoco y un toque de fantasía. Esa serie fue un detonante del interés en el manga y anime para otros y para mí en su época (2006/2007). Otras series populares de por entonces fueron La Melancolía de Haruhi Suzumiya, Lucky Star, Elfen Lied(2004), "Higurashi no naku koro ni (2006, 2007, 2009, 2011, 2013, 2020/21". A mí en particular me gustó Instituto Ouran Host Club(2006). Y soy un incondicional de Higurashi; obra de misterio / suspense con un toque sugestionado de gore no explícito, donde el espectador debe atar cabos y averiguar si el asesino fue el mayordomo, o la miko del templo; con fantasía ambientada en un eterno año 83 de una aldea rural en medio del bucólico escenario de los Alpes Japoneses. (Y música de Kenji Kawai, Ghost in the Shell)

Luego vinieron éxitos como Madoka Magica(2011, 12 episodios; en netflix. Más películas y spin-off de 13 episodios de 2020), que dió una vuelta de tuerca al género de Magical Girls (魔法少女 Maho Shōjo). Creando un mundo oscuro, con unos carteles publicitarios engañosos, en un tipo de historia donde generalmente se termina con finales complacientes.

En la actualidad lo que lo está petando atrayendo más legiones de otakus, obviando éxitos eternos como Naruto, One Piece, Fairy Tail y otros títulos editados por la revista de la editorial Shueisha, Shōnen Jump, es la historia publicada por la editorial Kōdansha: Ataque a los Titanes, Shingeki No Kyojin. Donde un chaval que vive entre las murallas de una aldea que protegen a los últimos supervivientes del mundo de unos seres gigantes, que viven tras las murallas, y se comen a las personas pierde a su madre devorada por un titán cuando uno de dimensiones colosales nunca visto antes derriba la muralla de una patada. El manga se publica desde 2009 y terminará el 9 de abril de 2021, y actualmente se emite la cuarta y última temporada del anime cada semana hasta marzo de este año. (Disponible el mismo día que se estrena en Japón en la web de Selecta-Vision, bajo registro gratuito. Pero hay que verse las tres temporadas anteriores; que en realidad son cuatro.)

Cuando empezó el anime en 2013 las colas para comprar el manga en FNAC eran kilométricas. Yo he llegado a ver una cajera reconociendo al cliente de delante que se llevaba un buen taco de tomos del manga que también estaba enganchada al anime.

Y es que el anime tiene sobre todo un entramado comercial que quizás sea un nicho. Hecho por gente a la que le gusta el anime para gente a la que le gusta el anime. Pero si te gusta una obra es muy difícil que no haya otra con alguna relación argumental, o de estilo o de creadores. O incluso los dobladores y actrices de doblaje conocidos como seiyū 声優 (literalmente: actor/actriz de voz) que son también talentosos y admirados por muchos otaku. A veces a niveles psicopáticos. Alguna seiyū se llevó amenazas de algún pirado otaku japonés cuando dijo que se retiraba.

En manga y anime se divide por demografías. Que a veces se confunde con el género. Pero ni están limitadas a una edad o género del lector o espectador por ser pensadas inicialmente para un mercado, ni la demografía determina el género de la obra hoy día.

Demografía:
- Kodomo (niños pequeños): Pokemon, Yokai Watch, Digimon

- Shōnen (chicos) La más popular. Entran ahí desde Dragon Ball a One Piece. Y por supuesto también hay chicas aficionadas a esas obras.

- Shōjo (chicas) La historia del manga shōjo ha legado mucho lenguaje que se usa hoy día en todo tipo de manga. Tiene distintas subclasificaciones pero aquí entran manga como Candy, Candy, Nana o incluso Code Geass.

- Josei 女性 (chicas adultas jóvenes): Nodame Cantabile, Osomatsu-san

- Seinen 青年 (chicos adultos jóvenes): Berserk, Gantz, Ghost in the shell(manga), El Bosque del piano, Thermae Romae (no confundir con Seinen 成年, que sería orientado a "adultos" en "ese" sentido)

Y en géneros hay de todo. Mi preferido el humor de vivencias, y en especial el editado en formato "yon-koma" que es el típico manga de cuatro viñetas; como las tiras de Garfield o los periódicos. Animes populares de esta vertiente son: Azumanga Daioh, Lucky Star (ésta, con referencias al mundo otaku difíciles de entender si no estás algo metido en el mundillo; solo superadas por el absurdo de...), Pop Team Epic(Poputepipikku), y Nichijou.

Si hay un manga de éxito, o una novela ligera, se hace el anime y más manga. Se hace la obra de teatro. Y el musical. Se edita en dvd y bluray. Se hace el dorama(serie de acción real), o la película de acción real. Se hacen merchandising, pósters, figuras (también hay congresos de eso), muñequitos, pegatinas, pegatinas gigantes para decorar el coche (itasha), fundas de almohada para estrujar a tu personaje o "personaja" favorita, etc.

El fenómeno otaku del anime es ante todo un negocio. Pero no está carente de arte.

FIN.

Como corolario quería aportar otras publicaciones de este blog donde he hablado del mismo tema probablemente mejor escritas y más meditadas.

Lo que distingue al anime (2013)

Día TLQM del orgullo otaku (2010)

Anime para los que no ven anime (2014)

Etiqueta anime de todo el blog.

 

Y también es más que interesante esta tesis de Daniel Villa Gracia por si os supo a poco, de más de 500 páginas donde se explica cómo se adapta un manga a un anime: 

Relaciones formales entre el cómic japonés contemporáneo y su adaptación audiovisual animada


viernes, 22 de enero de 2021

El Monte Fuji (parte 3); O ¿por qué subí el Fuji?

Téngase en cuenta que las condiciones para subir al Monte Fuji han cambiado. Ahora se requieren permisos y hay tasas para subirlo incluso en temporada de ascenso. (Nota: 10 mayo 2026)

Ha pasado más tiempo del que pretendía desde que escribí las entradas del blog relatando mi subida al Monte Fuji parte 1 y parte 2. (Han pasado más de 5 años desde que escribí esos artículos. Disculpa si soy algo redundante al volver a contar partes de la experiencia de subida.)

Ha sido una larga "go-busata" en toda regla. Pero voy a pagar la deuda conmigo mismo y con todos los que tenían interés en leer esto ahora para explicar por qué subí el Monte Fuji pese a ser bastante flojo o negado en los deportes y cualquier esfuerzo físico algo elevado.

Y también explicaré, para los que quieran subirlo cuando vuelva a ser posible, qué habría preparado mejor antes de subirlo sabiendo lo que sé ahora.

A las 5 de la mañana, hora de Japón, del 20 de agosto de 2015 alcancé en solitario con ojos algo apesumbrados, con una mezcla de sensación de éxito y fracaso la cumbre del Monte Fuji.

Éxito porque llegué a lo más alto de Japón como había previsto.

Fracaso porque a esa hora debía empezar a verse el amanecer, el Go-raikō, pero todo el Monte Fuji estaba cubierto por una gran nube neblinosa que calaba hasta los huesos, literalmente (como ya expliqué en las entradas del blog), que impidió ver el sol hasta muchas horas después, justo cuando bajé de la montaña.

En mi modesto entrenamiento, unos meses antes subí a la cumbre del Moncayo, que está a unos 2300 metros de altitud al sur de Navarra, ya en Aragón no muy lejos de Tarazona, a unos 48 kilómetros pero como es carretera comarcal y un trozo de montaña cuesta una hora llegar en coche desde donde yo vivo.

En 2015, con 41 años, con la cantidad de veces que había visitado el lugar de excursión y a comidas familiares, aún no había subido a la cumbre(ni esa, ni de ninguna otra montaña a pie) de esa cercana sierra de tres pequeños picos. Que terminan más o menos(2314m) a la misma altura por la que se empieza a subir el Monte Fuji en Japón(~2300m) hasta la cumbre en los 3776 metros.

Cuando alcancé la cumbre del Moncayo, que por entonces se me antojó difícil y agotadora desde 1621 metros de altitud, tuve un típico episodio de euforia al alcanzar la parte alta tras superar el ascenso a lo alto de la peña del Moncayo, junto a la hoya de San Miguel al atisbar la cumbre tras el suave trayecto de bajada y subida, ya superada la parte dura de escalada.

Pero al llegar a esos 3776 metros del Fuji no lo fue tanto. El tiempo no acompañaba. Y desde luego aprendí que lo del Moncayo era un juego de niños. Aunque no deja de ser una montaña peligrosa porque no está tan bien acondicionada. Y ha habido gente que se ha perdido o tenido accidentes fatales pese a ser mucho más modesta que el Monte Fuji.

En Japón alcancé los 3776 metros de altura; aproximadamente. Porque no llegué a subir a la cumbre de la cumbre dando la vuelta a todo el cráter del volcán. Pero al pasarme de largo de la Oficina de Correos siguiendo el sentido horario desde la llegada a la cumbre por la ruta Yoshida, casi estuve a los pies de la última rampa que lleva a la cumbre final. Me quedé a unos 5 ó 10 minutos del observatorio meteorológico donde está. Y lo vi a simple vista. Entonces di la vuelta y vi la Oficina de Correos.

Por eso subí el Monte Fuji, para envíar postales desde la cumbre del Monte Fuji.

Y es que la comunicación, sea por medios escritos, audiovisuales, o electrónicos siempre ha sido una de mis pasiones.

Ese día no hacía mucho viento. Aunque a esa altura sí hacía bastante fresco sobre todo durante el último tramo de ascenso. Una vez arriba, las nubes con llovizna y la falta de obstáculos, o quizás la presencia de ellos; porque no es una cumbre lo que se dice llana, hacía que no hiciera tanto viento ni excesivo frío una vez en la cumbre, aquel día.

En mis entrenamientos por mi ciudad durante el invierno en algunas partes poco urbanizadas llegué a enfrentarme a rachas de viento más duras que las que tuve en el Monte Fuji. Próximas a 60 Km./h. Y solía andar con una máscara anti viento en esas ocasiones. En el Fuji sólo necesité ponermela temporalmente los últimos minutos de ascenso. Por el intenso frío que se disipó al llegar arriba del todo.

Agosto en Japón es cálido pero las leyes de la física hacen que hasta cierta altura haya 6ºC menos por cada 1000 metros de ascenso sobre el nivel del mar. Y las 5 de la madrugada; que si lo trasladamos al modo de pensar de un español peninsular, que no usa la hora solar, serían como las 7 de la mañana en verano, y aún no son horas precisamente cálidas.

Otra razón por la que subí el Monte Fuji era simplemente mejorar la experiencia del primer viaje a Japón. Poder decir que en mi segundo viaje hice algo que iba más allá de lo que hice en el anterior y poder decir que "he estado en lo más alto de Japón".

Llevando ya 3 años estudiando japonés en clases presenciales con mi profe de japonés y el libro de texto "Minna no nihongo" lo de visitar el Monte Fuji era también algo bastante recurrente. Se habla de ese monte como un símbolo, casi como un ser vivo. Sagrado. Subirlo es "casi" una religión. Desde 2013 es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Y luego está el dicho que probablemente me impulsó más aún de:

富士山に「一度も登らぬ馬鹿、二度登る馬鹿」

(ふじさんに「いちどものぼらぬばか、にどのぼるばか」)

-El Fuji "Si no lo subes una vez, tonto; si lo subes dos veces, tonto".-

A mí el MediaMarkt me podría vender cualquier cosa con su slogan... porque "yo no soy tonto". jaja.

No obstante sé de gente que lo ha subido incluso tres veces.

Y aún me planteo quitarme esa espinita algún día de no ver el go-raikō y llegar a la cumbre de la cumbre. Aunque uno ya está un poco mayor. A 3 años y poco de alcanzar el medio siglo de vida a mis espaldas.

Otra razón por la que subí el Fuji fue ver dos o tres blogs donde otros han contado su experiencia de subir el Fuji. También soy muy de "culo veo, culo quiero". Jaja.

Por ejemplo el blog de Ikusuki. Que veo que subió el Fuji en 2017 una segunda vez.

Y estoy seguro, por mucho que diga el dicho, que Ikusuki tampoco es tonto. Jeje.

En mis preparativos todo eran dudas. Miraba en Google Streetview para hacerme una idea de cómo es la ruta Yoshida. Que alguien subió y bajó el monte entero con ese trasto de cámara de Google encima para que podamos subirlo virtualmente en 360º desde la comodidad del hogar.

Ver el anime Yama no susume / Encouragement of Climb es una de las cosas que pude hacer y no hice hasta después de subir el Monte Fuji aún sabiendo de antemano que en la serie cobraba bastante protagonismo.

La primera temporada son episodios muy breves de apenas 3 minutos. Donde se cuenta la historia de unas chicas a las que les da por subir montañas de Japón (con las que hay).

La segunda temporada es más parecida a un anime completo; Aunque cada capítulo dura unos 12 minutos. La mitad de lo normal. Pero se dedican tres capítulos completos (9, 10 y 11) al primer ascenso de las protagonistas al Monte Fuji. Que posteriormente he visto varias veces rememorando mi propia experiencia.

Y digo primer ascenso porque en el manga ya ha habido un segundo ascenso. Aunque en las tres temporadas producidas hasta el momento del anime aún no han llegado esos capítulos.

Es una serie de vivencias sin grandes dramas, con toque comédico y lleno de consejos para la escalada casual. Y paisajes reflejados con mucha fidelidad. Y la atmósfera. El sonido al llegar a la cumbre parece sacado de allí mismo.

No me resulta tan realista el paso del tiempo. Se resume en exceso todo el agotador esfuerzo que hay que hacer. Os aseguro que el Monte Fuji no se sube en 12 ni en 24 minutos y mucho menos se termina de bajar en 36.

La ficción animada tiene estas limitaciones; o si no tendrían que hacer capítulos de cuatro horas y media.

Ver la segunda temporada completa es muy recomendable. No sólo los capítulos del Fuji sino también los anteriores porque se explican qué preparativos se hacen. Y se explica mejor (mini-spoiler) porque fracasa una de ellas en su primer intento de alcanzar la cumbre. Es quizás la parte más emotiva y que aunque yo no fracasé si empatizo bastante con ese momento por no lograr del todo ver el amanecer que he visto en tantas fotos y vídeos. Qué quizás se podía planificar mejor con algún día de margen para encontrar el día óptimo por la previsión del tiempo. Aunque que el Fuji esté cubierto de nubes es una constante del universo. Pero que lo estuviera arriba del todo toda la tarde, noche y toda la mañana ya fue mala suerte.

Seguro que de ver el anime antes, habría corregido más de uno de mis errores. Como ir desde Kioto.

El viaje desde Kioto en tren es largo. Y más aún si tomas desde Shizuoka el tren paisajístico Wideview Fujikawa. Que recorre la ladera oeste del Monte Fuji bastante más despacio que lo que tarda el tren bala en llegar a Yokohama o un lugar cercano donde tomar autobuses que te llevan directos a la estación de inicio del ascenso del Fuji al final de la "Subaru Line", o Quinta estación. O trenes que llegan con agilidad a Ōtsuki donde se toma una línea privada de tren turístico hasta Fuji-Yoshida.

En mi primer viaje, en 2011, ya había ido en un tren Wideview y el paisaje era precioso en otoño en los valles de los Alpes japoneses por Hida. Pero esta parte del Fuji, con un río medio seco, en verano de 2015 era fea. De no ser porque por primera vez miré al Fuji de frente, o de costado, y hasta ese momento no lo había visto tan cerca y ahí es donde me di cuenta de que me estaba metiendo en un buen berenjenal. ¡Lo grande qué es; el joído!

Para el tema de provisiones improvisé un poco. Más o menos tenía idea de ir al pueblo cercano y buscar un super que había visto en algún ascenso de otros reportajes en televisión. Curiosamente, la tarde-noche anterior la pasé en una sala de estar de un albergue de Kioto escribiendo las postales que me quedaba por escribir para envíar desde la cumbre del Fuji y en la TV japonesa emitían en ese momento un programa donde entrevistaban a extranjeros que subían al Fuji.

-「明日私も登ります。」- le dije a uno que entró a la sala y también vio el programa.

Lo que encontré por los alrededores de Fuji-Yoshida era más bien una drugstore con alguna que otra cosa de picoteo, y de beber como aguas, Pocari sweat(para probar) y también compré Aquarius que tenía unos envases más prácticos para la escalada al ser ligeros y comprimibles totalmente para no tirar nada en la montaña. 絶対。Y tuve que caminar bastante tanto al ir como al volver a la estación de tren donde tomaría el autobús a la Quinta Estación del Fuji. En la estación de tren, antes de ir a por las provisiones, comí un buen udón con extra de huevo duro casi como única comida importante para toda la aventura; Nada de arroces que el arroz y subir montañas me dijeron que estriñe.

La aventura la haría en dos fases. Como hacen la mayoría de japoneses sensatos.

Hay otros "locos" que lo suben de un tirón. Y también hay un cartel bien grande en el comienzo del ascenso de verdad, en la Sexta Estación, que habla de la estadística de personas que fracasan acabando heridas, con mal de altura o algo peor al intentar subir de un tirón. Más de 1 de cada 10 de los que hacen este "bullet climbing" no lo logra y se tiene que volver al ponerse malos. El 14%. Los que lo suben con normalidad, descansando, tampoco son pocos los que fracasan pero son muchos menos, 5%.

Por la ruta Yoshida cada 10 minutos (que parecen 40) hay algún refugio donde se puede comprar comidas, bebidas y sellar tu paso por cada estación al fuego bastones de madera que se compran en la quinta estación. No son unos bastones muy prácticos para apoyarse en una escalada pero pueden ser un recuerdo especial si se está dispuesto a acarrear con ellos. También tiene alojamiento que cuesta como un hotel algo caro (como 9000 yen, por entonces) pero con la comodidad de un camping de literas. Vamos, lo que viene siendo un refugio de montaña. No está permitido descansar en el interior; si no es alojándose en sus literas a la hora de dormir. Pero hay algunos bancos en los exteriores de las cabañas.

Además se sabe que hay cerca uno de estos refugios porque las letrinas y aseo que tienen en el exterior, que son de pago, con una hucha para echar unas monedas que sirven para su limpieza, se huelen a cierta distancia. Un olor a váter sin canalizar que es difícil ignorar.

El Monte Fuji es subido durante la temporada de algo menos de tres meses de verano por más de 300.000 personas cada año. Eso son muchos miles de personas al día. Y es probablemente la montaña más concurrida del mundo. No en vano está bastante bien señalizada y con ciertas comodidades que no se ven en otras montañas que hasta un niño podría subir; con equipamiento y guía adecuados. Y de hecho subían.

Fuera de esa época no se puede subir sin un permiso y equipamiento especial porque está cubierta de nieve. Incluso en verano es posible ver nieve en algunas partes de la cumbre.

Yo subí con una pequeña mochila, con mi cámara de fotos DSLR que no saqué de la mochila en todo el ascenso ni descenso por temor a que se estropease con la niebla y llovizna que se echó encima pronto.

Cuando subí el Moncayo decidí que no me llevaría la cámara para ir más ligero. Pero unos días después intentando hacer una foto de la Luna con el móvil cambié de opinión. Fue un error. Por mucho que te guste hacer fotos. Y aunque las vistas desde tan arriba puedan ser espectaculares (si no hay nubes) es mejor estar descansados y disfrutarlo; que no trabajar más de la cuenta por una imagen fija que puedes sacar con algo más ligero que una cámara completa como la del móvil. Hice más esfuerzo para nada. Además con tanta gente subiendo el Fuji cada año, hay fotos del lugar a mansalva. Y mejor que fotos; vuelos con drone en 4K espectaculares.

Eso sí, tomar fotos con el móvil y geolocalizarlas viene bien para tener un diario de la experiencia. Por si acaso usad un móvil que aguante bien el agua. A la bajada por si acaso yo no lo saqué para nada, para evitar que se estropease. 

Además prácticamente en toda la ruta Yoshida hay Wifi y red de datos 4G para retransmitir en directo con Periscope o similares. Aunque es mejor grabarlo localmente porque cuando lo usé yo la app corrompía los vídeos y los archivos de la nube desaparecen. Aún así un fragmento de lo que transmití sí que se salvó.

Lo último que incorporé a mi equipo de escalada fue un bastón plegable. Que ya tenía previsto comprar desde que subí el Moncayo "a pelo"; Sin nada donde apoyarme y poder descansar. Y envidié mucho el bastón del amigo que me acompañó.

Dos bastones tampoco habrían venido mal a la bajada del Fuji. Lo compré junto con un conocido con el que quedé en Kioto en una tienda de deportes que encontramos cerca de Karasu(el centro más comercial) y estaba rebajado de precio.

Empecé a entrenar en invierno de 2014/15 cuando mi aguante caminando, a aprox. 250 metros de altitud sobre el nivel del mar que tiene mi ciudad, apenas pasaba de 20 ó 22 minutos. Y decidí ir incrementando ese aguante a razón de un minuto diario, más o menos, hasta alcanzar paseos constantes de 90 minutos sin detenerme.

Hice un cálculo de que ese sería el tiempo máximo que me llevaría recorrer en la ruta Yoshida del Monte Fuji el tramo más largo entre refugio y refugio. Lo cual fue una asunción estúpida. Porque primero no se tarda tanto. Y segundo, puedes, y de hecho deberás descansar en cualquier momento que te lo pida el cuerpo.

A partir de los 2500 metros o poco más de altitud en el Fuji, la atmósfera es más ligera, con menos oxígeno; aunque no notas nada normalmente, si no te da mal de altura. Un esfuerzo simple como caminar se vuelve algo cansado como si estuvieras corriendo.

Uno de los truquitos que deduje eran necesarios y luego vi explicado en el anime de Yama no susume, era hacer respiraciones profundas. Inspirar y expirar. Yo lo hacía parando a respirar así, especialmente entre séptima y octava estación, unas cuantas veces. Cada 10 pasos tan solo; A veces.

Otra cosa que también me dio mucho ánimo fue escuchar música con los auriculares desde el móvil durante el ascenso.

Lo que más me enfadaba era llegar a un refugio después de haber pasado la séptima estación y el nuevo refugio, tras tanto esfuerzo, también era parte de la séptima estación. Daba sensación de que no habías avanzado nada

Uno tras otros, seguían siendo la séptima estación que tanto cuesta llegar y luego se hace más "cuesta arriba" y luego varias octava, y hay estaciones y media también.

Es como ese que te dice -cuento hasta diez- Y al llegar a 8, empieza contando en fracciones... -8 y medio, 9, 9 y tres cuartos...-

En "Yama no susume" se explica que aunque en Japón se tiene tendencia a dividir todo en partes proporcionales de 10%. Las 10 estaciones en las que está dividida la ruta desde el pie del Monte Fuji a la cumbre no son exactamente una distancia equidistante, sino que están ordenadas según el grado de dificultad de ir de una hasta a la otra. Así pues ir de la 5ª a la 6ª estación es pan comido. 20 minutos me costó; en ese punto todos dicen... -bah! Esto está hecho en un pis pas-.

De la 6ª a la 7ª estación es ya la "real thing". Más duro. De la 7ª a la 8ª es doble de duro que la 6ª a la 7ª estación. Y progresivamente es cada vez más difícil.

Antes de subir el Moncayo y casi terminando el invierno me hicieron una intervención en quirófano local, porque después de dos años sin verme el dermatólogo de la seguridad social me citó y decidió que una "peca" o nevus de mi cintura debía ser extirpada por sospechosa; pues todos los manuales indican que esa zona es "peligrosa". Finalmente fue benigna pero la intervención suspendió mi entrenamiento. Y me tuvo como mes y medio a dique seco de sobre-esfuerzos por el post-operatorio con la tara añadida de haber engordado un poco por consejo médico para la operación.

Así que todo lo entrenado no sirvió para mejorar mucho mi forma física de ratón de biblioteca pero al menos sí pude estar preparado para largas caminatas. Al aprender trucos como llevar doble calcetín o una crema especial que evita las rozaduras en los pies. Que ya tuve en los primeros paseos de menos de 30 minutos. Ja.

Otra cosa que no había comentado, este mismo dermatólogo me diagnosticó años atrás un tipo de patología ungueal en las uñas de mis pies que me hacen difícil tomar ciertas posturas como ponerme de puntillas o agacharme.

Ya digo que soy un negado para esfuerzos físicos. No obstante cuando los tengo que hacer los hago procurando adoptar la postura más cómoda.

Y si eso no fuera suficiente antes de cumplir los 18 un traumatólogo redactó un informe explicando que tengo una cadera más alta que la otra, o malformación congénita, es decir que nací con una pierna algo más corta que la otra y el pie algo cavo; Y en Pamplona médicos militares pudieron comprobar también cuando me llamaron para examinarme ante las alegaciones que me declararon exento del servicio militar.

El informe básicamente decía que me canso al andar demasiado. Y no hizo falta explicar más.

Dicho todo esto: ¡¿Cómo se me ocurre hacer un paseo de 7 kilómetros de subida y unos 7 más de bajada, a una altitud que deja literalmente casi sin aliento?!

La montaña no es desconocida para mí. De pequeño he viajado en varias ocasiones al Pirineo y hasta a las Dolomitas. Y aunque esquiar sólo lo hice una vez en Italia con un pariente que me dio una sóla lección patatera de esquí mientras subíamos en el teleférico, con resultado de cara llena de nieve mientras bajaba sin control de culo y al recuperar el control no querer volver a probar nunca más.

Sí que en el Pirineo usaba mi trineo de peque. -Oh! Creo que voy a gritar "Rosebud" en cualquier momento. Jaja.- Y en general he viajado bastante a lugares altos.

Así que, como ya he dicho, quería mandar postales. La oficina de Correos de la cumbre sólo funciona durante el verano. Y todas las cartas enviadas desde ahí llevan matasellos de "La cumbre del Monte Fuji".

Y si me propongo algo no me importan mis limitaciones. Procuro salvarlas como sea.

Cuando inicié el ascenso eran las cuatro de la tarde y en torno a cinco horas más tarde alcancé la Octava Estación Original, como a una hora más de ascenso desde la Octava Estación. Tras dormir hasta las dos de la madrugada, recoger, reponer fuerzas e ir al baño, en torno a las tres de la madrugada con la linterna a batería atada de cabeza retomé el ascenso hasta la décima estación, o cumbre que costó dos horas más. El descenso fue cosa de unas 4 horas. Parando muchísimas veces con la lengua fuera por la falta de oxígeno, supongo, sobre el bastón.

La gente que bajaba me veía al pasar apoyado y me preguntaban si estaba bien. "Tsukareta" (cansado, decía). A veces adelantaba yo a gente y otras me adelantaban a mí, mientras experimentaba el mejor modo de bajar y bajar y bajar por ese camino interminable. En el que no hay ni refugios, ni baños, ni nada de nada. 

Si tienes ganas de ir al baño, mejor ve antes de empezar a bajar de la cumbre. Aunque te dé pereza recorrer los metros que hay hasta los puestos, templo y refugio desde la ruta de bajada a cerca de la llegada de la ruta de ascenso.

Y si tienes fuerzas extra, mucha gente se da un paseo alrededor de todo el cráter. Algo que puede costar como mínimo 40 minutos o una hora. Si no te paras. Quizás dos. Yo no tenía plan de dar la vuelta al cráter porque al planificarlo me pareció peligroso. Especialmente las imágenes que vi en el Google Streetview de la parte oeste del cráter.

Aunque toda la ruta del ascenso está delimitada con unas cadenas, que no hay que tocar, pues no son ganchos para escalar, pero confieso que alguna vez las toqué y seguro que no fui el único, en la cumbre pese a que no hay muchas opciones para desviarse del cráter es más complicado orientarse. Faltan referencias visuales y no hay cadenas que delimiten el camino. Al llegar es posible que haya algún letrero que muestre mapas del lugar que conviene estudiar bien antes de moverse si es la primera vez que se visita.

Tras varias horas descendiento un japonés fue el que me preguntó a mi al pasar -¿faltará mucho para llegar?.- -Ni idea.- Jaja. Se hace muy largo.

Entre mi ropa de montaña llevaba unos leotardos especiales para mantener las piernas calientes. Pantalón especial de nieve, impermeable (aún así la cartera de dentro acabó empapada por estar todo el rato dentro de una nube con agua tan fina que atraviesa todo.), calcetines, zapatillas deportivas convencionales(las que uso siempre en ciudad) sin cordones. De velcro. Camiseta térmica; Otra camiseta Midlayer; Un Jersey con cuello de cremallera; y softshell; todo del Decathlon, braga de cuello, gorro, gafas de sol, la linterna que usé, y otra de repuesto (que perdí por la litera del refugio).

Hice caso a un amigo sobre "lleva siempre el número de linternas que necesites más una"; Uno de los mejores consejos. Hay que tener en cuenta que para ver el amanecer, gran parte del ascenso se hace de noche. Así que una buena linterna de llevar a la cabeza o atada a la chaqueta con bastante batería es imprescindible. Pero si llevas alguna más de repuesto nunca está de más.

Eso sí. Hay que andar antentos. Y procurar siempre no perder ni una astilla de plástico por la montaña. Respetar la naturaleza. Y mantener todo limpio. Puede parecer poca cosa. Pero si multiplicamos esas "pocas cosas" por 300.000 escaladores las instituciones y asociaciones "ong" que se dedican a la conservación del Fuji recogen toneladas de desechos cada año.

También me llevé algunas cosas más. Faltó un impermeable especial para cuando hay nube. Tanto para cubrirse uno, como para cubrir la mochila. Y vi a otros escaladores usarlas. Todo acabó empapado. En la oficina de Correos vi ojiplático el estado de algunas postales que incluían sobre de papel, que llevaba en la mochila escritas dos noches antes, humedecidas. Y las agitaba nerviosamente mientras esperaba mi turno para entregarlas y sellar.

El calzado tampoco era el más apropiado para el descenso. Para el ascenso quizás sí. Porque aunque todo es bastante liso, hay partes que son de verdadera "escalada" con rocas que hay que salvar y subir para arriba sin resbalar. Al bajar, entre la humedad y la tierra se llenaron bastante de barro al arrastrarlas constantemente.

Además en el refugio, al despertarnos a las 2AM, nos recomendaban no subir por estar el suelo mojado por la lluvia. Aunque todo el mundo subía ya en la hora punta del ascenso, camino del no-"go-raikō". Aunque como era día de labor y ya había pasado el Obon no era de los días más concurridos. Pero esas dos horas de ascenso a la cumbre no cabía un alfiler entre la Hon Hachi GōMe y la cumbre.

Para reservar la plaza en el "hotel" Fujisan de la Octava Estación Original 本八合目 (que a veces traduzco equivocadamente como "Verdadera Octava Estación"; pero en realidad es que esta vieja octava estación se trasladó, o se creó otra nueva octava estación más abajo; quizás para repartir mejor el caudal de escaladores; Aún no he leído mucho acerca de este tema. ) pedí ayuda a mi profe que pudo contactar con ellos estando en Japón dado que la propia web, aunque llegué a usar un proxy que me permitía acceder, llegó un momento en que no dejaba hacer reservas desde fuera de Japón.

Curiosamente en la Octava Estación, más abajo, el simpático personal del refugio me ofrecía quedarme a dormir, sin reserva previa, oferta que tuve que rechazar pues ya tenía mi reserva más arriba. Y hubiera sido además más duro el ascenso desde tan abajo. Desde Hon-hachi-gōme fue cosa de dos horas a muy buen ritmo y no me cansé tanto como todo el ascenso anterior. Y además se iba en fila india, ya sin nadie adelantando a nadie y parando todo el mundo justo cuando tenía necesidad de descansar.

El poso de la experiencia se queda para siempre. Sólo hay dos tipos de personas en el mundo, los que han subido el Fuji una vez en su vida y los que no.

Hay una montaña en Tenerife que tiene muchas similitudes con el Monte Fuji, el Teide (casi la misma altura, también es un volcán aunque está en otra latitud quizás algo más cálida), pero los "escaladores" no tienen que hacer tanto esfuerzo porque allí hay teleférico. No obstante, al subir más deprisa, creo que es más frecuente la gente a la que le da mal de altura en aquella.

En el Monte Fuji leí que hace bastantes años hubo intención de poner teleférico pero un movimiento de interesados en su conservación juntó apoyos suficientes para impedirlo. Y creo que es mejor así. 

La experiencia te conecta con la naturaleza y con tu propio ser. No estoy hablando de milongas místicas ni espirituales pero sí te hace apreciar la inconmensurable grandeza de la naturaleza, alejado de la ciudad, y muchas comodidades salvo por las cabañas desperdigadas que ofrecen alimento y refugio del frío e inclemencias climáticas de las primeras horas de la noche; Y aprecias el valor de hacer las cosas con el esfuerzo de tus propios pies y manos ligeramente limitados por la atmósfera aligerada de oxígeno.

Los más vagos y pudientes pueden contratar unos burritos, que cuestan igual 40.000 yen o más, una burrada; según el trayecto a recorrer y que hay en la Quinta Estación y pueden ahorrar la caminata y escalada hasta la séptima estación; que es una ruta dura. Pero a partir de ahí hace falta mejor abrigo aún, estar descansado y tomar buenos alimentos.

Hay también cerca de la sexta estación, como a 3 kilómetros de la quinta al regresar por la ruta de descenso, una zona por la que también hay burros de alquiler. Recuerdo al llegar el primer día a la quinta estación y empezar mi ascenso que vi volver a un burro de estos con un "gaijin" recostado en la carretilla que parecía para el arrastre de cansancio.

Yo tras tanta paliza pregunté en los burros de vuelta por el precio. El hombre me lo escribió por si no entendía japonés y mientras me iba tras reclinar la oferta, el hombre me animó con un sonoro "GANBARE". Y ya desde ese punto se me fue todo el cansancio. Había árboles; al contrario de más arriba donde no crece vegetación. Es decir, había oxígeno y me sentí perfectamente varios kilómetros antes de llegar al punto de partida a 2300 m. de altura; donde hay grandes baños que no costaban dinero, al menos ese día. Y tiendas, otra oficina de correos, por si no queréis matasellos de la cumbre pero queréis presumir de matasellos desde el mismo Monte Fuji; restaurantes y varias lineas de autobús. 

En temporada de ascensos de verano no se puede llegar en coche salvo si son no contaminantes, eléctricos o de célula de hidrógeno. No obstante no lo recomiendo porque la de autobuses que suben y bajan es demencial y conducir entre ellos, aunque no se adelante, puede ser muy estresante.

Y creo que ya me he explayado a gusto. Si estas 29.600 letras no me parecen suficientes iré modificando el artículo y añadiendo cosas que lo mejoren. Aunque quizás lo suyo sería resumir. Pero tengo poco tiempo para eso ahora. Jeje.

Si quieres aportar algo utiliza los comentarios o contáctame por Twitter y muy agusto te leeré.

lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegué al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

domingo, 23 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 11 - Frikismo en Kyūshū

El domingo 23 de agosto de 2015 salí temprano, pero que muy temprano, de Kagoshima.

Estando a tanta distancia de Tokio, donde tenía reserva para dormir esta noche, y con planes para hacer algunas cosas frikis por el norte de Kyūshū, no quedaba otra que madrugar tanto que pude ver el amanecer. El sol despuntaba por la costa mientras mi primer tren de la mañana abandonaba Kagoshima.

Me hizo algo de ilusión poder ver un amanecer tras perderme el "go-raikō" por las nubes que envolvían el Fuji cuando lo subí.

Hice transbordo en Kokura tras aproximadamente dos horas de tren bala, recorriendo todo Kyūshū de sur a norte. Allí tomé un tren expreso hacia Ōita.

¿Y qué se me había perdido en el nordeste de Kyūshū? La exposición de la serie de moda. El "Muro Ōita" 「進撃の巨人展」que se celebraba en esas fechas en el museo de arte moderno de la ciudad. Una exhibición de Ataque a los titanes espectacular. Aunque debido a mi apretada agenda no pude disfrutar completamente.

Primero hice una larga cola para entrar a la muestra que era precedida por un espectáculo "interactivo" donde una integrante del equipo de exploración nos recibía en pequeños grupos (de unos 40 ó 50 cada vez) mientras se escuchaban atronadores pasos de algún "kyojin" cercano y nos guiaba para refugiarnos a un lugar donde podía verse en una pantalla tras un hueco al resguardo de un edificio rodeado de cascotes y escombros. En eso que la chica desaparece por un lateral, y un kyojin se la come sin piedad. Jejeje.

A partir de ahí, el paseo por largos pasillos avanzaba libremente y podían verse dibujos originales del autor del manga, proyecciones en bucle de secuencias del anime en pantallas grandes, y alguna réplica del equipo de maniobras tridimensionales, la famosa llave que sirve de "mcguffin" para toda la primera temporada, trajes de la guardia de exploración, y más atrezzo, hasta una zona donde no se podía hacer fotos donde aparentemente había algún spoilercillo de algún personaje aún no revelado en el anime. Y otra zona donde una mano de titán colosal, en pose de intentar agarrarte, precedía la sala con su cabeza asomando a tamaño real con cambios en la luz y ojos rojos encendiéndose mientras se oían sus gruñidos.

Después de más y más ilustraciones y dibujos de la serie por todas partes, se sale tras el letrero de un titán colosal dándote la bienvenida a la tienda, con un いらっしゃいませ (irasshaimase). Y no pude evitar llevarme algún recuerdo. Un CD con 4 canciones, un póster de Ōita con el Titán Eren entre sus calles metido en una caja rectangular con dibujo y correa al estilo del equipo de maniobras, una bolsa de mano con llavero y unas galletas edición "Muro Ōita". Todo relacionado con la exposición.

Pero en la planta superior había algo más que no pude ver. Si hubiera pasado de la tienda, quizás me habría dado tiempo. Pero había una larguísima fila y no pude convencer a nadie de la organización para que me adelantasen un poquito. :) Arriba había un espectáculo de proyección 360º 3D virtual de imagen real de Ataque a los titanes. Lo sabía antes de ir; pero no imaginaba que estaría separado del espacio principal. Y me quedé sin tiempo.

Así que para no perder más tiempo tomé un bocadillo en las proximidades de la estación de Ōita antes de que saliera mi tren de vuelta a Kokura. Y de ahí...

No volví hacia Tokio... regresé hacia el sur hasta Fukuoka, donde pude encontrarme con Ale (alias @Karawapo ) como ya hiciera en mi primer viaje de 2011, pero aún con menos tiempo todavía que aquella vez. Así que sólo buscamos un coinlocker (que fue una odisea encontrar uno libre) y visitamos un "BookOff" cercano. Hicimos una sesión Periscope a doble móvil y probamos las butter-cookies de Muro Ōita.

Y poco más. Mientras volvía a Tokio en los shinkansen había noticias de que algún tifón se había cargado la vía de alguna parte de la prefectura de Mie, por la que no pasa el Shinkansen.

Pude probar algún ekiben más para cenar. Y mandé un email al hotel porque era posible que tardase en llegar más tarde de las doce de la noche. Eso son horas intempestivas para cualquier barrio de Tokio. Incluído Ikebukuro.

Cuando llegué di algunas vueltas algo perdido. Si en Ginza, en 2011, algún "chulo*utas" me ofrecía hostess; este año entre calles, habiendo salido por la parte de atrás de la estación de Ikebukuro alguno ofrecía directamente "sex" con mujeres. No me dio muy buena sensación esa parte del barrio. A diferencia de la que visité en 2011, por la parte de delante de la estación de Ikebukuro, cerca del Sunshine City 60, que me gustó mucho.

Pero el hotel era barato y tenía un buffet libre de desayuno incluído; además de algunas sorpresas agradables en las proximidades que probé en los días siguientes. Y seguro que me acordaré de estas experiencias cuando acabe de ver "Durarara". :D

Como curiosidad, si el día anterior ya batí mi record de distancia en trenes, este día superé el del día anterior con unos 1864 kilómetros recorridos en un día. Y eso que no seguí desde Tokio hasta Utsunomiya, o Nikkō de nuevo. :D

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

sábado, 22 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 10 - El viaje en tren más largo

Estando en la prefectura de Tochigi, mi plan original era pasar este día siguiente, 22 de agosto de 2015, por otra prefectura de más al noroeste. Ver algún matsuri con concentración de fuegos artificiales espectacular que había encontrado mirando por Youtube. Pero al preparar el viaje con meses de antelación encontré muy difícil o casi imposible lograr alojamiento en el pueblo de Akagawa(Yamagata) y casi tampoco en lugares circundantes, ni en la prefectura de Akita y casi tampoco en Niigata.

Así que, un poco por darme el capricho y quitarme el disgusto, me programé para este día un viaje algo más largo de lo que podría parecer razonable en un día. Desde Utsunomiya, tomé un shinkansen a Tokio y de ahí otro hasta shin-Ōsaka, donde enlacé con otro hasta Kagoshima. Es decir, 1573 kilómetros y 300 metros repartidos en tres tren bala. Saliendo muy pronto por la mañana para llegar 8 horas y pico después. En torno a las cinco de la tarde. Aún de día.

Nunca había hecho tantos kilómetros seguidos por tierra en tan poco tiempo. A lo sumo, tengo un vago recuerdo de ir en tren que tardaba un día entero yendo entre Barcelona y Génova, lo que no llegan a ser ni 900 kilómetros. Aunque volví a superar mi récord, justo el día siguiente.

Mi intención era ver otro evento de fuegos artificiales programado en aquella ciudad de la punta sur-oeste de la isla Kyūshū de Japón. Y otras sorpresillas para el día siguiente.

Si el día anterior, en Nikkō, había estado en la parte más al norte que he estado nunca de Japón. Este día iba a estar en la parte más al sur que he estado nunca del país.

En el camino probé por primera vez un eki-ben. Bentō comprado en un quiosco del andén de la estación donde hice transbordo, por shin-Ōsaka. Me sorprendió que son cajas frías. Aunque tengan arroz, y no se calientan. Se comen tal cual durante el viaje, en el tren.

Nada más dejar la maleta en un Toyoko-inn hotel de la parte delantera de la estación de Kagoshima, pasé por un combini para reservar asiento en una zona habilitada para ver los fuegos. Ni siquiera era de la cadena de combini que tenían máquina para reservar las entradas pero como no llevaba mi móvil habitual en marcha mis apuntes y planes para tenerlo todo milimetrado se habían ido al traste.

De cualquier modo el que me atendió me dio la noticia, con una risa casi sarcástica, los fuegos artificiales se cambiaron de día (se adelantaron) porque estaban en "Alerta 4" en Sakurajima, la isla volcán que acompaña la bahía de Kagoshima. Lo que significaba que los habitantes de aquella isla tenían que estar preparados con sus efectos personales practicamente en la boca listos para ser evacuados por si se producía erupción del volcán.

Así que lo más que iba a ver esa noche podían ser, no fuegos artificiales, sino naturales.

Aún coleando mi tos desde haría 5 días, salvo quizás el día de subida al Fuji, que no sentí molestias más allá del cansancio del ascenso (y descenso), y notando que, además de tener tos, empezaba también a moquear miré en el combini a ver si veía algo más efectivo para catarros. Entonces otro cliente que me vio la cara se dirigió a mí en inglés y me desaconsejó que adquiriera nada del combini y me indicó donde había una farmacia. No una farmacia, tipo droguería 24 horas, que hay bastantes, sino una farmacia seria de despacho de recetas 薬局(やっきょく - yakkyoku)con farmacéutico. Y le hice caso. Me acerqué y pude practicar mi japonés a mi máximo nivel del momento(siendo aún principiante) explicando mis síntomas y el tiempo que hacía que los tenía. El japonés me vino bien también para entender (aunque a la segunda) que las pastillas que me dieron se tomaban una, tres veces al día, -asagohan, hirugohan, bangohan. (desayuno, comida, cena)- dijo el farmacéutico.  Eran unas pastillas caras pero flipé de lo bien que funcionaron desde la primera pastilla. Se me iban los síntomas y en menos de cinco días, cuando me iba de Japón se pasaron todos los síntomas. (De hecho las he vuelto a usar cuando he vuelto a tener un catarro en España, meses después, y aún se me han pasado antes los síntomas)

Sin plan para la noche, y estando restringido el acceso a Sakurajima para acercarse a la isla-volcán, decidí dar un paseo y ver algo la ciudad durante el atardecer. Kagoshima me gustó mucho. Y lamenté no haber podido tomarme un poco más de tiempo por ahí.

Pese a estar más al sur de Japón hacía mucho menos calor que en Ōsaka o Tokio en esos abrasadores días de verano. Se estaba muy bien. Con muy buena temperatura.

Poco a poco pude ver a lo lejos el imponente volcán que ya había visto en la película "Kiseki", de Kore-eda. Y llegué al puerto y una zona comercial "Dolphin port" donde había restaurantes, algunas tiendas y un canal artificial. En el puerto, aunque no hubiera fuegos artificiales oficiales, hubo quien no se resignó ese día y lanzaron algunos cohetes caseros.

Hice varias fotografías con exposición larga para sacar Sakurajima desde el puerto como si fuera pleno día. Y, aunque estaba sin trípode, no las hice muy mal.

Regresé un trecho a pie y otro en tranvía hasta el hotel donde me encontré con mi, desde entonces, cita obligada diaria con el "golden time" de anime en el canal Tokyo MX; todas las noches ponen varias series diferentes. En ese momento ponían alguna película de One Piece.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

viernes, 21 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 9 - Un día en Nikkō

Después de bajar el Fuji el día anterior sabía que Nikkō no iba a ser un camino de rosas. Se preveían largas distancias, idas y venidas; y cuando fui además descubrí que hay senderos con grandes altibajos donde hay que subir y bajar largas escaleras empinadas, con una lluvia fina muy similar a la que me hizo la puñeta el día anterior en el Fuji.

Pero rodeado de un verdor poco común en medio de la naturaleza con altísimos castaños de indias, que dan nombre a la prefectura (Tochigi 栃木) y los encantos de un lugar histórico en torno al cual se construyó el pueblo de 日光 (Nikkō) cualquier incomodidad quedó eclipsada. Fue el lugar donde más fotos y vídeos tomé de mis dos semanas de viaje.

Alguien me preguntó por las agujetas del Fuji:
Y ciertamente las noté al ir por las escaleras del santuario Tōshō-gū 東照宮、pero apenas dolían y se pasaron muy pronto.

Este día me lo tomé con calma. El viaje en tren desde Utsunomiya a Nikkō era muy interesante. Más que el tren en sí, el recorrido; que iba subiendo monte, poco a poco. Y en tres cuartos de hora sube desde los 120 metros de altitud sobre nivel del mar de Utsunomiya hasta los en torno a 600 metros de Nikkō. Atravesando planicie rural, arboledas y pequeños pueblos.

Una vez que vi los famosos monos que están en el lado izquierdo nada más entrar en el santuario Tōshō-gū ya me quedé tranquilo. Me entretuve un rato haciendo fotos, vídeos y escuchando distintos guías explicar su historia a otros turistas en japonés.

Seguí haciendo el recorrido y al llegar a la parte del "grito del dragón"; No sé cómo se llama pero yo lo interpreté así; no pude evitar poner el móvil a grabar el audio. Ya que era la única zona donde se prohibían fotos o vídeos. Ya se sabe... Nada más tentador que guardar registro de lo que no se permite. :D

En el santuario Tōshō-gū fue el primer sitio donde vi algunas "miko"; Chicas que ayudan u orientan espiritualmente en el templo. Y no es que no las buscase en mi viaje de 2011, pero entonces lo más que vi fue algún "negi" 禰宜 ayudando en alguna boda o similar al sacerdote shintoista que dirigía la ceremonia.

En el mundo del manga y videojuegos las miko están muy idealizadas. La realidad es que sólo se dedican a cobrar recuerdos y amuletos, y tareas bastante mundanas. Pero tener una indumentaria característica y única del shintoismo hace a estas "monaguillas" un poco más especiales.

Otra anécdota me sucedió antes de entrar en el complejo de Tōshō-gū. Aunque llevaba paraguas consideré necesario comprar un impermeable para seguir en Nikkō y repasé mi diccionario para pedirlo en la tienda de souvenirs que hay delante de la entrada; donde se veía uno expuesto, colgado en el acceso principal. No sé por qué puñetas di con una palabra que significaba "sombrero impermeable", y me dirigí a una señora menuda que se encargaba de la caja y lo pedí (aunque ya sabía que "bōshi" 帽子 significaba sombrero, pero si el diccionario decía que eso era "impermeable", ¿quién era yo para llevarle la contraria? :D).

El dolor de corazón empezó a entrarme cuando se puso a buscarlo por toda la tienda y la mujer iba encorvada casi 90º, por algún problema de espalda, y su avanzada edad. Finalmente pidió ayuda a otra empleada más joven y cuando me sacaron un sombrero impermeable... dije... -eto... no... no era eso lo que buscaba... señalando el impermeable.
「レインコート?」 (Rain Coat), inquirió la empleada, a lo que contesté. Sí. Eso era exactamente lo que buscaba. Mira que soy ヘタレ外人 torpe です。

Aunque había muchas más cosas que ver no vi mucho más que Tōshōgū, y poco después de salir subí al autobús de vuelta a la estación de Nikkō y volví a Utsunomiya.

Pero el día no terminó ahí. Compré una camiseta muy molona de Ghost in the Shell Arise, tirada de precio, 500 yen, en un UniQlo.

Y probé mi primer "famires" (restaurante normal y corriente a ojos de un occidental) con mesas y buena comida. El "Coco's". Una franquicia que también vi cerca del Fuji. En Utsunomiya tenían buffet-libre de refrescos y pude comer unos buenos espaguetti y hamburguesa servida en una mini-plancha caliente que te permitía calentarla o cocinartela más, al gusto, en la propia mesa. Así como una surtida carta de postres. Todo estaba muy bueno.

Por último, tocaba lavar en la lavandería del hotel toda la ropa de montaña de los dos días anteriores. No me puse a ello nada más llegar al hotel por el cansancio; y porque tenía tiempo al pasar dos noches en Utsunomiya. Entre eso y secarla en las secadoras estuve bastante tiempo. La recogí en las bolsas al vacío que me llevé para que cupiera todo en mi pequeña maleta, para envíarmelo en una caja por correo al volver a Tokio tres días más tarde, desde una oficina de Ikebukuro.

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

P.D.: Por el tema de que me quedé sin la batería de mi móvil preconfigurado con las apps que usaba para escribir el blog en Kioto (y mucha pereza o falta de tiempo), este post se ha escrito casi un año después del viaje. Puede que haya imprecisiones al recordar la experiencia de memoria. Sigo debiendo un artículo denso y personal sobre el Fuji. Jeje.

Quedan por relatar los últimos días que pasé por Japón.  Con un viaje largo y "despechado" que tenía programado para el día siguiente a este.

jueves, 20 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 8 - El Monte Fuji (parte 2)

El 20 de agosto a las 5 de la mañana fue la fecha y hora que escogí meses atrás para hacer cumbre. Era la hora prevista del amanecer en el Monte Fuji. El Go-raikō.

Como ya conté en la 1ª parte, había decidido subir el 19, terminando de subir el 20, y luego bajar de un tirón. Como hacen la mayoría de japoneses responsables que suben por primera vez.

Era jueves, día de labor, y habían terminado las fiestas más populares del verano en Japón, el Obon. (Aunque hay festividades todo el mes de julio y agosto en distintos lugares.) Lo que lo hacía un día relativamente tranquilo.

Además aún quedaban 3 ó 4 días para que terminase la temporada de aperturas de verano antes de que la Oficina de Correos de la cumbre dejase de abrir de 6 de la mañana hasta las 14 horas.

Esa noche dormí poco. Percibí la llegada de algún otro excursionista más que creo que pusieron algo más lejos de mí. No pegado a otro como hicieron cuando llegué yo.

Y escuché unos truenos tan fuertes como si cabalgasemos sobre las mismas centellas del rayo. Las lluvias previstas para la tarde del día siguiente parecían haberse adelantado unas cuantas horas.

Nunca había oído truenos de esa manera. Acostado comodamente en el refugio de montaña a 3400 metros de altitud, era como estar dentro de una ballena del tamaño de un estadio cuyo estómago ruge con hambre feroz.

La naturaleza se ve más majestuosa cuando no se encuentra totalmente invadida por las comodidades del mundo urbano.

De cualquier modo estando bajo techo dormí plácidamente esperando que llegase la hora de ponerse en marcha.

Y puntualmente, a las 2 de la mañana (en mi idioma serían 2 de la noche.), un empleado del refugio subió a la planta de las literas y anunció a todo el mundo que debido a la lluvia se recomendaba permanecer en el refugio y ver el go-raikō desde ahí; Al estar el camino a la cumbre mojado, podría ser peligroso y hacía más fácil posibles resbalones.

La ruta Yoshida tiene la peculiaridad de que el amanecer puede verse desde cualquier punto del ascenso de modo que si no llegas arriba del todo a tiempo no pasa nada porque verás el espectáculo de la salida del sol sobre las nubes desde la montaña igualmente.

Pero eso no es exactamente lo que significa el Go-raikō para los que realmente quieren verlo. Al margen de que tenía una entrega de postales pendiente en "Fujisancho", la cumbre del Monte Fuji.

Tras apenas 4 horas de sueño me espabilé con calma, recogí mis cosas en la mochila. Pero parece que perdí una de las linternas portátiles que llevaba con un colgante, especial para enganchar en el jack de audio del móvil. Palpé un poco, pero no quise perder más tiempo buscándola. Apenas valía 3 euros. (poco más que un botellín de agua mineral en la 8ª estación.)

Afortunadamente era la de repuesto y la linterna principal estaba conmigo con suficiente batería que me dio luz todo el camino hasta la cumbre. Fue buen consejo ese de "lleva siempre las linternas que necesites, más una." (by Achifaifa)

Al asomar al baño en el exterior del refugio, vi que iba pasando gente subiendo a la cumbre ya.

Tras pagar mis 200 yen para usar el baño me puse en ruta hacia la cumbre, en mitad de la noche detrás de una fila cada vez más densa de otros escaladores.

 Saliendo del refugio en torno a las 3 de la mañana todo iba según el plan para llegar a la cumbre a la hora. Con la pequeña molestia de una nube que cubría todo el Fuji.

Como la humedad era muy alta no hice fotos o vídeo con el móvil hasta estar a punto de alcanzar la cumbre. Y guardé la bolsa con mi cámara de fotos dentro de la mochila para mayor protección y llevar todo más compacto.

Tampoco me puse a escuchar música para no liarme con los cables y evitar tocar el móvil. Además en esos momentos la tensión aumenta lo suficiente y mi atención se centraba en seguir subiendo, descansando cada vez que paraban adelante. Porque las paradas eran muy frecuentes y podía seguir el ritmo estando recién descansado.

Toda la subida desde la quinta estación estaba salpicada de todo tipo de excurionistas, los había en grupos pequeños de amigos, en grupos grandes de viajes organizados con un guía que les daba consejos, había alguno religioso con peculiares sombreros que iban canturreando y manteniendo un ritmo constante sin correr pero tampoco parar.

Pero este último tramo de subida la variedad de gente subiendo se reducía ya que ya no adelantaba a nadie y nadie me adelantaba a mí.

Tras un esfuerzo insignificante en comparación con lo que fue el día anterior de la 5ª a la 8ª estación principal, empezó a clarear y vi lo que me parecía ser la llegada a la cumbre así que saqué el móvil y empecé a retransmitir via 4G con Periscope los últimos segundos de mi ascenso a la cima. Justo en torno a las 5 de la mañana, tal y como tenía previsto.

Los japoneses son tan chulos que tienen 4G en todo el monte Fuji. Practicamente en toda la ruta Yoshida y en la cumbre.

También hay Wifi pero no llegué a probarlo. En cualquier caso es una red menos estable y con menos alcance.

Pero lo de "clarear" era un decir. A más de 3700 metros de altitud la nube cansina se empeñó en no dejar ver el amanecer además de aumentar la humedad en un "10000%". La decepción se apoderó de mí. Y aunque llegué hasta ahí arriba. Había dos o tres cosas más que podía haber hecho pero la sensación de frustración me hizo no pensar en ello siquiera.

Una cosa sería dar vuelta al crater para ir desde la parte norte al sur para llegar a la auténtica cumbre de la cumbre. El pico de 3776 metros. Era como 40 minutos o más de paseo. No tenía ningún ánimo de ir hasta allí. Además, por fotos que se ven en StreetView, según por donde fuera parecía peligroso.

Otra cosa que luego eché en falta son más fotos o vídeos con la cámara DSLR. Llevé un peso muerto en mi mochila que hizo muy (muy, muy) cansado el ascenso sobre todo el día anterior para no sacarla siquiera de la bolsa. Y es que con tanta humedad no quería que se estropease. Así que sólo usé el móvil y en pocas ocasiones también.

La ironía es que en mi entrenamiento dos meses atrás, subiendo de los ~1600m a 2300m en la sierra del Moncayo, ya había decidido no subirme la cámara por su peso. Pero cambié de idea, como si no hubiera fotos desde el Fuji mucho mejores que las que yo hubiera podido hacer aún con condiciones meteorológicas favorables.

Respecto al tiempo, apenas hacía frío. Yo llevaba buena ropa y hubiera aguantado incluso temperaturas bajo cero y rachas de viento. En donde vivo Tudela aguanté con la chaqueta tipo softshell y las capas intermedias rachas de cierzo en invierno cercanas a los 60km./h.

Durante el ascenso llegué a ponerme la máscara que me llevé que cubre nariz y boca. Pero más tarde no la consideré necesaria. Además llevaba un pantalón tipo media bajo el pantalón de esquí que evitaba cualquier resquicio de frío.

Al estar cubiertos por una nube nos ahorramos la previsión de rachas de 40 Km./h. Y tuvimos una mínima próxima a los 6ºC o más calor, sin viento.

En la cumbre había unas sillas como para sentarse a contemplar el paisaje al amanecer. Pero nadie estaba atento a mirar el go-raikō porque no se veía nada y la gente entraba en los refugios a tomar un desayuno caliente y comprar recuerdos. Yo me acerqué a un puesto en el exterior y compré el segundo botellín de agua de mi ascenso. Este estaba de oferta por 400 yen.

Pregunté al hombre mayor que me la vendió por donde estaba la Oficina de Correos y me contestó que a unos 20 ó 30 minutos en dirección este-sureste, siguiendo las agujas del reloj por el cráter. Lo cual me empezó a desanimar. Porque pensaba que estaría más cerca.

Como aún era pronto incluso con el paseo por delante también entré en la tienda - comedor - refugio cercana y eché un vistazo. Recuerdo que me senté un momento pero no compré nada, así que seguí haciendo tiempo de pie en la entrada bajo el porche, evitando un poco la lluvia.

Luego hablaré de la lluvia.

Partí camino de correos. Pese a estar en la cumbre el camino es bastante retorcido, sigue habiendo subidas y bajadas y el camino tiene vericuetos y estrecheces y no está tan señalizado como la subida que es difícil salirse de la ruta. De hecho me pasé de largo y tuve que desandar un poco hasta encontrar la Oficina de Correos.

Si hubiera seguido un poco más, otro tanto, desde la oficina de correos que está en la parte este del Fuji, habría llegado a la cumbre de la cumbre, en el sur del crater.

Aunque no por el camino que me había pasado que era un punto sin salida.

En la oficina había gente esperando y era un lugar muy pequeño pero aún así no había demasiada cola y apenas tuve que esperar a ser atendido. Antes de eso me quité la mochila y abrí el bolsillo donde había metido las postales.

-HORROR! Están todas empapadas! ¿Podría ser que el bolsillo no estuviera bien cerrado? No. No era eso.

Las agité un poco ahí mismo como pude, a ver si se secaban un poco. Las más afectadas eran quizás las que iban metidas en sobres de papel. Aunque alguna postal llegó a su destino algo acartonada. Las entregué y pedí un set de postales exclusivo de esa oficina que contiene un certificado de que:

"DON....<ponga aquí su nombre>"

-Tú has llegado al lugar ubicado en los 3776 metros sobre el nivel del mar en la cumbre más hermosa del mundo del Monte Fuji. Has logrado ascender hasta allí y esto lo certifica. Oficina de Correos de la cumbre del Monte Fuji. <20 agosto 2015>

Y un sello de 52yen para enviarlo por correo a tu casa en Japón, o añadir 18yen(al menos) más para enviarlo a otro país; y le pongan el matasellos de la cumbre.

Yo me lo guardé y sólo envié las postales. También había una para mí, así que matasellos de la cumbre también iba a recibir. Además de que envié varios tweets con foto geolocalizados y fechados.

Ahora el certificado está colgado en la pared junto a otro más pequeño que indica fecha, lugar de inicio del ascenso, temperatura, tiempo, lugar y momento del descenso, también con sello para enviarlo a Japón.

La funda de ambas postales es una maravilla de foto del Fuji en tamaño A5 vertical tipo carpeta plastificada donde se puede apreciar la ruta de subida y bajada aunque medio cubierta de nieve, y todo el set sólo costaba 500 yen (impuestos incluidos).

Había también otros diseños de postales, incluso en "3D", sellos y llaveros originales disponibles este año 2015 sólo en esa oficina según hayé en esta web: http://www.post.japanpost.jp/notification/pressrelease/2015/08_tokai/0707_01_02.pdf

Después de desandar el camino desde la oficina postal, que quedaba ya en la prefectura de Shizuoka, volví a la prefectura de Yamanashi por el cráter buscando el camino de descenso que es distinto del de subida, o se armaría un follón inmenso entre los que suben y bajan continuamente.

El camino de descenso es uniforme y ancho. Y va siempre en tramos de cierta longitud en zig-zag durante medio descenso y tramos algo más cortos también en zig-zag en la otra mitad. Yo diría que das media vuelta como 70 veces o más (o quizás un poco menos).

Ojalá el camino de subida fuera tan cómodo, pero la distancia es algo mayor y también se podría hacer muy pesado. Seguro que muchos lo preferirían a las inmensas escaladas rocosas y desalentadoras que se encuentran cada dos por tres en el ascenso.

Es ahora cuando quiero hablar de la lluvia. Desde que empecé el ascenso a la cumbre este día, empezando en la Verdadera Octava Estación (3400m), la lluvia era fina. Invisible. No se notaba nada. Salvo que estaba nublado y húmedo. La razón por la que las postales estaban empapadas era que la lluvia atravesaba incluso el material impermeable de la mochila.

Atravesó incluso mi softshell impermeable, y mi pantalón de esquí impermeable.

Mis caros guantes de nieve de Goretex marca Salomon parecían una esponja empapada por dentro. Con la que podrías limpiar perfectamente un edificio de 5 plantas con el agua que tenía acumulada.

Mis zapatillas deportivas, que uso siempre, -no usé botas de montaña, porque pesan y no suelen tener buena adherencia- no me dieron guerra en el ascenso; y se llevaron la peor parte en el descenso que empezó a las 7 de la mañana y terminó casi 4 horas después, a las 10:49.

Y es que aunque la pendiente es suave, es continua y no haces más que bajar y bajar durante horas. Arrastrando tierra rojiza, que combinado con la humedad de la lluvia fina-invisible las llenaban más y más de barro.

Si la primera parte de la subida fue un esfuerzo tremendo, el descenso fue peor. Pese a ser un camino más cómodo, sin obstáculos, salvo puntuales cruces con los bulldozer de mantenimiento, que cerca de las 10AM suelen transitar algunos puntos del camino hasta intersecciones que tienen para su uso exclusivo.

La falta de aire por la altitud, y lo largo que se hacía el camino, combinado con el madrugón, el desaliento, tal vez por el disgusto de no haber visto el go-raikō, y la fina lluvia-invisible, hacían que la bajada se hiciera muy larga. Además no se me ocurrió en ningún momento ponerme a escuchar música, algo que me animó y ayudó mucho al subir el día anterior. Pero me preocupaba que se mojase el móvil más, como las postales.

En este tramo no hay casetas o refugios donde parar a sentarte o comprar provisiones, si quieres pararte lo haces en una roca en cada esquina del camino en zig-zag, o, como hacía yo, directamente sobre el bastón de escalada que llevaba.

Me vino muy bien como lugar sobre el que me recostaba. En una ocasión alguien vino detrás y preguntó si estaba bien.

-Estoy bien. Sólo cansado. :D

Creo que me lo preguntaron más de una vez. 疲れました!

La misma persona más tarde me llegó a preguntar a mí, primero si era el camino correcto y luego cuánto faltaba para llegar.

Son como 7 Km. en total. Cuesta abajo. Y la gente que me adelantaba solía ir más ágil que yo; pero en general también con alguna dificultad; y más de uno buscaba el modo de descender más apropiado. Algunos caminaban de lado. Vi a una chica bajando de espaldas, clavando los talones contra el suelo, junto a otras personas que iban normal o haciendo "drifting". Todos con la finalidad de amortiguar la pendiente.

Durante el descenso no adelanté a nadie o casi nadie. Si lo hice, no tardaron en volverme a adelantar y dejarme muy atrás en mis largos descansos sobre el bastón.

No había casi gente a esas horas bajando. Menos incluso que la que me crucé subiendo sólo medio tramo entre la 6ª y la 7ª estación.

Fue una paliza, aunque curiosamente lo que tardé en bajar no difería mucho del tiempo medio previsto. Y eso contando los descansos. Ya que no hice más que parar y parar y parar y parar y parar a descansar sobre el bastón que poco a poco se presionó tanto que, una vez abajo, no fui capaz de desenroscarlo para plegarlo.

Me faltaban fuerzas. Intuí que no recuperaría la condición física hasta que bajase más altura. Pero no la recuperaba, por muchos tramos de unos 50 metros (a ojo) más o menos que recorriera siguiendo el zig-zag del camino.

En ocasiones yo mismo hacía zig-zag en el ancho camino. Ese también es un truco, para amortiguar la rampa o la pendiente, que me enseñaron en las pirámides de Teotihuacan. Jejeje. Ya podrían ser sólo los metros que tiene la pirámide Sol, la subida al Fuji.

Después, los tramos de zig-zag se hacen un poco más cortos pero aún quedan como 30 largos tramos con sus giros que ya había estudiado en casa, aunque hay pocos planos claros de la ruta. Y sabía que aún faltaba mucho.

Finalmente dejas de hacer zig-zag y empieza a haber más vegetación, llegas al tramo que es todo recto, pero aún faltan más de 3 kilómetros hasta el punto de partida en la 5ª estación.

Es en este punto cuando las fuerzas empiezan a volver. Ya no estás tan cansado. Aunque pagarías un c*jón por que las mulas que viste en la 5ª estación para subir a la 6ª estación (pueden llevarte hasta la 7ª) te llevasen lo que queda del camino.


Cuando empecé a atravesar los pasajes anti-desprendimientos tuiteé con esta foto "Ultimos tramos de descenso" y es como aquel que dice "ya estoy llegando" pero aún te falta cruzar Narnia, el campo de Oliver y Benji, Mordor, Ikea y hacer autoestop por Invernalia a ver si te recoge un carro camino de Desembarco.

Es decir, faltaba aún aproximadamente una hora para llegar; en versión no extendida por Peter Jackson.


Pero estando ya por debajo de los 2500 metros de altura ya no notaba tanto cansancio, ni necesitaba hacer prolongados descansos. Notaba las fuerzas volver.

Después de atravesar unos cuantos túneles anti desprendimientos más me encontré con un área donde había caballos amarrados y el encargado me preguntó si quería viajar en ellos a la 5ª estación.

Me di la vuelta y pregunté, por curiosidad, Ikura desu ka?

El hombre sacó un papel y me mostró el precio: 12000 yen.


A lo que respondí, Takai. Arigatō. Y seguí mi camino mientras el hombre me daba ánimos para lo que me quedaba de camino con un Ganbare〜!

Pensé que, con todo lo que he caminado lo que falta es insignificante para pagar ese dineral. Y así fue.

Al alcanzar la 6ª estación, tras juntarse el camino de descenso con el de subida, en 20 o 30 minutos más llegué al lugar desde el que comencé mi subida al Fuji.

Fui al baño. Traté de secarme un poco. Y descubrí otra sorpresa al mirar en un bolsillo de la bolsa de la cámara de fotos donde guardaba una batería de repuesto y el billete de vuelta de autobús que, HORROR! -Está empapado y pegado a la batería.

Fui al despacho de billetes algo preocupado y me dijeron que no pasaba nada y me indicaron la hora y lugar del próximo autobús de regreso a la estación Fujisan en Yoshida.

Al llegar el autobús la interventora se rió, al mismo tiempo que lo hacía un ojiisan que estaba sentado en la primera fila, al entrar mostrando el billete pegado en la batería mientras decía 雨ですから o 雨のために。-"por culpa de la lluvia..."-


El autobús se llenó de excursionistas que regresaban del Fuji y tuiteé a eso de las tres de la tarde que más de una docena de personas del autobús estaban durmiéndose en el trayecto, incluído yo.

Pasamos junto al parque Fuji Q Highland, que tiene montajes especiales de Evangelion con una cabeza del robot a escala 1:1, y otras atracciones.

Después pude volver a ver el Monte en la lejanía. Se dejó ver! Como despidiéndose.

Una vez llegué a la estación, necesitaba cambiar un billete en monedas para la consigna pero....

HORRROR, y van ya tres sustillos ese día. Aunque éste es, con diferencia, el más preocupante. Todo el contenido de mi cartera, que está plastificada, cerrada con velcro, metida en el bolsillo con cremallera del pantalón especial impermeable de montaña, incluído pasaporte y fotocopias con teléfonos y datos de interés, estaban empapados como si hubieran estado dentro de un río.

Y llevaba billetes con en torno a algo más de 10.000 yen (70€).

El problema lo resolví yendo al baño del centro comercial donde comí el día anterior. Y secándome todo lo que pude en el secador automático. De vez en cuando entraba alguien y yo disimulaba. Mientras me secaba un calcetín, la cartera, o un billete tras otro.

Al salír del baño había una máquina que daba cambio. Y probé suerte con el billete aún algo húmedo a ver si me daba monedas. Y la hubo.

Fui a la consigna y recuperé mi maleta. Volví con ella al baño y me terminé de cambiar; y de secar cosas importantes. Algún papel que era redundante y difícil de recuperar lo tiré. Metí toda la ropa de escalada en bolsas al vacío que me llevé para reducir el espacio. Aunque con la humedad que tenían no se redujo todo lo posible.


Después salí a comprar algún refresco en una máquina expendedora delante de un apeadero de autobuses y me senté en un banco mientras intentaba desplegar el bastón para ver si podía meterlo en la maleta. Pero no había manera.

Un amable japonés me vio en apuros y preguntó. Se le ocurrió que él podía tirar en un sentido mientras yo tiraba en otro. Y FUNCIONÓ. Le dí un emocionado ありがとう! Muchas gracias. Y guardé el bastón en mi pequeña maleta con ruedas.

No tenía reserva de tren desde ahí hasta Tokio. Pero sí una a las ocho de la tarde desde Tokio a Utsunomiya. Así que me fui encaminando.
Cogí el primer tren de vuelta a Ōtsuki, que no era tan turístico y peculiar como el de la venida, y no hacía tantas paradas para mostrar el paisaje de alrededor.

Desde allí miré varias opciones y elegí el tren más directo hacia la estación de Tokio.

Unos catalanoparlantes pasaron delante de mí y entraron en un tren que paraba en Mitaka (la ciudad del Museo Ghibli), le preguntaron a una señora: -Mitaka made? "Hacia Mitaka?". A lo que asintió.

Unos minutos después llegó mi tren que me llevó a Tokio.

Allí entré en un "Uniqlo express" pequeñito que hay en la misma estación y decidí comprarme un pantalón nuevo que me hacía falta. Y busqué otras prendas en un H&M del mismo edificio aunque no encontré algo típico de Japón como calecetines tabi o así. Claro. H&M no es una tienda muy japonesa que digamos.

Finalmente tomé el tren bala hacia Utsunomiya. En Tokio hacía un calor infernal pero en Utsunomiya, más al norte, se estaba bastante más fresco.

Al llegar a Utsunomiya fui al hotel donde me atendió una recepcionista que me dijo que hablaba algo de español. Y me explicó el sistema de "amenities" que tienen junto al ascensor donde te puedes proveer. Me llevé un "relajante" de ojos que me hizo gracia. En la habitación revisé mis pies tras todo el periplo y salvo algo arrugados como si hubiera estado metido unas horas en una bañera estaban en buenas condiciones, sin rozaduras o señales del esfuerzo al que los había sometido.

Tenía un descuento que había imprimido antes de ir a Japón, para cenar en un local de gyoza (y otras comidas) con el que me regalaban la bebida.


Utsunomiya es conocida como la ciudad donde se originó el gyoza. Especialidad japonesa derivada de un tipo de empanadilla china.
El hotel estaba a pocos pasos de la estación de tren y en la plaza de delante de la estación había bastantes restaurantes. No vi ninguno que no fuera de gyoza en la capital del gyoza.

Al menos, en ese momento. Y, del que tenía descuento, había dos pequeños restaurantes de la misma cadena en la misma plaza.

Comí 6 gyoza de cerdo con salsa de soja, y un buen ramen junto a mi bebida gratis, que creo fue un zumo de naranja. Todo por 1058 yen (8 euros). Casi no suelen tener refrescos en los restaurantes típicos especializados, y a veces ni agua.... Hay que insistir con el agua, a veces. Aunque hay donde te la ponen sin preguntar, gratis. Vendría bien saberse la palabra お冷 "o-hiya" -agua de beber- (literalmente, agua-fría). En vez del típico 水 "mizu" que es más genérico y no siempre lo entienden cuando quieres beber.

Todo bien acompañado de un "kudasai" -haga el favor-. O más humilde "kuremasenka" -no me haría el favor usted?-. Allí las formas lo son todo.

Eran más de las once de la noche, la última hora en la que permanecía abierto ese restaurante. Y me acerqué a un combini a comprarme algo para el día siguiente y un postre que comí en el hotel: "suika" (sandía) que pagué con tarjeta Suica. Jeje.

Fin del día más largo de mi vida. :D (De 2AM a ~0h)

Todas las fotos del viaje están en: Google Photos - FreddyJP2015 - Japón 2015

No he terminado, ni mucho menos con el Monte Fuji. Habrá parte 3.
Tengo algunos vídeos que mostrar y un artículo más extenso explicando por qué decidí subirlo; cómo me preparé para la aventura; alguna anédota que quizás sorprenda, consecuencias y conclusiones de haberlo subido y consejos importantes para quien quiera subirlo también.

Pero tardaré un poco más. Hasta que acabe de completar el diario de este segundo viaje de dos semanas por Japón. Ya hemos pasado el ecuador.