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viernes, 9 de marzo de 2018

Go-Busata ご無沙汰

Gobusata es el término que emplean, en lenguaje cortés, los japoneses para indicar que hace mucho tiempo que no se han visto. En confianza, se dice, el más informal O-Hisashiburi お久しぶり、que viene a significar literalmente "Es la primera vez (que nos vemos) en una eternidad", y es el equivalente a "Hola! ¡Cuánto tiempo sin vernos!"。

ご無沙汰 GoBusata es más formal. Y lo he visto utilizar por ejemplo a presentadores de un programa de televisión que vuelve a emitirse después de un descanso de temporada. ご無沙汰しております。
Terrace House, primer programa de Fuji TV junto a Netflix
El significado más literal de goBusata viene a ser "hacer el vacío". Es decir, ignorar a alguien durante mucho tiempo. Una práctica que se dice que los japoneses practican cuando alguien es descortés o comete un acto que no pueden perdonar. Y en lugar de quejarse, o denunciarlo, simplemente ignoran a la persona y se distancian para siempre, con una "despedida a la francesa", sin explicar sus motivos.

El uso de la expresión parece que es similar a 失礼します (Shitsurē-shimasu) que se emplea como expresión cortés en situaciones de intromisión; por ejemplo al entrar en una casa ajena: "Disculpe", "Con permiso" sería una traducción -no literal- pero aproximada al sentido de como se dice. Aunque el sentido más literal de la expresión sería "soy descortés" (Como un -Perdona por mi atrevimiento).

GoBusata que, por ejemplo (sin el)casi, he cometido en este blog tras casi tres años sin actualizarlo. Mientras terminaba de escribir el relato de mi viaje de 2015, y pensaba formas de rellenar los huecos para cumplir mi auto-compromiso de poner un artículo al mes, al menos.

Visto que no puedo organizarme para continuar como hubiera querido, sigo desde este momento escribiendo (inicialmente como antes, una vez al mes, al menos). Y, si encuentro tiempo o algo con que rellenar, rellenaré más adelante los meses que faltan por cubrir desde finales de 2015 hasta febrero 2018.

Lo hago porque hay bastantes cosas más actuales que querría escribir, y tengo aún pendiente hablar de por qué y cómo subí al Fuji, pero no quedarían bien con una fecha que no se corresponde a la real. Por el contexto y por decir cosas que antes de esa fecha no conocía. Yo le doy mucha importancia al tiempo. Y, también al lugar. Será porque soy cineasta. Y en el cine todo es tiempo y espacio (o ausencia de ellos).


Hoy quiero hablar de ese sentido de fondo de la goBusata a la japonesa.

Esta entrada me la ha inspirado el episodio 10 (visto en Crunchyroll, que estará disponible gratis desde el 13 de marzo) de la serie original, no basada en manga, de los afamados estudios Madhouse: "Sora yori mo tooi basho" (Un lugar más lejano que el cielo) en este capítulo se hace hincapié en lo que significa ser amigos. La amistad.

Lo resumen tan bién que bastaría ver el episodio y ahorrarse mi perorata para entenderlo.

"Nadie sabe como va a reaccionar un amigo. Si bien o mal. Pero si alguien es tu amigo lo sabes por que dices una sílaba: Ne." Jeje. Eso, hay que ser japonés para entenderlo. ね。 Jeje.

Yo mismo he padecido alguna goBusata de gente que consideraba o considero amigos. Un distanciamiento a veces físico por vivir lejos, y a veces impuesto por diferencias de opinión o forma de actuar o de pensar.

Hay goBusata que me molestan especialmente. Son molestas o dolorosas. Una persona me bloqueó en Facebook. (GoBusata moderna) Sólo porque le pedí un favor (para otra persona) y el señorito en vez de decir -no puedo-, o -déjame-, me bloquea sin dar explicaciones.

Después me bloqueó en Facebook otro amigo(más próximo) por defender a los titiriteros del "Gora Alqaeta" que alguien denunció sin terner informaciones de primera mano sobre el caso. Y que fueron liberados más tarde dado que no había motivo legal para tal atropello. Uno de los primeros casos de prevaricación de los que ahora España está plagada. En especial con el caso de la independencia de Cataluña.

La obra de los titiriteros precisamente denunciaba, de forma metafórica (igual que hace la biblia de fanáticos religiosos que siguen provocando molestias a una sociedad cambiante, en la que vivimos, mientras ellos se mantienen anclados en el medievo), la manipulación de autoridades que hicieron realidad esa obra de FICCIÓN. Fue un ataque a la libertad de expresión. A la cultura misma. Al teatro, al cine, TV, cómic, la literatura. Todo bien cultural nacido de la imaginación humana; que consumen la mayor parte de personas; Incluídos esos "cuñados" que ven ETA en todo lo que respiran.

Este segundo bloqueo en Facebook no me importó. El hombre borraba todos mis comentarios en su muro. Y yo los volvía a poner, una y otra vez. Me lo gané a pulso. Jaja. Pero seguimos teniendo buena relación en la vida real. Durante un tiempo.

Hasta que alguien (también, un tercero) la lió en un grupo Whatsapp y yo le di mi apoyo, y él, junto a otros, hicieron su goBusata particular, ofendiditos.

Pero esto no es la norma. Por lo general, soy yo el que hace goBusatas. Y son los demás los que quieren estar conmigo. Vivo solo y, aunque agradezco la compañía, charlas, monólogos o diálogos mutuos, también me gusta estar tranquilo, sin nadie incordiando.

Pero mis goBusata no suelen ser del estilo de los que he contado. Más bien suelen ser despedidas a la francesa. Y, normalmente, no son intencionadas. Ni con ánimo de ofender o hacer sentir mal a amigos o conocidos.

Me pregunto si estas acciones mías pueden afectar a aquellos a los que eludo por sistema, sin querer. Por motivos diversos. Cambio de residencia. Falta de tiempo. Etc.

En estos tiempos, podríamos decir, que existen las "micro busatas", como cuando ese insidioso invento del demonio llamado Whatsapp te chiva(salvo que no seas cotilla y desactives la opción) cuando el interlocutor lee tu mensaje; y no lo responde.

Esto, que al principio parecía el final apocalíptico de un dato que cuando era privado no provocaba casi recelos; y se achacaba el retraso en responder(que en muchas ocasiones es inducido por el propio servidor, que se ralentiza) al modo de funcionar de la aplicación; Pero ahora Don Whatsapp, se quita parte de culpa diciendo... -Eh, tú. Yo ya le he mandado el mensaje. Y lo ha leído. Si no te contesta no es cosa mía.- je.

Hoy día creo que está más o menos asumido. Y se entiende que las personas no están disponibles en todo momento para escribir en Whatsapp u otras apps de mensajería. Aunque aún quedan rezagados que están enganchados y habría que darles un par de collejas de aviso para que levanten la mirada y estén más pendientes de a qué o quién deben hacer más caso, por encima de una pequeña pantalla. Tras la que también hay gente, claro. Pero una micro-busata no es tan grave como hacerle el feo a alguien, que con razón te mandará tarde o temprano a la **erda, y te debería hacer una goBusata definitiva.

Y nada más. Por ahora. Creo que he abierto un tema interesante. Podéis usar los comentarios. No me hagáis gobusata y prometo volver con otro escrito muy pronto.

Hasta pronto, eh. Nee. またねぇ。

martes, 2 de junio de 2015

El lenguaje es ambiguo. 40 insultos que no deberían serlo.

Si no tuvieramos el lenguaje, la única manera de quejarse que tendría la gente sería con lloros, gruñidos y acciones violentas.
En ocasiones, parece que las palabras se utilicen sólo para quejarse.

No estoy seguro si existe ya algún estudio etimológico así pero estoy convencido de que muchas palabras usadas actualmente para calificar movimientos políticos, religiosos u orientaciones sexuales nacieron por parte de opositores que los señalados terminaron por aceptar de buen grado.

Del mismo modo la palabra "friki", sajonismo de freak (bicho raro, o fenómeno de feria), hoy día es motivo de orgullo. Sobre esto, ya he escrito en el blog en años anteriores. Especialmente para el "Nexo TLQM" hace 5 años, "Día TLQM del Orgullo Otaku". Y otro año después, ¿Por qué Orgullo Friki?.

Pero ahora pretendo extrapolar esas ideas a otras palabras calificativas que se emplean con mucha alegría sin preocuparnos de su verdadero significado y origen.

Y sin preocuparnos tampoco de lo que piensan los demás que significan.

Constantemente somos testigos de como lo que para unos es ofensivo para otros no lo es.

Aunque hace muchas décadas en el mundo moderno, la vida de casi todo el mundo, de cualquier país, es similar en hábitos y formas de subsistencia gobierne quien gobierne su país, hay quién se empeña en hacer ver a los demás e incluso creerlo ellos mismos que existen izquierdas y derechas, como ideología política.

Seguramente los de un "color" inventaron el término para calificar a los del otro, como algo insultante. Y los otros, y sus creativas subdivisiones, hicieron lo propio con los demás. Ponerles un mote para llamarlos por una palabra que los califica como defectuosos, malos, tarados.

Con el tiempo unos y otros se acostumbraron y sintieron cómodos con el término y decidieron prolongar su uso para distinguirse de los demás.

En las religiones pasa algo parecido. Hoy día hay muchos ateos orgullosos. Pero todavía hay quién ve como algo malo un estado natural del ser. Y se les señala como proscritos. Eludo esa etiqueta para definirme ya que esconde un origen acusador e insultante.

Lo mismo puede pasar con los LGBT. Y me da la nariz que la abreviatura "hetero" tampoco la inventó alguien heterosexual.

Emplear calificativos para señalar diferencias con respecto a tí o tu "tribu" es tan infántil como llamar cuatro-ojos a alguien que lleva gafas. O calvorota a un individuo que carece de pelo en la cabeza.

Pero se sigue haciendo. Se insulta con palabras que quizás para otros no son insultantes. Que en el fondo esconden tanta intensidad ofensiva como la palabra "guitarra" (Espero que no tenga mala connotación en ningún ámbito. jeje.)

La lista siguiente es una elucubración sin pensarla demasiado, con fines contestatarios y humorísticos.

Ni me parecen insultos todos los términos ni me dejan de parecerlos algunos. Es algo muy, muy subjetivo. Que es de lo que estoy hablando.

Hagánselo mirar los que usan peyorativamente términos como:

"chinao" hacia el que le gusta Japón.

"sóviets" a quienes pretenden devolver el poder a la ciudadanía.

"liberal" a quien vive en un estado público pero sólo quiere pagar lo privado.

"perroflauta" a quienes salen a la calle a pedir dignidad.

"fanboy" o "fangirl" a quienes demuestran gran admiración por una figura pública o grupo.

"facha" a quién no es comunista.

"comunista" a quién no es de derechas.

Lo de las izquierdas ya es un laberinto porque se han definido izquierdas de muchos tipos. Y en el fondo todos sabemos que los extremos se tocan.

"cabeza cuadrada" a quién sabe de ordenadores o equipos de lógica informática.

"empollón" al que saca buenas notas por estudiar lo que debe.

"veleta" a quien ofrece su apoyo incondicional un día a uno y otro día a otro.

"populista" a quien logra el aplauso fácil aunque no lo pretenda.

"cotilla" a quien se interesa por la gente. (jajaja)

"hermitaño" a quien no se interesa por la gente.

"pajillero" a quien se le ve sano y fuerte.

"promiscuo" a quien ofrece amor de sobra.

"calienta braguetas" a quien se viste pero no se desviste.

"asexual" a quien tiene otros asuntos en mente.

"cardo borriquero" a quien tiene belleza escondida.

"cara vinagre" a quien no acostumbra a reir.

"viva la virgen" a quien procura aprovechar su vida.

"pirata" a quien se hace una copia privada financiada por el canon de Naniano que aún está vigente via impuestos directos aunque lo quitaron de los soportes con canon indirecto.

"gamer" a quien no hace más que jugar al LOL, al CoD, o al WoW.

"Bobo solemne" a quien no hace la política que quiere el opositor.

"Mata elefantes" a quien se va a Botswana a cazar elefantes.

"Patriota de hojalata" a quien acude a "coñazos" de desfiles militares.

"esquizofrénico" a quien está como una chota.

"arrimaparedes" a quien le da por hacer kabe-don a diestro y siniestro.

"mormón" al que viene a darte un aburrido sermón.

"agnóstico" a quien no se moja y pasa de defender a unos u otros.

"ateo" a quien nació sin conocer dioses y morirá igual.

"creyente" a alguien que nació cerca de Crevillente.

"cristiano" a los que se envía para alimentar a los leones.

"musulmán" a quien no come cerdo, no bebe, ni fuma, salvo cuando se va a otro país.

"judío" a quien sólo piensa en dinero.

"polaco" idem.

"soriano" idem.

"catalán" idem.

"racista" a quien ordena tanto objetos como personas.

"multiracial" a quien defiende relaciones intergalácticas.

"opusero" a seguidores de grupo heavy de los 80s' que beatifican niñas moribundas.

Y, me gustaría seguir, pero con 40 palabrotas ya es suficiente por hoy.

jueves, 4 de julio de 2013

A saco con los kanji

Prólogo:

Anki es un famoso programa que ayuda a memorizar cualquier materia con una técnica de repaso espaciado. Básicamente ayuda a memorizar cosas más deprisa que medios convencionales. Ya que se gana tiempo al repasar más a menudo sólo aquellas cosas que olvidas con más frecuencia, dejando para más tarde lo que olvidas menos.

La memoria funciona de tal forma que cuando aprendes algo empiezas a olvidarlo; pero si justo antes de olvidarlo del todo lo vuelves a repasar tarda más en olvidarse, y si antes de olvidarlo de nuevo lo repasas y vuelves a repasar con este sistema, como unas 10 veces, es muy probable que ya no lo olvides nunca.

Actualmente tras un curso de octubre a junio, con clases semanales casi particulares de japonés con el libro de texto みんなの日本語, estoy de "vacaciones" y toca repasar lo aprendido. Además tras varias "paradas técnicas" estoy siguiendo con constancia el libro del Dr. Heisig, Marc Bernabé y Verónica Calafell "Kanji para Recordar 1" donde se puede lograr perder el miedo a los kanji y se aprende a reconocerlos de forma imaginativa.

Desde mayo llevo un buen ritmo el aprendizaje de los temidos jōyō kanji, o letras chinas de uso general en japonés, incluyendo el suplemento. Cada día aprendo 10 nuevos kanji y los agrego(¿cómo? más abajo lo explico.) a mi mazo de repaso en Anki.

Hay 2 formas de usar Anki para aprender idiomas: Lo que llaman el modo "Reconocimiento" y el modo "Producción".

El Reconocimiento consiste en ver algo en el idioma que estás aprendiendo, tratar de adivinar la traducción a tu idioma y ver si has acertado en el reverso de la nota (carta o flashcard) que se genera con Anki.

Heisig recomienda la segunda forma de usar Anki, que quizás es más dura al comienzo pero doy fe de que es mucho mejor. Aunque combinar un poco ambas técnicas no puede hacer daño cuando ya has madurado bastante el repaso.

El modo Producción con "Kanji para recordar", consiste en adivinar como es el dibujo del kanji viendo primero la "palabra clave" en tu idioma. Ya que lo que se aprende con Kpr1 no son exactamente traducciones a tu idioma sino una interpretación del significado más común para un kanji (que puede tener varios significados) o incluso algo totalmente inventado, que no tenga que ver con su significado habitual, y que puede venir bien para recordarlo y asociarlo como componente en otros kanji. Al tiempo que aprendes a dibujarlo con tu propia mano en el orden correcto de los trazos lo que también te ayuda a recordarlo con otro tipo de memoria; que no sea un simple reconoce, repite, y repasa.

ANKI:

Con el tiempo he ido aprendiendo de las muchas ventajas que tiene Anki. Aunque aún habrá cosas que no controlo.

Su principal ventaja es que puedes usarlo en el smartphone, tablet, el ordenador en cualquier sitio con acceso a la web ankiweb. Y sincronizar tu progreso en los distintos dispositivos.

Poco a poco le he ido sacando bastante partido.

Lo ideal para aprender algo con Anki es hacerse uno mismo el mazo conforme va aprendiendo lo que sea. Aquí tenéis un vídeo tutorial básico que hice sobre cómo hacer y actualizar un mazo.



Para los Kanji se pueden encontrar mazos compartidos de muchos métodos diferentes. Incluyendo el de Kanji para Recordar. Pero, como ya he dicho, es mejor hacerse uno el mazo conforme va aprendiendo, en el caso de este es más importante porque con el método de Heisig deben aprenderse en cierto orden y Anki sólo debe usarse para repasar los aprendidos.

Los mazos que he encontrado en castellano no incluyen los 196 nuevos kanji que le faltan a KpR1 desde la reforma de los jōyō kanji de 2010.

Me lié la manta a la cabeza y los adapté con ayuda del proyecto diccionario Kanjidic2 que es un texto en forma de "base de datos" XML que incluye kanjis, traducciones en distintos idiomas, número de trazos y distintos códigos de indices incluyendo los Heisig.

También requerí algún mazo en inglés y los fui adaptando más o menos.

Encontré algún término cambiado que se había corregido en KpR como "castigar" por "reprimenda" así que los arreglé. Pero puede haber alguna incosistencia más respecto al libro y suplemento.

Aún así la última edición a la venta todavía tiene alguna errata y seguramente cambiará el índice respecto a la futura edición que incluya el suplemento.

Un problema que me encuentro a menudo es que algunos kanji de los recientemente aprobados han cambiado de forma y casi siempre usan el mismo código Unicode lo que hace que no se vean como deben verse.

Por ahora el tipo de letra que yo conozco que más se acerca a tener todos bien es una fuente ttf llamada "Hiragino Mincho Pro" (enlaces abajo).

Para repasar el orden de los trazos es muy importante disponer del tipo de letra KanjiStrokeOrder (abajo enlace).

Sin embargo para que funcione en el móvil (uso Android, con Ankidroid) el archivo debe introducirse en la aplicación de escritorio (Windows, Linux, Mac) en la carpeta del usuario en la raiz de la carpeta de archivos multimedia compartida conocida como "collection.media/" (~/Anki/Usuario/collection.media/_KanjiStrokeOrders.ttf en linux, o algo parecido)

Además, según la plataforma es posible que haya que poner un guión bajo delante y corregir la plantilla de las tarjetas para que haga referencia a esa fuente para mostrar los kanji. Tal que así, en el apartado Estilo de los "Tipos de Tarjeta":

@font-face {
font-family: MiKanjiStrokeOrders;
font-style: normal;
font-weight: normal;
src: url('_KanjiStrokeOrders.ttf') format('truetype');
}

.jp {
font-family: miKanjiStrokeOrders;
}


.mobile .jp {
font-family: miKanjiStrokeOrders;
}

.mac .jp {
font-family: KanjiStrokeOrders;
}

.win .jp {
font-family: KanjiStrokeOrders;
}

.linux .jp {
font-family: KanjiStrokeOrders;
}




De este modo al sincronizar el contenido multimedia en el móvil se puede ver el tipo de letra con la fuente mostrando el orden de los trazos. Aunque ojo con el wifi/3G porque lo font ocupa unos 18MB.

En ocasiones me ha fallado al principio no mostrándose el kanji con la nueva font en el móvil. Pero se soluciona dándole a editar una nota y al grabarla o cancelar se ven todas ya.

El problema con los kanji que han cambiado de forma tiene más difícil solución. Este por ejemplo ahora tiene un trazo más:


Sólo cabe esperar a ver si se actualiza en más sitios y el autor de la fuente KanjiStrokeOrders lo actualiza también.


Hasta hace bien poco además de Anki usaba la web Kanji Koohii, donde hay una nutrida comunidad de usuarios que siguen alguna de las versiones de Kanji para Recordar en español, inglés, alemán, italiano... y comparten historias imaginativas para ayudar a la mnemotecnia. Pero existe un plugin para Anki (escritorio, mac, win, linux) que te permite importar tu progreso de la web de Kanji Koohii y hacer lo mismo que haces en esa web en el Anki, simplificando un poco el proceso cuando usas varios mazos de aprendizaje.

Todo esto no tiene ningún sentido si no sigues el libro de KpR1 pues los índices Heisig no tienen nada que ver con el orden en que están estructurados los exámenes y frecuencia de uso de los kanji. Heisig propone aprenderlos todos sin excepción. Saltándose la tediosa labor de aprender su lectura y los compuestos en principio, pero sirviendo de magníficos cimientos para enfrentarse a ello después.

Los mazos que se encuentran por Anki incluyen los kanji de los libros Kanji para Recordar 1 y "Remember the Kanji 3". Que parece ser, este tercer libro no saldrá en España, puesto que con la técnica de KpR se pueden aprender los casi 1000 de RtK3 y los cerca de 47.000 más de los kanji japoneses no tan habituales. (Por si alguien se lo pregunta aún, el libro "Kanji para Recordar II" enseña las lecturas y los compuestos de los jōyō.)


Así pues, me programé una serie de scripts que sirven para consultar las tablas de kanji jōyō y la que tiene los añadidos en 2010 y los ordena como deberían ser estudiados en el orden que propone Heisig según el suplemento.

De modo que, cuando aprendo 10 kanji, le digo el número de índice Heisig que va primero y se generan 10 (o los que quiera) en un archivo .csv que importó fácil y rápidamente en el mazo que tengo para los kanji recien aprendidos. Y que llegará a tener 2199 kanji allá por noviembre, si nada se tuerce.

Además como a partir de cierta lección los kanji sólo se ven en su forma de imprenta y a veces me confunde respecto a la forma manuscrita, para dibujarlos bien creé otro script que genera el número de hojas de 10 kanji que le pida, para tener para varios días  (con la fuente KanjiStokeOrders). Aunque por ejemplo la última lección del libro, he visto por anticipado que es preferible no disponer de esa forma para que seas tú mismo quien averigüe la forma manuscrita.


Para consultas puntuales me creé tres scripts accesibles mediante un atajo de teclado como las teclas F6, F7 y Shift+F7. Que muestran el kanji (y lo copian al clipboard para pegarlo donde quiera; muy útil para mirar un diccionario o hacer búsquedas) al que le corresponde un índice Heisig. O lo contrario, con F7, meto un kanji y me dice el índice Heisig. Y más divertido aún, personalizado y complejo, el script que arranco cuando pulso Shift-F7 me pregunta el kanji y me dice cuándo me toca estudiarlo, su palabra clave, número de trazos y una cantidad extra de información útil.



Además del mazo "Kanji Koohii" y el de mis clases basadas en Minna no nihongo, tengo un tercer mazo donde metía los que olvidaba cuando usaba la web de Kanji Koohii, porque en esa web me resultaba problemático que llegasen a acumularse kanji para reaprenderlos y nunca pulsaba que me habían resultado "olvidados / mal 1" sino que evitaba poner que habían sido "fáciles 3 (o 4 en Anki)", dejando como poco en "bien 2".


Los demás mazos los he descargado de la sección Shared Decks de Anki y sólo les hago algo de caso si tengo mucho tiempo libre. (casi nunca) Están para probar.

La versión de escritorio es necesaria para hacer labores de sincronización, estadísticas, etc más fácil. Aunque sería posible actualizar mazos y añadir flashcards (notas) desde la app móvil. Pero siempre es más fácil de automatizar todo con la versión de ordenador.


Enlaces:

Si alguien quiere importarse el mazo de 2199 kanji aquí va en formato .csv, incluyendo los campos separados por tabulación: 'kanji', 'palabra clave', 'historia' (campo vacío para añadir una historia mnemotécnica), 'número de trazos', e 'índice heisig'.


Puede haber imprecisiones, y alguna modificación mía, por ejemplo en el kanji de índice Heisig 940A pone la vieja forma del kanji en la 'palabra clave', cuya nueva forma es un código unicode diferente; tal que así: 'artículos de papelería (viejo: 箋)'.


Pero como lo ideal es crearse el mazo poco a poco: Aquí va mi script para crear un archivo CSV personalizado (casi me quedo sin cenar por adaptarlo para la Web ;))


  • Tipo de letra con kanji de estilo manuscrito con indicación del orden de los trazos: KanjiStokeOrders (última versión conocida v3.000 - 9MB comprimida en zip)
  • Tipo de letra con kanji de imprenta bastante completa. He convertido la que encontré a formato TTF que la hace compatible con Libreoffice y otros programas: Hiragino-mincho-pro-w3

Y eso es todo. Espero que sea de utilidad.
Cualquier duda preguntar e iré aclarando.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mi primera clase de japonés

Prólogo
No recuerdo cuando fue la última vez que fui a una clase a estudiar. Probablemente sería un taller de cine o algo parecido hace más de 15 años. Y si excluimos las materias relacionadas con mi profesión e intereses de toda la vida (tecnología, audiovisuales, comunicación, ordenadores) es probable que haya que remontarse a hace más de 20 años sin estudiar nada diferente. :-o

Así que decir que estoy oxidado en lo que se refiere a estudiar en una clase con profesores es poco. No hace tanto tiempo que he impartido charlas, conferencias o cursos sobre audiovisuales o desarrollo web pero enseñar creo que es más fácil (no lo será tanto enseñar bien o motivar) pero puestos a contar cosas... como se puede ver puedo ser muy "parlanchín".

En cualquier caso, los que me conocen sabían desde hace años que estaba interesado en aprender japonés y de hecho, de forma casual, por blogs, manga, anime, un audiolibro en inglés, etc; he ido aprendiendo algunas cosillas sueltas por mi cuenta.

Algunos amigos me animaban a que me apuntase a clases de japonés en mi ciudad pero quizás por algo que leí y por la experiencia de toda la gente que he ido conociendo que estudiaba ya o lo había hecho no me convencía la idea de momento.

No de empezar a estudiar sino lo de hacerlo del modo convencional y fuera de Japón.

En torno a marzo de 2009 compré el libro "Kana para recordar" de la editorial Herder; Donde en relativamente poco tiempo, y si se tiene un poco de imaginación y se siguen unos pasos simples, se puede aprender en aproximadamente 6 lecciones de media hora cada una (en 3 días! por ejemplo: una a la mañana y otra a la tarde). Yo tardé 3 días en aprender todo el hiragana aunque mi tiempo de estudio fueron en total un poco más de las tres horas previstas por el libro: 4 horas y 7 minutos. Y en seis días (porque me pilló ocupado), poco después, aprendí el silabario katakana, pero en tiempo de estudio fueron menos horas: en total 3 horas 35' para estudiar las otras 6 lecciones.

Con eso por supuesto no es suficiente, requería practicar y seguir estudiando. Pero quizás no le dediqué la constancia necesaria después (porque...). De todos modos sí que practiqué los meses siguientes. Y conseguí no liarme (mucho) con el ツ en katakana y el シ que tanto se parecen y otros problemas similares.

Lo bueno es que con esta base ya tenía bastante para conocer el orden del diccionario en japonés y siempre que consulto lo hago mostrándome las pronunciaciones en kana en vez de en romaji.

Y el katakana se convirtió en una herramienta estupenda para entender palabras japonesas que proceden del inglés.

Lo que me convenció de seguir en plan autodidacta fue, en mi impulso por seguir adelante, comprar algunos libros como, la sucesión lógica de "Kana para Recordar" que fue, Kanji para Recordar 1. Y también compré "Japonés para gente Manga 1 - 4".

Pensé que acabaría siguiendo el método informal y desordenado de "Japonés para gente Manga" porque es más práctico pero enseguida noté que requería mucha concentración y tiempo para seguirlo, mientras que el de Kanji para Recordar 1, que no es un libro realmente para aprender japonés sino conocer los significados de todos los kanji del sisema oficial me ofrecia la ventaja de tal vez expandir mi imaginación, algo muy útil cuando tratas de escribir un guión de cine.

El autor del libro original James W. Heisig en su introducción comenta el alto índice de fracaso entre los occidentales que se aventuran a aprender japonés en comparación con los chinos cuya estadística se invierte con un porcentaje muy alto de éxito en el aprendizaje pese a que chino y japonés son muy diferentes como lenguas.

El nexo común que facilita la tarea a los asiáticos de China son las letras chinas que en pocos casos hay algunas que son puramente japonesas y en muchos más comparten el mismo ideograma o pictograma.

A los occidentales que usamos letras latinas, o romaji, los kanji nos "suenan a chino", nunca mejor dicho. Y al no estar inmersos en ellas es un auténtico muro con el que se termina por perder la paciencia si no se aprenden bien.

El método radical de Heisig es por tanto un sistema que propone memorizar todos los kanji. No los ~50.000 sino los alrededor de 2000 oficiales y algunos nombres propios. Y sobre todo propone un método para aprender nuevos kanji por cuenta del estudiante una vez concluido el primer libro.

 Y "allá" que me fui. Me lié la manta a la cabeza aprendiendo kanji hasta llegar a unos 500 (sin sus respectivas pronunciaciones) pero aprendiendo el orden de sus trazos y significados clave. En un momento dado, por lo que fuera, hice una pausa muy larga, quizás un año y noté que había olvidado algunos, aunque curiosamente no todos y es que el método mnemotécnico es bastante ingenioso. Y los kanji más complejos pueden salir con total naturalidad.

El método funciona según se hayan seguido seis pasos clave y no siempre funciona con una persona si la imaginación no es lo suyo. Yo procuro dedicar mucho tiempo al paso en el que hay que usar la imaginación, aunque quizás es contraproducente para la agilidad del método.

Dicho todo esto, y dado que me iba a gastar un dineral (para estar los tiempos como están) en el viaje al próximo Salón del Manga (por cuarta vez desde que fuera en 2008) se me ocurrió que no sería mala idea apuntarme a un curso presencial de japonés en serio teniendo oportunidad donde vivo con profesorado nativo. Y encontré una oferta a muy buen precio aunque al no cubrirse plazas tuvo que hacerse en un grupo más reducido, algo más caro pero en plazos trimestrales algo más fáciles de sobrellevar.

La primera clase
Llegué a la dirección de la clase cerca de un cuarto de hora antes y vi que había alguien esperando fuera, que también iba a aprender japonés. Me acerqué a ver el letrero de la entrada y me volví para preguntar si iban a la clase. Somos un grupo muy reducido. Conté la anécdota de este mismo día, 23 de octubre hace un año, cuando cogí un tren bala y llegué con pocos minutos de antelación (para lo que yo considero razonable) pero era más que de sobra para un japonés.

El caso es que no nos atrevíamos a entrar con demasiada antelación a la clase y me puse a revisar mi móvil. Entonces me di cuenta de los nervios que tenía por empezar. Pues me temblaban las manos al tocar la pantalla del móvil. Y soy un tipo muy tranquilo. 本当に本当

En cuanto entramos ya estabamos todos. Y empezamos inmediatamente a saco con el hiragana y frases sencillas. Yo metía baza a la mínima conteniéndome un poquito a veces. Matizando cosas y consultando lo que no sabía.

Tomar apuntes para mí ha sido una odisea. Porque quería atender al mismo tiempo y la (mucha) falta de costumbre y, lo "especialito" que soy (me gusta ponérmelo difícil) que quería apuntar lo que estaba en romaji en hiragana me ralentizaba bastante.

Ha sido una clase básica pero muy práctica. Algunas frases las había escuchado casualmente el día anterior en el MP3 de mi móvil donde por casualidad se puso en vez de música de mi colección el "Japanese for dummies" con frases como "train は nihongo de nan desu ka?"...

He tenido otras "primeras clases" de japonés cuando he ido a talleres de japonés en el Festival de Anime de Navarra o eventos similares donde también he practicado algo de 書道, aunque al ser informales y como una diversión para pasar el rato de lo único que llegas a enterarte es de lo complicado que puede llegar a ser si no se estudia con un método, motivación y constancia.

Respecto a decidirme a aprender en grupo presencial, me interesaba sobre todo conocer más interesados en el idioma japonés y la cultura moderna y tradicional japonesa.

También quería asegurarme de aprender bien la pronunciación que aunque me zambuyo con animes y webs online es importante aprenderla directamente de japoneses nativos y sabía que podía estar cogiendo malos hábitos... como cuando he dicho "handakuten" y me han corregido que se pronuncia como "handakten".

Además necesito empezar con lo más básico para ser capaz de desenvolverme mejor en un futuro en Japón cuando vuelva. Ya que, al no estudiar más que los kanji, me falta mucho que aprender por delante. Partículas, mucha gramática y normas curiosas que requieren mucha práctica.

Lo ideal sería que cuando sepa bastante digamos como para aprobar un Noken 4 ó 3 me pudiera ir a hacer un curso intensivo en Japón que elevase el nivel. Pero estoy adelantando acontecimientos... Quizás dos o (unos cuantos) más años de acontecimientos.

Cuando haya terminado el libro de Heisig, que he recomenzado hace un mes para afianzarlo, empezaré el libro 2 donde se aprenden las pronunciaciones y los kanji compuestos. Ese momento creo que será el indicado para estudiar en serio en Japón. Así lo planifiqué hace un par de años, cuando empecé con los kanji.

Sin embargo ponerme una clase semanal de japonés me obligará a tomármelo más en serio o acabar en las tristes estadísticas de abandono definitivo... いいえ! Abandonar no es una opción.

lunes, 23 de enero de 2012

La maldición del archivo adjunto

Siempre te pilla desprevenido. Estás tranquilo en el mundo creyendo que tenemos una vida armoniosa en un planeta ideal cuando de pronto suena un aviso. -Tienes correo nuevo.

Crispa bastante que te manden un email a tu cuenta personal de correo cuando es una circular mandada a 7 destinatarios ocultos y 227 no ocultos, porque tu "amigo" y otros lo copiaron varias veces sin importarles un pepinillo la privacidad y seguridad de los sistemas electrónicos de sus amigos que algunos, tal vez por temor a perder confianza o amistad, se tragarán echarles la bronca. -Total! Otro más que no tiene Educación en Netiquette.

Si dices algo, los temerarios-imprudentes se excusan diciendo: -Pensé que te iba a gustar- Y tu respondes en su cara o, simplemente, piensas: -Y una mie**a!

No os perdáis los artículos de Spi sobre las cadenas de mensajes.

Pero al margen de la falta de respeto al tiempo disponible por los demás y la amenaza a la seguridad ante ataques de virus, phising y spam ante una exposición masiva de tu cuenta de correo hay algo peor, que es un crimen contra el casi obsoleto protocolo de Correo Electrónico y el espacio menguante de los ordenadores de todos aquellos por los que pasa un correo electrónico. Mandar un correo electrónico con un archivo adjunto medianamente grande es muy mala idea.

Existe una alternativa, literalmente, millones de veces mejor que enviar un archivo adjunto en un email.

Si el archivo que vas a enviar no es original y procede de otro amigo que te lo ha enviado, y probablemente (aunque te cueste creerlo) de otro y otro que se lo envió a ella o a él. Es 99,99% probable que ese archivo esté disponible ya en la Web. La inmensa telaraña mundial existe desde hace años y es lo que ha dado fama a Internet y es unos 30 años más moderna que el protocolo de Correo Electrónico.


  • De modo que el truco consiste en buscar el nombre del fichero a enviar, tal cual, en un buscador como Google, Yahoo o Bing. Da igual si el archivo adjunto tiene extensión .ppt, .pps, .wmv, o .doc. Si lo buscamos encontraremos cientos o incluso miles de páginas web que lo contienen. Sólo habrá que escoger la que más confianza nos dé o lo tenga mejor presentado (con menos distracciones y publicidad posible).

    Después de encontrarlo copiamos el enlace de la página (URL) que incluye el archivo que queremos compartir. Y reemplazamos el archivo adjunto al correo que ibamos a enviar por el enlace que apenas ocupa unos bytes contra los millones de bytes que puede ocupar un archivo adjunto en un correo. Y, por supuesto, empleando el campo CCO si se va a enviar a más de una persona.

    El destinatario podrá descargarse el archivo voluntariamente e incluso visualizarlo en el navegador sin descargarlo, ni llenar innecesariamente su disco duro con más archivos si no lo considera tan importante como tú. Y además podrá compartirlo con más personas a través de redes sociales de forma cómoda.

    Y perdiendo sólo 30 segundos de nuestro tiempo, los demás no tendrán que perder ningún segundo de más, para decidir si lo que envías les interesa o no y volverlo a difundir.
Si el archivo a enviar al amigo es orignal y nadie más lo tiene también es posible ahorrarse el mal trago que supone, no tan sólo recibir un archivo sin haber dado permiso previo, sino enviar algo que puede que cueste mucho tiempo enviar (aumentado un 33% por el armado del archivo adjunto en un caduco correo electrónico) que puede superar límites que muchos sistemas intermedios imponen a los Correos Electrónicos.
  • Si el archivo no está en la web la alternativa es muy sencilla también. Subirlo a un sistema que permita compartirlo mediante un enlace Web. Cualquier alojamiento de archivos, fotos (Flickr, Twitpic, yFrog), vídeos (YouTube, Vimeo), etc, vale.

    Por ejemplo con Dropbox y la aplicación DND2Share en Cairo-Dock (Linux) es muy sencillo obtener un enlace simplemente arrastrando el icono o nombre del archivo a compartir y soltándolo sobre el icono del "Drag And Drop to Share". Automáticamente se envía al área pública de nuestra carpeta virtual (según se haya configurado DND2Share) y se copia en el "clipboard" el texto con el enlace para compartirlo inmediatamente. Es un gesto muy simple y solo cuesta lo que tarde en subirse el archivo a Dropbox.

Si vamos a mandar un archivo pequeño no es necesario "complicarse" y podemos aprovechar la función de archivos adjuntos del correo electrónico. Aunque el metodo de subirlo a "la nube" sigue siendo igual de válido y práctico. Considero un archivo pequeño aquel que no pase de 100 KB. De 100 KB en adelante ya empieza a ser grande.

Con una conexión medianamente malilla de Banda Ancha, 100 KB se descargan en un segundo. Que puede aumentar hasta segundo y medio cuando esos 100 KB se envían como adjunto de un correo. Multiplica ese tiempo por 10 y por cada Megabyte que ocupe un archivo para darte cuenta del tiempo que cualquier internauta que disponga de alguna dirección de correo concreta en su listín puede hacer perder.

Y, en el caso del que envía, las velocidades de subida suelen ser más lentas que las de bajada y debe perder más tiempo que usando otros métodos; aunque el daño es mayúsculo para los demás cuando el envío se hace a una larga lista de destinatarios, abarrotando infinidad de sitios intermedios y los proveedores de cada internauta.

Ahora mucha gente dispone de banda ancha. Pero no hay que olvidar que hace 10 años, el ADSL era un lujo para la mayoría de personas. Y aún sigue siéndolo porque los precios no han bajado, pero es un medio que se ha popularizado por razones varias. Y porque la gente no puede seguir viviendo en la prehistoria, confiando en que nadie descuelgue el teléfono mientras sube una foto al facebook para que no se corte la conexión.)

Mejor aún, ya que disponemos de un enlace de lo que queremos compartir no tenemos porque hacer uso siquiera del correo electrónico (que solo debería usarse para asuntos importantes y correos personales. No spam, no publicidad, no cadenas.) y podemos emplear protocolos más modernos como mensajería instantánea (chat) o redes sociales o micro-blogs como Twitter para compartir lo que sea.

Todo este Internet es vuestro. Usarlo en paz. Excepto El Correo Electrónico. No intenteis adjuntaros a él. Evolucionar.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Maestro

Un maestro es una persona que sirve de ejemplo, enseña y propone retos a superar.

Un buen maestro es consciente de las limitaciones de su alumno. Fija tus metas un peldaño más arriba dándote opción de superarte a tí mismo.

Podemos elegir a nuestros amigos, al médico de la seguridad social (a veces), y hasta el tendero que nos vende la comida. Pero no podemos elegir a padres, de los que tanto copiaremos (o contra-imitaremos), y casi nunca a nuestros profesores.

En el caso de los profesores de la escuela a menudo se escucha eso de -me tiene manía-. Cuando lo que en realidad suele pasar es todo lo contrario.

Por muy buen maestro que tengas, si no te cae bien, por cualquier razón, no aprendes nada de lo que intenta enseñarte.

No existe una pastilla de fuerza de voluntad que el maestro pueda administrar al alumno para que éste decida prestarle atención y seguir sus instrucciones para aprender la lección.

Si alguien es desconfiado, agresivo, apático o inocente/ignorante no me da confianza para tratarlo con el respeto que merece un profesor.

Puedo tener amigos con alguna de esas características muy marcadas en su personalidad pero nunca me enseñarán nada por mucho que sepan de cosas que ignoro y me gustaría aprender.

Y eso, sabiendo que hay muchas cosas de la vida que también me producen desconfianza, enfado, indiferencia o de las que no sé absolutamente nada.

Es un defecto contradictorio que me lleva a pensar en el personaje de Sheldon de la serie Big Bang. Y bromear con que soy especial y estoy a un paso de alzarme en la escala evolutiva. Así que tengo manía a lo que se parece a mí, con los mismos defectos, para superarme y evolucionar todo lo posible.


En el fondo hay poca diferencia entre un amigo y un maestro. Ambos intentan ayudarte y van conociendo tus carencias y virtudes.

Si el grado de experiencia es similar, aunque sea sobre temas distintos, y hay un nivel similar de conocimientos que ambos están dispuestos a compartir, yo diría que estamos ante amigos. Si sólo una figura aprende de la otra, hablamos de una relación de maestro - alumno. Aunque el maestro también puede aprender al mismo tiempo que muestra el camino al alumno.

Los maestros que más me han motivado han tenido cualidades opuestas a los defectos que he mencionado. Por lo general han sido capaces de sorprender continuamente. Son enérgicos. Sinceros. Sabios. Divertidos. -Oh cielos! Alguien con todas esas características podría enseñarme física cuántica, diez idiomas, poesía y a tocar el violín en una tarde. :)

El mejor maestro del mundo es quien mejor te comprende y sólo hay una persona que puede saber lo que estás pensando en cada momento. El maestro "Tú mismo".

Muchas cosas que me han sido útiles en la vida, las he aprendido en plan autodidacta. Es una forma de aprender que supone más esfuerzo y motivación del necesario, e implica más riesgo a equivocarse y tener una formación algo incompleta.

Evaluarse uno mismo y notar los progresos estimula más el ánimo. O, cuando no has tenido tiempo o ganas de aprender lo suficiente, no hay otra persona para echarte en cara que no has progresado, ahorrándote esa vergüenza. Y permitiéndote aprender a tu ritmo, sin ingerencias ajenas.

En los tiempos que corren el conocimiento es poder. No ser capaz de aprender algo por uno mismo, ni leer e interpretar un manual de instrucciones supone una apatía o falta de motivación que ni el Maestro Yoda podría corregir.

Que la Fuerza de voluntad te acompañe.