viernes, 21 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 9 - Un día en Nikkō

Después de bajar el Fuji el día anterior sabía que Nikkō no iba a ser un camino de rosas. Se preveían largas distancias, idas y venidas; y cuando fui además descubrí que hay senderos con grandes altibajos donde hay que subir y bajar largas escaleras empinadas, con una lluvia fina muy similar a la que me hizo la puñeta el día anterior en el Fuji.

Pero rodeado de un verdor poco común en medio de la naturaleza con altísimos castaños de indias, que dan nombre a la prefectura (Tochigi 栃木) y los encantos de un lugar histórico en torno al cual se construyó el pueblo de 日光 (Nikkō) cualquier incomodidad quedó eclipsada. Fue el lugar donde más fotos y vídeos tomé de mis dos semanas de viaje.

Alguien me preguntó por las agujetas del Fuji:
Y ciertamente las noté al ir por las escaleras del santuario Tōshō-gū 東照宮、pero apenas dolían y se pasaron muy pronto.

Este día me lo tomé con calma. El viaje en tren desde Utsunomiya a Nikkō era muy interesante. Más que el tren en sí, el recorrido; que iba subiendo monte, poco a poco. Y en tres cuartos de hora sube desde los 120 metros de altitud sobre nivel del mar de Utsunomiya hasta los en torno a 600 metros de Nikkō. Atravesando planicie rural, arboledas y pequeños pueblos.

Una vez que vi los famosos monos que están en el lado izquierdo nada más entrar en el santuario Tōshō-gū ya me quedé tranquilo. Me entretuve un rato haciendo fotos, vídeos y escuchando distintos guías explicar su historia a otros turistas en japonés.

Seguí haciendo el recorrido y al llegar a la parte del "grito del dragón"; No sé cómo se llama pero yo lo interpreté así; no pude evitar poner el móvil a grabar el audio. Ya que era la única zona donde se prohibían fotos o vídeos. Ya se sabe... Nada más tentador que guardar registro de lo que no se permite. :D

En el santuario Tōshō-gū fue el primer sitio donde vi algunas "miko"; Chicas que ayudan u orientan espiritualmente en el templo. Y no es que no las buscase en mi viaje de 2011, pero entonces lo más que vi fue algún "negi" 禰宜 ayudando en alguna boda o similar al sacerdote shintoista que dirigía la ceremonia.

En el mundo del manga y videojuegos las miko están muy idealizadas. La realidad es que sólo se dedican a cobrar recuerdos y amuletos, y tareas bastante mundanas. Pero tener una indumentaria característica y única del shintoismo hace a estas "monaguillas" un poco más especiales.

Otra anécdota me sucedió antes de entrar en el complejo de Tōshō-gū. Aunque llevaba paraguas consideré necesario comprar un impermeable para seguir en Nikkō y repasé mi diccionario para pedirlo en la tienda de souvenirs que hay delante de la entrada; donde se veía uno expuesto, colgado en el acceso principal. No sé por qué puñetas di con una palabra que significaba "sombrero impermeable", y me dirigí a una señora menuda que se encargaba de la caja y lo pedí (aunque ya sabía que "bōshi" 帽子 significaba sombrero, pero si el diccionario decía que eso era "impermeable", ¿quién era yo para llevarle la contraria? :D).

El dolor de corazón empezó a entrarme cuando se puso a buscarlo por toda la tienda y la mujer iba encorvada casi 90º, por algún problema de espalda, y su avanzada edad. Finalmente pidió ayuda a otra empleada más joven y cuando me sacaron un sombrero impermeable... dije... -eto... no... no era eso lo que buscaba... señalando el impermeable.
「レインコート?」 (Rain Coat), inquirió la empleada, a lo que contesté. Sí. Eso era exactamente lo que buscaba. Mira que soy ヘタレ外人 torpe です。

Aunque había muchas más cosas que ver no vi mucho más que Tōshōgū, y poco después de salir subí al autobús de vuelta a la estación de Nikkō y volví a Utsunomiya.

Pero el día no terminó ahí. Compré una camiseta muy molona de Ghost in the Shell Arise, tirada de precio, 500 yen, en un UniQlo.

Y probé mi primer "famires" (restaurante normal y corriente a ojos de un occidental) con mesas y buena comida. El "Coco's". Una franquicia que también vi cerca del Fuji. En Utsunomiya tenían buffet-libre de refrescos y pude comer unos buenos espaguetti y hamburguesa servida en una mini-plancha caliente que te permitía calentarla o cocinartela más, al gusto, en la propia mesa. Así como una surtida carta de postres. Todo estaba muy bueno.

Por último, tocaba lavar en la lavandería del hotel toda la ropa de montaña de los dos días anteriores. No me puse a ello nada más llegar al hotel por el cansancio; y porque tenía tiempo al pasar dos noches en Utsunomiya. Entre eso y secarla en las secadoras estuve bastante tiempo. La recogí en las bolsas al vacío que me llevé para que cupiera todo en mi pequeña maleta, para envíarmelo en una caja por correo al volver a Tokio tres días más tarde, desde una oficina de Ikebukuro.

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

P.D.: Por el tema de que me quedé sin la batería de mi móvil preconfigurado con las apps que usaba para escribir el blog en Kioto (y mucha pereza o falta de tiempo), este post se ha escrito casi un año después del viaje. Puede que haya imprecisiones al recordar la experiencia de memoria. Sigo debiendo un artículo denso y personal sobre el Fuji. Jeje.

Quedan por relatar los últimos días que pasé por Japón.  Con un viaje largo y "despechado" que tenía programado para el día siguiente a este.

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