viernes, 21 de agosto de 2009

Xenoglosofobia

La "xenoglosofobia" es bastante común. Es un palo tener que traducir cada frase, cada palabra de un idioma al que no estamos acostumbrados. En España, además, tenemos la costumbre de tenerlo todo doblado, para que no nos cueste ningún esfuerzo consumir cine estadounidense y de algún otro país.

Sin embargo los idiomas extranjeros que nos suponen un incentivo y que hemos practicado con frecuencia suficiente no deberían ser ningún problema.

En mi caso desde los 15 años he leído cantidad de revistas sobre informática en inglés y he interactuado por IRCs internacionales en el mismo idioma.

Además tenía clases de inglés en la escuela desde los seis años y no se me daba mal. Sin embargo me da cierto reparo hablarlo porque no lo practico de forma oral y no tengo casi práctica para traducir en sentido opuesto, de español a inglés.
Hay algunos fonemas que no se como se pronuncian exactamente, de modo que no puedo traducir lo que escucho de inmediato.

Además, según la región, la pronunciación y el modo de decir las cosas cambia. Es igual que hablemos de inglés o de japonés.

Aprender los fonemas japoneses es bastante sencillo. Al menos a mí me lo parece desde que se los kana. Aunque aun me faltan unas cuantas clases prácticas con japoneses nativos.

Por ahora puedo enumerar todos los fonemas japoneses que sirven para distinguirlos de cualquier otro idioma. Son realmente pocos en comparación con cualquier otro idioma que conozca.

Lo que realmente da pavor a la gente es la escritura japonesa. Una forma de escribir tan diferente a la latina que le ha hecho merecer el calificativo de escritura del infierno.

Muchos occidentales por más que nos esforcemos en aprender los kanji, o símbolos sinojaponeses, empezamos a olvidarlos a ritmo vertiginoso, más rápido que lo que cuesta aprender nuevos símbolos.

Hay quien propone que se deben aprender igual que los japoneses. A lo largo de muchos años de estudio. Sin embargo la mente adulta y occidental no puede enfrentarse del mismo modo que un niño, que además vive permanentemente rodeado de su escritura, al océano de kanjis de Japón.

Yo procuro seguir la técnica de "Kanji para Recordar" de James W. Heisig; Alguien que llegó a Japón y se aprendió los kanji más rápido que sus colegas de estudio habiéndose unido tarde a la clase. Nadie pensaba que los iba a retener a la velocidad a la que los aprendió así que le pidieron que explicará como lo había hecho... Y algunos años después acabó esta serie de libros. Que en la actualidad son tres volúmenes.

Lo que el Dr. Heisig propone es usar la memoria imaginativa en lugar de la fuerza bruta. Asociar una imagen, que no hayamos visto nunca pero seamos capaces de imaginar personalmente, con cada kanji y su significado. Sin tener en cuenta la pronunciación, que eso ya llegará más adelante. Lo importante es equipararse a los chinos en conocimiento del aspecto visual de la escritura. Ya que éstos suelen tener más éxito a la hora de aprender japonés que los occidentales pese a que sus idiomas son tan distintos como el nahuat y el italiano.

Aun así hace falta mucho ánimo cuando descubres que no seguiste bien la técnica imaginativa. A veces me he pasado una hora entera intentando imaginar la escena ideal para un kanji antes de probar a escribirlo mientras recuerdo la escena. Y después al repasar es duro descubrir que no lo recuerdas con exactitud.

De todos modos la exactitud está reñida con el concepto visual de un kanji. Un mismo kanji puede significar muchas cosas distintas y todo depende del contexto en que se use.

El siguiente nivel, una vez aprendidos los más de 2000 kanjis oficiales, es aprender a combinarlos y su pronunciación que varía según lo que les acompañe. Eso sí que parece difícil. Sin embargo si en vez de aprender las dos cosas a la vez, como hacen los japoneses, se sabe ya el significado de cada kanji, no debe ser muy difícil aprender que "fuego" con "estrella" forma "Marte" o que "flor" con "fuego" forma "fuegos artificiales" y así todo un extenso vocabulario útil para leer muchos libros en japonés.

Más recientemente James W. Heisig sacó su tercer volumen del libro con kanjis usuales del japonés corriente que le pareció faltaban en sus libros anteriores.

No se que importancia tendrá el modo en que se aprenda este idioma pero si se que requiere mucha constancia, concentración y dedicación.

Para los Kana, lo más útil del mundo para empezar a aprender japonés e incluso defenderse con algunos textos si sabes inglés, solo necesitáis un par de semanas (o menos) y el libro del mencionado autor "Kana para recordar".

También es destacable el curso de japonés de japoneando.com

Y por supuesto practicar. El idioma es como un músculo que hay que ejercitar.

Nadie aprende al mismo ritmo. Así que la Red, donde todo permanece hasta que lo consultas, es muy útil para esta gratificante tarea.

Si queréis intentarlo, probar la red social lang-8.com, y agregarme a vuestros amigos. Si no sabes nada de japonés estamos a un nivel muy parecido.

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