jueves, 11 de diciembre de 2008

Pasión, Odio e Indiferencia

Visto de un modo objetivo las emociones bailan en nuestro mundo de forma caótica.

A veces una pasión conlleva también un odio irracional (o algo menos radical) contra aquellos que simplemente no comparten la misma pasión.

También existe el caso parecido pero opuesto, en el que, dejándome llevar por las emociones, me pone de mal humor la gente que (simplemente) no detesta lo mismo que a mí me disgusta. Léase: Tabaco, y cosas mortales toleradas (Afortunadamente, cada vez menos) en una sociedad manipulada por experimentos de sociólogos bien pagados.

Cuando hablamos de cosas que nos gustan o cosas que nos disgustan siempre encontraremos gente a favor y en contra. Pero el rango de la indiferencia es mucho más amplio. Abrumador para cualquier apasionado o detractor nato.

Las cosas que me son indiferentes son pocas y me importan tan poco que no merece la pena mencionarlas. Je.

Hay muchas cosas que detesto pero hablar de éso es poco constructivo.

Así que me gustaría mencionar solo lo Megapéutico.
Las cosas que me apasionan. Algunas cosas en concreto y otras en general que me gustan tanto que hasta duelen; tanto o más que las que no me gustan.

  • El cine. -Visto y creado desde cualquier perspectiva. Soy cinéfago de superproducciones y de cine "independiente". Y también me gusta el cine desde detrás de las cámaras. Como cineasta/creador en muchas de sus disciplinas, aunque fundamentalmente las de la imagen.

  • La música de bandas sonoras. -Aunque la escuela de música me caía cerca. Lo que me gusta es disfrutarla. No crearla yo mismo. Me encanta escuchar buena música orquestal compuesta para cine o TV. Pero como hay tanto, los "clásicos" como John Williams ya me parecen aburridos, aunque no malos.

  • La música de Philip Glass. -La irrepetible despedida de la Expo Zaragoza, su versión del libro de Leonard Cohen, o sus músicas para Candyman, Las Horas o La trilogía Qatsi destilan un estilo inconfundible y melodía orquestal con el mínimo de esfuerzo interpretativo pero con resultado equiparable al talento e ingenio del obsesivo compositor.

  • La música de Danny Elfman. -Si existe un Dios. Seguro que es él. Compone orquestas y coros con influencias de clásicos y contemporáneos como Philip Glass. Además toca la guitarra eléctrica y canta con sentido del humor. No hay dos como él.

  • La música de Yuki Kajiura. -Productora y compositora musical. Hace que me duela (de placer) mucho, mucho, al oirla. (p. ej.: Mezame, de Mai-HiME, o Believe de Mai-Otome)

  • Internet. -Si el cine es la evolución lógica de la fotografía, Internet es la evolución lógica de la informática. Paso más tiempo "aquí" que en la "Vida Real". Aunque eso no me hace más solitario que los demás. Creo que paso más tiempo en redes sociales y otros blogs que escribiendo en mi propia bitácora.


  • El anime. -Es un capricho. Hay de muchos sabores para escoger y nunca me aburre. Si algo no te gusta hay 999 sabores más para escoger. Hasta ahora (desde hace año y poco) no me había interesado mucho el cómic pero la sencillez del manga y el anime es un "lugar" cómodo donde pasar el tiempo a la vez que te dejas llevar por historias divertidas, demoniacas, fantasiosas, futuristas o como la vida misma.

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