martes, 25 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 13 - Lo más alto de Tokio

Oficina de Turismo en Asakusa
(esta edificio no existía en 2011)
Este día aproveché para volver (desde mi visita anterior en 2011) por Asakusa y probar un Melonpan casero tamaño Jumbo que venden cerca de Sensōji. No estaba mal pero el de la pastelería "Usagui" de Barcelona sigue estando entre mis preferidos.

A continuación fui a la Tokio Sky Tree. La torre de 634 metros, que se convirtió en plataforma de comunicaciones para televisión digital terrestre más alta del mundo. Casi puede verse incluso desde Narita a unos 60 Km. de distancia. Y otras ciudades de los alrededores de Tokio en días claros.

También pude ver la torre en 2011, pero entonces aún no estaba inaugurada. Esta vez por dentro, siendo martes de labor, no padecí apenas ninguna aglomeración y visité sus dos miradores principales. El de los 340 metros y el de los 450, haciendo fotos y vídeos sin parar.

Por fin pude contemplar Tokio desde una altura apropiada para hacerme una idea clara de lo grande que es la mejor "monstruo-ciudad" del mundo.

Gracias a contactos comunes de la Euskal Encounter pude dar con Marcan, parte de la organización en Redes y experto "hacker".

Si un geek es alguien con mucha curiosidad, un hacker va más allá de la curiosidad. Marcan ya me sorprendió con el montaje de Miku Hatsune en un vídeo de las jornadas otaku Motsukora. Y tiempo antes, en la propia Encounter con su proyector láser de vídeos que convertía cualquier vídeo de Youtube. Donde vi por primera vez el Touhou "Bad Apple".

Así que no desaproveché para tener un segundo encuentro con este genio. Que, además, afirma ser capaz de interpretar al teclado cualquier pieza / opening de anime sólo con que le dejen practicar 15 minutos.

Segundo encuentro, porque aunque no lo mencioné en el blog (que entonces era en verdadero directo :)), nos vimos en Japón el día del Comiket. Cuando todavía me estaba mentalizando para subir el Fuji. Algo en lo que ya puedo presumir de superar a Marcan. Jeje. (Lo único) Ya que me contó que sólo ha llegado a subir a la séptima estación, porque no iba equipado para ir más arriba.

Fue también un lujazo estar con él y amigos suyos aquel día del Comiket; viendo los entresijos del congreso; y la manera en que la empresa del "Gato negro", Yamato, se encarga de aceptar los bártulos de los expositores para devolverlos a sus domicilios.

En esta segunda ocasión quedamos para hacer algo más friki todavía que visitar a miles de círculos doujin de música, manga y videojuegos. (really?)

Me enseñó la recreativa Groove Coaster y jugamos algunas partidas, en uno de los muchos salones recreativos que hay por Tokio.

Seguidamente nos dimos un homenaje comiendo, mientras intercambiábamos conocimiento otaku, de animes vistos por uno y otro con nuestras respectivas listas en MyAnimeList y anidb. Esto de intercambiar los móviles para ver listas otaku debería ser obligatorio en cualquier encuentro entre otakus del manga-anime. Jeje.

Después fuimos a un karaoke muy particular, con una decoración e iluminación realmente shmexy, donde se podía vincular la tarjeta Suica (de pago de transporte y otros servicios) a una cuenta personal para llevar registro de las canciones en la franquicia de karaokes Joysound.

El punto divertido fue escuchar al recepcionista decir a Marcan 「早い」 (¡qué rápido!) cuando nos fuimos después de no sé, ¿cerca de dos horas?. Parece que Marcan pasaba más tiempo normalmente. Y creo que ese es un buen truco para aprender japonés en sesiones maratonianas de karaoke.

Para terminar el día me volví al barrio de Ikebukuro, cerca del hotel; y, aunque ya era tarde, fui a un "Sweets Paradise" (no podía irme de Japón sin volver a uno de estos buffet-libre de pasteles :D); Donde me advirtieron que en media hora se cerraba la cocina, y ya no podría coger más comida y pasteles.

A los 2 minutos de la hora una camarera me advirtió; Y yo dije -pero me da tiempo de coger un postre...- A lo que por su gesto adiviné que en cuanto dieran la hora estaría recogido; así que me levanté y lo cogí segundos antes de que recogieran.

Lo que le dolió un poco a mi pobre "kororo" 心 fue confirmar, ya comentado por otro amigo en Kioto (y sugerido en un episodio de "Higurashi no naku koro ni 解 kai"), que este tipo de locales están orientados a conumidoras femeninas, o parejas. Ir como hombre solo, no levantaba suspicacias en el local -el cliente es dios-, pero cuando me dirigía al lugar entre la escalera y el ascensor, un grupo de chavales japoneses que vieron a donde iba se echaron unas risas. Y creo que entendí por qué.

Y más siendo en Ikebukuro; Barrio de Butler Cafes, más que Maid Cafes.

Pero ya tengo más de 40 años, así que me importa un bledo lo que piensen los demás. Jeje. Si quiero comer pasteles en un buffet libre, comeré hasta reventar.


Y me gusta la zona; No la que estuve este año, pero sí, más, la próxima al rascacielos Sunshine 60; que visité en mi primer viaje de 2011 (en dos ocasiones).

De vuelta al hotel pude sintonizar, como cada noche, el canal Tokyo MX y ver anime hasta reventar. Más buffet libre, esta vez de anime.



Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.



lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegué al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

domingo, 23 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 11 - Frikismo en Kyūshū

El domingo 23 de agosto de 2015 salí temprano, pero que muy temprano, de Kagoshima.

Estando a tanta distancia de Tokio, donde tenía reserva para dormir esta noche, y con planes para hacer algunas cosas frikis por el norte de Kyūshū, no quedaba otra que madrugar tanto que pude ver el amanecer. El sol despuntaba por la costa mientras mi primer tren de la mañana abandonaba Kagoshima.

Me hizo algo de ilusión poder ver un amanecer tras perderme el "go-raikō" por las nubes que envolvían el Fuji cuando lo subí.

Hice transbordo en Kokura tras aproximadamente dos horas de tren bala, recorriendo todo Kyūshū de sur a norte. Allí tomé un tren expreso hacia Ōita.

¿Y qué se me había perdido en el nordeste de Kyūshū? La exposición de la serie de moda. El "Muro Ōita" 「進撃の巨人展」que se celebraba en esas fechas en el museo de arte moderno de la ciudad. Una exhibición de Ataque a los titanes espectacular. Aunque debido a mi apretada agenda no pude disfrutar completamente.

Primero hice una larga cola para entrar a la muestra que era precedida por un espectáculo "interactivo" donde una integrante del equipo de exploración nos recibía en pequeños grupos (de unos 40 ó 50 cada vez) mientras se escuchaban atronadores pasos de algún "kyojin" cercano y nos guiaba para refugiarnos a un lugar donde podía verse en una pantalla tras un hueco al resguardo de un edificio rodeado de cascotes y escombros. En eso que la chica desaparece por un lateral, y un kyojin se la come sin piedad. Jejeje.

A partir de ahí, el paseo por largos pasillos avanzaba libremente y podían verse dibujos originales del autor del manga, proyecciones en bucle de secuencias del anime en pantallas grandes, y alguna réplica del equipo de maniobras tridimensionales, la famosa llave que sirve de "mcguffin" para toda la primera temporada, trajes de la guardia de exploración, y más atrezzo, hasta una zona donde no se podía hacer fotos donde aparentemente había algún spoilercillo de algún personaje aún no revelado en el anime. Y otra zona donde una mano de titán colosal, en pose de intentar agarrarte, precedía la sala con su cabeza asomando a tamaño real con cambios en la luz y ojos rojos encendiéndose mientras se oían sus gruñidos.

Después de más y más ilustraciones y dibujos de la serie por todas partes, se sale tras el letrero de un titán colosal dándote la bienvenida a la tienda, con un いらっしゃいませ (irasshaimase). Y no pude evitar llevarme algún recuerdo. Un CD con 4 canciones, un póster de Ōita con el Titán Eren entre sus calles metido en una caja rectangular con dibujo y correa al estilo del equipo de maniobras, una bolsa de mano con llavero y unas galletas edición "Muro Ōita". Todo relacionado con la exposición.

Pero en la planta superior había algo más que no pude ver. Si hubiera pasado de la tienda, quizás me habría dado tiempo. Pero había una larguísima fila y no pude convencer a nadie de la organización para que me adelantasen un poquito. :) Arriba había un espectáculo de proyección 360º 3D virtual de imagen real de Ataque a los titanes. Lo sabía antes de ir; pero no imaginaba que estaría separado del espacio principal. Y me quedé sin tiempo.

Así que para no perder más tiempo tomé un bocadillo en las proximidades de la estación de Ōita antes de que saliera mi tren de vuelta a Kokura. Y de ahí...

No volví hacia Tokio... regresé hacia el sur hasta Fukuoka, donde pude encontrarme con Ale (alias @Karawapo ) como ya hiciera en mi primer viaje de 2011, pero aún con menos tiempo todavía que aquella vez. Así que sólo buscamos un coinlocker (que fue una odisea encontrar uno libre) y visitamos un "BookOff" cercano. Hicimos una sesión Periscope a doble móvil y probamos las butter-cookies de Muro Ōita.

Y poco más. Mientras volvía a Tokio en los shinkansen había noticias de que algún tifón se había cargado la vía de alguna parte de la prefectura de Mie, por la que no pasa el Shinkansen.

Pude probar algún ekiben más para cenar. Y mandé un email al hotel porque era posible que tardase en llegar más tarde de las doce de la noche. Eso son horas intempestivas para cualquier barrio de Tokio. Incluído Ikebukuro.

Cuando llegué di algunas vueltas algo perdido. Si en Ginza, en 2011, algún "chulo*utas" me ofrecía hostess; este año entre calles, habiendo salido por la parte de atrás de la estación de Ikebukuro alguno ofrecía directamente "sex" con mujeres. No me dio muy buena sensación esa parte del barrio. A diferencia de la que visité en 2011, por la parte de delante de la estación de Ikebukuro, cerca del Sunshine City 60, que me gustó mucho.

Pero el hotel era barato y tenía un buffet libre de desayuno incluído; además de algunas sorpresas agradables en las proximidades que probé en los días siguientes. Y seguro que me acordaré de estas experiencias cuando acabe de ver "Durarara". :D

Como curiosidad, si el día anterior ya batí mi record de distancia en trenes, este día superé el del día anterior con unos 1864 kilómetros recorridos en un día. Y eso que no seguí desde Tokio hasta Utsunomiya, o Nikkō de nuevo. :D

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

sábado, 22 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 10 - El viaje en tren más largo

Estando en la prefectura de Tochigi, mi plan original era pasar este día siguiente, 22 de agosto de 2015, por otra prefectura de más al noroeste. Ver algún matsuri con concentración de fuegos artificiales espectacular que había encontrado mirando por Youtube. Pero al preparar el viaje con meses de antelación encontré muy difícil o casi imposible lograr alojamiento en el pueblo de Akagawa(Yamagata) y casi tampoco en lugares circundantes, ni en la prefectura de Akita y casi tampoco en Niigata.

Así que, un poco por darme el capricho y quitarme el disgusto, me programé para este día un viaje algo más largo de lo que podría parecer razonable en un día. Desde Utsunomiya, tomé un shinkansen a Tokio y de ahí otro hasta shin-Ōsaka, donde enlacé con otro hasta Kagoshima. Es decir, 1573 kilómetros y 300 metros repartidos en tres tren bala. Saliendo muy pronto por la mañana para llegar 8 horas y pico después. En torno a las cinco de la tarde. Aún de día.

Nunca había hecho tantos kilómetros seguidos por tierra en tan poco tiempo. A lo sumo, tengo un vago recuerdo de ir en tren que tardaba un día entero yendo entre Barcelona y Génova, lo que no llegan a ser ni 900 kilómetros. Aunque volví a superar mi récord, justo el día siguiente.

Mi intención era ver otro evento de fuegos artificiales programado en aquella ciudad de la punta sur-oeste de la isla Kyūshū de Japón. Y otras sorpresillas para el día siguiente.

Si el día anterior, en Nikkō, había estado en la parte más al norte que he estado nunca de Japón. Este día iba a estar en la parte más al sur que he estado nunca del país.

En el camino probé por primera vez un eki-ben. Bentō comprado en un quiosco del andén de la estación donde hice transbordo, por shin-Ōsaka. Me sorprendió que son cajas frías. Aunque tengan arroz, y no se calientan. Se comen tal cual durante el viaje, en el tren.

Nada más dejar la maleta en un Toyoko-inn hotel de la parte delantera de la estación de Kagoshima, pasé por un combini para reservar asiento en una zona habilitada para ver los fuegos. Ni siquiera era de la cadena de combini que tenían máquina para reservar las entradas pero como no llevaba mi móvil habitual en marcha mis apuntes y planes para tenerlo todo milimetrado se habían ido al traste.

De cualquier modo el que me atendió me dio la noticia, con una risa casi sarcástica, los fuegos artificiales se cambiaron de día (se adelantaron) porque estaban en "Alerta 4" en Sakurajima, la isla volcán que acompaña la bahía de Kagoshima. Lo que significaba que los habitantes de aquella isla tenían que estar preparados con sus efectos personales practicamente en la boca listos para ser evacuados por si se producía erupción del volcán.

Así que lo más que iba a ver esa noche podían ser, no fuegos artificiales, sino naturales.

Aún coleando mi tos desde haría 5 días, salvo quizás el día de subida al Fuji, que no sentí molestias más allá del cansancio del ascenso (y descenso), y notando que, además de tener tos, empezaba también a moquear miré en el combini a ver si veía algo más efectivo para catarros. Entonces otro cliente que me vio la cara se dirigió a mí en inglés y me desaconsejó que adquiriera nada del combini y me indicó donde había una farmacia. No una farmacia, tipo droguería 24 horas, que hay bastantes, sino una farmacia seria de despacho de recetas 薬局(やっきょく - yakkyoku)con farmacéutico. Y le hice caso. Me acerqué y pude practicar mi japonés a mi máximo nivel del momento(siendo aún principiante) explicando mis síntomas y el tiempo que hacía que los tenía. El japonés me vino bien también para entender (aunque a la segunda) que las pastillas que me dieron se tomaban una, tres veces al día, -asagohan, hirugohan, bangohan. (desayuno, comida, cena)- dijo el farmacéutico.  Eran unas pastillas caras pero flipé de lo bien que funcionaron desde la primera pastilla. Se me iban los síntomas y en menos de cinco días, cuando me iba de Japón se pasaron todos los síntomas. (De hecho las he vuelto a usar cuando he vuelto a tener un catarro en España, meses después, y aún se me han pasado antes los síntomas)

Sin plan para la noche, y estando restringido el acceso a Sakurajima para acercarse a la isla-volcán, decidí dar un paseo y ver algo la ciudad durante el atardecer. Kagoshima me gustó mucho. Y lamenté no haber podido tomarme un poco más de tiempo por ahí.

Pese a estar más al sur de Japón hacía mucho menos calor que en Ōsaka o Tokio en esos abrasadores días de verano. Se estaba muy bien. Con muy buena temperatura.

Poco a poco pude ver a lo lejos el imponente volcán que ya había visto en la película "Kiseki", de Kore-eda. Y llegué al puerto y una zona comercial "Dolphin port" donde había restaurantes, algunas tiendas y un canal artificial. En el puerto, aunque no hubiera fuegos artificiales oficiales, hubo quien no se resignó ese día y lanzaron algunos cohetes caseros.

Hice varias fotografías con exposición larga para sacar Sakurajima desde el puerto como si fuera pleno día. Y, aunque estaba sin trípode, no las hice muy mal.

Regresé un trecho a pie y otro en tranvía hasta el hotel donde me encontré con mi, desde entonces, cita obligada diaria con el "golden time" de anime en el canal Tokyo MX; todas las noches ponen varias series diferentes. En ese momento ponían alguna película de One Piece.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

viernes, 21 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 9 - Un día en Nikkō

Después de bajar el Fuji el día anterior sabía que Nikkō no iba a ser un camino de rosas. Se preveían largas distancias, idas y venidas; y cuando fui además descubrí que hay senderos con grandes altibajos donde hay que subir y bajar largas escaleras empinadas, con una lluvia fina muy similar a la que me hizo la puñeta el día anterior en el Fuji.

Pero rodeado de un verdor poco común en medio de la naturaleza con altísimos castaños de indias, que dan nombre a la prefectura (Tochigi 栃木) y los encantos de un lugar histórico en torno al cual se construyó el pueblo de 日光 (Nikkō) cualquier incomodidad quedó eclipsada. Fue el lugar donde más fotos y vídeos tomé de mis dos semanas de viaje.

Alguien me preguntó por las agujetas del Fuji:
Y ciertamente las noté al ir por las escaleras del santuario Tōshō-gū 東照宮、pero apenas dolían y se pasaron muy pronto.

Este día me lo tomé con calma. El viaje en tren desde Utsunomiya a Nikkō era muy interesante. Más que el tren en sí, el recorrido; que iba subiendo monte, poco a poco. Y en tres cuartos de hora sube desde los 120 metros de altitud sobre nivel del mar de Utsunomiya hasta los en torno a 600 metros de Nikkō. Atravesando planicie rural, arboledas y pequeños pueblos.

Una vez que vi los famosos monos que están en el lado izquierdo nada más entrar en el santuario Tōshō-gū ya me quedé tranquilo. Me entretuve un rato haciendo fotos, vídeos y escuchando distintos guías explicar su historia a otros turistas en japonés.

Seguí haciendo el recorrido y al llegar a la parte del "grito del dragón"; No sé cómo se llama pero yo lo interpreté así; no pude evitar poner el móvil a grabar el audio. Ya que era la única zona donde se prohibían fotos o vídeos. Ya se sabe... Nada más tentador que guardar registro de lo que no se permite. :D

En el santuario Tōshō-gū fue el primer sitio donde vi algunas "miko"; Chicas que ayudan u orientan espiritualmente en el templo. Y no es que no las buscase en mi viaje de 2011, pero entonces lo más que vi fue algún "negi" 禰宜 ayudando en alguna boda o similar al sacerdote shintoista que dirigía la ceremonia.

En el mundo del manga y videojuegos las miko están muy idealizadas. La realidad es que sólo se dedican a cobrar recuerdos y amuletos, y tareas bastante mundanas. Pero tener una indumentaria característica y única del shintoismo hace a estas "monaguillas" un poco más especiales.

Otra anécdota me sucedió antes de entrar en el complejo de Tōshō-gū. Aunque llevaba paraguas consideré necesario comprar un impermeable para seguir en Nikkō y repasé mi diccionario para pedirlo en la tienda de souvenirs que hay delante de la entrada; donde se veía uno expuesto, colgado en el acceso principal. No sé por qué puñetas di con una palabra que significaba "sombrero impermeable", y me dirigí a una señora menuda que se encargaba de la caja y lo pedí (aunque ya sabía que "bōshi" 帽子 significaba sombrero, pero si el diccionario decía que eso era "impermeable", ¿quién era yo para llevarle la contraria? :D).

El dolor de corazón empezó a entrarme cuando se puso a buscarlo por toda la tienda y la mujer iba encorvada casi 90º, por algún problema de espalda, y su avanzada edad. Finalmente pidió ayuda a otra empleada más joven y cuando me sacaron un sombrero impermeable... dije... -eto... no... no era eso lo que buscaba... señalando el impermeable.
「レインコート?」 (Rain Coat), inquirió la empleada, a lo que contesté. Sí. Eso era exactamente lo que buscaba. Mira que soy ヘタレ外人 torpe です。

Aunque había muchas más cosas que ver no vi mucho más que Tōshōgū, y poco después de salir subí al autobús de vuelta a la estación de Nikkō y volví a Utsunomiya.

Pero el día no terminó ahí. Compré una camiseta muy molona de Ghost in the Shell Arise, tirada de precio, 500 yen, en un UniQlo.

Y probé mi primer "famires" (restaurante normal y corriente a ojos de un occidental) con mesas y buena comida. El "Coco's". Una franquicia que también vi cerca del Fuji. En Utsunomiya tenían buffet-libre de refrescos y pude comer unos buenos espaguetti y hamburguesa servida en una mini-plancha caliente que te permitía calentarla o cocinartela más, al gusto, en la propia mesa. Así como una surtida carta de postres. Todo estaba muy bueno.

Por último, tocaba lavar en la lavandería del hotel toda la ropa de montaña de los dos días anteriores. No me puse a ello nada más llegar al hotel por el cansancio; y porque tenía tiempo al pasar dos noches en Utsunomiya. Entre eso y secarla en las secadoras estuve bastante tiempo. La recogí en las bolsas al vacío que me llevé para que cupiera todo en mi pequeña maleta, para envíarmelo en una caja por correo al volver a Tokio tres días más tarde, desde una oficina de Ikebukuro.

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

P.D.: Por el tema de que me quedé sin la batería de mi móvil preconfigurado con las apps que usaba para escribir el blog en Kioto (y mucha pereza o falta de tiempo), este post se ha escrito casi un año después del viaje. Puede que haya imprecisiones al recordar la experiencia de memoria. Sigo debiendo un artículo denso y personal sobre el Fuji. Jeje.

Quedan por relatar los últimos días que pasé por Japón.  Con un viaje largo y "despechado" que tenía programado para el día siguiente a este.