lunes, 24 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 12 - El corazón de Tokio

24 de agosto de 2015. Este día visité alguno de los lugares más emblemáticos del barrio de Shinjuku. No muchos; Que tampoco soy Bolt.

Ya pasé por el barrio en una ocasión de mi primer viaje de 2011; Donde sólo aproveché para comer en un buffet libre de pasteles "Sweets paradise".

En esta zona se encuentra el ayuntamiento metropolitano que gestiona además de los 23 barrios especiales, que administrativamente son ciudades por sí mismas (cada uno con su propio alcalde 区長 electo, y diversos famosos barrios), las 30 poblaciones del resto de la prefectura, conocidas como el Oeste de Tokio, que se fusionó con la ciudad en torno a 1943; haciéndose llamar 東京都 (tōkyō-to "Area metropolitana de Tokio").

En el Oeste de Tokio están poblaciones como Mitaka, hogar del museo Ghibli. O Machida, origen de un personaje de la serie de manga y anime "Super Gals"; del cuál se rien las gals de Shibuya, pues no consideran Machida parte de Tokio. Y es que llegar de Machida al centro de Tokio puede costar facilmente tres cuartos de hora en los transportes más veloces.

También forma parte de Tokio del Oeste el pueblo de Okutama, la zona más alejada y rural. Que carece de trenes tan rápidos como el shinkansen; Lo que resulta en la paradoja de que recorrer los 75 Km. hasta el centro de Tokio cueste 2 horas, al menos; con entre 1 y 3 transbordos de tren; según el horario y linea (y precio) escogido. Más tiempo que llegar a Nagoya, a 366 Km; Que, en Shinkansen, cuesta 100 minutos llegar desde la estación de Tokio. Por este motivo las autoridades de Okutama ofrecen viviendas, transporte escolar y otros incentivos gratis en el lugar a individuos o familias que estén dispuestas a vivir (y pagar impuestos un mínimo de 15 años) en aquel lugar perdido de "Tokio" (bastante alejado del mundanal ruido de la ciudad).


Dejando la "Wikipedia" al margen, sigo con mi relato.

Lo primero que quise visitar fue la parte del parque mostrada en la película de Makoto Shinkai "Koto no ha no niwa" (El jardín de las palabras). El Shinjuku Gyoen. Pero cuando se hace turismo hay que prestar especial atención a los lunes y mirar bien horarios de lugares a visitar. Esa suele ser la fecha elegida de cierre de museos y lugares públicos como este parque.

Así que me di de bruces con la puerta. No obstante pude ver aquella verja que sale en la película donde el protagonista paga para entrar cada vez que va.

Ese día no llovía (para los que conozcan el argumento de la película), así que me vino bien posponer la visita.

De modo que me dirigí a mi segundo objetivo de Shinjuku que era por supuesto el ayuntamiento. Un edificio muy peculiar. Terminado de construir en 1991. Con estilo de circuito integrado de microchips; coronado por dos inmensas torres de rascacielos; Cuya azotea está a más de 240 metros de altura.

Son muchas las obras de ficción que muestran esta "catedral" del mundo moderno. Pero, este día, mi principal referencia era "Zankyō no Terror". Un anime donde los protagonistas vuelan por los aires el ayuntamiento como acto reivindicativo. Eso sí; eran "maja" gente porque no querían que hubiera vícitmas mortales. Jeje. ¡Cómo me suena eso!

Pude ver muchos rincones del edificio y calles cercanas que aparecen en el anime.

El lugar seguía en pie, y ningún monstruo marino radioactivo de 110 metros se había cebado con el lugar, tampoco.

El ayuntamiento es un lugar enorme. Y es fácil perderse. Contando todas sus plantas, tiene unos 197 Km². Casi practicamente toda la superficie de mi ciudad natal (que no es particularmente pequeña, en extensión -contando campos aledaños administrados por el municipio-: 215 K).

El mirador puede visitarse gratuitamente. Pasando controles de seguridad pertinentes; estilo aeropuerto; antes de tomar el ascensor. No vaya a pasar lo de la ficción.

Este lunes también estaba cerrado el observatorio de una de las dos torres, la torre norte. Pero se podía visitar la torre sur. Donde encontré una exposición sobre cine hecho en Tokio. Perfecto.

Había fotos y notas de producción, carteles, atrezzo, maniquís, figuras, vestuario y maquetas e incluso estudios con decorado completos de distintas producciones de cine y TV de ficción hechas en la ciudad. Entre las que se encontraba un apartado dedicado a Patlabor (Next Generation) 2014 y 2015, de "acción real" dirigido por Mamoru Oshii; que también dirigió los anime de finales de los 80s, y principios de los 90s.

Ga☆pa y yo (o viceversa)
Además, había un taller de maquillaje donde podías ser "reconfigurado" con algunas prótesis carnavalescas gratuitamente.

Pero lo importante era ver las vistas. El mirador permite ver la ciudad más grande del mundo desde sus tripas. Y disfruté mucho de esas vistas, haciendo fotos y vídeos sin parar; de cada rincón, como la torre Sky Tree, el jardín nacional Shinjuku Gyoen con el rascacielos NTT Docomo, y la torre Mori de Roppongi en una sóla foto. O el parque Yoyogi. Y todos los alrededores de Shinjuku en detalle.

La visita siguió un poco más viendo curiosidades de las producciones de cine y video; y haciendo fotos de algunos simpáticos bichejos. Como la 亀ギター (kame-gitā - Guitarra-tortuga) de una película de fantasía romántica llamada "Love & Peace". O una serie de yōkai usados en anuncios de TV y otras producciones.
Encontré unos folletos que impulsaban a rodar cortometrajes en Tokio. Incluso estaban traducidos a español.

En la planta del observatorio había una cafetería y tienda pero ya sólo me entretuve para ir al baño; y salí para ver más sitios de Shinjuku.

Antes de parar a comer en un restaurante de estilo italiano que encontré llamado "Al dentē" あるでん亭、retraté el famoso semáforo circular de Shinjuku y el letrero "LOVE" que también existe en otras ciudades como Nueva York. Y que hemos podido ver en el dorama (serie de acción real) "Densha Otoko".


También durante ese paseo vi un camión anunciando "Candy Crush Soda". No tendría nada de particular de no ser porque llamaba bastante la atención que las fotos eran todo "okamas" o travestis que, alguno de ellos, a ojos no entrenados podían despistar. (no fue mi caso)

Después de comer visité un Animate de Shinjuku. La tienda estaba empapelada completamente de Junjō Romántica; un manga "Boy Love".
Desde la entrada en el primer piso; Hasta el mismo ascensor; cuyas cuatro paredes y el techo tenía promoción de manga para "chicas retorcidas" (fujoshi); En más de una planta. Y para mí que cuando visité en 2011 el Animate de Ikebukuro no vi tanto fujoshismo. De todos modos pasé bastante rato mirando la planta de merchandising. Y mirando qué había en todas las plantas de manga y de anime.

Yokais en la expo del ayuntamiento de Tokio
Finalmente acabé mi periplo visitando Kinokuniya. Una de las cadenas de librerías más importantes (la más) de Japón. Y busqué la planta de idiomas; para adquirir el segundo libro de Minna no nihongo (2ª edición) y su contraparte de libro de traducción y gramática en español, que tocaba empezarlo dentro de poco.

Esa planta era la última del edificio. La 8ª. No la 3ª, o la 4ª, no. La 8F. Así que subí 7 plantas y como no vi ascensor al entrar lo hice por unas escaleras bastante altas, para el standard en los comercios tokiotas, que me recordaron mi periplo de 5 días atrás subiendo el Monte Fuji mientras alcanzaba esa cima.

Decorado expuesto en el ayuntamiento
La sección era fantástica había bastantes libros para aprender japonés y otros idiomas. Y de kanji. Vi uno llamado "Kanji in context" que me pareció especialmente atractivo si no hubiera empezado ya con otro, para aprender bien todos los kanji de uso común.

Me costó un poco encontrar el "Minna no nihongo 初級 II". Pero finalmente lo encontré y lo compré en la caja de la planta.

La ventaja de comprar los libros en esta tienda es que no salen tan caros como comprarlos fuera de Japón.

Como anécdota, un amigo me había encargado un libro raro, y antiguo, sobre una hija de yakuza así que pregunté por él; pero estaba descatalogado. Quise preguntar si se podía encargar o podría encontrarlo en otro sitio (en la cadena más importante de libros) y para explicarme que no, la dependienta me hizo mirar en el ordenador de caja una web a la que se conectó para traducir a español. Algo que no habría hecho si no acabase de comprar el libro de traducción a español del "Minna no nihongo"; sin decirle que yo era español; claro. Y creo que sólo me fijé en lo que ella había escrito en japonés para entenderlo. Jeje.

Y se acabó Shinjuku por hoy. Volví al hotel en Ikebukuro y busqué en el móvil algún sitio cercano donde cenar. Tuve una buena idea, aunque no sabía que tan buena, hasta que llegue al lugar. Un sushi-bar muy auténtico. Pequeño pero lleno de gente, que además tenía una promoción:

Un camarero junto a los clientes daba ordenes al cocinero que servía los platillos. Cuando tuve que elegir el primero pregunté おすすめは? (Osusume wa - ¿Qué me recomienda?) y me contó que podía comer ōtoro. (El lomo del atún. La parte mejor de lo mejor cuando está fresco.) Mis ojos debieron hablar por mí, porque yo quería preguntar incrédulo si "¿había?" "-Arimasuka", pero de mi lengua creo que salió algo no muy distinto de -"guachimaska!?"... :D A lo que el camarero reaccionó solicitando un platillo para mí.

La pega es que sólo daban un platillo por cliente, a precio de 125 yen por persona. El platillo de chūtoro (lo segundo mejor del lomo del atún), y que también comí ese día, estaba a 400 yen.

Resulta que en 2011 me quedé sin probar ōtoro porque ya no quedaba cuando probé el sushi en un lugar cercano a la estación de Kanda. Pero en esta noche probé ōtoro y también sushi de anguila (unagi). Que también tenía pendiente de probar; Y me habría venido bien para tener energías para el descenso del Fuji. O subir la librería Kinokuniya. :D

En total gasté unos 8 € al cambio en esa cena y me fui satisfecho de vuelta al hotel, a ver un poco de anime en el canal Tokyo MX y a dormir.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

domingo, 23 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 11 - Frikismo en Kyūshū

El domingo 23 de agosto de 2015 salí temprano, pero que muy temprano, de Kagoshima.

Estando a tanta distancia de Tokio, donde tenía reserva para dormir esta noche, y con planes para hacer algunas cosas frikis por el norte de Kyūshū, no quedaba otra que madrugar tanto que pude ver el amanecer. El sol despuntaba por la costa mientras mi primer tren de la mañana abandonaba Kagoshima.

Me hizo algo de ilusión poder ver un amanecer tras perderme el "go-raikō" por las nubes que envolvían el Fuji cuando lo subí.

Hice transbordo en Kokura tras aproximadamente dos horas de tren bala, recorriendo todo Kyūshū de sur a norte. Allí tomé un tren expreso hacia Ōita.

¿Y qué se me había perdido en el nordeste de Kyūshū? La exposición de la serie de moda. El "Muro Ōita" 「進撃の巨人展」que se celebraba en esas fechas en el museo de arte moderno de la ciudad. Una exhibición de Ataque a los titanes espectacular. Aunque debido a mi apretada agenda no pude disfrutar completamente.

Primero hice una larga cola para entrar a la muestra que era precedida por un espectáculo "interactivo" donde una integrante del equipo de exploración nos recibía en pequeños grupos (de unos 40 ó 50 cada vez) mientras se escuchaban atronadores pasos de algún "kyojin" cercano y nos guiaba para refugiarnos a un lugar donde podía verse en una pantalla tras un hueco al resguardo de un edificio rodeado de cascotes y escombros. En eso que la chica desaparece por un lateral, y un kyojin se la come sin piedad. Jejeje.

A partir de ahí, el paseo por largos pasillos avanzaba libremente y podían verse dibujos originales del autor del manga, proyecciones en bucle de secuencias del anime en pantallas grandes, y alguna réplica del equipo de maniobras tridimensionales, la famosa llave que sirve de "mcguffin" para toda la primera temporada, trajes de la guardia de exploración, y más atrezzo, hasta una zona donde no se podía hacer fotos donde aparentemente había algún spoilercillo de algún personaje aún no revelado en el anime. Y otra zona donde una mano de titán colosal, en pose de intentar agarrarte, precedía la sala con su cabeza asomando a tamaño real con cambios en la luz y ojos rojos encendiéndose mientras se oían sus gruñidos.

Después de más y más ilustraciones y dibujos de la serie por todas partes, se sale tras el letrero de un titán colosal dándote la bienvenida a la tienda, con un いらっしゃいませ (irasshaimase). Y no pude evitar llevarme algún recuerdo. Un CD con 4 canciones, un póster de Ōita con el Titán Eren entre sus calles metido en una caja rectangular con dibujo y correa al estilo del equipo de maniobras, una bolsa de mano con llavero y unas galletas edición "Muro Ōita". Todo relacionado con la exposición.

Pero en la planta superior había algo más que no pude ver. Si hubiera pasado de la tienda, quizás me habría dado tiempo. Pero había una larguísima fila y no pude convencer a nadie de la organización para que me adelantasen un poquito. :) Arriba había un espectáculo de proyección 360º 3D virtual de imagen real de Ataque a los titanes. Lo sabía antes de ir; pero no imaginaba que estaría separado del espacio principal. Y me quedé sin tiempo.

Así que para no perder más tiempo tomé un bocadillo en las proximidades de la estación de Ōita antes de que saliera mi tren de vuelta a Kokura. Y de ahí...

No volví hacia Tokio... regresé hacia el sur hasta Fukuoka, donde pude encontrarme con Ale (alias @Karawapo ) como ya hiciera en mi primer viaje de 2011, pero aún con menos tiempo todavía que aquella vez. Así que sólo buscamos un coinlocker (que fue una odisea encontrar uno libre) y visitamos un "BookOff" cercano. Hicimos una sesión Periscope a doble móvil y probamos las butter-cookies de Muro Ōita.

Y poco más. Mientras volvía a Tokio en los shinkansen había noticias de que algún tifón se había cargado la vía de alguna parte de la prefectura de Mie, por la que no pasa el Shinkansen.

Pude probar algún ekiben más para cenar. Y mandé un email al hotel porque era posible que tardase en llegar más tarde de las doce de la noche. Eso son horas intempestivas para cualquier barrio de Tokio. Incluído Ikebukuro.

Cuando llegué di algunas vueltas algo perdido. Si en Ginza, en 2011, algún "chulo*utas" me ofrecía hostess; este año entre calles, habiendo salido por la parte de atrás de la estación de Ikebukuro alguno ofrecía directamente "sex" con mujeres. No me dio muy buena sensación esa parte del barrio. A diferencia de la que visité en 2011, por la parte de delante de la estación de Ikebukuro, cerca del Sunshine City 60, que me gustó mucho.

Pero el hotel era barato y tenía un buffet libre de desayuno incluído; además de algunas sorpresas agradables en las proximidades que probé en los días siguientes. Y seguro que me acordaré de estas experiencias cuando acabe de ver "Durarara". :D

Como curiosidad, si el día anterior ya batí mi record de distancia en trenes, este día superé el del día anterior con unos 1864 kilómetros recorridos en un día. Y eso que no seguí desde Tokio hasta Utsunomiya, o Nikkō de nuevo. :D

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

sábado, 22 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 10 - El viaje en tren más largo

Estando en la prefectura de Tochigi, mi plan original era pasar este día siguiente, 22 de agosto de 2015, por otra prefectura de más al noroeste. Ver algún matsuri con concentración de fuegos artificiales espectacular que había encontrado mirando por Youtube. Pero al preparar el viaje con meses de antelación encontré muy difícil o casi imposible lograr alojamiento en el pueblo de Akagawa(Yamagata) y casi tampoco en lugares circundantes, ni en la prefectura de Akita y casi tampoco en Niigata.

Así que, un poco por darme el capricho y quitarme el disgusto, me programé para este día un viaje algo más largo de lo que podría parecer razonable en un día. Desde Utsunomiya, tomé un shinkansen a Tokio y de ahí otro hasta shin-Ōsaka, donde enlacé con otro hasta Kagoshima. Es decir, 1573 kilómetros y 300 metros repartidos en tres tren bala. Saliendo muy pronto por la mañana para llegar 8 horas y pico después. En torno a las cinco de la tarde. Aún de día.

Nunca había hecho tantos kilómetros seguidos por tierra en tan poco tiempo. A lo sumo, tengo un vago recuerdo de ir en tren que tardaba un día entero yendo entre Barcelona y Génova, lo que no llegan a ser ni 900 kilómetros.

Mi intención era ver otro evento de fuegos artificiales programado en aquella ciudad de la punta sur-oeste de la isla Kyūshū de Japón. Y otras sorpresillas para el día siguiente.

Si el día anterior, en Nikkō, había estado en la parte más al norte que he estado nunca de Japón. Este día iba a estar en la parte más al sur que he estado nunca del país.

En el camino probé por primera vez un eki-ben. Bentō comprado en un quiosco del andén de la estación donde hice transbordo, por shin-Ōsaka. Me sorprendió que son cajas frías. Aunque tengan arroz, y no se calientan. Se comen tal cual durante el viaje, en el tren.

Nada más dejar la maleta en un Toyoko-inn hotel de la parte delantera de la estación de Kagoshima, pasé por un combini para reservar asiento en una zona habilitada para ver los fuegos. Ni siquiera era de la cadena de combini que tenían máquina para reservar las entradas pero como no llevaba mi móvil habitual en marcha mis apuntes y planes para tenerlo todo milimetrado se habían ido al traste.

De cualquier modo el que me atendió me dio la noticia, con una risa casi sarcástica, los fuegos artificiales se cambiaron de día (se adelantaron) porque estaban en "Alerta 4" en Sakurajima, la isla volcán que acompaña la bahía de Kagoshima. Lo que significaba que los habitantes de aquella isla tenían que estar preparados con sus efectos personales practicamente en la boca listos para ser evacuados por si se producía erupción del volcán.

Así que lo más que iba a ver esa noche podían ser, no fuegos artificiales, sino naturales.

Aún coleando mi tos desde haría 5 días, salvo quizás el día de subida al Fuji, que no sentí molestias más allá del cansancio del ascenso (y descenso), y notando que, además de tener tos, empezaba también a moquear miré en el combini a ver si veía algo más efectivo para catarros. Entonces otro cliente que me vio la cara se dirigió a mí en inglés y me desaconsejó que adquiriera nada del combini y me indicó donde había una farmacia. No una farmacia, tipo droguería 24 horas, que hay bastantes, sino una farmacia seria de despacho de recetas 薬局(やっきょく - yakkyoku)con farmacéutico. Y le hice caso. Me acerqué y pude practicar mi japonés a mi máximo nivel del momento(siendo aún principiante) explicando mis síntomas y el tiempo que hacía que los tenía. El japonés me vino bien también para entender (aunque a la segunda) que las pastillas que me dieron se tomaban una, tres veces al día, -asagohan, hirugohan, bangohan. (desayuno, comida, cena)- dijo el farmacéutico.  Eran unas pastillas caras pero flipé de lo bien que funcionaron desde la primera pastilla. Se me iban los síntomas y en menos de cinco días, cuando me iba de Japón se pasaron todos los síntomas. (De hecho las he vuelto a usar cuando he vuelto a tener un catarro en España, meses después, y aún se me han pasado antes los síntomas)

Sin plan para la noche, y estando restringido el acceso a Sakurajima para acercarse a la isla-volcán, decidí dar un paseo y ver algo la ciudad durante el atardecer. Kagoshima me gustó mucho. Y lamenté no haber podido tomarme un poco más de tiempo por ahí.

Pese a estar más al sur de Japón hacía mucho menos calor que en Ōsaka o Tokio en esos abrasadores días de verano. Se estaba muy bien. Con muy buena temperatura.

Poco a poco pude ver a lo lejos el imponente volcán que ya había visto en la película "Kiseki", de Kore-eda. Y llegué al puerto y una zona comercial "Dolphin port" donde había restaurantes, algunas tiendas y un canal artificial. En el puerto, aunque no hubiera fuegos artificiales oficiales, hubo quien no se resignó ese día y lanzaron algunos cohetes caseros.

Hice varias fotografías con exposición larga para sacar Sakurajima desde el puerto como si fuera pleno día. Y, aunque estaba sin trípode, no las hice muy mal.

Regresé un trecho a pie y otro en tranvía hasta el hotel donde me encontré con mi, desde entonces, cita obligada diaria con el "golden time" de anime en el canal Tokyo MX; todas las noches ponen varias series diferentes. En ese momento ponían alguna película de One Piece.

Más fotos de todo el viaje en el álbum Flickr: Japan Trip 2015.

viernes, 21 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 9 - Un día en Nikkō

Después de bajar el Fuji el día anterior sabía que Nikkō no iba a ser un camino de rosas. Se preveían largas distancias, idas y venidas; y cuando fui además descubrí que hay senderos con grandes altibajos donde hay que subir y bajar largas escaleras empinadas, con una lluvia fina muy similar a la que me hizo la puñeta el día anterior en el Fuji.

Pero rodeado de un verdor poco común en medio de la naturaleza con altísimos castaños de indias, que dan nombre a la prefectura (Tochigi 栃木) y los encantos de un lugar histórico en torno al cual se construyó el pueblo de 日光 (Nikkō) cualquier incomodidad quedó eclipsada. Fue el lugar donde más fotos y vídeos tomé de mis dos semanas de viaje.

Alguien me preguntó por las agujetas del Fuji:
Y ciertamente las noté al ir por las escaleras del santuario Tōshō-gū 東照宮、pero apenas dolían y se pasaron muy pronto.

Este día me lo tomé con calma. El viaje en tren desde Utsunomiya a Nikkō era muy interesante. Más que el tren en sí, el recorrido; que iba subiendo monte, poco a poco. Y en tres cuartos de hora sube desde los 120 metros de altitud sobre nivel del mar de Utsunomiya hasta los en torno a 600 metros de Nikkō. Atravesando planicie rural, arboledas y pequeños pueblos.

Una vez que vi los famosos monos que están en el lado izquierdo nada más entrar en el santuario Tōshō-gū ya me quedé tranquilo. Me entretuve un rato haciendo fotos, vídeos y escuchando distintos guías explicar su historia a otros turistas en japonés.

Seguí haciendo el recorrido y al llegar a la parte del "grito del dragón"; No sé cómo se llama pero yo lo interpreté así; no pude evitar poner el móvil a grabar el audio. Ya que era la única zona donde se prohibían fotos o vídeos. Ya se sabe... Nada más tentador que guardar registro de lo que no se permite. :D

En el santuario Tōshō-gū fue el primer sitio donde vi algunas "miko"; Chicas que ayudan u orientan espiritualmente en el templo. Y no es que no las buscase en mi viaje de 2011, pero entonces lo más que vi fue algún "negi" 禰宜 ayudando en alguna boda o similar al sacerdote shintoista que dirigía la ceremonia.

En el mundo del manga y videojuegos las miko están muy idealizadas. La realidad es que sólo se dedican a cobrar recuerdos y amuletos, y tareas bastante mundanas. Pero tener una indumentaria característica y única del shintoismo hace a estas "monaguillas" un poco más especiales.

Otra anécdota me sucedió antes de entrar en el complejo de Tōshō-gū. Aunque llevaba paraguas consideré necesario comprar un impermeable para seguir en Nikkō y repasé mi diccionario para pedirlo en la tienda de souvenirs que hay delante de la entrada; donde se veía uno expuesto, colgado en el acceso principal. No sé por qué puñetas di con una palabra que significaba "sombrero impermeable", y me dirigí a una señora menuda que se encargaba de la caja y lo pedí (aunque ya sabía que "bōshi" 帽子 significaba sombrero, pero si el diccionario decía que eso era "impermeable", ¿quién era yo para llevarle la contraria? :D).

El dolor de corazón empezó a entrarme cuando se puso a buscarlo por toda la tienda y la mujer iba encorvada casi 90º, por algún problema de espalda, y su avanzada edad. Finalmente pidió ayuda a otra empleada más joven y cuando me sacaron un sombrero impermeable... dije... -eto... no... no era eso lo que buscaba... señalando el impermeable.
「レインコート?」 (Rain Coat), inquirió la empleada, a lo que contesté. Sí. Eso era exactamente lo que buscaba. Mira que soy ヘタレ外人 torpe です。

Aunque había muchas más cosas que ver no vi mucho más que Tōshōgū, y poco después de salir subí al autobús de vuelta a la estación de Nikkō y volví a Utsunomiya.

Pero el día no terminó ahí. Compré una camiseta muy molona de Ghost in the Shell Arise, tirada de precio, 500 yen, en un UniQlo.

Y probé mi primer "famires" (restaurante normal y corriente a ojos de un occidental) con mesas y buena comida. El "Coco's". Una franquicia que también vi cerca del Fuji. En Utsunomiya tenían buffet-libre de refrescos y pude comer unos buenos espaguetti y hamburguesa servida en una mini-plancha caliente que te permitía calentarla o cocinartela más, al gusto, en la propia mesa. Así como una surtida carta de postres. Todo estaba muy bueno.

Por último, tocaba lavar en la lavandería del hotel toda la ropa de montaña de los dos días anteriores. No me puse a ello nada más llegar al hotel por el cansancio; y porque tenía tiempo al pasar dos noches en Utsunomiya. Entre eso y secarla en las secadoras estuve bastante tiempo. La recogí en las bolsas al vacío que me llevé para que cupiera todo en mi pequeña maleta, para envíarmelo en una caja por correo al volver a Tokio tres días más tarde, desde una oficina de Ikebukuro.

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

P.D.: Por el tema de que me quedé sin la batería de mi móvil preconfigurado con las apps que usaba para escribir el blog en Kioto (y mucha pereza o falta de tiempo), este post se ha escrito casi un año después del viaje. Puede que haya imprecisiones al recordar la experiencia de memoria. Sigo debiendo un artículo denso y personal sobre el Fuji. Jeje.

Quedan por relatar los últimos días que pasé por Japón.  Con un viaje largo y "despechado" que tenía programado para el día siguiente a este.

jueves, 20 de agosto de 2015

FreddyJP15 - Día 8 - El Monte Fuji (parte 2)

El 20 de agosto a las 5 de la mañana fue la fecha y hora que escogí meses atrás para hacer cumbre. Era la hora prevista del amanecer en el Monte Fuji. El Go-raikō.

Como ya conté en la 1ª parte, había decidido subir el 19, terminando de subir el 20, y luego bajar de un tirón. Como hacen la mayoría de japoneses responsables que suben por primera vez.

Era jueves, día de labor, y habían terminado las fiestas más populares del verano en Japón, el Obon. (Aunque hay festividades todo el mes de julio y agosto en distintos lugares.) Lo que lo hacía un día relativamente tranquilo.

Además aún quedaban 3 ó 4 días para que terminase la temporada de aperturas de verano antes de que la Oficina de Correos de la cumbre dejase de abrir de 6 de la mañana hasta las 14 horas.

Esa noche dormí poco. Percibí la llegada de algún otro excursionista más que creo que pusieron algo más lejos de mí. No pegado a otro como hicieron cuando llegué yo.

Y escuché unos truenos tan fuertes como si cabalgasemos sobre las mismas centellas del rayo. Las lluvias previstas para la tarde del día siguiente parecían haberse adelantado unas cuantas horas.

Nunca había oído truenos de esa manera. Acostado comodamente en el refugio de montaña a 3400 metros de altitud, era como estar dentro de una ballena del tamaño de un estadio cuyo estómago ruge con hambre feroz.

La naturaleza se ve más majestuosa cuando no se encuentra totalmente invadida por las comodidades del mundo urbano.

De cualquier modo estando bajo techo dormí plácidamente esperando que llegase la hora de ponerse en marcha.

Y puntualmente, a las 2 de la mañana (en mi idioma serían 2 de la noche.), un empleado del refugio subió a la planta de las literas y anunció a todo el mundo que debido a la lluvia se recomendaba permanecer en el refugio y ver el go-raikō desde ahí; Al estar el camino a la cumbre mojado, podría ser peligroso y hacía más fácil posibles resbalones.

La ruta Yoshida tiene la peculiaridad de que el amanecer puede verse desde cualquier punto del ascenso de modo que si no llegas arriba del todo a tiempo no pasa nada porque verás el espectáculo de la salida del sol sobre las nubes desde la montaña igualmente.

Pero eso no es exactamente lo que significa el Go-raikō para los que realmente quieren verlo. Al margen de que tenía una entrega de postales pendiente en "Fujisancho", la cumbre del Monte Fuji.

Tras apenas 4 horas de sueño me espabilé con calma, recogí mis cosas en la mochila. Pero parece que perdí una de las linternas portátiles que llevaba con un colgante, especial para enganchar en el jack de audio del móvil. Palpé un poco, pero no quise perder más tiempo buscándola. Apenas valía 3 euros. (poco más que un botellín de agua mineral en la 8ª estación.)

Afortunadamente era la de repuesto y la linterna principal estaba conmigo con suficiente batería que me dio luz todo el camino hasta la cumbre. Fue buen consejo ese de "lleva siempre las linternas que necesites, más una." (by Achifaifa)

Al asomar al baño en el exterior del refugio, vi que iba pasando gente subiendo a la cumbre ya.

Tras pagar mis 200 yen para usar el baño me puse en ruta hacia la cumbre, en mitad de la noche detrás de una fila cada vez más densa de otros escaladores.

 Saliendo del refugio en torno a las 3 de la mañana todo iba según el plan para llegar a la cumbre a la hora. Con la pequeña molestia de una nube que cubría todo el Fuji.

Como la humedad era muy alta no hice fotos o vídeo con el móvil hasta estar a punto de alcanzar la cumbre. Y guardé la bolsa con mi cámara de fotos dentro de la mochila para mayor protección y llevar todo más compacto.

Tampoco me puse a escuchar música para no liarme con los cables y evitar tocar el móvil. Además en esos momentos la tensión aumenta lo suficiente y mi atención se centraba en seguir subiendo, descansando cada vez que paraban adelante. Porque las paradas eran muy frecuentes y podía seguir el ritmo estando recién descansado.

Toda la subida desde la quinta estación estaba salpicada de todo tipo de excurionistas, los había en grupos pequeños de amigos, en grupos grandes de viajes organizados con un guía que les daba consejos, había alguno religioso con peculiares sombreros que iban canturreando y manteniendo un ritmo constante sin correr pero tampoco parar.

Pero este último tramo de subida la variedad de gente subiendo se reducía ya que ya no adelantaba a nadie y nadie me adelantaba a mí.

Tras un esfuerzo insignificante en comparación con lo que fue el día anterior de la 5ª a la 8ª estación principal, empezó a clarear y vi lo que me parecía ser la llegada a la cumbre así que saqué el móvil y empecé a retransmitir via 4G con Periscope los últimos segundos de mi ascenso a la cima. Justo en torno a las 5 de la mañana, tal y como tenía previsto.

Los japoneses son tan chulos que tienen 4G en todo el monte Fuji. Practicamente en toda la ruta Yoshida y en la cumbre.

También hay Wifi pero no llegué a probarlo. En cualquier caso es una red menos estable y con menos alcance.

Pero lo de "clarear" era un decir. A más de 3700 metros de altitud la nube cansina se empeñó en no dejar ver el amanecer además de aumentar la humedad en un "10000%". La decepción se apoderó de mí. Y aunque llegué hasta ahí arriba. Había dos o tres cosas más que podía haber hecho pero la sensación de frustración me hizo no pensar en ello siquiera.

Una cosa sería dar vuelta al crater para ir desde la parte norte al sur para llegar a la auténtica cumbre de la cumbre. El pico de 3776 metros. Era como 40 minutos o más de paseo. No tenía ningún ánimo de ir hasta allí. Además, por fotos que se ven en StreetView, según por donde fuera parecía peligroso.

Otra cosa que luego eché en falta son más fotos o vídeos con la cámara DSLR. Llevé un peso muerto en mi mochila que hizo muy (muy, muy) cansado el ascenso sobre todo el día anterior para no sacarla siquiera de la bolsa. Y es que con tanta humedad no quería que se estropease. Así que sólo usé el móvil y en pocas ocasiones también.

La ironía es que en mi entrenamiento dos meses atrás, subiendo de los ~1600m a 2300m en la sierra del Moncayo, ya había decidido no subirme la cámara por su peso. Pero cambié de idea, como si no hubiera fotos desde el Fuji mucho mejores que las que yo hubiera podido hacer aún con condiciones meteorológicas favorables.

Respecto al tiempo, apenas hacía frío. Yo llevaba buena ropa y hubiera aguantado incluso temperaturas bajo cero y rachas de viento. En donde vivo Tudela aguanté con la chaqueta tipo softshell y las capas intermedias rachas de cierzo en invierno cercanas a los 60km./h.

Durante el ascenso llegué a ponerme la máscara que me llevé que cubre nariz y boca. Pero más tarde no la consideré necesaria. Además llevaba un pantalón tipo media bajo el pantalón de esquí que evitaba cualquier resquicio de frío.

Al estar cubiertos por una nube nos ahorramos la previsión de rachas de 40 Km./h. Y tuvimos una mínima próxima a los 6ºC o más calor, sin viento.

En la cumbre había unas sillas como para sentarse a contemplar el paisaje al amanecer. Pero nadie estaba atento a mirar el go-raikō porque no se veía nada y la gente entraba en los refugios a tomar un desayuno caliente y comprar recuerdos. Yo me acerqué a un puesto en el exterior y compré el segundo botellín de agua de mi ascenso. Este estaba de oferta por 400 yen.

Pregunté al hombre mayor que me la vendió por donde estaba la Oficina de Correos y me contestó que a unos 20 ó 30 minutos en dirección este-sureste, siguiendo las agujas del reloj por el cráter. Lo cual me empezó a desanimar. Porque pensaba que estaría más cerca.

Como aún era pronto incluso con el paseo por delante también entré en la tienda - comedor - refugio cercana y eché un vistazo. Recuerdo que me senté un momento pero no compré nada, así que seguí haciendo tiempo de pie en la entrada bajo el porche, evitando un poco la lluvia.

Luego hablaré de la lluvia.

Partí camino de correos. Pese a estar en la cumbre el camino es bastante retorcido, sigue habiendo subidas y bajadas y el camino tiene vericuetos y estrecheces y no está tan señalizado como la subida que es difícil salirse de la ruta. De hecho me pasé de largo y tuve que desandar un poco hasta encontrar la Oficina de Correos.

Si hubiera seguido un poco más, otro tanto, desde la oficina de correos que está en la parte este del Fuji, habría llegado a la cumbre de la cumbre, en el sur del crater.

Aunque no por el camino que me había pasado que era un punto sin salida.

En la oficina había gente esperando y era un lugar muy pequeño pero aún así no había demasiada cola y apenas tuve que esperar a ser atendido. Antes de eso me quité la mochila y abrí el bolsillo donde había metido las postales.

-HORROR! Están todas empapadas! ¿Podría ser que el bolsillo no estuviera bien cerrado? No. No era eso.

Las agité un poco ahí mismo como pude, a ver si se secaban un poco. Las más afectadas eran quizás las que iban metidas en sobres de papel. Aunque alguna postal llegó a su destino algo acartonada. Las entregué y pedí un set de postales exclusivo de esa oficina que contiene un certificado de que:

"DON....<ponga aquí su nombre>"

-Tú has llegado al lugar ubicado en los 3776 metros sobre el nivel del mar en la cumbre más hermosa del mundo del Monte Fuji. Has logrado ascender hasta allí y esto lo certifica. Oficina de Correos de la cumbre del Monte Fuji. <20 agosto 2015>

Y un sello de 52yen para enviarlo por correo a tu casa en Japón, o añadir 18yen(al menos) más para enviarlo a otro país; y le pongan el matasellos de la cumbre.

Yo me lo guardé y sólo envié las postales. También había una para mí, así que matasellos de la cumbre también iba a recibir. Además de que envié varios tweets con foto geolocalizados y fechados.

Ahora el certificado está colgado en la pared junto a otro más pequeño que indica fecha, lugar de inicio del ascenso, temperatura, tiempo, lugar y momento del descenso, también con sello para enviarlo a Japón.

La funda de ambas postales es una maravilla de foto del Fuji en tamaño A5 vertical tipo carpeta plastificada donde se puede apreciar la ruta de subida y bajada aunque medio cubierta de nieve, y todo el set sólo costaba 500 yen (impuestos incluidos).

Había también otros diseños de postales, incluso en "3D", sellos y llaveros originales disponibles este año 2015 sólo en esa oficina según hayé en esta web: http://www.post.japanpost.jp/notification/pressrelease/2015/08_tokai/0707_01_02.pdf

Después de desandar el camino desde la oficina postal, que quedaba ya en la prefectura de Shizuoka, volví a la prefectura de Yamanashi por el cráter buscando el camino de descenso que es distinto del de subida, o se armaría un follón inmenso entre los que suben y bajan continuamente.

El camino de descenso es uniforme y ancho. Y va siempre en tramos de cierta longitud en zig-zag durante medio descenso y tramos algo más cortos también en zig-zag en la otra mitad. Yo diría que das media vuelta como 70 veces o más (o quizás un poco menos).

Ojalá el camino de subida fuera tan cómodo, pero la distancia es algo mayor y también se podría hacer muy pesado. Seguro que muchos lo preferirían a las inmensas escaladas rocosas y desalentadoras que se encuentran cada dos por tres en el ascenso.

Es ahora cuando quiero hablar de la lluvia. Desde que empecé el ascenso a la cumbre este día, empezando en la Verdadera Octava Estación (3400m), la lluvia era fina. Invisible. No se notaba nada. Salvo que estaba nublado y húmedo. La razón por la que las postales estaban empapadas era que la lluvia atravesaba incluso el material impermeable de la mochila.

Atravesó incluso mi softshell impermeable, y mi pantalón de esquí impermeable.

Mis caros guantes de nieve de Goretex marca Salomon parecían una esponja empapada por dentro. Con la que podrías limpiar perfectamente un edificio de 5 plantas con el agua que tenía acumulada.

Mis zapatillas deportivas, que uso siempre, -no usé botas de montaña, porque pesan y no suelen tener buena adherencia- no me dieron guerra en el ascenso; y se llevaron la peor parte en el descenso que empezó a las 7 de la mañana y terminó casi 4 horas después, a las 10:49.

Y es que aunque la pendiente es suave, es continua y no haces más que bajar y bajar durante horas. Arrastrando tierra rojiza, que combinado con la humedad de la lluvia fina-invisible las llenaban más y más de barro.

Si la primera parte de la subida fue un esfuerzo tremendo, el descenso fue peor. Pese a ser un camino más cómodo, sin obstáculos, salvo puntuales cruces con los bulldozer de mantenimiento, que cerca de las 10AM suelen transitar algunos puntos del camino hasta intersecciones que tienen para su uso exclusivo.

La falta de aire por la altitud, y lo largo que se hacía el camino, combinado con el madrugón, el desaliento, tal vez por el disgusto de no haber visto el go-raikō, y la fina lluvia-invisible, hacían que la bajada se hiciera muy larga. Además no se me ocurrió en ningún momento ponerme a escuchar música, algo que me animó y ayudó mucho al subir el día anterior. Pero me preocupaba que se mojase el móvil más, como las postales.

En este tramo no hay casetas o refugios donde parar a sentarte o comprar provisiones, si quieres pararte lo haces en una roca en cada esquina del camino en zig-zag, o, como hacía yo, directamente sobre el bastón de escalada que llevaba.

Me vino muy bien como lugar sobre el que me recostaba. En una ocasión alguien vino detrás y preguntó si estaba bien.

-Estoy bien. Sólo cansado. :D

Creo que me lo preguntaron más de una vez. 疲れました!

La misma persona más tarde me llegó a preguntar a mí, primero si era el camino correcto y luego cuánto faltaba para llegar.

Son como 7 Km. en total. Cuesta abajo. Y la gente que me adelantaba solía ir más ágil que yo; pero en general también con alguna dificultad; y más de uno buscaba el modo de descender más apropiado. Algunos caminaban de lado. Vi a una chica bajando de espaldas, clavando los talones contra el suelo, junto a otras personas que iban normal o haciendo "drifting". Todos con la finalidad de amortiguar la pendiente.

Durante el descenso no adelanté a nadie o casi nadie. Si lo hice, no tardaron en volverme a adelantar y dejarme muy atrás en mis largos descanso sobre el bastón.

No había casi gente a esas horas bajando. Menos incluso que la que me crucé subiendo sólo medio tramo entre la 6ª y la 7ª estación.

Fue una paliza, aunque curiosamente lo que tardé en bajar no difería mucho del tiempo medio previsto. Y eso contando los descansos. Ya que no hice más que parar y parar y parar y parar y parar a descansar sobre el bastón que poco a poco se presionó tanto que, una vez abajo, no fui capaz de desenroscarlo para plegarlo.

Me faltaban fuerzas. Intuí que no recuperaría la condición física hasta que bajase más altura. Pero no la recuperaba, por muchos tramos de unos 50 metros (a ojo) más o menos que recorriera siguiendo el zig-zag del camino.

En ocasiones yo mismo hacía zig-zag en el ancho camino. Ese también es un truco, para amortiguar la rampa o la pendiente, que me enseñaron en las pirámides de Teotihuacan. Jejeje. Ya podrían ser sólo los metros que tiene la pirámide Sol, la subida al Fuji.

Después, los tramos de zig-zag se hacen un poco más cortos pero aún quedan como 30 largos tramos con sus giros que ya había estudiado en casa, aunque hay pocos planos claros de la ruta. Y sabía que aún faltaba mucho.

Finalmente dejas de hacer zig-zag y empieza a haber más vegetación, llegas al tramo que es todo recto, pero aún faltan más de 3 kilómetros hasta el punto de partida en la 5ª estación.

Es en este punto cuando las fuerzas empiezan a volver. Ya no estás tan cansado. Aunque pagarías un c*jón por que las mulas que viste en la 5ª estación para subir a la 6ª estación (pueden llevarte hasta la 7ª) te llevasen lo que queda del camino.


Cuando empecé a atravesar los pasajes anti-desprendimientos tuiteé con esta foto "Ultimos tramos de descenso" y es como aquel que dice "ya estoy llegando" pero aún te falta cruzar Narnia, el campo de Oliver y Benji, Mordor, Ikea y hacer autoestop por Invernalia a ver si te recoge un carro camino de Desembarco.

Es decir, faltaba aún aproximadamente una hora para llegar; en versión no extendida por Peter Jackson.


Pero estando ya por debajo de los 2500 metros de altura ya no notaba tanto cansancio, ni necesitaba hacer prolongados descansos. Notaba las fuerzas volver.

Después de atravesar unos cuantos túneles anti desprendimientos más me encontré con un área donde había caballos amarrados y el encargado me preguntó si quería viajar en ellos a la 5ª estación.

Me di la vuelta y pregunté, por curiosidad, Ikura desu ka?

El hombre sacó un papel y me mostró el precio: 12000 yen.


A lo que respondí, Takai. Arigatō. Y seguí mi camino mientras el hombre me daba ánimos para lo que me quedaba de camino con un Ganbare〜!

Pensé que, con todo lo que he caminado lo que falta es insignificante para pagar ese dineral. Y así fue.

Al alcanzar la 6ª estación, tras juntarse el camino de descenso con el de subida, en 20 o 30 minutos más llegué al lugar desde el que comencé mi subida al Fuji.

Fui al baño. Traté de secarme un poco. Y descubrí otra sorpresa al mirar en un bolsillo de la bolsa de la cámara de fotos donde guardaba una batería de repuesto y el billete de vuelta de autobús que, HORROR! -Está empapado y pegado a la batería.

Fui al despacho de billetes algo preocupado y me dijeron que no pasaba nada y me indicaron la hora y lugar del próximo autobús de regreso a la estación Fujisan en Yoshida.

Al llegar el autobús la interventora se rió, al mismo tiempo que lo hacía un ojiisan que estaba sentado en la primera fila, al entrar mostrando el billete pegado en la batería mientras decía 雨ですから o 雨のために。-"por culpa de la lluvia..."-


El autobús se llenó de excursionistas que regresaban del Fuji y tuiteé a eso de las tres de la tarde que más de una docena de personas del autobús estaban durmiéndose en el trayecto, incluído yo.

Pasamos junto al parque Fuji Q Highland, que tiene montajes especiales de Evangelion con una cabeza del robot a escala 1:1, y otras atracciones.

Después pude volver a ver el Monte en la lejanía. Se dejó ver! Como despidiéndose.

Una vez llegué a la estación, necesitaba cambiar un billete en monedas para la consigna pero....

HORRROR, y van ya tres sustillos ese día. Aunque éste es, con diferencia, el más preocupante. Todo el contenido de mi cartera, que está plastificada, cerrada con velcro, metida en el bolsillo con cremallera del pantalón especial impermeable de montaña, incluído pasaporte y fotocopias con teléfonos y datos de interés, estaban empapados como si hubieran estado dentro de un río.

Y llevaba billetes con en torno a algo más de 10.000 yen (70€).

El problema lo resolví yendo al baño del centro comercial donde comí el día anterior. Y secándome todo lo que pude en el secador automático. De vez en cuando entraba alguien y yo disimulaba. Mientras me secaba un calcetín, la cartera, o un billete tras otro.

Al salír del baño había una máquina que daba cambio. Y probé suerte con el billete aún algo húmedo a ver si me daba monedas. Y la hubo.

Fui a la consigna y recuperé mi maleta. Volví con ella al baño y me terminé de cambiar; y de secar cosas importantes. Algún papel que era redundante y difícil de recuperar lo tiré. Metí toda la ropa de escalada en bolsas al vacío que me llevé para reducir el espacio. Aunque con la humedad que tenían no se redujo todo lo posible.


Después salí a comprar algún refresco en una máquina expendedora delante de un apeadero de autobuses y me senté en un banco mientras intentaba desplegar el bastón para ver si podía meterlo en la maleta. Pero no había manera.

Un amable japonés me vio en apuros y preguntó. Se le ocurrió que él podía tirar en un sentido mientras yo tiraba en otro. Y FUNCIONÓ. Le dí un emocionado ありがとう! Muchas gracias. Y guardé el bastón en mi pequeña maleta con ruedas.

No tenía reserva de tren desde ahí hasta Tokio. Pero sí una a las ocho de la tarde desde Tokio a Utsunomiya. Así que me fui encaminando.
Cogí el primer tren de vuelta a Ōtsuki, que no era tan turístico y peculiar como el de la venida, y no hacía tantas paradas para mostrar el paisaje de alrededor.

Desde allí miré varias opciones y elegí el tren más directo hacia la estación de Tokio.

Unos catalanoparlantes pasaron delante de mí y entraron en un tren que paraba en Mitaka (la ciudad del Museo Ghibli), le preguntaron a una señora: -Mitaka made? "Hacia Mitaka?". A lo que asintió.

Unos minutos después llegó mi tren que me llevó a Tokio.

Allí entré en un "Uniqlo express" pequeñito que hay en la misma estación y decidí comprarme un pantalón nuevo que me hacía falta. Y busqué otras prendas en un H&M del mismo edificio aunque no encontré algo típico de Japón como calecetines tabi o así. Claro. H&M no es una tienda muy japonesa que digamos.

Finalmente tomé el tren bala hacia Utsunomiya. En Tokio hacía un calor infernal pero en Utsunomiya, más al norte, se estaba bastante más fresco.

Al llegar a Utsunomiya fui al hotel donde me atendió una recepcionista que me dijo que hablaba algo de español. Y me explicó el sistema de "amenities" que tienen junto al ascensor donde te puedes proveer. Me llevé un "relajante" de ojos que me hizo gracia. En la habitación revisé mis pies tras todo el periplo y salvo algo arrugados como si hubiera estado metido unas horas en una bañera estaban en buenas condiciones, sin rozaduras o señales del esfuerzo al que los había sometido.

Tenía un descuento que había imprimido antes de ir a Japón, para cenar en un local de gyoza (y otras comidas) con el que me regalaban la bebida.


Utsunomiya es conocida como la ciudad donde se originó el gyoza. Especialidad japonesa derivada de un tipo de empanadilla china.
El hotel estaba a pocos pasos de la estación de tren y en la plaza de delante de la estación había bastantes restaurantes. No vi ninguno que no fuera de gyoza en la capital del gyoza.

Al menos, en ese momento. Y, del que tenía descuento, había dos pequeños restaurantes de la misma cadena en la misma plaza.

Comí 6 gyoza de cerdo con salsa de soja, y un buen ramen junto a mi bebida gratis, que creo fue un zumo de naranja. Todo por 1058 yen (8 euros). Casi no suelen tener refrescos en los restaurantes típicos especializados, y a veces ni agua.... Hay que insistir con el agua, a veces. Aunque hay donde te la ponen sin preguntar, gratis. Vendría bien saberse la palabra お冷 "o-hiya" -agua de beber- (literalmente, agua-fría). En vez del típico 水 "mizu" que es más genérico y no siempre lo entienden cuando quieres beber.

Todo bien acompañado de un "kudasai" -haga el favor-. O más humilde "kuremasenka" -no me haría el favor usted?-. Allí las formas lo son todo.

Eran más de las once de la noche, la última hora en la que permanecía abierto ese restaurante. Y me acerqué a un combini a comprarme algo para el día siguiente y un postre que comí en el hotel: "suika" (sandía) que pagué con tarjeta Suica. Jeje.

Fin del día más largo de mi vida. :D (De 2AM a ~0h)

Todas las fotos del viaje están en Flickr: https://www.flickr.com/photos/sincalma/sets/72157656188009029

No he terminado, ni mucho menos con el Monte Fuji. Habrá parte 3.
Tengo algunos vídeos que mostrar y un artículo más extenso explicando por qué decidí subirlo; cómo me preparé para la aventura; alguna anédota que quizás sorprenda, consecuencias y conclusiones de haberlo subido y consejos importantes para quien quiera subirlo también.

Pero tardaré un poco más. Hasta que acabe de completar el diario de este segundo viaje de dos semanas por Japón. Ya hemos pasado el ecuador.