sábado, 7 de junio de 2008

Vergüenza

Me da vergüenza no poder cumplir mis promesas. Aunque sea por causas ajenas a mi voluntad. Me refiero a no poder desvelar el misterio iniciado en mi publicación anterior.

Esto me da pie para hablar del tema del título. A ver si averiguamos qué es.

En muchos aspectos de la vida soy bastante escrupuloso y aprensivo. En muchas ocasiones por simple timidez. Pero hasta qué punto la vergüenza es buena o es mala.

Suelo cuidar la ortografía para no ponerme en evidencia por no esforzarme lo suficiente. Mientras lo importante es expresarse con claridad.

La palabra "vergüenza" entra dentro de las mismas normas ortográficas que rigen la palabra "cigüeña" pero estaba bastante convencido de que se escribía sin diéresis.

No es para pasar demasiada vergüenza porque en Google aparecen más de 4 millones de concordancias donde se ha escrito así, contra algo más de 7 millones donde se escribió con diéresis. Menos del doble de resultados.

Si la tendencia aumentase, perdiendo todos el miedo al qué dirán, conseguiríamos pronto que la RAE impusiera unas nuevas normas ortográficas en base a nuestras costumbres.

Entre los enlaces de mi blog también hay alguna falta ortográfica adrede porque el autor original lo ha querido así.

La vergüenza es un sentimiento que suele hacerse muy evidente en algunas personas en según qué situaciones. Sin embargo no es algo tan importante como demostrar enfado o alegría.

No obstante la vergüenza tiene ciertas aplicaciones que sí son útiles.

A veces es de agradecer que la gente se abstenga de ir en pelotas por la calle; aunque Barcelona, capital cosmopolita, tiene ordenanzas que lo permite (ya no; las han cambiado). Pero gracias a la vergüenza todo es más organizado y menos chocante.

Si hubiera una epidemia de pérdida de la vergüenza sería como si el mundo se convirtiera en un psiquiátrico o una fiesta salvaje de borrachos.

La timidez en algunas personas es solo un manto de protección para guardar las apariencias hasta que ganan confianza.

No obstante ante su apariencia inocente o vulnerable la gente muy vergonzosa suele obtener ventaja sobre quienes no lo son.

Logran por ejemplo más tiempo para responder en un examen oral y encima les felicitan por responder tan bien después de tanto tiempo.

La vergüenza es un complemento irrenunciable del erotismo. Pues todo lo relacionado con el sexo consiste en imaginar lo que no se ve. Y no habría ningún estímulo si todo el mundo fuese alegremente enseñando sus vergüenzas sin ningún pudor.

Algunas tribus del Amazonas practican el sexo delante de más gente sin sentir la más mínima vergüenza. En cambio esta misma tribu se muere de vergüenza si las ven comer en público. Esto sería comprensible si fuesen caníbales. -¿Te vas a comer esos huevos?.- -Sí, es que tengo hambre!-

Creo recordar que algo parecido pasaba en un capítulo de la serie de ficción de Star Trek: Enterprise, donde la tripulación de la primera nave terrestre Enterprise invita a comer a los tripulantes de la nave de una raza alienígena que considera la acción una ofensa tan obscena como para romper las primeras relaciones diplomáticas.

Si no es por la vergüenza creo que yo escribiría mucho más, kon estylo ciberpunk; sin corregir la redacción y ortografía. Pediría más cosas a los demás, más rápido. Los fumadores huirían despavoridos al verme sabiendo ya que soy un pesado que les dice siempre que no fumen. Me arrascaría la nariz o allí donde me picase delante de la gente. Me ducharía solo una vez al mes. No me importaría deber dinero al banco. Y llegaría a los sitios a la hora que me diera la gana.

-¡Bendita vergüenza! ¿Por qué no será más evidente?

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