lunes, 12 de diciembre de 2011

Problemas

Los seres humanos somos bastante proclives a buscarnos problemas.


En una película nos parece absurdo que el protagonista baje al sótano solo en plena noche cuando ha escuchado un ruido. -Ja, ja. qué tonto! ahora sí que va a morir!.



Pero cuando nos sucede algo parecido somos los primeros en tratar de resolver el misterio y arreglar la fuga, cañería atascada, o asesino (probablemente del tipo "roedor") escondido tras las escaleras.

Todo lo que vemos nos parece un problema a resolver. De hecho todo es un acertijo hasta que nuestra mente lo interpreta.

La escritura en sí misma supone un problema si no sabemos leer o se encuentra en otro idioma al que no estamos acostumbrados.

Pero hay dos actitudes opuestas ante los problemas. Intentar solventarlos o ignorarlos. La forma de solventarlos puede dar mucho que hablar porque, en ocasiones, mucha gente, más que resolver sus problemas los multiplica. Y casi es mejor no acercarse a ellos, no se te contagie el "gafe".

Pero hay otra cosa más respecto a los problemas que es realmente molesta. Y nos afecta a todos. Vemos lo que queremos ver. Vemos problemas donde no los hay. No nos gusta que nos engañen y por lo general antes que reconocer que nos han engañado nos ponemos de parte del mentiroso, o el equivocado. Y hacemos más mal que bien.

En nuestra mente tenemos un "calculador de algoritmos" que busca dar sentido a todo. Por eso nos parece ver una cara en la Luna o en la mancha de humedad producida por el WC del vecino de arriba.

Los orientales, curiosamente, no ven una cara en la Luna. Les parece un conejo. Y se asombran de que en España nos comamos esos animalitos tan monos. Pero eso es otra historia.

Hay una serie de problemas inventados que pueden llegar a convertirse en problemas reales. Muchas veces se trata de la forma de limpiar, ordenar y clasificar. Otras veces cosas más serias como el reparto de riqueza y pozos de petróleo o armas de destrucción masiva inexistentes en Iraq.

Estos problemas los crean altos cargos que representan naciones enteras de ciudadanos que han sido previamente (o a posteriori) influenciados por problemas que realmente no les conciernen.

Finalmente la indiferencia en sí misma es también un problema serio en ocasiones.

Por lo general un problema no se arregla solo. Y si se ignora es peor porque se hace más grande. -Huy! Una chispa del brasero ha quemado la papelera y el fuego se extiende por la cortina hacia el techo de madera... Bah! No estoy para historias. Ya se apagará o se dará cuenta alguien. Que estoy solo en la fábrica de fuegos artificiales y no me apetece levantarme de la silla.

Por eso mucha gente prefiere actuar antes de estarse quieta. Pero volvemos a lo que dije antes de que a veces la gente multiplica los problemas en vez de resolverlos y se estaría mejor quieta. 

Atascos invernales. Desacuerdos sindicales. Timadores de "comportamiento no ejemplar".

De verdad. Vale ya. ¿No?

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